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lunes, 28 de octubre de 2013

La Walkyria por Mehta y La Fura en Blu-ray

Quienes conozcan desde hace tiempo este blog ya saben que en junio de 2009 asistí a uno de los dos ciclos del Anillo del Nibelungo que ofreció el Palau de Les Arts a cargo de Zubin Mehta y el equipo de La Fura dels Baus coordinado por Carlus Padrissa. En su momento le dediqué entradas a la escena, a la dirección musical y a las voces. Como espero asistir a la Walkyria que anda reponiendo ahora el teatro valenciano con idéntica producción y batuta, acabo de ver el Blu-ray editado por Cmajor que se corresponde a las funciones de abril y mayo de 2007. Vayan aquí unos brevísimos apuntes.

Walkyria Mehta Fura Valencia Bluray

Fascinante visualmente la propuesta escénica, pero menos que en el Oro: el argumento no da aquí tanto pie a desplegar la muy imaginativa y algo superficial pirotecnia de La Fura. Una preciosidad el árbol del acto primero, aunque está descaradamente copiado del Tristán de Ponnelle. El bosque del final del segundo acto resulta difícil de interpretar como tal. Muy descuidada la dirección de actores, con la excepción del enorme acierto de que Siegmund enseñe a Sieglinde a caminar. Las grúas, eso sí, se desplazan teniendo muy en cuenta la partitura. Poco agraciado el vestuario, al menos el de las walkyrias: convence bastante más en las otras entregas de la tetralogía. Lo mejor, que se trata de una propuesta original y en absoluto rancia al mismo tiempo que respeta al cien por cien la dramaturgia wagneriana: no hay aquí necesidad de reinterpretar nada ni de ofrecer discursos más o menos políticos encima del que ya existe. Es decir, que no se toma al espectador por idiota.

Mehta dirige con técnica formidable, gran claridad y una enorme dosis de belleza sonora, además de con un enorme instinto teatral. Su visión es mayormente lírica, elegante y refinada, lo que no resulta precisamente lo ideal para esta obra: es preferible una sonoridad más bronca y oscura, así como una dosis mayor de garra dramática y carácter visionario. Aun así ofrece un altísimo nivel, desde luego muy por encima de lo que hace el propio maestro indio en El oro del Rin, donde se muestra despistadísimo. De lujo la orquesta.


Reparto de enorme categoría, aunque no puedo olvidar la impresión que como la pareja de welsungos me causaron Plácido Domingo y Eva-Maria Westbroeck: el matrimonio Peter Seiffert / Petra Maria Schnitzer no llega a esa altura, no solo por sus voces en exceso líricas sino también por temperamento, pero en cualquier caso lo hacen francamente bien. Aunque ya algo gastado vocalmente, sensacional el Hunding de Matti Salminen, que además se muestra soberbio como actor. Más que notable el Wotan de Juha Uusitalo, sin las irregularidades que le encontré en 2009: obviamente esta filmación procede de varias funciones y se ha tomado lo mejor de cada una. Le faltan “autoridad” y dimensión trágica, lo que en cierta medida se debe a un instrumento muy lírico para la parte. Estupenda Anna Larsson como Fricka, aunque pase apuros en algunos pasajes. Y excelente la Brunilda de la joven Jennifer Wilson por voz, estilo y –algo menos, pero también– convicción expresiva. Ojalá que ahora en 2013 se conserve como entonces, aunque a tenor de su Isolda del año pasado parece dudoso.

Imagen y sonido sensacionales (¡DTS Master Audio 7.1!) e irreprochables –sin excesivas florituras– los subtítulos en castellano. Media hora de extras. Muy recomendable.

domingo, 31 de octubre de 2010

El Oro del Rin por Mehta y La Fura

En este blog ya he hablado bastante del Anillo del Nibelungo de Zubin Mehta y La Fura dels Baus en Valencia, tanto en lo que se refiere a la escena (enlace) como a la dirección musical (enlace) y a las voces (enlace), toda vez que pude asistir al segundo de los ciclos completos -el que tuvo a Plácido Domingo como Siegmund- que ofreció el Palau de Les Arts en junio de 2009. En principio no hay necesidad de repetir lo ya dicho, pero como el Teatro de la Maestranza va a presentar -bajo la batuta de Pedro Halffter- la primera entrega de la referida Tetralogía, quiero apuntar algunas cosas a partir el visionado que he realizado del Blu-ray correspondiente al Oro del Rin, que por lo demás, y aun contando con un elenco casi idéntico, no es el mismo que yo vi: éste se filmó entre los meses de abril y mayo de 2007.

En su momento me gustó muy poco la dirección del Rheingold. Así lo dije y así lo escribí, recibiendo sendos rapapolvos (con buen rollo, eso sí) de dos wagnerianos tan ilustres como Justo Romero y Pedro González Mira. Únicamente Ángel Carrascosa estuvo de acuerdo conmigo (enlace). Pues bien, escuchado este Blu-ray debo decir dos cosas. Una, que en este Oro de 2007 Zubin Mehta trazó la arquitectura con mayor tensión interna (léase “menor flacidez”, por no decir “menor desgana”) que en 2009. Segundo, que pese a lo dicho me sigue pareciendo la suya una realización muy floja.

Por descontado que el maestro indio demuestra en todo momento que es (¿alguien lo duda?) un gran director, obteniendo un rendimiento fabuloso de la espléndida Orquesta de la Comunidad Valenciana, desgranando la partitura con una claridad admirable y ofreciendo un fresco sonoro de riquísimo colorido. Pero a mi entender falla en algo fundamental: el concepto. El Oro del Rin es un drama tenso, sarcástico, de sonoridad áspera y colores terrosos. Mehta se concentra -creo que equivocadamente- en los aspectos más líricos, al tiempo que en su loable intento de huir de la ampulosidad y la retórica vacua termina vaciando a la partitura de aquello que le precisamente le da su sentido, es decir, su asombroso carácter narrativo y su extraordinaria fuerza dramática. ¿Una dirección mediocre, pues? Digamos que se trata de la realización muy poco convincente de un gran director.

El elenco canoro dista de ser el ideal, pero es de lo mejorcito que hoy día se puede escuchar. Correctísimo el Wotan de Juha Uusitalo, aquí en mejor forma vocal que en las funciones de 2009, donde se encontraría sensiblemente cansado. Estupenda la Fricka de Anna Larsson. Muy interesante el Loge de John Daszak. Irreprochable el Mime de Gerhard Siegel (aunque encontré preferible a Niklas Björling Rygert). Sólida la Erda de Christa Mayer (yo escuché a Daniela Denschlag). Solvente Stephen Milling como Fafner. Y sencillamente sensacional -mejor de voz en el Bluy-ray que un par de temporadas más tarde- el Fasolt de Matti Salminen. Los demás alcanzan un buen nivel. Solo hay un borrón, no precisamente de menor importancia: el Alberich de Franz-Josef Kapellmann, voz mediocre mal utilizada por un barítono que no sabe moverse en escena. ¿No había otro cantante disponible, o es que tenía Helga Schmidt algún compromiso?

La producción de La Fura, no soy el primero en decirlo, alcanza en Rheingold sus más altas cotas. Se puede -y se debe- reprochar el descuido de algo tan básico como es la dirección de actores, pero todos los reparos terminan dejándose a un lado frente a tan impresionante derroche de imaginación visual. Este Oro es una demostración de cómo se puede ser antiguo y moderno al mismo tiempo; de que se puede respetar a Wagner sin perder las señas de identidad fureras; de que se puede reinterpretar la tradición desde una óptica del siglo XXI sin atentar contra la dramaturgia wagneriana; y de que, en definitiva, el talento controlado por la sensatez se termina imponiendo por encima de la provocación gratuita (muy “políticamente comprometida”, eso sí) de muchos directores de la actualidad. Este Oro del Rin ya se ha convertido en un clásico: tienen suerte los que lo podrán ver en Sevilla.

En cuanto al Blu-ray, de espléndida calidad audiovisual, si resulta imprescindible es precisamente por el trabajo de Carlus Padrissa y su equipo. Pero quien desee disfrutar de una versión musical en condiciones, tiene en DVD otras dos mucho más logradas, las dirigidas por unos tales Herbert von Karajan (enlace) y Daniel Barenboim (enlace) respectivamente.

martes, 7 de julio de 2009

El anillo del Nibelungo en el Palau de Les Arts (y III): las voces

Ya he dejado mi opinión sobre la propuesta escénica (enlace) y la labor de batuta (enlace) del Ring del Palau de Les Art que presencié entre el 22 y el 30 del pasado mes de junio. Toca por fin decir algo sobre los cantantes. Aun con sus desequilibrios, lógicos habida cuenta de que nos encontramos ante quince horas de música que demandan un elenco de voces tan variado como exigente, fue admirable el conjunto canoro congregado sobre el antiguo cauce del río Turia. Superior probablemente a lo que se escucha hoy en Bayreuth, y muy difícil de superar por cualquier teatro de primera.

Los protagonistas

Un sensacional descubrimiento Jennifer Wilson. Dicen que ha madurado mucho desde el Sigfrido del pasado año. Aún le queda por madurar, pues no en balde cantantes menos dotadas en lo canoro que ella han sabido decir con su canto más cosas aún sobre la valquiria. Pero en cualquier caso la joven, oronda (¡perdón!) y simpatiquísima soprano norteamericana tiene todas las papeletas para convertirse en la gran Brunilda de la primera mitad del siglo XXI.

Su voz, robusta y bien timbrada, de enorme volumen, es francamente extensa, conociendo insuficiencias en el grave pero alcanzando un agudo poderosísimo y espectacular. Su fiato es amplio, su legato espléndido e incuestionable su capacidad para plegarse a las inflexiones líricas: fabulosa en sus “dúos” con Sigfrido. Siendo cierto que tiene aún que bucear en los aspectos más torturados del personaje, amen de madurar mucho como actriz, sus prestaciones en el Palau de les Arts fueron espléndidas.

Irregular Juha Uusitalo. Le encontré cansado y muy ajeno al drama en el Rheingold del 22 de junio. El barítono finlandés me pareció fabuloso, entregadísimo y perfectamente cómodo en lo vocal en la narración del segundo acto de Walküre la noche del 24. Volvió a cansarse en los “adioses” y ofreció en el Siegfried del 27 un notable Wanderer cuya vocalidad más grave no pareció producirle especiales trastornos.

Menos interés guarda el Sigfrido de Lance Ryan. Parece que el tenor del año pasado no fue gran cosa, y que por ello se ha decidido repetir la grabación en DVD e inmortalizar así al joven canadiense en las dos últimas jornadas. Cumplió sobradamente luciendo un instrumento que es de genuino tenor heroico y dosificándose con prudencia para no llegar agotado al final, pero tiene la voz algo atrás, cala y desafinen alguna ocasión y, sin ser frío, no es el colmo de la expresividad. En cualquier caso, estuvo muy por encima de los Sigfrido-aulladores de los últimos lustros. Y eso ya es mucho.

Los demás

Repasemos el resto de los cantantes, empezando por las chicas. Espléndida, pese a algunas asperezas en el agudo, la altísima Anna Larson en el rol de Fricka. Notabilísima la Freia de Sabina von Walther. Sólida la Erda de Daniela Denschlag. Digno el pájaro del bosque de Marina Zyatkova. Admirable la Waltraute de Catherine Wyn-Rogers. Exhibición de voz y estilo por parte de Elisabete Matos en el desagradecido rol de Gutrune. Estupendas dos de las tres Ondinas -la otra chillaba-, y mejor aún las Nornas. Irregular el equipo de valquirias. Y sensacional la Sieglinde de Eva-Maria Westbroeck, sin el punto de calidez de la Meier (que es mezzo, no lo olvidemos), pero fantástica en lo vocal y apuntando muy buenas maneras en lo expresivo.

Los chicos. Mediocre como cantante y como actor el tosco Alberich de Franz-Josef Kapellmann. Muy notable el Loge de John Daszak, que por culpa de la regie tuvo que cantar todo el tiempo en patinete. Magnífico el Mime de Niklas Björling Rygert en Oro, que supo cantar y no graznar, y no tan interesante Gerhard Siegel en el mismo rol en Sigfrido. Irreprochable Stephen Milling haciendo (en el segundo ciclo, que es el que presencié) los dos Fafners. Discreto el Gunther de Ralf Lukas.

¿Y qué decir de Matti Salminen? Está ya mal de voz, pero quien ha sido uno de los tres mejores bajos wagnerianos de la segunda mitad del XX (los otros fueron Talvela y Moll, claro) conserva intactas toda la autoridad vocal, la capacidad para el matiz y la presencia escénica que lo hicieron grandísimo. Si estuvo sólo correcto como Fasolt, dio verdadero miedo como Hunding (el día 24, sustituyendo a un indispuesto Milling) y ofreció una verdadera lección de todo -técnica, estilo, expresión- en su mermado pero aun así referencial Hagen. Al fin y al cabo se trata de un verdadero mito viviente del canto. Claro que no fue él el único que hubo en este Anillo.

… y Plácido

Dicen los grandes expertos en voces que hay en este país que Plácido Domingo está acabado desde hace más de dos décadas. Si ellos lo dicen, así será. Pero a mí, en mi ignorancia, me dio la impresión de que este señor conserva a sus sesenta ocho años (setenta y cuatro dicen las malas lenguas) exactamente el mismo timbre de toda la vida, sin rastro de deterioro; que como Siegmund se mostró pletórico hasta que, a partir de un winterstürme con menos legato de lo que en él es habitual, la falta de fiato le fue dejando sin recursos; que pese la escasez de aliento terminó con dignidad el primer acto de Walküre para dar una auténtica lección en el acto II.

Y que cuando hay sobre la escena alguien que sabe realmente lo que es cantar, que posee una voz bellísima, que frasea de manera maravillosa, que procura en todo momento enriquecer la línea vocal con las más apropiadas inflexiones expresivas y que sabe desenvolverse por la escena sin importarle la inexistencia de una buena dirección actores, todo el aparato visual desplegado por los fureros queda en segundo plano para que la Ópera con mayúsculas haga presencia en el escenario. Lástima que nos de Unitel no grabaran esta función (¿falta de recursos económicos, o más bien escasez de confianza de Helga Schmidt y su equipo en el tenor madrileño?) para incluirla en los DVDs.

Muy en resumidas cuentas: pese a todos los reparos apuntados, un Anillo de un nivel tan alto que difícilmente veré uno mejor en directo. Una gozada total. Enhorabuena a todos los implicados.

martes, 2 de junio de 2009

Carta de presentación: el Fidelio del Palau de Les Arts

BEETHOVEN: Fidelio.
Meier, Seiffert, Salminen, Uusitalo, Raimondi, Trost, Stabell.
Coro de la Generalitat Valenciana. Orquesta de la Comunitat Valenciana. Dir: Zubin Mehta.
Medici Arts, 2072498
DVD
148’
DDD
Ferysa
****


Fidelio_Mehta

Este DVD es más que un buen Fidelio: es la carta de presentación internacional de un Palau de Les Arts que tiró la casa por la ventana en su inauguración para congregar un elenco difícilmente superable. Por ello mismo hay que lamentar el descuido de Unitel y Euroarts a la hora de editar el producto.

La portada, sin ir más lejos, omite el nombre del gigante Salmin en pero sí incluye el del mediocre Carsten Stabell, cuyo papel de Don Fernando es muchísimo más breve que el de Rocco. No hay notas en castellano (los subtítulos, por suerte, son de Luis Gago). La realización visual es muy pobre. Y los técnicos no lograron domar la acústica que tuvo en sus primeros meses el edificio de Calatrava y ofrecieron una toma sonora turbia, exagerada en las frecuencias graves y poco natural en un 5.1, además, mal realizado.

La interpretación de la ópera beethoveniana, filmada entre el 21 y el 31de octubre de 2006, es de altísimo nivel en lo musical. Brillan con luz propia la calidad de los cuerpos estables del Palau de Les Arts: orquesta y coro están muy por encima de lo que se cuece en la mayoría (por no decir todos) los teatros españoles dedicados al asunto operístico, y sitúan al nuevo coliseo valenciano a la altura de los grandes templos de la lírica mundial.

Zubin Mehta ofrece a su frente una dirección cálida, sensual y -cuando es necesario- atmosférica, alcanzando un admirable equilibrio entre lo clásico y lo romántico, si bien esto también quiere decir que en los momentos más visionarios de la obra se pueden echar de menos garra dramática y creatividad.


Waltraud Meier sufre tiranteces en el agudo y se queda corta los exigentes graves escritos por Beethoven; interpretativamente es una Leonora de referencia por estilo, dicción, musicalidad y credibilidad dramática, tanto en lo que se oye como en lo que se ve. Peter Seiffert, aun siendo demasiado lírico para Florestán y mostrándose algo más vibrado de la cuenta, sobrevive a las terribles dificultades de su rol.

A Matti Salminen es difícil superarle en su papel. Juha Uusitalo hace un Pizarro más que correcto, Rainer Trost es un irreprochable Jaquino e Ildikó Raimondi una Marzelline deliciosa pero no cursi. El único borrón, ya lo dijimos, es Stabell.

La puesta en escena de Pier’Alli es de corte tradicional y muy sensata, lo que se agradece en esta obran proclive a relecturas que se pretenden más “políticas” aún de lo que ya lo es la obra beethoveniana, pero visualmente sólo resulta atractiva en las proyecciones que acompañan al descenso a los calabozos y, en general, adolece de soluciones escénicas excesivamente convencionales. Aun así, un Fidelio a tener en casa.
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Artículo publicado en el número de junio de 2009 de la revista Ritmo.

PS. Este texto lo redacté hace ahora dos meses. Tras haber visto el Tristán e Isolda de Pier’Alli en el Maestranza (enlace) he confirmado la impresión que no me atreví entonces a poner por escrito: este señor deja mucho que desear como director teatral. Como en el título de Wagner, lo mejor de su propuesta para Beethoven es el respeto al texto y la ausencia de disparates. Por lo demás, pura mediocridad. Ni que decir tiene que las cuatro estrellas de la calificación van para el apartado musical: el escénico se merece bastante menos. En cuanto a los señores de Unitel, suspenso rotundo. Esperemos que la Tetralogía se edite en condiciones mucho más satisfactorias.

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