martes, 13 de septiembre de 2011

Lieder de Korngold en Naxos, vol. 1

KORNGOLD: Lieder, vol. 1.
Britta Stallmeister, soprano. Uwe Schenker-Primus, barítono. Klaus Simon, piano.
Naxos 8.572027
76’53’’
DDD
Ferysa
***

La ausencia de textos cantados supone un lastre para la venta de esta colección dedicada a los lieder de Erich Wolfgang Korngold que ahora se inicia, un proyecto por lo demás muy necesario toda vez que, aunque la mayoría de estos lieder estaban ya grabados (en este volumen nº 1 solo hay una primera grabación mundial), el carácter de integral, con todas las piezas ordenadas siguiendo un orden más científico que auditivo, permitirá potenciar la revalorización de una música todo lo decadente que se quiera, a veces un punto más dulce de la cuenta, pero repleta de belleza.

Las interpretaciones podían haber estado mejor, sobre todo por parte de Britta Stallmeister, voz de apreciable esmalte que se encuentra limitada por una técnica precaria -el agudo es muy metálico- y por una expresividad artificiosa. Mejor el barítono Uwe Schenker-Primus, fresco e intuitivo -más que elaborado- en sus notables intervenciones, no dejando de recordar a un joven Herrmann Prey. Correcto el piano de Klaus Simon y esclarecedoras (aunque solo en inglés y alemán) las notas de Cornelius Bauer. En http://www.recmusic.org/lieder/k/korngold.html pueden encontrar buena parte de los textos cantados. ¿No podría Naxos ofrecerlos en su propia web? Estos chicos…

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Artículo publicado en el número de septiembre de 2011 de la revista Ritmo.

PS. Al final Naxos ha colocado los textos en un PDF en su propia web (enlace), si bien con la traducción exclusivamente en inglés.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Aires húngaros para Jean-Guihen Queyras

KURTÁG: Jelek II op. 5b.1. Jelek II op. 5b.1. Árnyak. Az hit. Pilinszky János: Gérard de Nerval. In memoriam Aczèl György. KODÁLY: Sonata para violonchelo solo op. 8. Sonatina para violonchelo y piano. Adagio para violonchelo y piano. VERESS: Sonata para violonchelo solo.
Jean-Guihen Queyras, violonchelo. Alexander Tharaud, piano.
69’56’’
DDD
Harmonia Mundi Ibérica
**** R
S
M

He escuchado este fabuloso disco dedicado al repertorio húngaro del siglo XX, admirablemente grabado por los ingenieros de Harmonia Mundi en octubre de 2000 y ahora reeditado en la serie HM Gold, de un tirón y siguiendo el orden propuesto por los productores. Se abre con tres brevísimas piezas de Gyögy Kurtág, Jelek II op. 5b.1, Jelek II op. 5b.1 y Árnyak, rápidas en el gesto y concentradas en la expresión, que abonan el terreno para el dramatismo de la Sonata para violonchelo solo de Zoltán Kodály, escrita en 1915, una obra maestra (¡genial el Adagio!) en la que belleza y expresividad riñen con dureza para ocupar el mayor espacio posible en los pentagramas.

La Sonatina para violonchelo y piano del mismo autor, igualmente hermosa pero mucho más lírica en su contenido, nos conduce a otras tres piezas de Kurtág, Az hit primero, Pilinszky János: Gérard de Nerval después y finalmente In memoriam Aczèl György, tendiendo el puente con su atmósfera inquietante, antes que desgarrada, a la Sonata para violonchelo solo de Sándor Veress, quien en el segundo movimiento no deja de mostrar sin rubor alguno la huella de su maestro Bartók. El bellísimo Adagio para violonchelo y piano de Kodály, la pieza más temprana de las aquí recogidas, cierra con vuelo lírico inequívocamente romántico el recital.

Las interpretaciones me parecen difícilmente superables. Del inquieto e incansable Jean-Guihen Queyras no sabe uno qué admirar más, si la belleza del sonido, la elegancia de su legato, la longitud de su arco, la agilidad que muestra en los pasajes más complicados o su capacidad para modelar colores y dinámicas; nos quedaríamos, quizá, con la tensión sonora que sabe inyectar a las piezas de Kurtág (recordemos que el chelista francés ha pertenecido durante años al Ensemble Intercontemporain) y con la concentrada expresividad con que aborda la Sonata de Kodály. Alexander Tharaud ofrece plena solvencia y a veces más que eso -bellísimas texturas “impresionistas” en la obra que cierra el recital- en su labor de acompañante. Un disco redondo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Romeo y Julieta por Gergiev y la LSO: Prokofiev para valencianos

Alguien me podría decir que, si considero a Valery Gergiev como el peor director (famoso, se entiende) del mundo mundial (enlace), además de un envidioso de libro (enlace), para qué demonios me compro su Romeo y Julieta con la Sinfónica de Londres (desconozco el suyo anterior con las huestes del Kirov en Philips) registrado entre el 21 y el 23 de noviembre de 2008 en el Barbican londinense, editado por LSO Live en un doble SACD que, al menos en mi equipo con un reproductor de este formato y con el multicanal correspondiente, suena de maravilla. Pues miren, por dos razones: porque la obra maestra de Prokofiev es una de las páginas que más me gustan de toda la historia de la música, y porque quiero asegurarme de que la interpretación no es lo suficientemente horrible como para no comprar la entrada para la interpretación del ballet en el Palau de Les Arts el próximo 10 de diciembre a cargo del Marinski (el antiguo Kirov) y el propio Gergiev. ¿Conclusiones? Que pasaré por taquilla y que la interpretación musical gustará mucho en Valencia: en una ciudad cuya mayor diversión es tirar petardos, un Prokofiev tan decibélico, tan ruidoso, no puede menos que despertar arrebatos. Pero vayamos por partes.

Hay en esta lectura graves defectos pero también importantes virtudes, dos concretamente. Yo destacaría por un lado el sonido muy “a Prokofiev” que consigue el ruso de la orquesta londinense, particularmente por el “descaro” de los metales y por el tratamiento de las maderas, oscuro y “con carne”, así como por la riqueza e incisividad del color que extrae. Por otro, y esto es lo más importante, está la enorme vitalidad que Gergiev imprime a su lectura, llena de vida, de teatralidad, de brillantez y de sentido de los contrastes. Uno no se aburre en un solo momento escuchando estos ciento treinta y nueve minutos de música. Desde luego, nada que ver con la “rutina de foso” que imprimen la mayoría de los directores especializados en ballet, preocupados principalmente en poner las cosas fáciles a los bailarines.

Defectos. En primer lugar, la tosquedad generalizada de la interpretación. Nada nuevo en Gergiev, un señor que dirige con trazo grueso, desatento a la claridad y a la planificación de tensiones más o menos minuciosa, amén de poco o nada elegante o refinado. Ni siquiera la Sinfónica de Londres suena todo lo bien que debiera. En segundo lugar, su escasa capacidad para desplegar poesía y ofrecer aliento lírico: con la excepción de la escena en la celda de Fray Lorenzo del Acto III, que sí está plenamente conseguida, lo que nos encontramos en los pasajes más emotivos es una alternancia entre nerviosismo en el fraseo y acumulación decibélica, todo ello salpimentado de algún que otro detalle de cursilería en el tratamiento de los violines. En tercer y último lugar, algo que ya anticipábamos arriba: la enorme cantidad de “ruido” a la que el maestro recurre para epatar al personal. Grandes contrastes sonoros, metales y percusión en primer plano y enorme aparatosidad en las explosiones sonoras (que obviamente están en la partitura, pero se pueden hacer de manera muy distinta) son las habituales señas de identidad de su arte, y Gergiev no parece dispuesto a renunciar a ellas.

Así las cosas, hay de todo en estos dos discos. Hay momentos espléndidos, como el primer enfrentamiento callejero, la entrada de los invitados a la fiesta, la danza con mandolinas o el nº 30 (“la gente continúa divirtiéndose”); momentos rematadamente malos como la “Danza de los caballeros” (¡nada menos!) o el interludio del acto III; momentos discretos que no llegan a molestar, como la desinflada aparición de Mercutio en el primer acto o el rutinario “Fray Lorenzo"; y momentos que están bien sin que lleguen a entusiasmar, como buena parte de las danzas festivas o el espectacular final del segundo acto, donde por cierto se saca de la manga un "accelerando" en los timbalazos de la muerte de Teobaldo que sorprende más que convence.

En resumen, una interpretación muy vistosa y de cara a la galería que sin duda funcionará con el ballet en directo -como digo, bastante mejor que con un “especialista” de foso-, pero que en el mundillo del disco cuenta con demasiada competencia como para convencer. Gramphone, Classic FM y BBB Music Magazin han elogiado este registro, concediéndole esta última revista el galardón de "Disc of the Year & Best Orchestral Album". ¿Ha pagado la LSO para que se lo den o es que a los ingleses también les van las mascletás?

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Los “liberales” en Jerez

Debo añadir algunas pinceladas a lo ya dicho este verano en mi blog sobre lo que está pasando en mi tierra, Jerez de la Frontera. Porque la cosa tiene miga.

El nuevo gobierno municipal, encabezado por la popular María José García Pelayo, decidió suprimir el ciclo estival Noches de Bohemia (enlace) alegando la escasez de tiempo para prepararlo y la estrechez económica de las arcas del consistorio. Mintieron como bellacos. Izquierda Unida demostró unos días después que la nueva edición del ciclo ya había sido preparada por los socialistas y que, por si fuera poco, todos los artistas cobraban por taquilla y -por ende- su celebración no suponía coste alguno para el ayuntamiento. Tan descarada fue la maniobra que el PP no ha tenido más remedio que mantener las actuaciones previstas. Cambiando al ciclo de nombre, eso sí, para borrar toda huella del PSOE.

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Hace tan solo unos días el Teatro Villamarta presenta su nueva temporada, extremadamente espartana (enlace). Al margen de las eternas e inamovibles ideas de sus dirigentes (protagonismo absoluto de Ismael Jordi y Francisco López, este último recuperando por enésima vez una de sus producciones y encima haciéndose cargo de una nueva), la caída en picado de cantidad y calidad debe reprocharse mayormente a la nueva alcaldesa, que ha decidido no solo aplicar principios “liberales” a la programación (si la música clásica “sin cantantes” no llena, se suprime y punto), sino también cerrar el grifo. Que no hay dinero, dice. Pues ahora parece que sí lo hay, aun en cantidades muy limitadas. Lo que pasa es que se priorizan unas cosas sobre otras: hoy mismo la prensa nos comunica (enlace) la inyección de cinco millones de euros para salvar Onda Jerez, emisora que me alegro mucho que no se vea más allá de mi pueblo porque arroja una imagen patética de la vida local, particularmente de su curtura. Por si fuera poco el PSOE vota a favor y solo se abstiene IU: está claro que los partidos mayoritarios no se resignan a perder uno de los principales brazos de propaganda del gobierno de turno, esto es, la televisión municipal.

¿Y qué pasó con ese ciclo de ópera y ballet en los Cines Ábaco del que les hablé, integrado mayormente por producciones del Covent Garden? Los responsables nos han comunicado que, aunque estaban barajando su desaparición, de momento han decidido mantenerlo porque ha aparecido un pequeño grupo de personas que asiste regularmente todos los martes. ¿Sabes ustedes de quiénes se trata? Pues de mi madre y sus amigas, más un servidor que ha estado acudiendo durante el mes de agosto, y algún que otro matrimonio maduro más amante de la cultura que aquellos que se autoimponen las correspondientes medallas. Siguen sin aparecer los miembros del Coro del Villamarta, esos a los que tanto irritó mi denuncia (enlace). Tampoco se molestan en acudir los de la asociación La Arcadia, que supongo andarán muy ocupados en ejercer de guardia pretoriana de los citados Jordi y López (es esa función y no otra lo que les ha dado desde siempre razón de ser). El próximo martes proyectan La Traviata, supongo que la de Fleming, Calleja y Hampson dirigidos por Pappano. ¿Habrá más de seis o siete personas? Veremos.

PS. Parece que la Traviata de los cines será la de La Scala, con Gheorghiu y Vargas dirigidos, no del todo bien, por Lorin Maazel, en lo que fue la despedida de la sobresaliente producción escénica de Liliana Cavani.

martes, 6 de septiembre de 2011

Kondrashin dirige Rimski y Franck

RIMSKI-KORSAKOV: La gran Pascua Rusa. FRANCK: Sinfonía en Re menor.
Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara. Dir: Kyrill Kondrashin.
BR Klassik 900704
51’49’’
ADD
Ferysa
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Los días 7 y 8 de febrero de 1980 Kirill Kondrashin se presentaba por primera vez ante la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara. En el programa, primero de los dos únicos que llegaría a dirigir a la formación muniquesa, se debió de incluir una obra concertante de la que nada se nos dice en la carpetilla. Las otras dos obras son las que se incluyen en este disco que acaba de editar BR Klassik: La gran Pascua Rusa de Rimski-Kórsakov y la Sinfonía de César Franck. Los resultados fueron memorables, particularmente en la obra del ruso.

Como ocurre con su portentosa Scheherazade con la Concertgebouw del año anterior (Philips), este es un Rimski que sobresale no tanto por su brillantez o su electricidad como por la enorme sensualidad que desprende, merced a un rico sentido del color y de las texturas, a una gran naturalidad en el fraseo y, sobre todo, a una conmovedora manera de cantar las melodías, todo ello alejándose por completo de cualquier clase de blandura o efectismo. El resultado, de referencia. Si algo hay que lamentar es que la orquesta no sea la mejor posible.

Parecidas virtudes son las que elevan la interpretación de la página de Franck a una posición cercana a lo más alto de la discografía, a mi modo de ver al lado del ortodoxo Monteux (RCA) y palideciendo solo ante los más heterodoxos Klemperer (EMI) y Giulini (su grabación con la Filarmónica de Berlín, DG). En cualquier caso la lectura de Kondrashin no tiene mucho que ver con el carácter opresivo, ominoso y profundamente trágico de estos dos últimos, ofreciendo en su lugar una recreación de perfecto equilibrio entre los aspectos épicos, los dramáticos y los líricos de la página que sobresale por la plasticidad con que está modelada la orquesta, la flexibilidad del trazo, la naturalidad con la que respira y la cantabilidad con la que están paladeadas sus frases. Solo se me ocurre reprochar que, debido a su carácter particularmente encendido, algunos momentos del Allegro non troppo conclusivo resulten un poco precipitados, como ocurre con la reaparición del tema del segundo movimiento, si bien la coda final, a veces problemática, está llevada con perfecto control de la arquitectura.

No es de extrañar que, con tan espléndidas interpretaciones, la Bayerischen Rundfunks decidiese nombrar a Kondrashin sucesor de Rafael Kubelik. Lástima que un infarto en marzo de 1981 -el maestro ruso contaba solo sesenta y siete años- acabase con los planes para el futuro.

domingo, 4 de septiembre de 2011

La infancia de Cristo según Herreweghe

BERLIOZ: La infancia de Cristo.
V. Gens, O. Lallouette, L. Nauri, F. Caton.La Chapelle Royale-Collegium Vocale Gent. Orchestre des Champs-Élysées. Dir: Philippe Herreweghe.
Harmonia Mundi, HMG 501632.33
2 CDs. 94’58’’
DDD
Harmonia Mundi Ibérica
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Philippe Herreweghe es un músico que me tiene desconcertado. Sus grabaciones de Bach, de cuya reedición por parte de Harmonia Mundi en dos entregas (primerasegunda) ya he hablado por aquí, siguen siendo una referencia a pesar de que se le pueden poner diferentes reparos, pero en otras ocasiones el director belga nos sorprende con cosas tan deleznables como su Novena de Beethoven (me refiero al primero de sus registros, el segundo no lo conozco) o su reciente Cuarta de Mahler (enlace). Suponía por ello que esta L’Enfance du Christ, grabada en público en febrero de 1997 por los ingenieros de HM, podía gustarme bien poco. Pues no ha sido así: aunque no llegue a la excelsitud de Cluytens (EMI) o, por poner una grabación reciente, al gran nivel de la de Colin Davis para LSO Live, me ha parecido una notabilísima interpretación, por tres motivos distintos.

El primero de ellos, la subyugante magia que desprende el tratamiento coral. Herreweghe modela a las masas de sus dos formaciones con una plasticidad asombrosa, ofreciendo sonidos bien empastados y pianísimos embriagadores, tal vez sin la absoluta perfección con que lo haría un Gardiner, pero añadiendo a la ya de por sí admirable depuración técnica una dosis de morbidez y sensualidad a la que es difícil resistirse. El segundo motivo, que la consabida tendencia del maestro a rehuir del pathos para caer en esa elegancia digamos indolente que se ha convertido en tópico de “lo francés” no le sienta mal a una obra como esta: el que escribió música para el tierno juego de Jesús con los corderitos fue Berlioz, y si a alguien hay que acusar de -expresándolo suavemente- ternurismo excesivo es al compositor, y no a su intérprete, por lo demás buen dominador de la paleta orquestal y hábil narrador en los pasajes puramente orquestales, pese a que en algún momento caiga en lo pimpante (la marcha nocturna, por ejemplo) o en un excesivo nerviosismo (obertura de la Huida a Egipto).

La tercera razón son los cantantes, de alto nivel técnico y bien sintonizados con la línea de la batuta. Me ha gustado particularmente Paul Agnew, pues el tenor escocés luce una línea de canto de enorme belleza, recogimiento y tierna emotividad. Con una expresividad lógicamente distinta, Laurent Nauri logra lucirse como Herodes. Bien a secas Olivier Lallouette y Frédéric Caton, y un punto fría dentro de su habitual elegancia la soprano Véronique Gens. La toma sonora es sensacional. Un doble compacto recomendable sin problemas, pues, salvo para los que sean alérgicos a Berlioz en plan historicista.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Octava de Mahler por Nagano: fallan los cantantes

MAHLER: Sinfonía nº 8.
S. Greenberg, L. Dawson, S. Mathews, S. Koch, E. Manistina, R. Gambill, D. Roth, J-H. Rootering. Rundfunkchor Berlin. MDR Rundfunkchor Leipzig. Windsbacher Knabenchor. Deutsche Symphonie-Orchester Berlin. Dir: Kent Nagano.
Harmonia Mundi, HMG 501858.59
2 CDs. 88’15’’
DDD
Harmonia Mundi Ibérica
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Aunque tiene varios discos dedicados al autor de La canción de la Tierra, esta Octava Sinfonía registrada en la Philharmonie berlinesa entre abril y mayo de 2004 es lo primero que escucho de Kent Nagano dirigiendo a Mahler. Y me ha gustado bastante, al menos en lo que a la batuta se refiere. El director californiano parece haberse aprendido bien la lección de Leonard Bernstein a la hora de interpretar el Veni, creator, que aborda de modo impulsivo y aparentemente espontáneo, con verdadero arrebato, y acentuando los contrastes con los escasos remansos líricos de la partitura. En cualquier caso me parece justo reprochar la velocidad excesiva (24’14’’) que adopta la batuta, lo que le impide lograr toda la claridad deseable en el complejísimo entramado polifónico.

En la segunda parte, la escena final del Fausto de Goethe, Nagano opta por el contrario por una lentitud (64’01’’) que, mantenida con excelente pulso, le permite paladear hasta la última nota y mostrar una refinada sensibilidad para el color y las texturas, obteniendo un excelente rendimiento de la Deutsche Symphonie-Orchester Berlin de la que por entonces era titular y moviéndose siempre con una elegancia alejada de todo exceso, aunque sin desdeñar el sentido de los contrastes propio del universo mahleriano. Toda la introducción de este movimiento resulta particularmente gótica, para volverse la dirección más adelante muy lírica, ensoñada y dulce, rozando por momentos el empalago, y alcanzar en el final una emoción perfectamente controlada, lejos del arrebato que caracterizaba la primera parte, pero en cualquier caso intensísima y de grandeza por completo ausente de retórica.

El problema de la versión son los solistas, no ya porque en general sean discretos en lo expresivo, sino porque forman un conjunto desequilibrado en el que las tiranteces y las desigualdades, cuando no las desafinaciones, están a la orden del día. Los coros sí que son espléndidos. ¿Merece la pena la compra? A mí me parece que sí, pero hubiera sido deseable que esta reedición en la serie Harmonia Mundi Gold mantuviese al formato SACD del original, lo que hubiéramos agradecido muchísimo los que poseemos reproductores de este excelente y desaprovechado formato de audio.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...