Ya nos queda un día menos
Un cajón de sastre para cosas sobre música "clásica". Discos, conciertos, audiciones comparadas, filias y fobias, maledicencias varias... Todo ello con centro antes en Jerez de la Frontera y Sevilla, ahora en la Sierra de Segura, aunque viajando todo lo posible. En definitiva, un blog sin ningún interés.
lunes, 20 de mayo de 2013
No se puede ser más pelota
No, no crean que exagero mucho. Hay gente que escribe cosas así en la prensa local. Y se quedan tan anchos. Lo que no puedo comprender es cómo periódicos medianamente serios admiten publicar semejante basura.
domingo, 19 de mayo de 2013
Répons por delante, por detrás y por los lados
Mucho más tarde llegó un DVD documental del Festival de Lucerna. ¿Por fin Répons en multicanal? Por lo que pude leer no solo se ofrecía en estéreo normal, sino que la partitura se encontraba severamente amputada. ¡Qué oportunidad perdida! Pues bueno, ahora he encontrado una alternativa que me ha hecho disfrutar de lo lindo.
Verán ustedes, mi receptor Denon es multicanal: tengo dos altavoces (pantallas dicen los entendidos, porque el altavoz propiamente dicho es otra cosa) de relativamente buena calidad en la posición habitual, y luego uno central, dos laterales-traseros y dos colocados detrás de mi butaca (más el subwoofer). Si el audio original del DVD o SACD de turno es multicanal (7.1 o 5.1), estupendo. Si no, el receptor puede “imitar” un surround a gusto del consumidor. En mi caso, la opción que suelo utilizar es la de crear una ligera reverberación en los canales laterales y traseros para que la sensación acústica sea más agradable sin que se pierda la situación frontal de los intérpretes.
Pero existe también otra que cuando hay orquesta de por medio no me gusta nada: “estirar” los dos canales del estéreo por los siete a mi alrededor, de tal modo que lo que se escuchaba originalmente más a la izquierda sonará detrás y a lado a la izquierda, lo que estaba ligeramente a ese lado lo hará en el canal izquierdo delantero, y así… El resultado es espectacular pero falsísimo, salvo en determinadas obras y repertorios. Por ejemplo, en La Pasión según San Mateo, como expliqué por aquí. O en buena parte de la música medieval y renacentista, sobre todo en la polifonía, donde me parece adecuado repartir las fuentes sonoras a mi alrededor.
Pues bueno, por fin he hecho la prueba con Répons. ¡Bingo! No es auténtico multicanal, eso desde luego, pero como la grabación de DG distinguía muy bien los planos sonoros, mi receptor los ha repartido estupendamente por delante, por detrás y por los lados. Cierto es que la orquesta de cámara debería estar más “enfrente” y que solo los seis solistas deberían estar a mi alrededor, pero el efecto sin duda está ahora, a tenor de lo visto en imágenes, más cercano a lo ideado por Boulez. También es más espectacular, desde luego, y aún más fascinante. Si tienen la oportunidad, hagan la prueba. Ah, y si no conocen Répons, les recomiendo que le pongan remedio cuanto antes, aunque sea en la versión amputada (no la he visto, pero le deben de faltar entre diez y quince minutos a tenor de la duración) que les he dejado en YouTube. No se arrepentirán.
sábado, 18 de mayo de 2013
Más sobre el concierto del 70 cumpleaños de Barenboim
La primera es de orden técnico: la calidad de imagen es muy inferior a la que hubiera presentado un Blu-ray de haberse editado (¡malditos!), pero el sonido mejora de manera considerable. El multicanal, además, es auténtico, con los canales traseros recogiendo aplausos y ambiente de sala. Eso sí, lamento descubrir que ese fuerte desequilibrio de planos que aparece en el arranque del Primer concierto de Tchaikovsky no se debía, como pensé en su momento, a un problema técnico de la retransmisión, sino que fue cosa de Zubin Mehta.
En cuanto a cuestiones interpretativas, debo reconocer que la dirección del maestro indio no está a la altura de la de Celibidache con el propio Barenboim en el primer movimiento de la obra citada, y no solo por esa extraña introducción. En el resto me parece que sí –va claramente de menos a más–, y en cuanto al solista me reafirmo en que el de Buenos Aires, aun con menos agilidad digital y alguna limitación, no solo se supera a sí mismo sino que permanece desde la primera hasta la última nota dentro de la más absoluta genialidad. No creo que ni un solo pianista se haya acercado nunca a semejante grado de profundización en la partitura.
La obra de Elliot Carter merece la pena escucharla, como he hecho yo, varias veces, porque se le puede sacar mucha punta tanto a la partitura como a la capacidad de matices expresivos (sí: expresivos, que no “románticos”) que es capaz de extraer su dedicatario Barenboim.
Para volver a escucharme el Tercero de Beethoven, he comparado con la interpretación del propio Barenboim de 2007 dirigiéndose a sí mismo, que me sigue pareciendo la mejor, pero también he escuchado la que hizo con Klemperer en 1967, sin duda en la antípoda de esta con Mehta por la dirección –concentrada, sombría y amarga a más no poder– del genial maestro de Breslau. Pero dejando la batuta aparte, ¡cómo ha mejorado Barenboim en estos años! Sí, claro, en los sesenta estaba más ágil y su sintonía con el autor de la Pastoral era ya enorme, pero su sonido es ahora mucho más variado, su fraseo más flexible, su atención al matiz mayor y su variedad expresiva mucho más atenta a todas las vertientes del universo beethoveniano, con luces y sombras más equilibradas. ¡Y aún dicen algunos ignorantes que Barenboim es un pianista en decadencia!
El DVD se está vendiendo ahora a 12 euros en Amazon: no se le ocurre perdérselo si aún no lo tiene.
viernes, 17 de mayo de 2013
OCNE 2013-14: ¡Pedazo de programación!
No sé quién la ha diseñado. Tampoco sé si se ha contado con un presupuesto mucho mayor que otros años o se trata, más bien, de una cuestión de imaginación. Pero lo cierto es que ¡vaya pedazo de programación la presentada por la Orquesta y Coros Nacionales de España para la próxima temporada! Aquí pueden descargarse el PDF.
Yo me voy a limitar a citar algunos nombres famosos, no todos del agrado de un servidor, pero en cualquier caso grandes estrellas o jóvenes muy en candelero: Bychkov (¡War Requiem!), Nagano, Pletnev, Antonini, Eschenbach, Young, Koopman, Matheuz y Luisi (¡Réquiem de Verdi!), más Frühbeck haciendo sus excepcionales Carmina Burana y la presencia del mismísimo John Adams. Y ello citando solo a directores y dejando aparte a los solistas. Pero hay más, muchísimo más, como los ciclos satélites (con gente como Clevenger o el citado Antonini) y otras cosas que les dejo que descubran por ustedes mismos. Pocas veces o nunca en mi vida de melómano le he visto a una orquesta española una programación tan atractiva. Y encima, con un nuevo y más variado sistema de abonos para capear un poco la crisis. CHAPEAU.
Y ahora, a ver si aciertan escogiendo titular…
1 de mayo de 2013 con Kozená y Rattle en Praga
Comenzó la sesión con la altamente sugestiva Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis de Vaughan Williams. Toda una experiencia escucharle esta obra a la orquesta berlinesa, que aporta un músculo y una robustez inhabituales en la partitura. Sir Simon domina a la perfección los medios para evitar que esta circunstancia altere el equilibrio sonoro y, faltaría más, evidencia una enorme sintonía con esta música, a la que aporta convicción y fuerza expresiva. Excelente interpretación, en suma, aunque se pueden preferir enfoques más visionarios: pienso ahora en la grabación “salida de ultratumba” de Barbirolli de 1962, realizada –por sugerencia de Bernard Herrmann– a medianoche en la Temple Church de Londres.
A continuación, homenaje checo con una selección de las hermosas Canciones bíblicas de Dvorák. Rattle dirige con la buena afinidad con el universo del autor que ya evidenció en la grabación de los poemas sinfónicos para EMI, aportando además esa religiosidad un punto naif que desprenden estos pentagramas. La Kozená, aparte de dominar el idioma, canta con excelente línea y muy buen gusto, siempre dentro de esa expresividad contenida –por momentos algo sosa, quizá– que la caracteriza.
Sexta de Beethoven en la segunda parte. Pese a los guiños historicistas, el modelo de Rattle está en los anteriores titulares de la Berliner Philharmoniker. Teniendo en cuenta que sus correspondientes grabaciones de la Pastoral marcaron puntos muy bajos en las carreras de Karajan y Abbado, pueden imaginar los resultados: mucho músculo, pianísimos ingrávidos a más no poder, insinceridad total y una evidente falta de comunión expresiva con Beethoven. En cualquier caso, mejor la segunda parte –muy vistosa– que la primera, donde tras un Allegro ma non troppo aburrido a más no poder viene un Andante en el que Rattle, poniendo cara de éxtasis, ofrece detalles de cursilería francamente molestos. Eso sí, en comparación con su grabación con la Filarmónica de Viena de 2002, Sir Simon resulta ahora menos repipi. En algo hemos salido ganando…
La filmación se puede ver en Medici TV.
jueves, 16 de mayo de 2013
Enorme acierto: Nelsons a Boston
En Europa, sin embargo, la cosa anda peor: el irregular y más bien discreto Jansons en Amsterdam y en la Radio Bávara, el horrendo Gergiev en la Sinfónica de Londres y pronto también en Múnich... ¿No podían haber pillado a Nelsons para alguno de esos puestos? En fin, me alegro mucho por los norteamericanos, pero hay una cosa en la que salimos perdiendo: si se va a los Estados Unidos, a este chico le veremos poco el pelo por aquí. Lástima... aunque aún queda la esperanza de que suceda a Rattle en Berlín. Veremos.
Programas de Barenboim y la WEDO en Andalucía 2013
Me puse en contacto con la Fundación Barenboim Said hace unas semanas para intentar averiguar algo sobre los programas de la WEDO para este verano. No me dijeron absolutamente nada. Al final se ha confirmado lo que yo ya sabía por haber bicheado en webs extranjeras, aunque ahora se indican lugares y fechas concretas. Esto es lo que especifica el comunicado emitido hoy por la Fundación:
“Tras las jornadas de ensayos, el 8 de agosto tendrá lugar en el Teatro Central de Sevilla el primero de los conciertos de la gira, que forma parte de los actos con los que la orquesta y la Fundación recuerdan al intelectual palestino Edward Said en el año en que se cumple una década desde su fallecimiento. En esta ocasión, el programa incluirá el Concierto de cámara para piano, violín y trece instrumentos de viento de Alban Berg. Como prólogo a esta obra clave del dodecafonismo y el serialismo vienés, el maestro Daniel Barenboim mantendrá una conversación con Ana Dopico, profesora asociada de Literatura Comparada de la Universidad de Nueva York y alumna de Edward Said.
El día 9 de agosto, la orquesta ofrecerá el primero de los conciertos sinfónicos de la gira en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. En esta ocasión, el programa estará compuesto por las oberturas de Las vísperas sicilianas y de La fuerza del destino y los preludios a los actos primero y tercero de La traviata de Giuseppe Verdi, además de por la Sinfonía fantástica de Hector Berlioz.
La orquesta se trasladará el día siguiente a Granada para ofrecer el segundo de los conciertos sinfónicos de la gira en el Palacio de Carlos V. En este edificio renacentista, que forma parte del conjunto monumental de la Alhambra, la Orquesta West-Eastern Divan y el maestro Barenboim interpretarán los preludios de las óperas Parsifal y Los maestros cantores de Nuremberg de Richard Wagner y la Sinfonía nº 7 en la mayor, op. 92 de Ludwig van Beethoven. Con este concierto, que se enmarca en las celebraciones por el Milenio del Reino de Granada, el maestro Daniel Barenboim vuelve a actuar en la ciudad, donde participó anualmente en el Festival Internacional de Música y Danza entre 2004 y 2011. El patio del Palacio de Carlos V ya acogió, además, el concierto que la Orquesta West-Eastern Divan ofreció en Granada en el año 2006.”
Varias puntualizaciones por mi parte. Me parece estupendo que se compense este año con un concierto extra, aunque sea de cámara, la desdichada decisión que tuvo Barenboim el año pasado de ofrecer solo uno (¿cabreado, quizá, con los recortes que se le hicieron a su Fundación al igual que a tantas otras instituciones y a nuestros propios bolsillos?).
Por otra parte, como jerezano que soy me siento muy triste porque de nuevo se ha ignorado al Teatro Villamarta, de excelente acústica y público entusiasta. Se hubiera ofrecido ahí el concierto de cámara y se hubieran llenado las 1200 butacas solo con el nombre de Barenboim. En Sevilla, como se ha venido demostrando año tras año, gran parte de la crítica y del público le desprecia. No así en Granada, afortunadamente, pero ahí está la acústica del Carlos V, que al de Buenos Aires le encanta y a mí me parece muy problemática.
Despiste grande repetir la Fantástica de Berlioz en el Maestranza: esa obra se podía haber dejado para la Alhambra y haber puesto en Sevilla la Séptima de Beethoven, que la WEDO aún no ha interpretado allí (sí Barenboim, pero en 1992). Añadamos que la propina, de haberla, será probablemente Tristán, previsto en el programa oficial del Festival de Lucerna.
Ah, afirma el comunicado que “las entradas para los tres conciertos se pondrán a la venta el día 31 de mayo a través de los canales de venta habituales de cada uno de los espacios”. ¡Pues ya me dirán cual es el canal de venta habitual para el Carlos V, que no ha de confundirse con el Festival de Granada! Supongo que será la página de El Corte Inglés, como la otra vez que la WEDO tocó allí. Estaremos atentos.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Si no pones publicidad, no hay crítica
Aunque yo por entonces escribía en Filomúsica.com, me pareció interesante proponer a Ritmo realizar una reseña del espectáculo en cuestión. Lo que me dijeron desde la redacción me dejó un tanto trastornado: “vale porque eres tú, pero que conste que del Gran Teatro no acostumbramos a publicar nada porque no ponen publicidad en nuestras páginas”. ¡Toma ya! Ahí empecé a darme cuenta de cómo funcionaba este mundillo de las corresponsalías. En fin, fui a la función y la disfruté todo lo que era de esperar.
Cuando al terminar acudí a saludar a mis paisanos me dejaron muy claro que yo no era bienvenido. Obviamente no me dejé llevar por semejante circunstancia y escribí lo que tenía que escribir, esto, es, lo que realmente pensaba; en este caso, una valoración globalmente positiva, y muy positiva para ese mismo Francisco López que, mintiendo con todo el descaro, años más tarde diría que habitualmente le pongo mal. El texto lo tienen ustedes aquí abajo. Jamás lo publicaron en Ritmo. Aún estoy esperando una explicación. No hace falta que les diga que esta es una de las múltiples razones por las que abandoné la revista. Poco a poco iré detallando otras.
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LABOR DE EQUIPO
Alcanzó un buen nivel el Don Pasquale presentado en Córdoba el pasado abril. Y lo hizo porque funcionó estupendamente lo que realmente tiene que funcionar en una velada operística para que ésta, por encima de las casi siempre inevitables desigualdades vocales, sea en verdad convincente: las direcciones escénica y musical. Después de doce años sigue funcionando a las mil maravillas la clásica y muy cuidada producción propia a cargo de quien precisamente fuera director del Gran Teatro durante sus ya lejanos años de esplendor, Francisco López, mientras que la batuta de Fabricio Carminati mostró no sólo una extraordinaria solvencia como acompañante sino también una más que notable inspiración musical al frente de una orquesta que -eso sí, la verdad sea dicha- dista de vivir su mejor momento.
Así las cosas, los cantantes realizaron una sólida labor de equipo en la que lograron hacerse perdonar determinadas irregularidades, inadecuaciones e insuficiencias técnicas y estilísticas haciendo valer sus mejores armas: el veterano y muy simpático Bruno de Simone su enorme sabiduría escénica y portentoso verbo para decir –con estilo e inteligencia– los roles cómicos que le han hecho famoso; la bellísima Elena de la Merced su innata musicalidad y elevada capacidad a la hora de matizar atendiendo al sentido del texto para componer una Norina fresca y pizpireta tanto en lo canoro como en lo escénico; el cada día más reconocido Ismael Jordi sus estremecedoras medias voces y elegantísima línea belcantista para repetir un Ernesto que ya en su memorable debut de hace cinco años no estaba menos logrado; y el joven barítono onubense Juan Jesús Rodríguez –el más flojo de los cuatro– un torrente de voz privilegiada que se halla a la espera de importantes logros en otros repertorios.
Gran Teatro
Córdoba
martes, 14 de mayo de 2013
La palmera Rubinstein
Y de pronto me harté. Busqué un hotel barato y cogí mi coche rumbo a Elche, una ciudad que tenía bastantes ganas de conocer. Muchas cosas me llamaron la atención. Por ejemplo, la extrema erosión y aridez del suelo, que me hace comprender cada vez mejor las necesidades hídricas de la zona levantina, de Murcia y de Almería (conflictos entre comunidades incluidos, por los trasvases). O el injustificable deterioro del litoral que ha saciado la inmensa avaricia de unos pocos matando a la gallina de los huevos de oro (y la cosa no para: véase la Ley de Costas del PP). O el maravilloso brillo del sol en la capa de agua que cubre las salinas de Santa Pola. O la increíble extensión del palmeral en el interior de la ciudad, que conocía solo de oídas y ahora me ha dejado maravillado. O el gran dinamismo del centro urbano los sábados por la noche. O la belleza de la portada barroca de la Basílica de Santa María. O la gran calidad expositiva del renovado Museo Arqueológico, a pesar de la circunstancia de que en las numerosas pantallas táctiles solo funcionaba la opción en valenciano (castellano e inglés parecían estar desactivados).
Pero, sobre todo, lo que me ha impactado es el jardín botánico conocido como Huerto del Cura. Solo por ver esta maravilla -de allí son las imágenes que acompañan este post bastante tontorrón- ya merecían la pena las tres horas de coche. Plantas de todo el mundo muy bien ordenadas y mejor cuidadas. Entre ellas palmeras, muchas palmeras, que conocen una curiosa costumbre: cada vez que viene un visitante ilustre, este "bautiza" con vino de la tierra un ejemplar al que se le pone un rótulo con su nombre (algo parecido se hace en Jerez con las botas de vino de las bodegas). La palmera más famosa es la Imperial, que debe su bautizo a la mismísima Sisí, pero hay otras muchas interesantes. Entre ellas, una que llamó poderosamente mi atención: la de Arthur Rubinstein, que visitó la ciudad en 1972. Junto a él, rótulos del compositor Conrado del Campo (1940) y del musicólogo Federico Sopeña (1954). ¡Qué alegría que la música y sus gentes sean tenidas en consideración! O que lo fueran en su momento, al menos. Porque de seguir así las cosas en nuestro país, cualquier día vemos palmeras con el rótulo de Belén Esteban o de Paquirrín.
domingo, 12 de mayo de 2013
Argerich, 1977: Tchaikovsky y Prokofiev, con imágenes
En la primera de las obras señaladas la actuación de la pianista argentina, aquí más felina que nunca, puede deslumbrar a primera vista por su inmediatez y extroversión, pero a la postre no convence porque detrás de semejante fiereza no parece haber auténtica sinceridad expresiva, sino más bien el deseo de epatar al público demostrando lo mucho que puede correr al teclado sin perder claridad. Sobran nerviosismo y precipitación; faltan concentración, viuelo lírico, variedad expresiva y verdadera emotividad. Quizá las cosas hubieran funcionado mejor con una batuta con más ganas de controlar a la solista que la de un Sir Charles Groves correctísimo pero desmotivado y a su aire. La Royal Liverpool Philharmonic, sin ser una formación de primera, cumple sobradamente.
Harina de otro costal es el Prokofiev, porque aquí sí que hay control, concretamente el de un André Previn concentradísimo, además de perfecto conocedor del idioma, riquísimo en el color e irónico en su punto exacto. Tan excelsa labor concertadora le sienta estupendamente a una pianista que logra encauzar tanto su toque ágil y percutivo, ideal para esta obra, como su temperamento ardiente y extrovertido. Todo este talento se pone así al servicio de un concepto que atiende a la enorme variedad expresiva de la partitura, y que por ende sabe ahondar también –increíble la cuarta variación del segundo movimiento– en el lirismo turbio, atmosférico y doliente que se agazapa entre las notas., mirado de reojo –no tanto como lo harán Postnikova y Rozhdestvensky– al mundo de Rachmaninov. La Sinfónica de Londres responde bien en directo –impagable el clarinete del gran Jack Brymer–, aunque no al mismo nivel que hoy en día alcanza la formación británica.
La imagen en ambos casos es en color, pero de origen televisivo: la calidad no es ni mucho menos la misma que la de las filmaciones en celuloide que por aquellas fechas realizaba Unitel con la Filarmónica de Viena. La realización visual es buena en Prokofiev y muy pobre en Tchaikovsky. El sonido, monofónico y no muy allá: nada del estéreo que se anuncia en la carátula. ¿Merece la pena? Ustedes mismos. Ah, en YouTube tiene ustedes otras interpretaciones de estos conciertos a cargo de la pianista argentina, por si les apetece echarles un vistazo. Yo he tenido suficiente con las del DVD.





