lunes, 31 de agosto de 2026

La Orquesta del Festival de Bayreuth llega con una Brunilda para hacernos saltar las lágrimas

Anda la Orquesta del Festival de Bayreuth de gira por España: espero escucharla este miércoles en el Teatro de la Maestranza. Creo que, pese a que hay no pocos artículos en la prensa, no se está hablando lo suficiente de un acontecimiento que resulta histórico, por razones obvias, en lo que al mundillo musical se refiere. Y también creo, pero esto ya es absolutamente subjetivo, que nadie termina de apuntar hacia lo que con bastante probabilidad va a ser lo más inolvidable del espectáculo: la soprano.

 

Verán ustedes, la orquesta no va a estar donde hay que escucharla, en el especialísimo foso creado específicamente para ella –yo nunca he podido hacerlo–, lo que significa que se va a enfrentar a problemas acústicos que el director de turno ha de resolver. Aún así, es una de las mejores formaciones centroeuropeas. ¿De dónde salen sus integrantes? Hasta donde yo sé, se escoge de aquí y de allá de las grandes orquestas alemanas y cada año se van sustituyendo a los músicos menos satisfactorios por otros nuevos, de tal modo que el nivel se mantiene de manera constante a gran altura. Es decir, que con independencia de escucharla fuera de su “pecera” –dicen que allí dentro queda todo muy amortiguado, en nuestros escenarios sonará con mucha mayor brillantez–, tenemos garantizada la calidad y las cualidades de una formación especializada en Wagner. Ya eso es un lujo, por lo que ninguna persona amante de la música debería dejar pasar la ocasión.

En cuanto a Pablo Heras-Casado, ideólogo de esta gira, no tengo ni idea de cómo hará los fragmentos del Anillo. Los seguidores de este blog ya saben que su carrera me parece extremadamente desigual, y que cuando dirige a formaciones de instrumentos originales me pone muy de los nervios. Esta vez tiene delante a todo lo contrario, una orquesta de la mayor solera, quizá la que más después de la Gewandhaus de Leipzig y de las dos Staatskapelles. Técnica no le falta precisamente al granadino, que atesora ya una importante experiencia wagneriana y se encargará, ahí es nada, del Anillo de Bayreuth de 2028. ¿Acertará el maestro a la hora de hacer que esta música suene como tiene que sonar, rústica e incluso cruda antes que colorista? Puede que sí, porque su batuta tiene cierta tendencia a la sequedad que en la Tetralogía puede ser ventaja antes que inconveniente. Veremos.

Del tenor Klaus Florian Vogt se ha dicho de todo. Yo le escuché en directo allá por 2010 en Madrid haciendo La ciudad muerta de Korngold, y aquí dejé reseña. Soy totalmente sincero: a mí no me gusta. Tampoco me encuentro entre quienes le detestan, porque canta muy bien en lo técnico –dicción espléndida– y está claro que sabe lo que se hace, pero es obvio que su voz suena blanquecina y su línea de canto tiende a lo melifluo. En la gira hace de tanto de Siegmund como de Siegfried, muchísima tela. No menos cierto es que en Bayreuth parecen adorarle. Morbo total, por tanto.

Nicholas Brownlee viene a hacer de Wotan. Jamás le he escuchado, pero las críticas sobre su trabajo son altamente positivas y alguien que sabe mucho de esto me dice que es de lo mejorcito que hay por ahí. Javier Pérez Senz, a mi entender uno de los más fiables críticos de Scherzo –sobre todo en lo que a voces se refiere–, le ha puesto hoy mismo por las nubes en su reseña del concierto en el Liceu (leer).


Si Senz tiene razón, podremos disfrutar de unos excepcionales Adioses de Wotan, pero por mi parte lo que espero grande, pero que muy grande, es aquello de lo que aún no he dicho nada: la Brunilda de turno. De nuevo hablo desde la subjetividad, como también procurando no exagerar lo más mínimo. Hace unos meses estuve escuchando a Catherine Foster en la capital de Alemania haciendo una de las cosas que canta en esta gira, el final del Ocaso. Entonces no pude escribir nada en este blog. Lo hago ahora: a pesar de la horrorosa –lo lamento, fue así– dirección de Iván Fischer al frente de la Orquesta de la Konzerthaus de Berlín, la soprano inglesa me llevó al borde de la lágrima. No es retórica vacía y cursi, es la verdad. Estuve a punto de llorar. Soy un "hombre blandengue" de esos que detestaba El Fary.

Sí, ya sé que no es Flagstad ni Nilsson, pero esta señora se encuentra –así en concierto, no sé haciendo la Tetralogía al completo– muy por encima de la media. La voz, no muy personal, es de mucha calidad. Posee anchura suficiente, estupendos agudos, sólidos graves y un centro muy rellenito. Maneja muy bien el fiato. Su dicción es buena pese a haber nacido en Nottingham. Y resulta expresiva, altamente expresiva, no solo en lo vocal sino también en lo escénico: yo estaba muy cerquita de ella y percibí lo mucho que se metía en su personaje. Terminé el concierto pensando que nunca más iba a escuchar una Inmolación de Brunilda así. Pues estaba equivocado: pasado mañana hay ocasión de repetir. ¿Hace falta añadir más?

5 comentarios:

xabierarmendariz88 dijo...

Yo sí que he tenido la gran suerte de poder escuchar a la Orquesta del Festival de Bayreuth en el Festspielhaus; estuve allí en 2023, así que en efecto me encontré con algunos de los aspectos que aquí comentas, Fernando.
Como bien te han comentado, el efecto que produce el foso oculto del teatro de Bayreuth es que, en general, a la orquesta se le escucha menos; es como si el sonido que proviene de allí envolviera a las voces, que no tienen tanta necesidad de forzar. Si además el director tiene especial interés en buscar efectos camerísticos, como ocurrí con Inkinen aquel año en el Anillo, hay momentos en los que casi se podría escribir la partitura al dictado…
En aquel Anillo Klaus Florian Vogt cantó Siegmund; comparto tu opinión básica sobre él, y abundando en lo que dices, planteo un asunto que siempre me ha parecido básico para entender de qué tipo de cantante hablamos: ¿cómo puede ser que un tenor como Vogt lleve veinte años haciendo un repertorio que supuestamente no le corresponde sin que le hayamos conocido una sola crisis vocal?
Y sí, Catherine Foster tiene fuelle suficiente para hacer Brünnhilde entera sin mayor dificultad, aunque le falten los medios de las grandes del pasado. Aquel año 2023 “se alivió” y no cantó en Sigfrido (ascendieron a otra de las walkyrias para esa parte, con no muy buenos resultados), , pero dentro de lo que hoy hay puede hacer un papel más que interesante…


Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Interesantísimo lo que usted dice, como siempre. Muchas gracias.

Lo de Vig es ciertamente inexplicable, empezando por su tipología vocal. Solo se me ocurre definirle como "heldentenor hiperlírico", lo que es pura contradictio in terminis. Vamos, que no puede ser. Pero lo es. No me uno a los muchos melómanos que le detestan, pero tampoco puedo decir que me guste. Y no es tanto por su voz blanquecina como por su línea blandengue, como si estuviera a punto de derretirse como un flan. Efectivamente, yo también pensaba que iba a durar dos telediarios, pero ahí está cantando Siegmund (uf) y Siegfried (doble uf). Todo lo que gira en torno a este señor roza lo paranormal. Confieso que estoy deseando escucharle ese dúo con Brunilda, a ver qué pasa.

De la Foster en esta gira están hablando mal algunos críticos y varios foreros. Que si está viejuna y tal. El pasado otoño no lo sentí así en absoluto. Puede que mi ignorancia sea grande, puede que aquel día me dejara llevar por la emoción del directo. También es posible que en unos meses haya empeorado su estado vocal. No lo sé.

Del foso de Bayreuth decía Ángel-Fernando Mayo, que sabía bastante del asunto porque trabajó allí como tramoyista y luego fue asiduo visitante, que cuanto más fuerte se toque, menos se oye. Por ende, quien la diriga fuera de él tiene que trabajar mucho el balance de voces. Precisamente esta mañana leía una crítica que acusa a Heras-Casado de no haberlo hecho bien en este sentido. He intentado volver a entrar en el artículo, pero ahora resulta ser de pago. A mí me salió, así que supongo que se permite una primera visita sin pasar por caja. Ahí va el enlace:

https://es.ara.cat/cultura/musica/bayreuth-fuera-foso_1_5835594.html

Una cosa más: voy a callarme lo que opino de su recientísima Tercera de Bruckner. Esta vez a Hurwitz no le va a bastar con tirar el disco al suelo, como hizo con el de la Cuarta.

Mireia P.B. dijo...

Ojalá hubiera sido en el Liceu! Estuve ahí en domingo y fue en el Palau de la Música.
Supongo que querían la foto bajo los cascos de los caballos cabalgando y las "walkirias" de trencadís al fondo...que sí, sinó es la sala más bonita del mundo cual merecería el título? Y tiene la gran ventaja de que si el concierto no vale un pimiento te entretienes remirando sus detalles.
Pero su acústica no da para grandes formaciones y a la primera entrada de los metales quedó, una vez más, clarísimo.

Las razones de porque va tanta gran orquesta al Palau y Savall al gran Auditori ( donde no permite según la formación que se venda el segundo piso) ...prefiero no saberlas, porque seguro que no tienen nada que ver con el respeto a la música y al respetable. Para las voces la acústica del Liceu es la mejor de Barna, solo faltaría!

Dicho esto, si no hay foso ni "cubrición" debería haber habido más dirección para controlar que esos volúmenes, suntuoso y espectaculares, no apabullaran a los cantantes.
A Vogt lo conocí en el Tristán en Dresden la última temporada de Thielemann y me enamoré.
Me enamoré de un tal Zepelfeld que cantaba de rey Markel. Fruto de esta relación fue el Simon Bocanegra el junio pasado en Amsterdam y una próxima cita en el Real por Corpus.
El tenor milagroso lo he oído en otras ocasiones, como al di Tomasso.
Dos verdades de nuestro tiempo: el cambio climático y la extinción de los tenores.
El barítono para mí el mejor, aunque no me atrevería a hacer una crítica muy completa por los inconvenientes citados y porque...soy poco wagneriana!

Lo que me gustó más fue la marcha del Gotdamerung donde se me aparecían visiones de Helmut Berger travestido en su prime ( ya ve, cual adolescente...) y a Dirk Bogarde, la rubia imponente...

A la salida los músicos estaban encantados sentados muchísimos en las mesas de la cafetería del Palau y con cara de que está noche la liamos .

Quiero pensar que faltaban ensayos en general y en el Palau en particular.
Aún así fue un concierto inolvidable.
Tengo intención de ir algún año a Bayreuth però al Festival de ópera Barroca, al de Wagner nunca se me ha pasado por la cabeza así que era un ahora o nunca.
Para el 27 , si la salud lo permite, Bach Fest en Leipzig con el foco en las Pasiones! Voy a tener un empacho de "San Mateos"!

Y luego otra cita el 2 de agosto en Cádiz...Ya estoy intentando reservar! La que les va a caer!

Volviendo al tema : Seguro que en la Maestranza el concierto será más redondo. A disfrutarlo!

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Avise cuando venga por Cádiz, oiga!

Mireia P.B. dijo...

2 de agosto, si es que queda un metro cuadrado libre. Calculo que una importante parte de los que vimos el eclipse total el 12 de agosto quedamos tan fascinados que nos hemos propuesto ver el del año siguiente. Pero este año ocupamos una amplia franja entre Asturias y las Baleares y para el 27 nos tendremos que inquibir entre Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla. Lo positivo es que los turistas internacionales de eclipses posiblemente irán muchos a Egipto para ver eli fenómeno entre templos. Pero les espera una invasión, avisado queda.

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