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viernes, 15 de noviembre de 2019

Sansón y Dalila por Barenboim

No, no voy a dejar que este blog muera por culpa de algunas personas que han hecho oir su VOX para acusarme de cosas absolutamente inadmisibles. Por eso mismo me decido a escribir una entrada sobre la grabación que he escuchado hoy: Sansón y Dalila de Saint-Säens en la grabación de Deutsche Grammophon que en 1978 dirigió Daniel Barenboim, quien precisamente hoy viernes 15 de noviembre cumple 77 años y en estos días se prepara para encabezar unas representaciones de este bellísimo oratorio, perdón, de esta bellísima ópera, con las huestes de su Staatsoper berlinesa. Mañana sábado, por cierto, espero escucharla en directo en el Teatro de la Maestranza.


Este registro fue el primero que conocí. Hacía muchísimos años que no lo escuchaba, y debo decir que ahora me ha causado una impresión todavía mayor que la de entonces. Ante todo por la sensacional dirección que al frente de la Orquesta de París, de la que por entonces era titular, ofrece un Barenboim interesadísimo por la parte espiritual, religiosa si se quiere, de una partitura que alcanza mucha más profundidad de la que aparenta. También es capaz el maestro de desplegar una sensualidad y un erotismo de la mayor graduación y que, aun sin esa levedad que generalmente asociamos con "lo francés", enlaza perfectamente con lo que esta música necesita. Todo ello lo consigue fraseando con enorme delectación, respirando con verdadero sentido melódico cada una de las frases y atendiendo especialmente a la creación de atmósferas. Claro que también encontramos aquí, cuando llega la parte "operística" de la partitura, al Barenboim más característico, el dramático e inflamado, aunque controlándose a sí mismo gracias a una enorme concentración interior. Tampoco falta brillantez precisamente: la Bacanal resulta arrebatadora sin dejar por ello, como en toda la obra, de trabajar a la orquesta con la máxima depuración sonora.

Plácido Domingo no es el cantante más idiomático posible para  el repertorio francés, ni en el rol de Sansón posee esos acentos lacerantes de los que hacía gala Vickers, pero es difícil resistirse ante su hermosísima voz llena de carne, ante su musicalidad extrema y ante su temperamento al mismo tiempo ardiente e introvertido. Su actuación va de menos a más: algo plano en el primer acto, notable en el segundo y portentoso en el tercero, que es en el que puede lucir más ricas inflexiones expresivas: reconozcamos (¡qué le vamos a hacer!) que su parte no es la más inspirada de la partitura.

La de Dalila sí que alcanza la excelsitud, eso por descontado. Espero que me perdonen ustedes que no me entusiasme aquí Elena Obraztsova: su voz es suntuosa y muy adecuada para las exigencias del rol (¡imprescindible no quedarse corta por abajo!), pero su emisión típicamente eslava la veo inconveniente en este papel, su dicción es ininteligible y su conexión con el personaje resulta solo parcial. La suya me parece una mujer voluptuosa pero no del todo sutil ni seductora. No la encuentro lo suficientemente erótica. Sea como fuere, hay mucho que admirar y que disfrutar en su actuación.

Algo parecido me pasa con Renato Bruson: le admiro muchísimo en otros repertorios pero aquí, aun estando muy bien hay frases sutilísimas, no me parece que nos ofrezca lo mejor de sí mismo. El Coro de la Orquesta de París me ha parecido formidable, lo mismo que la toma sonora. A la postre, un registro operístico de primera magnitud, muy especialmente por la batuta. Feliz cumpleaños a Don Daniel.

viernes, 24 de septiembre de 2010

El Rigoletto de Sinopoli


Verdi: Rigoletto.
Renato Bruson, Edita Gruberova, Neil Schicoff, Brigitte Fassbaender, Robert Lloyd, Kurt Rydl.
Coro y Orquesta de la Academia de Santa Cecilia de Roma. Dir: Giuseppe Sinopoli.
Philips/Decca. 2 CDs.
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Este Rigoletto, grabado en 1984 con espléndida toma de sonido, interesa por la turbadora encarnación del jorobado a cargo de ese enorme artista que es Renato Bruson, bastante mejor de voz que en el posterior registro en vivo con Muti. Por desgracia, ninguna de las dos grabaciones resultó redonda.

En ésta el eficiente Shicoff, entonces muy bien de voz, hace un Duca acertadamente antipático. La narcisista Gruberova, desenvuelta en sus famosos trinos, es una Gilda en exceso frágil y desmayada, gran contraste con la desgarrada Maddalena de Fassbaender. El malogrado Sinopoli (¿cómo se puede aún dudar de su valía?) dirige con gran sentido dramático y ofrece una lectura personalísima y muy atractiva por su clima alucinado y especialmente siniestro. Lástima de la discreta calidad de la orquesta romana.

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Texto extraído de un artículo publicado en el número de diciembre de 2002 de la revista Ritmo sobre el primer lanzamiento de la serie "The Opera Compact Collection", editada por Decca.

sábado, 27 de diciembre de 2008

El Macbeth de Verdi en celuloide

VERDI: Macbeth. Nucci, Verret, Ramey, Luchetti, Barasorda, Antonacci.
Coro y Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia. Dir: Riccardo Chailly.
G, 00440 073 4380 2 DVDs 132’ + 45’ (documental)
DDD Universal
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El audio de este doble DVD se corresponde con el registro grabado en Bolonia bajo la dirección de Riccardo Chailly en 1987 editado en su momento por Decca. Se trata de una muy buena lectura que, a pesar de su homogeneidad y alto nivel, no termina de resultar redonda.

Nucci, que por entonces acababa de debutar el papel, realiza una sólida composición en la que no logra disimular ciertas irregularidades canoras ni sus conocidas limitaciones expresivas; nada que ver con los modelos referenciales de Leonard Warren y Renato Bruson. Por descontado que la Verret está maravillosa, pero resulta difícil olvidar su más intensa y poderosa composición de los años setenta junto a Claudio Abbado. Ramey está muy bien -sólo eso-, Luchetti le pone muchas ganas a su notable Macduff y la por entonces joven Antonacci es toda una curiosidad como la dama de Lady Macbeth.

La batuta del milanés se muestra fluida y teatral, se halla muy atenta a los matices y muestra un admirable verbo italiano, aunque palidece al lado de las vibrantes y dramáticas aproximaciones de Muti y Abbado, como también de la oscura y alucinada -también un tanto germánica-de Sinopoli.

La imagen no es una realización televisiva, sino una película filmada en celuloide el mismo año en que se registraba el audio y exhibida en su momento en salas cinematográficas. La propuesta de Claude d’Anna resulta muy atractiva por rodarse en su totalidad en escenarios naturales y por acentuar la vertiente más oscura y sucia del drama de Shakespeare, un poco a la manera de lo que había hecho mucho antes Orson Welles en su personal acercamiento al mismo. Cuenta además con un excelente vestuario, una sugestiva fotografía de tonos azulados y un sentido de lo macabro inspirado abiertamente en Francisco de Goya.

Ahora bien, y pese a importantísimos aciertos parciales, el director francés no logra encontrar un lenguaje cinematográfico adecuado para realizar una narración naturalista de una historia que se expresa plenamente (¡y de qué manera!) a través de las fórmulas de la ópera decimonónica; el intento de otorgar fluidez al estatismo escénico no siempre resulta convincente. Pese a lo dicho, la compra de esta edición -completada con un espléndido “making of”- resulta absolutamente recomendable, como también lo es descargarse de Internet -es legal y gratuito- el video televisivo de la mítica producción de Strehler en La Scala dirigida por Abbado y protagonizada por Cappucilli y Verret; la calidad visual de la copia que circula es horrorosa, pero se trata de una función tan extraordinaria que en el improbable caso de que alguna vez se editara en DVD, sería primerísima opción para acercarse a esta obra maestra verdiana.
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Artículo publicado en el número de marzo de 2008 de la revista Ritmo.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Giulini, un Falstaff diferente

No es esta una primera opción para Falstaff, ni mucho menos. Quien quiera tener una sola versión en su discoteca podría más bien optar por Karajan/Philharmonia o, mejor aún, por Bernstein/Viena, aunque esta última resulta hoy por hoy bastante difícil de localizar; las dos las comento en el artículo que he publicado más abajo. Sin embargo, esta interpretación grabada en versión concierto -el sonido tiene algunos problemas derivados del directo- por Deutsche Grammophon en 1982 sirve para arrojar una visión distinta y complementaria de esta obra maestra.

Y es que Carlo Maria Giulini, al frente de su Filarmónica de Los Ángeles y en uno de los momentos más dulces de su carrera, logra profundizar en los aspectos amargos e inquietantes de la obra, ofreciendo así secuencias realmente extraordinarias, como gran parte del tercer acto. Todo ello con una batuta lenta y de gran claridad, de extraordinario vuelo lírico y fina ironía, a la que sin embargo le falta chispa, mordacidad, desenfado y sentido teatral.

Bruson, para mi gusto -y el de muchos- el mejor barítono verdiano de las últimas décadas, canta sin duda con buenísima línea, pero se muestra algo ajeno a la complejidad del personaje, resultando a la postre algo frío. Por el contrario Nucci, un artista por el que nunca he sentido especial simpatía, tras un comienzo más bien destemplado hace una espléndida labor en su escena del acto segundo. Me gusta bastante aquí la Ricciarelli, mientras que encuentro algo sosa a la Hendricks como Nanetta; en el rol de su enamorado, Dalmacio González no pasa de lo aceptable. A la Valentini Terrani, lástima, el papel de Quickly se le queda corto por abajo.

Con estos mismos cantantes ofreció Giulini unas funciones en el Covent Garden de la que ha quedado constancia audiovisual en una filmación que no hace mucho salió en DVD. Como el recuerdo que tengo de ella es muy borroso, prefiero decir únicamente que me disfruté en su momento con su visionado. ¿Mejor comprarse el DVD que este doble compacto? Obviamente siempre es preferible ver que limitarse a escuchar, pero supongo que el sonido es peor en el Covent Garden que en este registro de DG, que como se encuentra ahora en serie barata resulta bastante recomendable.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...