Me gusta escribir reseñas de los conciertos que escucho por ahí fuera, entre otras cosas para fijar los recuerdos en una memoria cada vez más olvidadiza, pero no siempre es posible. No sé si esta vez lo conseguiré con respecto a los dos días que he pasado en Colonia. De momento, me conformo con una breve reflexión a partir de la experiencia que he tenido esta tarde en mi equipo doméstico a través de YouTube.
Primero, escuchar otra vez la Quinta de Mahler a cargo de Christian Macelaru y la Sinfónica de la WDR; justo la misma que vi el sábado por la noche, aunque no salgo en la filmación. Segundo, disfrutar del Zaratustra con la Orquesta Güzernich dirigida por Andrés Orozco-Estrada, justo lo que escuché el domingo por la mañana, pero esta vez un streaming en directo de hoy por la tarde. Bien, el impacto emocional (¡y físico!) es siempre menor en casa que en directo, porque la música hay que escucharla en la sala de conciertos, pero puedo confirmar no solo que las versiones de las respectivas batutas fueron de enorme categoría -para entendernos, un nueve sobre diez en una discografía comparada-, sino también que las dos formaciones de la ciudad renana son para caerse de espaldas. De acuerdo con que la de la WDR supera a la Gürzenich, y que esta última hoy martes ha cometido algunas pifias serias en el poema sinfónico de Strauss, pero aun así rinde a buena altura. ¡Qué nivel tienen estos alemanes!
Y es justo aquí cuando he pensado en un artículo que ha publicado hoy mismo mi colega -y, sin embargo, amigo- Ismael G. Cabral, que pueden ustedes leer en este enlace. Comienza diciendo que "Alemania sigue siendo un vergel en cuanto a orquestas de enorme calidad. Se podría hacer una larga enumeración de ellas. Sin duda, una de las que está a la cabeza por su solvencia técnica pero también por su repertorio es la SWR Symphonieorchester".
Pues sí, exactamente eso: de la SWR y una lista no precisamente pequeña. La reina es la Berliner Philharmoniker, por descontado, pero el resto se mueve entre lo muy notable y lo excepcional. Solo en la capital alemana hay, contando con la de la Komische Oper, otras cinco aparte de la que fue de Karajan. En Colonia están estas dos que he podido escuchar en directo en días consecutivos. Al menos otras dos hay en Hamburgo; no sé si su ópera tiene formación propia. Leipzig tiene su joya excepcional, como Dresde tiene la suya llamada Staatskapelle además de la Filarmónica de Dresde. En Frankfurt creo que son dos, la de la Radio y la de la Ópera. En el suroeste, la que con razón elogia Ismael en su artículo. Y en Baviera, ya saben: Filarmónica de Múnich, Radio Bávara y Bayerische Staatsoper. Luego están las menores por aquí y por allá, que a esas no las he escuchado pero supongo tendrán un aceptable nivel provinciano. Añadan ustedes algunas glorias camerísticas, como la Kammerorchester de Potsdam a la que también pude escuchar el domingo, y comprenderán que es para volverse loco. Con la relevante excepción de la Staatskapelle de Dresde, a todas ellas las he podido escucha en directo, y no puedo sino caer rendido de admiración. Y de envidia.
En fin, luego dicen que en España sobran orquestas, que no nos las podemos permitir, que hay que "buscar sinergias", léase fusionar o hacer desaparecer... Así nos va. Por cierto, arriba van los dos vídeos, el del sábado de la WDR y el de hoy martes de la Gürzenich. En eso de ofrecer gratis sus conciertos, cosa nada fácil porque filmar cuesta caro, también nos superan. Lo dicho, envidia cochina.
5 comentarios:
Y todo esto sin contar que allí también están en crisis, y que hasta hace poco la Swr tenía dos orquestas, con sedes en Baden Baden (la que fue la orquesta de Hans Rosbaud y luego de Michael Gielen), y Stuttgart (la que fue de Carl Schuricht y más recientemente de Norrington). Por cierto, la orquesta de la Ópera de Hamburgo también hace conciertos sinfónicos, como Orquesta Filarmónica de Hamburgo. Es, para entendernos, la orquesta con la que Simone Young grabó su ciclo de sinfonías de Bruckner utilizando las versiones primitivas de las partituras. Algo similar a lo que ocurre con la Orquesta de la Staatsoper de Baviera, que también hace algún concierto suelto…
Por otra parte, algunas grandes iglesias y catedrales siguen manteniendo sus propios coros y orquestas; de hecho, en determinadas ciudades “de provincias”, la música hecha con mayor calidad se escucha allí, en la liturgia, mucho más que en los conciertos…
Alemania es un país muy musical, con una excelente formación secundaria y buenos conservatorios y orquestas, pero además tienen una renta por habitante mucho mayor (la española es el 63% de la alemana, ojo). Y es que España siempre estuvo, y sigue, muy lejos de la renta por habitante de los países que forman el corazón de Europa, y se nota mucho.
No sólo eso. También cuentan con la Orquesta Filarmónica de Cámara de Colonia, Concerto Köln, Camerata Köln y los extinguidos Musica Antigua Köln. Igualito que por aquí.
Gracias por todos los mensajes. Contesto por partes.
Lo de la SWR lo sabía, claro. Una pena. También sabía lo de la Filarmónica de Hamburgo, que incluí en el cómputo: la escuché allí con Cambreling y la Argerich. De lo que no tenía idea es que se tratase de la orquesta de la ópera “disfrazada”, así que gracias por la información.
Lo de la renta alemana, pues eso mismo. Entiendo perfectamente que España no pueda aspirar a tener semejante número de orquestas de calidad. Eso sí, me gustaría que a las que tenemos se las mimara más por parte de nuestra clase política. Que se ofrezcan condiciones laborales y proyectos artísticos lo suficientemente atractivos como para que no continúe la fuga de cerebros de la que hablábamos en los comentarios a una entrada anterior: algunos de los mejores instrumentistas españoles están en orquestas extranjeras. De hecho, algunos jóvenes andaluces que fueron descubiertos por Barenboim a través de la WEDO son hoy primerísimos atriles de algunas de las grandes formaciones europeas.
A las formaciones historicistas no las he contado conscientemente, por aquello de que responden a repertorios muy distintos. Pero sí, las hay allí de auténtico lujo: Colonia, Friburgo... Uffff. Eso sí, la Filarmónica de Cámara de Colonia no me gusta, a pesar de la gracia que me hace. Yo la llamo “la orquesta de los carteles”, porque desde los años ochenta visita regularmente estas tierras al sur de Sierra Morena anunciándose en las paredes. También lo hace por allí arriba: creo haber visto un anuncio en Bonn.
Culturalmente Alemania nos da un baño y en los museos se aprecia que no hay el sectarismo de aqui.Sin ir mas lejos el MNAC cuenta con una coleccion de carteles de la guerra civil extraordinaria PERO los del bando nacional no se exponen. En Alemania los museos disponen de cuadros pintados ( y comprados) bajo el auspicio del tercer reich. Explicando las cosas se aprende la historia, no escondiendo ni escamoteando datos, ni dando la espantá porque habla fulanito o menganito que no me gusta.
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