Queden ustedes advertidos: eso de establecer qué o quién es "el mejor" o "lo mejor" de algo es una monumental chorrada, al menos el terreno de la creación artística. Otra cosa es que nos guste, nos divierta y tal. En realidad, nos podemos permitir el lujo de realizar semejantes clasificaciones, siempre y cuando no le demos mayor trascendencia: ¡cuántas veces montamos en cólera cuando alguien dice que tal compositor, tal música o tal disco es mejor que el de más allá!
Por eso mismo, ahora mismo que no tengo ni un minuto para escuchar nada en el equipo y hacer comentarios de discos, voy a rendirme ante el placer culpable para hacer una de esas elecciones tan tontas: si alguien me preguntase qué compositor es el más grande de todos, respondería que Ludwig van Beethoven. Que sí, que el sordo de Bonn carga sobre sus espaldas más de un bodrio. Que nadie ha tenido nunca un dominio de la forma abstracta tan grande como Johann Sebastian. Que la inspiración de Wolfgang Amadeus era un incesante manantial de inspiración. Pero a mí me parece que el autor de la Sinfonía Pastoral es quien nos ha dicho con su música más y más profundas cosas sobre el ser humano.
¿Qué cosas? Eso ya depende de la sensibilidad personal, del momento vital en el que uno escuche, del contexto en el que lo haga y de muchas cosas más. Lo importante es que las dice, y que lo hace de una doble manera: emocionándonos y haciéndonos pensar. Otros músicos han planteado cosas diversas e importantísimas sobre los seres humanos, bien como individuo, bien como colectividad, pero creo que nunca ningún otro ha tocado tan a fondo en nuestra extrema complejidad interna, con tanta lucidez a la hora de indagar en esas luces y esas sombras que son la esencia misma de nuestra existencia, ni con semejante capacidad para conmovernos en lo más hondo. Por eso mismo me quedo con él, y por eso soy incapaz de concebir mi vida sin la presencia de su música.

1 comentario:
Estoy en parte acuerdo contigo aun teniendo en cuenta que su obra Sacra es muy escasa y de operas solo compuso una. Como sinfonico, musica de camara y conciertos, el mejor.
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