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domingo, 1 de diciembre de 2019

Adiós a Jansons

Finalmente hemos perdido a Mariss Jansons. Más de dos décadas se ha llevado luchando contra sus problemas de corazón, demostrando una enorme fortaleza de la que ha sabido servirse para seguir dedicándose a lo que más le gustaba, hacer música, en todo momento con las más grandes orquestas y los más reputados solistas. Desde siempre los testimonios dejaron constancia de que se trataba de una gran persona, o al menos de un artista educado, afectuoso y muy alejado del prototipo del "maestro iracundo" que tan ridículo prestigio parece seguir teniendo para algunas mentes. No, nada tiene que ver el chillarle mucho a los músicos y tener arrebatos de cólera con la excelencia artística. Aunque habría que recordar también que la amabilidad, aunque contribuye a crear un buen clima de entendimiento, tampoco garantiza grandes resultados.

En este sentido, y sin cuestionar una técnica de batuta a todas luces excelsa, discrepo abiertamente con los que han visto en él a un enorme artista. En su obituario para El País, Pablo L. Rodríguez afirma que "Su secreto artístico residía en una personal aleación de la influencia rusa de Yevgueni Mravinski y alemana de Herbert von Karajan, para quienes trabajó como asistente". Permítanme que, en mi ignorancia, no reconozca en modo alguno el influjo de estos dos maestros de tan poderosa personalidad. También dice que "su huella en el mundo sinfónico ha sido inmensa". Tampoco lo veo: una cosa es haber dirigido muchísimo y otra muy distinta haber dejado huella.


Sencillamente, porque Jansons no ha tenido ninguna huella que dejar. Si por algo se distinguía la batuta del letón es por su carácter neutro, por su apatía intelectual, por ver en las notas sonidos y nada más que sonidos. Alguien dirá que eso mismo es lo que hacía el gran Bernard Haitink, uno de sus antecesores en la Concertgebouw. Pues sí, pero con la diferencia de que el holandés, aun siempre objetivo y negándose a aportar una mirada personal, procuraba comprometerse a fondo en lo expresivo. A mí me parece que Jansons no lo hacía así. O al menos, que lo hacía solo en contadas ocasiones, con partituras con las que parecía tener una conexión muy especial.

Una de ellas fue la Sinfonía litúrgica de Arthur Honegger, una soberbia, escalofriante música que grabó con excelentes resultados para EMI en 1993 al frente de su Filarmónica de Oslo y que repitió en 2004 frente a la citada Concertgebouw. La propia orquesta editó el resultado en un SACD sobre el que ya dije algo por aquí. Hoy he descubierto que hay vídeo disponible en YouTube. Lo he visto y he vuelto a quedar conmocionado. Y no solo por la temperatura que alcanzan las partes más escarpadas y terroríficas de la obra, sino también por la profundísima belleza de sus secciones líricas. Este es, sin duda, el Mariss Jansons que quiero recordar. Descanse en paz.

viernes, 8 de junio de 2012

Bernard Herrmann y los impresionistas

El segundo de los vinilos con repertorio clásico grabados por Bernard Herrmann para Decca que aún quedan total o parcialmente por salir en CD, no tan excepcional como el comentado hace unos días (enlace) pero aun así bellísimo, estuvo dedicado a Satie, Debussy, Ravel, Fauré y Honegger. The Impressionist fue grabado en el Kingsway Hall de la capital británica en un solo día, el 21 de diciembre de 1970, y contó con la participación de la Filarmónica de Londres tan querida por el compositor y director neoyorquino. Enorme lentitud en los tempi –a veces al borde del precipicio-, marcadísimo sentido del color y, sobre todo, una emotividad de fuerte melancolía que se pone por encima de la sensualidad impresionista, son el denominador común que comparten estas singulares recreaciones.

Bernard Herrmann The Impressionists

La cara A arranca con las Gimnopedias nº 1 y 2 de Satie, en subyugantes recreaciones que sí habían tenido la oportunidad de asomarse en compacto un par de veces: la primera en la serie barata Weekend Classics y la segunda, ya remasterizada, completando la duración del vinilo que en su momento se llamó Erik Satie and his friend Darius Milhaud, que no sabemos por qué sé se pasó a formato digital siendo bastante menso interesante –por la música incluida- que el que comentamos.

Emotivo e intenso, más que evanescente, el Claro de luna de Debussy que viene a continuación. Este también había aparecido en CD, concretamente dentro de un batiburrillo titulado Music for Relaxation 1 - Nocturne que me compré únicamente por Herrmann. Lo que hasta ahora no había salido (y sigue sin salir: hablamos de un vinilo ripeado) es La plus que lente, del mismo autor, de nuevo en una recreación poco francesa –no hay más que compararla con la de Martinon- pero pese a ello (mejor dicho: precisamente por eso) de enorme vehemencia expresiva.

El Fox-Trot de las cinco en punto, transcripción de uno de los momentos más deliciosos de la ópera El niño y los Sortilegios, nos trae al Herrmann más claramente sarcástico, burlón y aficionado al humor negro –verdadera marca de la casa como compositor-, pero nuestro artista tampoco descuida la elegancia, el encanto y la cantabilidad que demanda la música de Ravel. Una maravilla que, por suerte, teníamos en CD acompañando el contenido del vinilo The Four Faces of Jazz.

Music for Relaxation 1 - Nocturne

De nuevo en Music for Relaxation encontrábamos la Pavana de Fauré que abre la cara B, por cierto en su versión sin coro. Interpretación lenta, lentísima. Quizá demasiado. Pero también llena de fuerza expresiva, con unos clímax hirientes y desazonadores. Se cierra el disco con la Pastoral d’Ete de Honegger, inédita en compacto. Mágica recreación, por una vez claramente impresionista, muy sensual y difuminada, pero también de un lirismo de altos vuelos que por momentos nos traen aires de las bandas sonoras más románticas del propio Herrmann, sobre todo de la hermosísima para El fantasma y la señora Muir (1947).

¿A qué demonios espera Decca para pasar en su integridad esta maravilla a compacto? Conformémonos mientras tanto con lo que nos ofrece el blog The Phase 4 Stereo (enlace), al que estamos inmensamente agradecidos.

viernes, 26 de marzo de 2010

El mejor Jansons posible: Poulenc y Honegger

Si el concierto que le escuché hace poco en Murcia (enlace) mostró, como dije en su momento, al peor Mariss Jansons posible, este disco que he vuelto a repasar con sumo placer ofrece la mejor cara del director letón. No en balde la Tercera Sinfonía, "Litúrgica", de Arthur Honegger es una de sus grandes especialidades, como ya dejó entrever en su primera grabación, la realizada para el sello EMI en 1993 frente a la Filarmónica de Oslo, y como volvió a demostrarnos a quienes estuvimos en los Proms de 2007 frente a la Orquesta de la Radio Bávara.



La interpretación que nos ocupa la registró junto con su fabulosa Orquesta del Concertgebouw en 2004. La fuerza expresiva, la tensión y hasta la rabia presiden esta fogosa pero en absoluto descontrolada versión, en la que el obvio interés por impactar e incluso por acumular decibelios no empañan la sinceridad que emana de una batuta que, en el segundo movimiento, sabe ser también lírica y hasta sensual, aun siempre desprendiendo un gusto amargo; precisamente eso es lo que ocurre en el final, emocionante a más no poder. Sobrecogedores por su parte los clímax de los movimientos extremos.

Grabada en 2005, la interpretación del Gloria de Poulenc resulta una apuesta arriesgada en la que Jansons consigue borrar toda frivolidad de la página y llenarla de fuerza expresiva, emoción y hasta garra dramática. Robusta y corpulenta en su sonoridad, gustará poco los que prefieren una línea francesa ortodoxa: a mí desde luego me ha encantado. Muy bien la Orgonasova, que sabe sintonizar con la espiritualidad anhelante de la batuta en un "Qui Sedes" que suena lleno de misterio. Estupendo el Coro de la Radio de Holanda.

La calidad técnica de estos registros, como la mayoría de los editados en el sello de la propia orquesta, no es del todo irreprochable, sobre todo en el caso del Poulenc, que suena algo turbio. Por fortuna la audición en SACD (especialmente si se reproduce en multicanal) compensa las referidas limitaciones. Recomiendo la compra -se vende a buen precio- con entusiasmo.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...