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martes, 30 de junio de 2026

Críticos de toda la vida vs. opinantes en internet: ¿quién vigila?

Dice el veterano Rafael Ortega Basagoiti en este artículo de Scherzo que es una pena que se esté perdiendo la crítica de conciertos. La tradicional, la que se hace bien sobre papel, bien por suscripción en internet, en diarios y revistas especializadas. En él hace referencia a este otro artículo en el que plantean sugestivas preguntas en torno a esta progresiva sustitución de los “críticos de renombre” por esa presunta “democratización de la crítica” que es internet. Quién vigila. Quién filtra contenidos de, por ejemplo, un blog como este. Nadie, habría que responder. El bloguero o forero de turno escribe y luego se le hará mayor o menor caso. O ninguno.


Realmente, nadie garantiza que lo que escribamos en las redes tenga fiabilidad. Lo que ocurre es que tampoco los críticos “de toda la vida”, los “profesionales”, los que siguen la partitura en su tablet durante el concierto (¡viva el postureito fino!) y en el intermedio departen con los responsables de la organización, tampoco tienen filtro. ¿De verdad me quieren ustedes hacer creer que la mayoría de los redactores jefe ponen como prioridad la capacidad del crítico para aunar conocimientos y compromiso, léase valentía para decir las cosas? ¿No habrá quienes antepongan otros intereses más mundanos? ¿No existen acaso los que tienen en cuenta la publicidad en sus páginas, los vínculos del medio como patrono de determinada institución o incluso la necesidad de quedar bien ante los lectores? Circunstancias estas que, como todo el mundo sabe, un crítico con pocos escrúpulos puede, con total independencia de su mayor o menos nivel de conocimientos, aprovechar luego para codearse con los artistas, para hacerle un favor al amiguete con el que luego se va a cenar o incluso –esto lo he visto personalmente para que te coloquen a tu esposa en el teatro. Con éxito.

Viene esto a cuento porque, de las cuatro críticas “oficiales” que he podido leer del concierto de Riccardo Muti en el Festival de Música y Danza de Granada, solo dos me han parecido realmente profesionales. Es posible que ambas se pasen de rosca a la hora de poner mal a la orquesta que se trajo el maestro Muti, porque al fin y al cabo era una formación de chavales y los que allí acudíamos sabíamos lo que nos podíamos encontrar, pero son respetuosos no solo con los músicos, sino también con los lectores. Se mojan. Pero las otras dos solo de manera muy solapada insinúan las insuficiencias de la Orquesta Joven Luigi Cherubini, trasmitiendo una imagen de triunfo artístico que en absoluto fue tal. Y no me vengan con la subjetividad de la crítica. Subjetivo es si te gusta o no el concepto interpretativo del artista de turno. Pero los desajustes son los desajustes, las pifias son las pifias. En el concierto del pasado domingo 28 en el Carlos V las hubo. No es subjetividad, no es percepción. A quienes somos más duros de oído se nos pueden pasar por alto determinados problemas de afinación, estridencias, puntuales ausencias de empaste y cosas así, pero a nadie se le escapan ni la mera discreción del nivel medio ni, menos aún, los “gambazos” sonados. Hace un montón de años vino Karajan a Madrid con sus Berliner Philharmoniker. En el Bolero de Ravel pasaron cosas terribles con el trombón: aquello fue un escándalo por tratarse de quienes se trataba, e incluso hay quien afirma que el maestro tomó represalias contra el instrumentista. Pues bueno, en el Carlos V pasó lo mismo y ciertos críticos se lo callan. El concierto fue buenísimo, y punto. Y claro, cuando el medio es de muy elevado prestigio y los lectores tenemos que pagar suscripción para leer, el asunto es más grave: se nos está dando gato por liebre. Se nos engaña.

Lo que más me ha llamado la atención es que ninguno de los cuatro críticos hace apenas referencia, salvando algunas pinceladas puntuales, al “estilo” de la interpretación, a la postura expresiva de Riccardo Muti frente a la partitura. Se fijan en lo cuantitativo, en cuánto de bien sonó aquello –bastante bien para dos de ellos, poco para los otros dos–, pero no en lo cualitativo, en cómo estuvo sonado. A mi modo de ver, y esto sí que es plenamente subjetivo, allí nos encontramos a un Riccardo Muti muy distinto del de otros tiempos. A ver si hablo de ello en la siguiente entrada.

¿Quiero decir con todo esto que los que escribimos en la red somos mejores que “los de toda la vida”? Bajo ningún concepto: una afirmación así sería una falacia monumental. En todas partes hay de todo. Lo que sí quiero dejar claro que, si a los críticos que nos movemos en blogs o foros de internet no nos vigila nadie, a los otros tampoco. ¡Y hay por ahí quienes escriben cada cosa!

martes, 14 de abril de 2026

Con amigos así...

La Sinfónica de Sevilla interpreta esta semana el Tercero de Rachmaninov, con Anna Vinnitskaya como estrella solista. Una vez más, me lo perderé. Jordi Tort y María Jesús Ruiz, gerente y relaciones públicas, piensan que no soy absolutamente nadie en la crítica musical. También lo piensan, desde el muy principio, los estirados críticos de la "gran prensa" hispalense y el que fue alma mater del núcleo duro que se formó hace algunos años, no otro que Justo Romero. Lo cierto es que, para desesperación de algunos del citado grupo, yo podía haber estado entre los críticos de la prensa escrita y estar haciendo ahora mismo reseñas semanales de cada uno de los conciertos. Alguien se interpuso. Y ese alguien era quien yo consideraba mi mejor amigo.

Verán ustedes, hace ya unos cuantos años quedó un puesto libre en un célebre periódico sevillano, y la oportunidad se me ofreció directamente a mí. Se me ofreció, que casualidad, justo en la misma mañana en que yo me incorporaba a un instituto de Úbeda. Se invitó entonces a esa persona a incorporarse, y quedamos en que cuando yo volviese a esta tierra compartiríamos la responsabilidad. Volví. Y esa persona me dijo que no. Que nada de compartir. Que el puesto era suyo y solo suyo. Ya entraba gratis en todas las películas que les daba la gana en los cines de Sevilla repito: en todas, pero quería también la totalidad de la música más o menos clásica en Maestranza, Espacio Turina y Femás: sinfónico, ópera, antigua, contemporánea, jazz y hasta ballet. Así ha sido hasta el día de hoy, y lo seguirá siendo. No creo que exista en España un crítico tan extremadamente acaparador. 

Yo no protesté entonces. Le tenía un enorme cariño y profesaba por él una admiración inmensa. Solo me atreví a sugerirle que, para mejorar los resultados de sus críticas, hiciera como yo: audiciones comparadas de las obras más famosas. Recuerdo que se lo dije en un restaurante de Madrid. Montó en cólera. Que yo estaba loco por escuchar tantas grabaciones, que eso a él no le hacía falta, que qué me había creído. Incluso me dijo una mentira sobre la arriba citada María Jesús Ruiz para terminar de abrir la herida entre ella y yo. Consiguió esto último: jugada perfecta.

Luego ocurrieron cosas más graves, pero esas pertenecen al ámbito estrictamente privado. Solo quiero, necesito, contar lo que a la crítica musical se refiere. En fin, yo perdiéndome lo que me gusta. Mientras, él disfruta de lo lindo entrando gratis a mí cada vez que voy desplazamiento y aparcamiento me cuestan un huevo y escribiendo reseñas que tiran mucho de Wikipedia, porque de distinguir entre interpretaciones la cosa anda escasita. Eso sí, me parece bastante más fiable en sus gustos que los de la kale barroka, de aquí a Lima.

El jueves me quedaré en casa con mis discos. El viernes tendrán ustedes la reseña de alguien que ama el Tercero de Rachmaninov muchísimo menos que yo y que, con seguridad, no se ha sumergido en su discografía -aquí tienen lo que hice con la mejor de mis voluntades- dedicándole el tiempo que yo lo he echado. Si acaso, habrá escuchado alguna cosa esa misma tarde mientras hacía alguna otra labor. Dedicará media crítica a contar las circunstancias en que se escribió la obra, en cuáles son sus movimientos y tal. Hablará de la película Shine, sin duda. Y colará: ése es justo el problema.

Por cierto, he escuchado el Tercero de Vinnitskaya con la Filarmónica de Berlín disponible en la Digital Concert Hall. La señora toca divinamente, con naturalidad y sin rigideces, evidenciando facilidad pasmosa. Supera a muchos pianistas célebres que aquí caen en el mecanicismo, pero no llega al olimpo reservado a quienes ustedes y yo sabemos: Ashkenazy, Argerich, Gavrilov, Kissin, Lang Lang, quizá Trifonov... ¡Y Lugansky, que lo toca mañana en Bilbao! Apúntenlo los bilbaínos, por favor.

viernes, 27 de junio de 2025

Chiringuito Villamarta

 Ahí va la noticia. 

https://www.lavozdelsur.es/ediciones/jerez/tension-numeros-rojos-villamarta-expedientes-venta-ilegal-material-denuncia-empleados-amenazas_337035_102.html

Yo lo vengo diciendo públicamente desde hace muchos años. El único en decirlo.  A algunos les resultaba fácil acusarme de tenerle manía al Villamarta y tal. Pero claro, es que ellos compartían intereses comunes con ese chiringuito o, directamente, formaban parte de él. Mamoneo a punta pala. De verdad que espero que el nuevo director lo arregle.

Por cierto, la imagen la he hecho con Copilot.

martes, 4 de marzo de 2025

Boicot al libro de Barenboim: lo que no sale en la prensa, no existe

En marzo de 2024 envié a la editorial Tierra de Nadie un listado de los medios a los que creía conveniente enviar un ejemplar del libro sobre Daniel Barenboim para su reseña. Tardaron algunas semanas, pero todos los ejemplares se mandaron.

De entre los medios especializados, solo Platea Magazine realizó un comentario del libro. Se encargó de ello Javier del Olivo con un artículo en el que la mitad del texto era para ponerlo mal. Virtudes vio pocas: en su derecho está, aunque me hubiera gustado que dijera que se trata de la primera vez que se escribe –quizá la excepción sea lo de Leone Magiera sobre Karajan, que no he leído– una monografía sobre un director de orquesta que no se centra en aspectos biográficos y lo hace exclusivamente en los estéticos.

De Mundoclasico.com no se sabe nada. Hace siglos que no hablo con Xoan M. Carreira, pero nunca hubo problemas ente nosotros. Vayan ustedes a saber.

Pasando a los medios tradicionales en papel, en Ritmo se dignaron a publicar, después de muchos meses, la nota de prensa en su página web. De reseña, nada de nada, a pesar de que esa revista fue la gran defensora del argentino en España. Y me consta que para que saliera al menos esa nota alguien muy barenboimiano tuvo que hacer presión. No me ha extrañado, la verdad, después de lo mal que me trató el actual redactor jefe, Gonzalo Pérez Chamorro: cuando hace años le pedí que me pagaran la cifra muy simbólica que daban en otros tiempos por un artículo a doble página que les escribí a petición suya me respondió, literalmente, que si no sabía el significado de la palabra "colaboración". Vamos, que tras sustituir a Pedro González Mira impuso que había que trabajar gratis et amore. La cosa terminó mal entre nosotros y ahora ha tenido la oportunidad de hacerme el vacío. Que los lectores sepan de la existencia de esta publicación le importan un pimiento. 

En cuanto a Scherzo, nada. Absolutamente nada. Me habían llegado excelentes opiniones de Stefano Russomanno desde varias fuentes muy distintas entre sí, así que la sorpresa ha sido grande. La decisión última de no publicar nada es incuestionablemente suya, pero estoy por completo convencido de que detrás de esta decisión se encuentran un crítico habitual de la revista. O dos. Se admiten apuestas. (PD: ¿quién si no?).

sábado, 1 de marzo de 2025

Al servicio (secreto) de Su Majestad

Increíble la manera en la que ciertos críticos, de estómago ciertamente agradecido, han vuelto a ponerse al servicio de ese gestor promocionando sus eventos. La gracia es que se dicen críticos comprometidos con la realidad, con la música, con el buen periodismo y tal, pero todavía no se han atrevido a escribir la verdadera razón de por qué el referido gestor ya no está donde estaba. Porque no se fue por cansancio, sino porque le echaron por algo bastante grave.

A estas alturas lo sabemos todos, o casi todos, pero su círculo de poder periodístico, que es muy amplio, calla astutamente. Están a su servicio, muy disimuladamente. Además, quién sabe cómo se puede desarrollar el juego de tronos en el futuro. Unas notas por aquí, algún carguito menor por allá...

viernes, 28 de febrero de 2025

El barroko radikal se extiende en Sevilla: Beethoven corre peligro

Me han planteado ayer mismo que por qué en las críticas musicales de Sevilla suelen obtener muchos más "puntitos" o "estrellitas" los eventos de música antigua, sean los que fueren, que interpretaciones excepcionales del repertorio sinfónico, desde las ya tristemente desaparecidas visitas de Barenboim hasta la muy reciente del formidabilísimo Andris Nelsons.

Se me ocurren tres posibilidades. Su majestad escoja:

a) La mayoría de los críticos musicales hispalenses tienen un gusto horroroso y prefieren los saltitos, espasmos y carreritas "históricamente informadas" a una grandísima batuta, además de poner muchísimo más interés eso por descontado en cualquier barroco olvidado que en los pesos pesados del repertorio tradicional.

b) Esos críticos tienen buenísimas relaciones personales con los más poderosos líderes de la cuerda de tripa sevillana, y algunos hasta se llevan un buen dinero escribiéndoles numerosas notas al programa cada año.

c) Las dos cosas a la vez.

Aprovecho para dejarles a Haydn en toda su enorme grandeza a cargo precisamente de Andris Nelsons: nada que ver con la basura que ahora se suele hacer en la ciudad de la Giralda. En realidad, la cosa está aún peor: mientras se extiende por Híspalis la marea negra del barroko radical pronto comienza el akelarre del Festival de Música Antigua–, ahora quieren estos siniestros personajes que se imponga por allí el Beethoven ñic-ñic! ¡Virgencita, virgencita, mantén al pobre sordo fuera de las garras de la Barroca! Por el bien de la música.

Sevilla, ciudad de la mafia del taxi

El asunto es buen conocido: unos cuantos críticos musicales de Sevilla ocupan desde hace años varios medios, repitiendo la misma o parecida crítica en ellos, con intenciones absolutamente obvias.

Andrés Moreno Mengíbar y Carlos Tarín Alcalá son quienes más lo hacen, particularmente cuando de difundir las presuntas bondades de la Orquesta Barroca y del Festival de Música Antigua se trata. Ahí va la prueba, de ahora mismito, aunque en este caso va de Poulenc.

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-amor-y-desamor-por-telefono-por-carlos-tarin

https://www.abc.es/queplan/sevilla/conciertos/voz-aislada-telefono-20250220005955-nts.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

No necesito decir más, porque el asunto habla por sí solo. Bueno, sí: ¿cómo se lo permiten sus respectivos redactores jefes? ¿Tanto peso tiene la publicidad que se inserta en sus páginas?

Seguiré informando desde este blog que ahora se transforma: sin comentarios de lectores y muchísimo más cañero. Al tiempo.

jueves, 19 de diciembre de 2024

Como una cabra

Ya saben que este blog tiene un troll que se hace llamar "Alberto Cañizares" dedicado a mandar de vez en cuando mensajes muy agresivos, abiertamente maleducados en el tono y profundamente despreciativos a mi persona, al hilo de mi entusiasmo por las maneras de hacer de Daniel Barenboim. La gran mayoría de las veces no los publico, y si son medianamente largos ni siquiera los leo.

El otro día me mandó dos mensajes muy parecidos, a dos entradas diferentes, en torno a la Sinfonía de Franck por el de Buenos Aires. Pues bien, me he encontrado con que a Ángel Carrascosa le mandó exactamente el mismo mensaje, confirmando plenamente lo que ya tenía bastante claro: el pesadísimo individuo que firma anónimamente un día tras otro en el blog No es música todo lo que suena es el mismo que, parece que con menos frecuencia, insiste repetidamente en Ya nos queda un día menos. ¡Y lo hace sabiendo que en ninguno de los dos se le va a publicar nada!

¿Un hombre enfermo? No: tan solo está como una reputísima cabra.

sábado, 5 de octubre de 2024

Es la publicidad, ¿no lo veis?

Se preguntan algunos ingenuos cómo es posible que discos abiertamente flojos salgan muy bien parados en las revistas especializadas. ¿De verdad hay que responder esto aquí? Pues por qué va a ser, hombre, por qué va a ser: por la publicidad que pagan las casas discográficas, Sony Classical entre ellas. Miren las páginas impresas de las revistas y/o los banners de sus respectivas webs, y luego comprueben lo que dice el crítico de turno en su imparcialísima reseña.

Ocurre en España, ocurre ahí fuera, ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo. Las revistas están para lo que están: para ofrecer el mayor margen de beneficio económico posible a su propietario. Y alguno hay por ahí de una publicación muy, pero que muy veterana que, me consta, está forradísimo. Del asunto de las Guías Penguin mejor hablamos otro día.

viernes, 4 de octubre de 2024

Una vez más, fuera de la ROSS

La ROSS ya emprende su temporada, y anda haciendo cosas como la Sinfonía de cámara op. 100/Cuarteto nº 8 de Dimitri Shostakovich, una de las obras del siglo XX que más amo y mejor conozco. No escribiré la crítica. ¿Por qué? Porque la orquesta, o al menos la responsable de prensa, piensa que yo no soy "crítico de verdad", porque lo que tengo es este blog. La mayoría de los críticos "de verdad", aquellos a los que invitan a los conciertos, son mafiosos que defienden de manera radical las peores prácticas de la cuerda de tripa, las de petardos como Onofri y compañía, o bien gente que tiene muy poquita idea de estilos de interpretación musical y discografía.

La semana que viene sí que escucharé a la orquesta, Sinfonia da Requiem de Britten y Cuarta de Mahler, otras de mis dos obras favoritas. Lo haré porque vienen aquí a Jerez, pero no pienso escribir ni una sola línea. ¿Promoción a una orquesta que me ha tratado y me sigue tratando con semejante desprecio? Ni soñarlo. Y así seguiré hasta que algún día cambien de responsable de comunicación, o al menos de trato hacia mi trabajo: el nuevo gerente se ve que no está precisamente por la labor. Pues vale, que siga agasajando a los triperos que quieren cargarse a la orquesta y cambiarla por otra más baratita, a ser posible fundada por Manuel de Falla.


domingo, 18 de agosto de 2024

Mafia en la música antigua española

Hoy he leído un artículo en realidad por segunda vez, porque su autor ya había escrito algo más o menos parecido sobre el mismo tema en otro medio muy importante absolutamente revelador de la poquísima vergüenza de algunas personas que tocan y gestionan música antigua en España. Léase bien: algunas, y solo algunas. La inmensa mayoría de los nuestros artistas, los de la música antigua y los de "la otra", son músicos honrados, trabajadores y dignos de la mayor admiración.

Algunas, digo, pero muy poderosas. Tanto, que ejercen sus prácticas de mal periodismo y nulo sentido de la ética con la más total impunidad, sin que les llamen la atención los responsables de los correspondientes medios en los que escriben. Medios, así en plural, porque ocupan varios a la vez con la intención de incrementar su cuota de poder y eliminar voces discrepantes. No solo eso: lo hacen recibiendo el aplauso de su creciente legión de acólitos que los creen "los mejores de los mejores" entre los músicos y, al mismo tiempo, "los más honestos y comprometidos" entre los críticos.

Pero yo me limito a estas líneas y a dejarlo ahí. ¿He perdido fuelle, acaso? Pues sí. Después de muchos años de blogueo, he llegado a la conclusión de que resulta imposible luchar contra esta peligrosísima mafia (tercera acepción según la RAE: "grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos") integrada por desvergonzados hijos de puta.

miércoles, 24 de julio de 2024

¿Por qué Jerez de la Frontera es la ciudad más entrampada de España? ¡Por el mamoneo!

El otro día estuve paseando por mi ciudad a dos amigos muy melómanos. Salió el tema de la deuda municipal, una de las más altas de España, si no la que más: más de 929 millones de euros en 2002. Imposible hacer proyectos de cierta envergadura, entre ellos mantener al Teatro Villamarta. Me interrogaron por las razones de una trampa tan monumental, e intenté explicárselas. Pues bien, como este blog es leído en muy diferentes latitudes, he pensado que no estaría mal ponerlo aquí por escrito, dejando siempre claro que a muchas las afirmaciones que voy a hacer hay que anteponerles la etiqueta de "presuntamente". Todo, en cualquier caso, es vox populi.

Pedro Pacheco

España, 1975. Muere el dictador y genocida Francisco Franco. Las incertidumbres propias de un cambio de régimen coinciden con la crisis económica mundial. Aquí en Jerez hay que añadir un factor fundamental: la industria vitivinícola había inflado artificialmente la producción para beneficiarse de las subvenciones y se produjo un overstock que, a su vez, condujo al despido de muchísimas personas. Si el paro en el país era altísimo, en Jerez resultaba galopante.

Las primeras elecciones municipales democráticas (1979) las gana Pedro Pacheco Herrera, del entonces llamado Partido Socialista Andaluz. Nacionalismo de izquierdas, por más señas. Talante populista y perfil de auténtico "cacique-compadre", habría que apostillar. Su solución para el desempleo es colocar masivamente a dedo en el ayuntamiento, obviamente a costa de hipertrofiar la plantilla del consistorio, claro está, y de dejarla entrampada por los siglos de los siglos. Se monta tan monumental red clientelar beneficiados directos, amigos de estos últimos y aspirantes a llevarse algún pellizco que la ciudadanía le vota masivamente y se perpetúa en la alcaldía hasta 2003.

Durante este período el gasto público también se incrementa de manera sustancial gracias a las obras que "dejaban muy bonita la ciudad", a decir de muchos: se abren, cierran y reabren zanjas, se ponen y se quitan pabellones y monumentos... La cosa es ofrecer constantes contratos a empresas que también entran a formar parte de la referida red.

Plaza de Belén, ubicación proyectada para la Ciudad del Flamenco

Por su fuera poco, se emprenden dos macroproyectos de esos que en aquellos tiempos de vacas gordas que no eran tales, sino enormes préstamos bancarios buscaban "poner a la ciudad en el punto de mira". Si en Sevilla, por poner un ejemplo muy cercano, se tuvieron que tragar las tristemente célebres "setas de la Encarnación", en Jerez fueron el Circuito de velocidad y la Ciudad del Flamenco. El primero se terminó y está en uso, aunque no queda nada claro hasta qué punto la inversión se ha amortizado con las visitas anuales de los motoristas. La segunda se empezó, nunca se acabo y actualmente es una inhóspita plaza dura, porque se ha renunciado definitivamente a ella después de haberse invertido en el proyecto muchos millones de euros hace años se hablaba de diez millones, no sé cuántos más habrán sido al final. Mientras tanto, una parte del casco histórico se caía se sigue cayendo a cachos. En el lado positivo, la reapertura del Teatro Villamarta en otoño de 1996, aunque no es menos cierto que desde el principio se gastó en él con escaso control por parte del consistorio. Pólvora del rey, ya saben.

En 2003 muchísimos jerezanos se cansaron del cacique y ganó el PSOE. Pacheco se alió contra natura con el PP y permitió que el tercer partido más votado llegara al poder: la nueva alcaldesa sería la que lo es ahora mismo, María José García-Pelayo, pero a cambio de dejarle a él la concejalía de... ¿Lo adivinan? Sí, la de urbanismo, que es donde se corta el bacalao. Y el bacalao lo siguió cortando con ella y desde 2005 con la siguiente alcaldesa, ya del PSOE: Pilar Sánchez. Tanto esta última como Pacheco terminarían pasando una temporadita en la cárcel por corrupción.

García-Pelayo volvió en 2011, ya en plena crisis económica mundial, e intentó adelgazar el ayuntamiento... empezando por la gente colocada por el PSOE, qué casualidad. Desde las más altas instancias se lo echaron para atrás: no se puede revocar el contrato de los funcionarios. ¿No había caído en ello? Eso sí, colocó el busto de José María Pemán en el Villamarta para complacer a ciertas élites ultraderechistas de la localidad.

María José García-Pelayo, en su salsa

Entre 2015 y 2023 gobernaría el PSOE encabezado por Mamen Sánchez. Ahora, como dije antes, ha vuelto García-Pelayo. Da igual quien gobierne: el hipertrofiado ayuntamiento por un lado tiene que pagar las abultadas nóminas de una plantilla que solo se podrá ajustar cuando a los funcionarios les llegue la jubilación, por otro ha de que abonar las deudas a muchos proveedores y, finalmente, tiene que saldar cuentas con la banca. Me consta que no hay ni para tinta de impresora.

¿Quien tiene la culpa de todo esto? Lo tengo claro: los jerezanos. Porque aquí se ha votado libremente, los ciudadanos sabían lo que había y los alcaldes han salido de aquí. Tampoco hemos de extrañarnos: ¿se acuerdan de aquella famosísima jerezana llamada Lola Flores que pidió que cada españolito pusiera una peseta para pagarle a ella su deuda con Hacienda? Pues eso. Jerez de la Frontera, ciudad del mamoneo.

martes, 16 de julio de 2024

Los autores de las notas del Festival de Granada

El asunto tiene su miga. Vamos a ello, concierto a concierto (me limito a la música clásica, danza y demás queda fuera).


Kirill Petrenko: Luis Suñén.

Accademia del Piacere: Juan Ramón Lara. 

Jordi Savall: Pablo J. Vayón.

Eschenbach. Luis Suñén

Trío Arbós: Stefano Russomanno

Benjamín Alard con Israel Galván: Pablo J. Vayón

Bernard Foccroulle: Pablo Cepeda

Queyras: Enrique Martínez Miura

Orquesta Ciudad de Granada: Justo Romero

Orquesta Freixenet con Schiff: Pablo J. Vayón

Benjamín Alard: Pablo Cepeda

Seong-Jin Cho: Ana García Urcola

Cuarteto Quiroga: Bernardo García-Bernalt Alonso

Filarmónica de Viena: Justo Romero

Schumann Quartett: Stefano Russomanno

Ciclo Schubert de Paul Lewis (4 conciertos, con notas individuales de cada uno publicadas en un mismo programa): Rafael Ortega Basagoiti

Pedro Luengo: Pablo Cepeda

OCNE: Arturo Reverter

Cuarteto Gerhard: Stefano Russomanno

Mäkelä I: Justo Romero

Mario Brunello:  Enrique Martínez Miura

Mäkelä II: Justo Romero

Ana María Valderrama: notas cedidas por la Fundación Juan March.

Raquel Lojendio: notas cedidas por la Fundación Juan March.

Schiff: Arturo Reverter

Konstantin Krimmel: Luis Gago

Yago Mahúgo: sin programa.

Argerich y Dutoit: Justo Romero

Libert-Quartet: Martín Llade

Kantarow: Arturo Reverter

SIGMA Project: Sánchez Verdú (obviamente, es el compositor).

Edith Peña y Alexei Volodin: Ana García Urcola

Andrés Cea: Pablo Cepeda

Nosferatu: Sánchez Verdú (compositor).

Vasily Petrenko: Luis Suñén

Cosmos Quartet: Luis Gago

Cuarteto Staatskapelle con Leonskaja: Arturo Reverter

Academia Barroca del Festival: Bernardo García-Bernalt Alonso

Peltokoski: Luis Suñén


En definitiva, la vieja y la nueva guardia de Scherzo, la revista fundada por el director saliente del festival granadino, Antonio Moral. Vamos ahora a por el ranking de las plumas más prolíficas:


Justo Romero: 5 notas al programa (incluyendo las más jugosas: Filarmónica de Viena, Mäkelä, Argerich...)

Rafael Ortega Basagoiti: 4

Arturo Reverter: 4

Luis Suñén: 4

Pablo J. Vayón: 3

Stefano Russomanno: 3


Añadamos a esto que cuatro nombres de la lista (Romero, Ortega, Reverter y Vayón) han escrito varias críticas de los conciertos del Festival. Y reparemos en lo que yo mismo escribí en un comentario a la entrada anterior en referencia a la revista Scherzo:

"A mí me ha llamado una cosa la atención. La mayoría de las críticas del Festival de Granada las estaba escribiendo José Manuel Ruiz Martínez, que al parecer es un profesor universitario de allí. Algunas otras las escribieron Rafael Ortega, Arturo Reverter e Ismael Cabral. Justo Romero ya estaba cubriendo el festival para Beckmesser.com (sí, una web personal de esas que miran por encima del hombro los autodenominados "críticos de primera", o sea, los que escriben sobre papel). Pues bien, Ruiz Martínez publicó en Scherzo su valiente artículo en contra de la decisión de convertir el concierto de clausura en evento futbolero el día 12 de junio, y resulta que las tres críticas siguientes las escribe Justo Romero, que pasa así de cubrir para Beckmesser a hacerlo en Scherzo. ¿La mano de Moral? Yo diría que sí."

Queda clarísimo, pues, quién ha cortado aquí el bacalao. Y no menos claros quedan los porqués de algunos peloteos desmedidos.

viernes, 31 de mayo de 2024

Hartos de la Traviata de Paco López

Señoras y señores, esta noche el Teatro Villamarta ofrece su producción propia de La Traviata verdiana a cargo de Francisco López... por sexta vez. Pueden comprobarlo en la web del Teatro: 1998 –inolvidable Ángeles Blancas–, 2001 –Arteta–, 2004 –Gallardo Domâs–, 2010 y 2017. Si, es una muy buena producción: tradicional en el mejor de los sentidos, inteligente y sensible. Pero que se haga seis veces en un plazo de veintiséis años –una vez cada cuatro o cinco años, aproximadamente– me parece una monumental tomadura de pelo, sobre todo cuando se ha tratado de un teatro que ha hecho solo tres títulos "grandes" por temporada y ya lleva tiempo haciendo dos.

Que sí, que hay que ahorrar costes tirando de lo que ya tiene la casa. Y que hay personas jóvenes que tienen todo el derecho del mundo a escuchar títulos clásicos en producciones clásicas. Pero esto es demasiao. ¿Cuántas veces han repuesto sus producciones más exitosas el Maestranza de Sevilla, el Cervantes de Málaga o el Gran Teatro de Córdoba? ¿Y el Real? ¿Acaso no es obligación de un teatro público ofrecer un panorama de títulos y artistas lo suficientemente amplio, apostar por la variedad y dar oportunidades a nuevos artistas? Lo peor es que nadie dice nada y se sigue vendiendo la moto de que el Villamarta ha sido un modelo de gestión. Mienten con todo el descaro –ahí están los números, catastróficos desde el punto de vista financiero–, como también lo han hecho desde siempre ciertos chicos de la prensa en lo que a los resultados artísticos se refiere, porque aquí se han escuchado, en ópera, cosas muy buenas, cosas dignas y cosas malas por igual.

Lo he denunciado no pocas veces desde este rincón, y lo seguiré haciendo: después de unos pocos años de brillante gestión, Francisco López convirtió al teatro jerezano en un lugar donde desarrollar con tranquilidad sus proyectos como director de escena. Un teatro plenamente a su servicio, primero mientras él era su director, después en connivencia con su sucesora Isamay Benavente.

El gran misterio es qué pasará con el nuevo director. ¿Cambiará la línea o seguiremos en las mismas? Les aseguro que no tengo la menor idea, porque me han llegado informaciones divergentes entre sí. Por otra parte, por ahí anda una asociación "Por el Villamarta" (leer aquí) cuyo presidente es Francisco Valenzuela, persona estrechísimamente unida a los intereses de Paco López, quien a su vez se encarga de las "relaciones institucionales" de la misma. Es decir, de buscar patrocinadores privados para que el Villamarta siga haciendo producciones líricas. No hace falta ser muy listo para saber quién sería el regista de las mismas. La soprano Maribel Ortega le apoya desde la vicepresidencia: me das pena verla en semejante tinglado.

¿Habrán conseguido su objetivo? ¿Seguirá el Villamarta siendo lo que en las dos últimas décadas, es decir, un coto privado de caza? Lo sabremos cuando se presente la nueva programación, en la que me gustaría que no hubiera, como ha habido hasta ahora, dos o tres producciones –entre lírica, danza y crossover– firmadas por López Gutiérrez. Porque algunos andamos muy hartos de ver siempre lo mismo.

domingo, 21 de enero de 2024

Sobre el (inquietante) estado del Villamarta

Quienes siguen este blog ya conocen mi opinión sobre la gestión del Teatro Villamarta tras su reapertura en noviembre de 1996. Aun así, la resumo. Brillantez absoluta en los primeros años: se le concedió mucho dinero, la mayor parte de procedencia municipal, y Francisco López diseñó una programación variada, coherente y de altísima calidad. No costaba trabajo perdonarle a ese señor su carácter estirado y su desprecio por las opiniones ajenas. Declive en la primera década del nuevo siglo, cuando el presupuesto empezó a estrecharse y empezó a verse que López Gutiérrez estaba convirtiendo aquello en su particular chiringuito: las producciones de ópera corrían todas a su cargo –es director de escena–, se repetían años tras año y giraban por otros centros líricos en sospechosos círculos de intercambio. El público empezó poco a poco a desinteresarse por las propuestas de música clásica, con independencia de su variable calidad. En cuanto a la crítica musical, estaba abiertamente comprada o bien era represaliada. Eso sí, en ese mismo periodo se consolidó con enorme brillantez el Festival de Jerez, dedicado al flamenco y la danza española.

Batacazo total a partir de la crisis de 2008: la programación se apoyó en el teatro comercial –seleccionado con mucha sensatez, eso sí– y la nueva directora, Isamay Benavente, puso los escasos recursos disponibles al servicio de que el verdadero director en la sombra, no otro que Paco López, siguiera haciendo los títulos que a él le diera la gana, a razón de dos o tres por temporada, tanto en lírica como en danza española y en crossover. Para eso era su teatro. Los títulos de lírica se repitieron tanto como los artistas contratados. La calidad de la temporada de conciertos, por su parte, bajó de manera considerable, hasta el punto de que hasta los melómanos más empedernidos dejaron de interesarse.

Así hasta que en 2022 el gobierno municipal del PSOE reconoció el enorme agujero económico, confesó la falta de control de gasto y pegó un tirón de orejas a la directora por las cifras de la lírica (leer). Benavente fue salvada por Ópera XXI –que viéndolas venir le hizo un favorcito nombrándola directora de la institución (leer)– y de allí pasó el Teatro de la Zarzuela. En Jerez tenía los días contados, y con el previsible –finalmente confirmado– retorno del PP al gobierno municipal ya no había nada que hacer.

¿Y ahora? Viene una Madama Butterfly a la que no voy a ir, porque no me pienso gastar el dinero en escuchar a una Ainhoa Arteta por la que me sentí estafado a raíz de su Carmen aquí comentada, pero me preocupa por la sustitución de la habitual Filarmónica de Málaga por la Filarmónica de La Mancha. Los malagueños hace tiempo que vienen dando problemas al teatro, al que nunca han venido de buena gana. En la citada Carmen lo pasaron muy mal, no precisamente por culpa de ellos –foso lírico convertido en sauna–. En cuanto a su ausencia en Puccini, la orquesta dice que ha sido cosa del ayuntamiento, que no tiene un puñetero euro y quiere ahorrar en el chocolate del loro, mientras que el consistorio afirma que es cosa de la orquesta. Probablemente nunca sepamos la verdad.

La parte buena viene por el nuevo director. Quiero decir, por el hecho de que se haya decidido no privatizar el teatro y buscar a alguien que sepa del tema, porque podía haber ocurrido que alguna persona a la que la música clásica le importase un higo hubiera puesto sus zarpas sobre él. Hasta aquí, muy bien por la alcaldesa, aunque a tenor de lo que hizo la otra vez que ocupó el cargo –colocar el busto de ese partidario de genocidio llamado José María Pemán en el teatro– me fío poco de ella. Tampoco puede hacer gran cosa con la tremenda deuda municipal que arrastramos en Jerez. Veremos.

En cuanto al escogido, cuyo nombre ni me sonaba, solo sabemos lo que dice la prensa: que se llama Carlos Granados, que es de Jerez, que empezó en el Villamarta, que ha estudiado musicología y que ha estado durante años desempeñando un cargo importante en el Teatro de la Zarzuela bajo la dirección de Daniele Bianco. Hay que esperar a que abra la boca y diga algo sobre sus intenciones: cualquier prejuicio de uno u otro signo está fuera de lugar.

Mientras tanto –aquí sí se puede juzgar, porque se trata de un viejo conocido– Francisco López, que a última hora no triunfó en su deseado asalto al Teatro de la Maestranza, mueve los hilos de una organización llamada Por la Cultura, por el Villamarta, por Jerez que hoy mismo lanza un manifiesto (leer) que defiende la ruinosa gestión económica de Isamay Benavente y que, en el fondo, no tiene otro objetivo que advertirle a la alcaldesa, al nuevo director y a la ciudadanía que hay que seguir financiando títulos de lírica en Jerez. Las que López decida, como hasta ahora se ha hecho. Y en sus propias producciones escénicas. ¡Faltaría más!

domingo, 15 de octubre de 2023

¿Por qué no soy "crítico oficial"?

Me decía alguien ayer, a raíz de que la ROSS siga negándose a invitarme como crítico a sus conciertos "porque lo que tengo es un blog", al tiempo que acoge gustosamente a los mismos que están intentando cargarse a la orquesta (¡brava, María Jesús Ruiz, eso es ojo avizor!), que cómo es posible que a estas alturas yo no escriba en ninguna publicación oficial. La explicación es fácil.

En Jerez, José Luis de la Rosa jamás me ofreció compartir su puesto en Ritmo a pesar de que yo escribía abundante crítica discográfica –y unas cuantas entrevistas– en las páginas de la publicación. Ni siquiera, por pudor, se le ocurrió que yo hiciera las reseñas de las óperas, toda vez que él cantaba en el coro en todas las producciones. Sencillamente, quería usar sus críticas para ponerse al servicio del teatro o, mejor dicho, de su director Francisco López Gutiérrez. Yo era demasiado peligroso: iba por libre.

En Sevilla, algo parecido en lo que a Carlos Tarín Alcalá se refiere. Por supuesto, el jamás cometió la felonía de escribirse la crítica a sí mismo. Lo que sí es cierto es que este señor lleva muchos lustros, desde principios de los noventa o incluso antes, escribiendo para dos medios al mismo tiempo: primero en El Correo en Andalucía, luego en ABC Sevilla, y siempre en Ritmo. Nunca ha necesitado más que uno para acreditarse para los eventos musicales sevillanos y dejar oír su voz. Yo escribí mucho durante diez años en Ritmo y jamás se lo pedí. Ni se lo insinué. Nunca me lo ofreció. Paradójico que él y otros colegas con lo que se lleva muy bien, y que también son corresponsables de dos medios diferentes (¡qué casualidad!), escriban sobre la necesidad de la pluralidad de opinión, de la libertad de prensa y todo eso. A la hora de la verdad, lo que les interesa es estar en varios sitios y/o que no escriban otros de diferente línea ideológica.

El ABC de Jerez me llamó una vez, cuando existía esa publicación. Como me indicaron, le mandé un dossier a Ramón María Serrera. En principio su opinión fue positiva, y hasta fue simpático conmigo. Luego, sin que hubiera habido el más mínimo roce entre nosotros, me vetó personalmente. Me consta de muy buena tinta que fue así, pero los motivos aún no están claros.

El Correo de Andalucía me llamó en 2005 cuando quedó un puesto libre, pero ese mismo año me mandaron a trabajar a la provincia de Jaén. Entró mi entonces muy buen amigo Juan José Roldán con la promesa de que cuando volviera a la zona, compartiríamos la responsabilidad. Volví al año siguiente, y me aplicó aquello de que quien se fue a Sevilla –en este caso, a Úbeda– perdió su silla. Con toda la frialdad del mundo. Y ahí sigue.

Ah, se me olvidaba: el hasta hace poco director de Diario de Jerez me confesó que, cuando preguntó por mi recomendabilidad como crítico –supongo que tras la bochornosa defenestración de Ignacio Sánchez Quirós y el fallecimiento de José Luis de la Rosa–, alguien le aconsejó que no contara conmigo. No hace falta ser muy listo para saber quién es ese alguien, habida cuenta de que del Grupo Joly se trata.

¿Ha quedado claro? Pues eso.

sábado, 24 de junio de 2023

Estuve en la Tercera de Mahler de Soustrot

Sí, estuve anoche en la Tercera de Mahler de Marc Soustrot y una especialmente espléndida Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en el Teatro de la Maestranza. Tengo mucho, muchísimo que decir sobre ella. Sin embargo, aunque no me resisto a felicitar calurosamente a la mezzo Astrid Nordstad, no voy escribir nada.

Las razones ya las saben ustedes, porque las expuse por última vez aquí, pero se las repito: me parece una falta de respeto y un insulto que la orquesta siga sin invitarme y sin embargo le siga facilitando entradas a quien ha escrito un artículo como el que pueden ustedes leer a continuación.

https://elcorreoweb.es/cultura/soustrot-resucita-a-la-ross-y-a-las-especies-XY8625752

Que conste que pongo el enlace no para quienes me leen desde Sevilla, que conocen perfectamente la línea de Juan José Roldán Valdés, sino para quienes me siguen desde fuera y puedan creer que exagero. La lectura confirma todo lo que he dicho hasta ahora: este señor ha escuchado la Tercera de Mahler por primera vez en su vida (¡dice que la obra suele durar 90 minutos, que es lo que le dura a Solti pegándose patadas en el culo!), no conoce las líneas interpretativas mahlerianas –me parece que es lo menos que se puede pedir a alguien que escribe sobre conciertos sinfónicos de manera regular desde hace muchos años– y, como no encuentra nada que decir sobre la interpretación, rellena las lineas con una relación de los datos que cualquier melómano sabe de esta sinfonía, tomados de las notas al programa o de cualquier rincón de la red. Lo peor es que le salen las cosas así de mal por una razón muy simple: porque nunca le ha dado la real gana de escuchar discos de manera más o menos sistemática –es decir, comparando y analizando– ni de leer revistas especializadas. O sea, por flojo.

¿Cuál es el problema, señora María Jesús Ruiz, responsable de Relaciones Externas? ¿Que yo escribo en un blog bastante leído que se llama Ya nos queda un día menos y él en un simple portal de noticias que lleva el nombre del desaparecido Correo de Andalucía, pero que en absoluto es el referido diario? ¿O es que, sencillamente, me detesta personalmente, quizá bajo el influjo de su reverenciado Roldán Valdés, que en su momento hizo bastante para ponerme en contra de usted?

En fin, para mí todo esto resulta de los más triste. Muy especialmente después de haber sido el único que ha defendido a la ROSS durante esta reciente crisis. Los demás críticos participaron en la campaña contra ella o callaron ladinamente, quizá para no quedar mal con el Teatro de la Maestranza cuando este se las veía y se las deseaba para hacer Tosca. Yo no puedo hacer nada, porque este asunto parece no tener remedio –creo que María Jesús Ruiz es funcionaria y, como tal, seguirá ahí de por vida dejándome fuera–, pero la continuaré denunciando una y otra vez mientras me queden fuerzas.


martes, 11 de abril de 2023

Confirmado: se quieren cargar a la ROSS

Me había prometido a mí mismo un descansito, pero esto que está pasando es muy grave. Gravísimo. Hace tiempo me vienen hablando desde diferentes ángulos de las oscuras maniobras que tienen como objetivo destruir a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla para sustituirla por otra más dócil y barata. Pues bien, esta mañana el asunto ha quedado plenamente confirmado en las páginas del Diario de Sevilla, en las que el crítico Andrés Moreno Mengíbar, ese mismo que suele tratar a la ROSS con una displicencia inversamente proporcional al entusiasmo con que recibe cualquier concierto de su amadísima Barroca de Sevilla, pide exactamente eso. Lo pueden leer aquí:

https://www.diariodesevilla.es/ocio/Salim-Mahler-Albiach-OJA_0_1782723143.html

 

Sobre las actitudes y comportamientos de Moreno Mengíbar el lector ya ha tenido una buena muestra en sus comentarios a las últimas entradas de este blog. En una de mis réplicas me lamentaba del enorme daño que este señor le está haciendo a la música en Sevilla. A tenor de lo hoy leído, confirmo y redoblo la apreciación. Por eso, porque la labor de boicoteo/destrucción parece ir a más, creo necesario recordar algunas de las cosas aquí escritas. Por ejemplo, su manera de poner la zancadilla a la Fundación Barenboim-Said año tras año, en parte por cómo detesta las maneras musicales de Daniel Barenboim, en parte –y sobre todo, me temo– por motivos ideológicos. Y también su intento de crear un enfrentamiento artificial entre la orquesta de jóvenes de la referida fundación andaluza (¡no confundir con la West-Eastern Divan!) y la OJA, para gran desconcierto –me consta porque he tenido alumnos que han participado en las dos en una misma temporada– de los chavales que las integran. Todo esto se encuentra pormenorizado aquí:

https://flvargasmachuca.blogspot.com/2021/12/destruir-la-fundacion-barenboim-said.html

Quizá el texto que más evidencia el carácter torticero y manipulador del referido crítico sea este en el que mintió sin vergüenza alguna al lector diciendo que el concierto de la OJA con la Academia de Estudios Orquestales de la Barenboim-Said dirigido por Juanjo Mena en 2020 fue un concierto tocado exclusivamente por miembros de la OJA, a pesar de que fue la Fundación la que, como ella misma me hizo constar, le pasó a él directamente las invitaciones, y de que en el programa de mano y la cartelería estaba clarísimo que era un espectáculo al cincuenta por ciento. Aquí lo expliqué en su momento:

http://flvargasmachuca.blogspot.com/2020/01/sin-comentarios.html

Sobre cómo torpedeó a Pedro Halffter en los primeros años en que el madrileño estuvo al frente del Maestranza –fue fiel seguidor de las directrices marcadas para Sevilla por Justo Romero– habría también mucho que decir, pero ahora no tengo tiempo. Tampoco sobre la extrema pedantería de la que Moreno habitualmente hace gala en sus críticas; en ellas utiliza una terminología lo más abstrusa posible para quedar por encima del lector y aparentar sabiduría, cuando detrás solo hay una gravísima falta de sensibilidad musical (ni siquiera se ha dado cuenta de lo mediocremente que Álvaro Albiach dirigió el último y sublime movimiento de La canción de la Tierra: escuché el concierto de la OJA en el Villamarta el pasado domingo).

Lo que queda claro es que a este señor lo que le gusta es “meter la piqueta” para destruir parte del patrimonio musical que tenemos (Halffter, Barenboim, la Barenboim-Said, ahora la mismísima ROSS), al tiempo que apoya de manera acrítica e interesada aquello que le resulta afín: la OJA, la Barroca de Sevilla, el Festival de Música Antigua y todo lo que tenga que ver con la interpretación “históricamente informada” (siempre que los grupos sean sevillanos, claro está). 

En fin, así está la música en Sevilla: el lobby de la cuerda de tripa se hace fuerte y la música sinfónica corre un serio peligro de extinción. Yo hago lo que puedo, que es denunciar esta situación. Ahora les toca a los políticos de turno mostrar cordura suficiente para mantenerse ajenos a esos negros intereses que se extienden como una mancha de aceite.

 

Fotografía de De Anual - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=65077886

viernes, 17 de marzo de 2023

Sobre Sevilla y la Música Antigua

Hace ahora unos veinte años, un amigo muy aficionado a la música antigua decía que este campo en Sevilla estaba controlado por un triángulo cuyos vértices eran el radicalismo en el uso de la cuerda de tripa –si no hay instrumentos originales, anatema sea–, el fútbol y una ideología política muy próxima a la de Esperanza Aguirre, es decir, por ese lado hacia el infinito, y más allá. Hoy puedo aseverar que jamás ha habido nada de eso. Ha sido todo pura imaginación.

Aprovecho para avisarles que el próximo 23 de marzo el CNDM celebra el Día Europeo de la Música Antigua con la Orquesta Barroca de Sevilla (enlace). Una hora antes habrá una conferencia a cargo de Eduardo Torrico, redactor jefe de la revista Scherzo, amén de (enlace a esta información) "un histórico del periodismo deportivo en España” que “ha trabajado en las redacciones de diarios como El Alcázar” (enlace sobre este desaparecido diario, "uno de los principales medios de la extrema derecha para jalear la posibilidad de un golpe de Estado contra la transición democrática").

Las notas al programa del concierto (se pueden descargar aquí) corren a cargo del crítico sevillano Pablo J. Vayón, quien también se encarga desde hace muchos años, por decisión de Fahmi Alqhai, de la mayoría de las notas al programa del Festival de Música Antigua de Sevilla, y además escribe una gran parte de las críticas, mayormente entusiastas, que de este mismo festival publica Diario de Sevilla (enlace); se alterna de vez en cuando con Andrés Moreno Mengíbar y Juan Ramón Lara, este último miembro del grupo artístico del citado Alqhai. Si quieren más información sobre el FeMÀS pueden visitar (aquí) el Twitter de Vayón, en el que además podrán encontrar reveladores comentarios balompédicos y una larga lista de moderadísimas opiniones sobre las ideologías y los partidos de izquierdas.

Les dejo con el himno del Real Betis Balompié interpretado –con cuerda de tripa, faltaría más– por la Orquesta Barroca de Sevilla. ¡Qué graciosos son estos sevillanos!

miércoles, 15 de marzo de 2023

Isamay a la Zarzuela: Pena, Penita, Pena

"Increíble", me dice una persona del mundillo musical. "La elección busca titulares: tenía que salir una mujer", me comenta otra. Lo cierto es que el nombramiento para la dirección del madrileño Teatro de la Zarzuela de Isamay Benavente, cuya gestión en el Villamarta de mi tierra conozco demasiado bien, me ha producido estupor, indignación y tristeza.


Porque esta señora ha contratado repetidamente a cantantes mediocres y ha impulsado la carrera de batutas incapaces de poner en pie una obra medianamente complicada. Porque considera que las etiquetas "modernidad" e "inclusivo" equivalen a Rafa Villalobos. Porque ha mantenido al teatro jerezano en la ruina económica sin dignarse a enseñar las cuentas a la alcaldesa. Porque siempre ha pensado que la crítica musical debe escribir para respaldar incondicionalmente su proyecto, y además ha actuado en consecuencia. Y, sobre todo, porque ha practicado durante años el amiguismo más descarado sin mostrar el más mínimo sonrojo, muy particularmente en lo que a su antecesor y mentor se refiere, un Paco López omnipresente en la programación villamartina repitiendo una y otra vez los cinco títulos de siempre en la lírica y apareciendo en crossovers, danza y los espectáculos que hiciera falta.

¿Que se avecina en La Zarzuela? Probablemente repertorio casposo, producciones de Paco López ambientadas bien en un cortijo andaluz, bien en una bodega jerezana, una buena cantidad de danza española a cargo del mismo regista, dos o tres provocaciones para aparentar valentía y, por descontado, el beneficio económico de las agencias afines. Tampoco me extrañaría lo más mínimo que se llevara a Carmen Guerra, en su momento pareja del más rastrero adulador que haya tenido el Villamarta –el difunto José Luis de la Rosa–, al teatro de la calle Jovellanos. Qué pena de Jerez, qué penita de Madrid, qué pena del mundo de la lírica.

Y ahora, a esperar que a través de Ópera XXI se dé un premio a sí misma, como ha hecho hace tan solo unos meses (aquí).

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...