Un cajón de sastre para cosas sobre música "clásica". Discos, conciertos, audiciones comparadas, filias y fobias, maledicencias varias... Todo ello con centro en Jerez de la Frontera, aunque viajando todo lo posible. En definitiva, un blog sin ningún interés.
jueves, 28 de febrero de 2013
Orgulloso de ser andaluz
martes, 26 de febrero de 2013
Minkowski y la “sinfonía imaginaria” de Rameau
¿Y la interpretación? Pues empeoro mi impresión inicial, que era positiva: irreprochable desde el punto de vista filológico y llena de esa energía, esa extroversión, ese gran sentido teatral y esas ganas de comunicar que caracterizan al director francés, eso es indudable, pero también muy basta, vulgar y de cara a la galería. En realidad Minkowski hace lo de siempre, que es ni más ni menos que lo habitual en los directores que buscan el aplauso por la vía fácil: irse a los extremos de la gama dinámica sin cuidar las gradaciones intermedias, contrastar todo lo posible los tempi haciendo más lentos los lentos y precipitándose en los rápidos, agitar a la orquesta en plan efectista sin atender al detalle y abusar de la percusión. Todo muy vistoso y muy primario.
También es cierto que en esta ocasión no hay problema a la hora de confundir, como le pasa tantas veces a este señor, el vuelo lírico con la frivolidad o la cursilería, entre otras cosas porque la música rococó demanda una buena dosis de levedad bien entendida; Minkowski sintoniza con ello plenamente y de este modo ofrece momentos “reposados” francamente bellos. Por eso mismo, y por las virtudes antedichas, no creo que se trate de un mal disco, sino más bien de una realización irregular que no hace plena justicia a la calidad de la música de Rameau como si lo han hecho, también en el terreno de suites orquestales, Frans Brüggen y Jordi Savall: precisamente del doble compacto de este último titulado La orquesta de Luis XV me gustaría hablar pronto.
Les dejo con una pequeña comparación para aclarar las ideas: el célebre rondeau de los salvajes de Les Indes Galantes interpretado primero por el gran William Christie (en la fantástica producción con coreografías de la granadina Blanca Li) y luego por el señor Minkowski en plan... Pues eso, muy salvaje.
domingo, 24 de febrero de 2013
Así hacen todos
Pues bien, me la jugué y parece que he acertado, pues he charlado -de viva voz y por “guasap”- tras el estreno de hoy sábado 23 con tres amigos diferentes, dos de Madrid y uno de Sevilla, los tres por cierto muy fiables, y me han dicho cosas muy parecidas. Bueno, con respecto al señor Sylvain Cambreling, exactamente lo mismo: que su dirección ha sido “pésima” (según uno), “una mierda” (dice otro) y “lo peor que jamás he escuchado en ópera mozartiana” (el tercero). Y añaden todos ellos que flácida, sin vida, fuera de estilo y muy defectuosa en lo técnico, con la orquesta completamente perdida. Merece la pena copiarles -con permiso del autor, claro- lo que me ha escrito uno de ellos:
“Musicalmente no me creo que esto sea la capital de España: la orquesta es una basura y el director un puto batutero de mierda que no indica nada a los cantantes, que no hace matices ni saca provecho de una partitura tan excelsa. Encima lo hace todo lentísimo, como un oratorio: ha alargado el primer acto quince minutos respecto a una interpretación estándar.”Los cantantes, escogidos al parecer por su físico más que por sus cualidades vocales. Las parejas de amantes les han parecido correctas o menos que eso, mediocre el Don Alonso e impresentable la Despina. Encima los recitativos han sido al parecer rarísimos, con parones interminables que cortaban toda la tensión.
¿Y la escena? Pues al parecer ni disparatada, ni provocativa ni rompedora. En eso coinciden, aunque luego mis amigos se dividen: a uno de ellos le ha resultado aceptable, con ideas interesantes y otras fuera de lugar, al segundo sencillamente no le ha gustado y al tercero le ha parecido muy normalita en lo que a dirección de actores se refiere y poco acorde con las intenciones originales de los autores.
¡Tanto jaleo con el señor Haneke para esto! En cuanto a Cambreling… Miren ustedes, yo no he estado en el Così y por ende no le puedo criticar directamente. Lo que sí censuro es que a Mortier le haya importado un pito que en París acumulase críticas negativas con su Mozart. Así hacen todos; o si no todos, al menos muchos. Así hacen gestores, agentes y cantantes: imponer por el morro a sus amigos aun sabiendo que se van a cargar una función. Vamos, lo mismo que en política. Y luego pasa lo que pasa.
martes, 19 de febrero de 2013
Boulez dirige Wagner y Liszt
La Obertura Fausto es prototipo del Wagner interpretado por Boulez: un soberbio ejercicio de arquitectura, realizado con asombroso trazo e insólita claridad, al que le falta un verdadero interés por los aspectos expresivos. De hecho, la atmósfera fáustica brilla por su ausencia. Por eso mismo me interesa más la interpretación de Thielemann con la Staatskapelle de Dresde -menos transparente pero desde luego más idiomática- que completa la Sinfonía Fausto de Liszt comentada en la entrada anterior.
Poco interés guarda el Idilio de Sigfrido. Boulez traza las líneas con su consabido rigor, evita tanto la pesadez como la excesiva ligereza y sabe ofrecer el refinamiento que demanda esta obra sin caer -algo inimaginable en él- en lo blando ni en lo meramente ensoñado, pero el resultado no pasa de una excesivamente distanciada solvencia carente de idioma y, sobre todo, de la sensualidad y ternura aquí tan necesarias. En esta partitura el no va más lo marcan posiblemente Kubelik con la Radio Bávara (Sony, 1979) y Maazel con la Filarmónica de Berlín (RCA, 1999).
En cuanto a los Conciertos para piano de Liszt, a lo ya escrito aquí me remito. Para quien no quiera leer aquella entrada, resumo brevemente. Barenboim tiene problemas de dedos debido a la edad, sobre todo en el Primero, pero modela el sonido como un verdadero maestro, frasea con tanta naturalidad como flexibilidad y explora cada pliegue de la partitura con una musicalidad, una creatividad y un compromiso expresivo de primer orden. Boulez hace gala nuevamente de su impresionante sentido de la arquitectura y de su proverbial objetividad, pero se deja contagiar por el solista y sustituye la asepsia que exhibía en Wagner por una enorme tensión dramática bien balanceada con un nada desdeñable sentido de la atmósfera y, en el caso del Segundo, un adecuado sentido reflexivo. Los resultados son reveladores y perfectamente complementarios a los de las otra versiones de referencia, las más apolíneas e increíblemente bellas de Arrau con Colin Davis.
Ahora bien, ¿merece la pena realizar la compra si se tiene ya el CD, habida cuenta de que las dos páginas de Wagner no están muy bien servidas? A mi entender, la respuesta es afirmativa en caso de poseer en casa un equipo multicanal, porque el surround es francamente bueno y se consigue una extraordinaria calidad de sonido. Si no, puede pasarse de largo, aunque ver además de escuchar siempre resulta de interés.
domingo, 17 de febrero de 2013
Resumen denso, sesudo y profundo de la actual situación política en España
viernes, 15 de febrero de 2013
La Sinfonía Fausto de Liszt según Bernstein, Muti, Solti y Thielemann
La primera grabación es la que realizó Leonard Bernstein con la Sinfónica de Boston en julio de 1976, considerada por la mayoría de la crítica como gran referencia discográfica. Con toda justicia, a mi entender, porque Lenny ofrece una impresionante dirección: brillante, elocuente y muy sensual, nada retórica ni pesada, fraseada además con enorme comunicatividad, amplio aliento lírico y gran maleabilidad. El sentido teatral del maestro y su manera de hacer sonar fresco y espontáneo lo que está perfectamente planificado son grandes bazas a su favor.
Así las cosas, su interpretación resulta adecuadamente épica y llena de fuerza en un primer movimiento insuperable, paladeada con concentración en el segundo, incisiva en el tercero y visionaria en el coro conclusivo. La orquesta está sensacional y se amolda perfectamente a la batuta llena de plasticidad de Bernstein, que la trata con un refinamiento y un sentido del color admirables. Por desgracia, y estando muy bien el Tangelwood Festival Chorus, no convence un afalsetado Kenneth Riegel.
De esta recreación existen dos ediciones. Una de ellas es la de Deutsche Grammophon de toda la vida, editada en compacto con un sonido fabuloso salvo en el final, que no alcanza toda la gama dinámica posible. La segunda es la filmación realizada de modo paralela correspondiente a una sola velada, la del 26 del mes citado, que se encuentra en un DVD del sello Euroarts. Suena mucho menos bien que el CD, pero permite ver al maestro en acción; es justamente la misma que aquí le dejamos a través de YouTube. ¡Si no la conocen, no se la pierdan!
La segunda grabación que traigo es la de Riccardo Muti con la Orquesta de Philadelphia, registrada para EMI a principio de los ochenta. Es esta la versión mefistofélica por excelencia: electrizante, llena de tensión, de tímbrica áspera y enorme garra dramática, alcanzando su cénit en un tercer movimiento furioso y enérgico como ningún otro. Espléndido el primer movimiento, no solo épico sino también aristado. El segundo es más anhelante y ardiente que poético, echándose de menos sensualidad y refinamiento. Irreprochable el final, beneficiado por el magnífico Westminster Choir College Male Chorus. Lástima que la voz de Gösta Wimbergh suene constreñida. Una interpretación a conocer, sin la menor duda.
La de Sir Georg Solti con la Sinfónica de Chicago, grabada por Decca en 1986 con una maravillosamente natural toma sonora, no es exactamente como podíamos esperar: aunque el maestro hace gala de su habitual brillantez y electricidad, así como de su capacidad para planificar la arquitectura, hay también aquí una buena dosis de introversión y de lirismo, sobre todo en un segundo movimiento paladeado con asombrosa concentración, fraseado con sutil flexibilidad y maravilloso en el tratamiento de las texturas. Posiblemente nadie como el generalmente extrovertido Solti, vaya paradoja, haya tratado a Margarita con semejante grado de ternura, refinamiento y emotividad.
El primer movimiento del maestro húngaro es muy bueno, estando realizado de un solo trazo y carente de retórica, pero se echa de menos el punto visionario que ofrecía Bernstein. Espléndido el tercero, que sabe ser diabólico en la sección mefistofélica sin llegar a los extremos de un Muti. Maravillosamente trascendental Sir Georg en el final sin caer en lo melifluo, beneficiándose de un coro admirable y de un Siegfried Jerusalem en su mejor momento. Si quieren apreciarlo por sí mismo, ahí arriba tienen la grabación completa.
La última de las cuatro interpretaciones la he escuchado muy recientemente y es la que ha dado pie a esta entrada. Se trata de la de Christian Thielemann con la Staatskapelle de Dresde, filmada en 2011 por Cmajor y editada tanto en DVD como en Blu-ray. Puede que falte un punto de creatividad, de garra dramática y de carácter visionario, sobre todo en el primer movimiento, pero la interpretación es notabilísima por su calidez tímbrica -impresionante el sonido de la orquesta-, por la naturalidad de su desarrollo y, sobre todo, por su sentido de la atmósfera, no tanto en los aspectos más tenebrosos de la partitura como en los sensuales, atendidos con especial sentido del legato y de las texturas; recuerda un tanto en este sentido a la grabación en vivo de Horenstein con la BBC Northern Symphony (PTC, 1972).
La transición a la sección coral podía haber estado más lograda por parte de Thielemann, si bien esta última, pese al canto poco agradable de Endrik Wottrich, alcanza una asombrosa elevación poética. De hecho podríamos decir que si Bernstein se ocupa de Fausto, Solti de Margarita y Muti de Mefistófeles, el maestro berlinés -gesto seco y facciones desagradables- se encarga de hacer hincapié en la redención del protagonista de la obra de Goethe. La toma resulta algo turbia pero ofrece amplia gama dinámica y enorme relieve, aportando el DTS una gran presencia del órgano en el final.
¿Y Barenboim, se preguntarán algunos? ¿Dónde está mi admirado Barenboim? Pues lamento decir que su registro para Teldec de 1992, siendo magnífico en el primer movimiento y ofreciendo una espléndida intervención de Plácido Domingo en el final, no me parece globalmente a la altura de los cuatros citado, al menos de los de Bernstein y Muti. Qué le vamos a hacer.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Verdi y Wagner en el Diván de Barenboim
Me preguntaba el otro día un amigo sevillano cuál podría ser el próximo programa de la Orquesta del West-Easter Divan en Andalucía. Yo no tenía idea, la verdad, aunque me pareció plausible su razonamiento de que este año se centrara en Verdi y Wagner por aquello de los aniversarios. Ahora otro amigo me ha dado una posible confirmación gracias a la página del Festival de Lucerna del próximo verano, donde están previsto dos conciertos de la WEDO bajo la batuta, obviamente, de Daniel Barenboim. Abajo les copio los programas tal como aparecen en la web oficial.
Antes quiero añadir que me parecería muy adecuado que el maestro, dado el importantísimo esfuerzo económico -1.139.099 euros de presupuesto para la Fundación en 2013- que hace la Junta de Andalucía para su proyecto en estos tiempos de crisis, no haga lo del año pasado de dejarnos con un solo concierto -el de Beethoven en el Maestranza- y nos ofrezca, cuanto menos, un par de ellos en distintos puntos de la comunidad. Por cierto, no estaría nada mal que se pasara por el Villamarta, ¿no les parece?
Sun, 18 August 2013 | 18.30 | KKL Luzern, Concert Hall | 606
West-Eastern Divan Orchestra | Daniel Barenboim conductor
Giuseppe Verdi (1813-1901)
Overture to Les Vêpres siciliennes
Saed Haddad (*1972)
Que la lumière soit (world premiere)
Giuseppe Verdi (1813-1901)
Overture to La traviata
Overture to La forza del destino
Richard Wagner (1813-1883)
Prelude to Parsifal
Chaya Czernowin (*1957)
At the Fringe of Our Gaze (world premiere)
Richard Wagner (1813-1883)
Prelude to Die Meistersinger von Nümberg
Mon, 19 August 2013 | 19.30 | KKL Luzern, Concert Hall | 607
West-Eastern Divan Orchestra | Daniel Barenboim conductor | Michael Barenboim violin | Karim Said piano
Alban Berg (1885-1935)
Chamber Concerto for piano and violin with accompaniment of thirteen wind instruments
Richard Wagner (1813-1883)
Prelude and Liebestod from Tristan und Isolde
Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Symphony No. 7 in A major, Op. 92
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ACTUALIZACIÓN, 7.VI.2025 La entrada es del 7 de mayo de 2013 y la actualizo ahora con una buena cantidad de interpretaciones adicionales, en...



