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miércoles, 25 de diciembre de 2024

Navidad con Jessye Norman: Christmastide

Diferentes circunstancias me impiden mantener actualizado este blog. Lo que sí puedo hacer es desearles a ustedes una muy Feliz Navidad, y hacerlo recomendando el disco que escuché anoche y he vuelto a disfrutar esta misma mañana: Christmastide. Primera grabación propiamente navideña de la grandísima Jessye Norman, se trata del más hermoso disco de este género cantante clásico haciendo villancicos y tal que un servidor haya escuchado.

La soprano estadounidense está maravillosa, faltaría más, pero quien convierte a este CD en una joya dentro de su desprestigiada clase es su arreglista y productor, un británico llamado Donald Fraser que, sin renunciar a los códigos que se esperan de un producto semejante, supo sortear la trampa en la que se suele caer: el cúmulo de excesos. Ya saben, exceso de campanitas, exceso de voces angelicales, exceso de brillantez y, sobre todo, exceso de azúcar. Todo ello lo hay, pero en su punto justo. Y es que en todo momento prima un gusto exquisito, particularmente en lo que a las orquestaciones se refiere, siempre desde un punto de vista de lo más british trompeta haendeliana incluida. En cuanto a la música, la selección es irreprochable en lo que a la combinación entre tradición y compositores clásicos se refiere; incluso el propio Fraser firma una página muy bella que significativamente titula This Christmastide (Jessyes's Carol).

El registro se realizó, con soberbia toma de sonido, en septiembre de 1986 en Manhattan. Participaron en él la New York Choral Society, el American Boychoir y el Empire Chamber Ensemble, formaciones de muchísima calidad aquí todas bajo la dirección de Robert de Cormier. Lo tienen ustedes en las plataformas de streaming habituales, así que no se lo pierdan.

sábado, 13 de enero de 2024

Jessye Norman con John Williams

Jessye Norman (1945-2019) grabó para Philips dos discos junto a John Wiliams: With a Song in My Heart y Lucky to Be Me. El primero de ellos se registró en junio de 1984 contando con la lujuriosa colaboración de nada menos que la Sinfónica de Boston, obviamente bajo el nombre Boston Pops. Jerome Kern, Cole Porter y Richard Rodgers aparecen con tres canciones cada uno, pero también hacen acto de presencia Harold Arlen y George Gershwin. Todo el disco es una verdadera delicia, porque la soprano norteamericana pone su voz, uno de los instrumentos vocales más impresionantes jamás escuchados, al servicio de unas músicas que las que cree a pies juntillas, y también porque el compositor de Star Wars dirige con la mezcla de brillantez y buen gusto que este repertorio necesita: nada de la dulzonería con que tantas veces hay que escucharlo. Advertir, eso sí, que son bastante mejores los arreglos realizados por su amigo y colega Alexander Courage que los de Dick Hyman, un poquito hortera.

El otro corresponde a enero de 1987 y agosto de 1989, aunque no se publicó hasta 1992. Aquí también están Gershwin y Rodgers, pero el abanico se abre muy considerablemente con los nombres de Weill, Loewe, Bernstein, Joel y Legrand. La diferencia grande viene por parte del acompañamiento: tan solo John Williams al piano. La ganancia es apreciable, porque a este repertorio le sienta de maravilla quitar todo colorismo orquestal, toda hojarasca sinfónica por muy atractiva que esta sea, para poner en primer término el núcleo de la cuestión: no otro que el enorme vuelo melódico de unos pentagramas mucho menos "menores" de los que algunos pedantes pretenden. No es el caso de Norman, que se toma la interpretación con tantas o incluso mayores ganas que en el disco anterior. Tiene sus más –Papa, Can You Hear Me?– y sus menos –Show Me–, pero está absolutamente maravillosa.


El primer disco es muy recomendable. El segundo, total y absolutamente imprescindible. Escúchelo de noche, a oscuras y –si a usted le gusta el alcohol, a mí no lo hace demasiado– tomándose un buen lingotazo.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Jessye Norman con Colin Davis

Primero fue en España. Luego en Grecia. Luego, multiplicándose por cifras astronómicas, en Marruecos. Finalmente, la hecatombe en Libia. ¿Catástrofes naturales? Solo en parte. Muchos incendios son provocados. Sequías y lluvias torrenciales son manifestación de un cambio climático que se deriva de la acción antrópica. Y los efectos más terribles de los terremotos se hubieran paliado si grandes masas de población no residieran en viviendas absolutamente indignas. En medio del inmenso dolor que sufren nuestros vecinos, no sé qué sentido tiene seguir pensando en música y estas cosas. 

En fin, vayamos a lo nuestro. Hoy les quiero recomendar el disco grabado por Jessye Norman, Sir Colin Davis y la Sinfónica de Londres para Philips en 1979 con música de Hector Berlioz y Maurice Ravel. Toma sonora a volumen muy bajo, pero magnífica, que recoge de maravilla el instrumento sobrehumano de Norman, carnoso y homogéneo, ideal para estas dos páginas desde el punto de vista tímbrico: oscura, sugerente.

Les nuits d'ete recibe una admirable interpretación: ella todo estilo y compromiso, él sensualidad, depuración sonora y elegancia en plenitud de dominio de ese idioma berlioziano que él comprendió como ningún otro director. 

Más me ha gustado la soprano estadounidense en Sheherazade de Ravel: con independencia del referido instrumento, lo importante es cómo la soprano dice esta música, en el punto justo de equilibrio entre elegancia, misterio e intensidad, respetando el estilo al cien por cien pero sin dejarse llevar por languideces. Ahora bien, sí que se deja embriagar por los aromas de Oriente el maestro Colin Davis, refinadísimo y atmosférico a más no poder, pero también un tanto tímido, parco en contrastes y poco variado en la expresión. ¡Lástima!

domingo, 23 de abril de 2023

Memorable Strauss de Jessye Norman

Famosísimo disco este, grabado en agosto de 1982 por el sello Philips, con Jessye Norman, Kurt Masur y la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig haciendo los Cuatro últimos lieder de Richard Strauss y otras célebres canciones del compositor alemán. Nunca me había interesado por él, tal es la manera que me echaba para atrás la presencia de un Masur que me aburrió profundamente en la Ariadna en Naxos que hizo con la propia Norman.

Al final lo he adquirido de segunda mano y he comprobado que, pese a mis reparos, se trataba de una maravilla. Y no por Masur, que dirige con delectación y también cierta morosidad, sino por una Norman en absoluto estado de gracia: no solo posee la mejor voz –desde el punto de vista puramente instrumental– jamás escuchada en esta música, sino que interpreta con insuperable estilo –decadentismo y carácter hedonista en su punto justo– y la emoción a flor de piel, llenando esta música de acentos de los que ponen la piel de gallina. Si no fuese por una tal Schwarzkopf...

miércoles, 1 de febrero de 2017

La Novena de Böhm

Novena de Beethoven, se entiende. Me anima un lector a publicar una discografía comparada de la obra. Tengo treinta y siete interpretaciones comentadas en mi bloc de notas, pero si saco esos apuntes alguien saldrá enseguida, seguramente con razón, mencionando algún disco cuya omisión resulta imperdonable, así que prefiero esperar a tener unas cuantas más. Ahora bien, hoy he vuelto a escuchar una interpretación, la primera que tuve en compacto, que me sigue pareciendo una de las más imprescindibles: la de Karl Böhm y la Filarmónica de Viena registrada por los micrófonos de DG en la Musikverein vienesa en noviembre de 1980. Y no me resisto a decir algo.


En la cumbre de su inspiración y a tan solo nueve meses de su fallecimiento, el de Graz nos ofrece una interpretación muy “de anciano director”, esto es, esencial, desmaterializada y de una fortísima carga espiritual; muy lenta en los tempi, fraseada con naturalidad, flexibilidad y delectación melódica; poco interesada por los grandes contrastes teatrales y por las descargas de electricidad, pero no por ello serena o laxa, ni menos aún beatífica. Antes al contrario, la espiritualidad que el maestro propone está cargada de inquietud, de incertidumbre, de interrogantes a los que no son precisamente ajenos unos silencios que adquieren aquí un enorme peso dramático, ni los tremendos calderones con los que se atreve.

En este sentido, podría decirse que es la suya una versión gótica, atmosférica y reflexiva, lo que le emparentaría con el Furtwängler tardío si no fuera porque la manera de materializar dicha idea, carente por completo de los arrebatos temperamentales de Furt, resulta por completo distinta. Tampoco tiene nada que ver con la teatralidad y la inmediatez de un Solti, y desde luego se encuentra en el polo opuesto a la épica marcial de un Karajan. Quizá se podría pensar en la sobriedad y el distanciamiento de un Klemperer, pero a diferencia del de Brelau, Böhm sí que está dispuesto a cantar (¡y de qué manera!) las melodías del tercer movimiento y a recrearse, aun manteniendo siempre las distancias, en la belleza puramente sonora de las notas, dichas por una Filarmónica de Viena que él hace sonar más marmórea que nunca.

El Himno a la Alegría, por descontado, es misticismo puro –la marcha nunca ha sonado menos militar–, alcanzando sus momentos de inspiración más sublime en los pasajes en los que se interroga al cielo con la vana esperanza de encontrar respuesta. Walter Berry, Plácido Domingo, Jessye Norman y Brigitte Fassbaender –esta última algo más lírica de la cuenta– forman uno de los mejores cuartetos que se hayan escuchado en discos. Y estupendo el Wiener Staatsoperchor, redondeando así una interpretación no diré que ideal para acercarse por primera vez a la partitura, pero sí rebosante de genialidad. Que la toma sonora, fidelísima en lo tímbrico, resulte un punto fría, no resta valor alguno a esta joya.

PD. Aquí va algo más sobre las posibilidades interpretivas de la Novena.

jueves, 7 de octubre de 2010

Motivos para la esperanza

Aunque no soy de los que piensan que actualmente todo lo que a la enseñanza se refiere es un desastre y que lo que los profesores hacemos no sirve para nada, lo cierto es que cada curso que pasa uno se va volviendo pesimista, vistas las cosas que se ven. Y sin embargo hay días en los que algo mágico ocurre, recuperas la confianza en tu trabajo y piensas que no todo se presenta negro para los lustros venideros. Que hay motivos para la esperanza.

Esta misma mañana he vivido uno de esos momentos irrepetibles. Me he atrevido a ponerle a una clase de 2º de la ESO (un grupo con un comportamiento por encima de la media que hoy se lleva, todo hay que decirlo) la canción Morgen de Strauss, en la versión de Jessye Norman que incluye el DVD filmado frente la catedral de Salisbury. Y se mantuvieron -con alguna inevitable excepción- muy atentos y callados. Y siguieron los subtítulos. Y yo diría, por los semblantes, que unos cuantos se conmovieron.

Mientras tanto, quien firma estas líneas lloraba por dentro con profundísima emoción. No, no todo está perdido. Nuestras nuevas generaciones, las de la era de Belén Esteban y compañía, aún guardan un espacio para la belleza.

domingo, 6 de junio de 2010

Carmen por Norman y Ozawa: un fiasco

Bizet: Carmen.
Jessye Norman, Neil Schicoff, Simon Estes, Mirella Freni.
Orquesta Nacional de Francia. Seiji Ozawa, director.
2 CDs
Decca/Philips 2894704172
DDD
**

El hoy director de la Ópera de Viena defrauda en el título de Bizet, ofreciendo una lectura opuesta a la de su amigo Leonard Bernstein. Así, mientras el norteamericano hace una Carmen hosca y dramática, de marcado carácter sinfónico y que mira hacia el mundo alemán, el oriental se decanta hacia el tópico de lo francés con una versión blanda y de texturas protoimpresionistas, lo cual no sería del todo reprochable si no fuera porque carece de chispa y brillantez. Mientras Lenny desmenuza la partitura con primor, Ozawa resulta confuso y en ocasiones se decanta por la brocha gorda. Por si fuera poco, la Norman es una Carmen tan narcisista y artificial que llega a poner de los nervios. Junto a ella, el voluntarioso pero destemplado Schicoff resulta un aceptable Don José. Freni, antaño Micaela de primera, está ya mal de voz, mientras que Estes hace un muy superficial Escamillo.

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Texto extraído de un artículo publicado en el número de febrero de 2003 de la revista Ritmo sobre el segundo lanzamiento de la serie "The Compact Opera Collection", editada por Decca.

PS. Por si no hay quedado claro, ni en serie media merece la pena gastarse el dinero en conocer semejante fiasco. La de Bernstein, por el contrario, es para mi gusto una de las más fascinantes versiones de la ópera de Bizet que existen en disco, al menos en lo que a la batuta se refiere.

miércoles, 22 de abril de 2009

Las bodas de Fígaro por Colin Davis en Philips

MOZART: Las bodas de Fígaro.
Wixell, Norman, Freni, Ganzarolli, Minton, Casula, Grant, Tear, Lennox, Watson. BBC Chorus, BBC Symphony Orchestra. Dir: Sir Colin Davis.
Philips, 475 6111
3 CDs. 175’29’’
ADD
Universal
** M

Estas Bodas de 1971 fueron importantes por ofrecer la primera grabación de la genial partitura en su integridad. Hoy, sin embargo, cuentan con demasiada competencia. La dirección del joven Colin Davis se muestra centrada y voluntariosa, pero no es del todo refinada -más bien al contrario-, ni muy creativa, ni especialmente poética. Lilian Watson, deliciosa Barbarina, es lo mejor de un desequilibrado reparto en el que una Freni y una Norman algo por debajo de lo en ellas esperable convencen bastante más que un Ganzarolli y un Wixell que procuran teatralizar sus personajes, pero que en lo puramente vocal -como era de esperar- dejan mucho que desear. Bien el Cherubino de la Minton, y poca cosa el resto.

Sin salir del mismo sello y también en serie media, de nuevo con la partitura íntegra pero aquí en interpretación más convincente y con mucho mejor sonido, la versión de Marriner resulta muy preferible. Ah: si viaja usted a Japón, no deje de traerse el DVD de Böhm/Ponelle, una verdadera referencia.

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Artículo publicado en el número de julio-agosto de 2004 de la revista Ritmo.

PS. A estas alturas, las geniales Nozze de Böhm/Ponelle llevan ya tiempo en DVD en el mercado europeo. Colin Davis tiene una grabación muy posterior de la obra, para RCA, que desconozco. Ésta de 1971 cuya reseña aquí recupero es un fiasco.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...