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jueves, 20 de febrero de 2020

Top Hat: Mancini dirige Astaire & Rogers

Breves líneas para recomendar un disco que me han encantado: Top Hat. Fue una de las últimas realizaciones del enorme Henry Mancini (1924-94), un artista que además de componer mucho para el cine y la televisión, realizó numerosísimas grabaciones discográficas en calidad de arreglista y director de orquesta, además de pianista ocasional. Casi siempre lo hizo, como es el caso, para el sello RCA, que grabó el presente compacto en abril y octubre de 1991 en los estudios de Abbey Road.
 

Pasados ya de moda los diferentes estilos con que había triunfado desde finales de los cincuenta hasta mediados de los setenta arreglando éxitos propios y ajenos, aquí Mancini renuncia a utilizar diferentes melodías como nuevo punto de partida. Lo que hace, por el contrario, dar lustre a la sonoridad original, o al menos al espíritu, de las músicas que entre 1933 y 1939 catapultaron a la fama a la peculiar pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers. Elabora así breves pero sustanciosas suites de las películas que en España se llamaron Sombrero de copa, Roberta, Volando a Río, La alegre divorciada, Sigamos la flota, Ritmo loco y En alas de la danza, con las que vamos saltando de Irving Berlin a Jerome Kern, a Vincent Youman y a George Gershwin con melodías conocidísimas o otras que lo son bastante menos, pero que en cualquier caso se esconden en algún lugar de la memoria de quienes ya somos más o menos mayores y pudimos ver estas cintas en televisión.

Si los arreglos, realizados siempre para gran orquesta sinfónica, son ejemplares, Mancini triunfa por completo en su faceta de director inyectando swing, chispa y espectacularidad en su punto justo. Trata además muy bien a la cuerda, moderándose en lo que a vibrato y portamentos se refiere, aunque en lo que deslumbra es en el trabajo de los metales. ¿Cómo podía ser menos en un señor que había compuesto muchos años atrás el tema de La pantera rosa y se lo sabía absolutamente todo, y quizá mejor que nadie, sobre la big band?

En fin, una verdadera delicia de disco, que además cuenta con una toma sonora de lujo. Una curiosidad: el concertino es Sidney Sax, así que todo apunta que la Mancini Pops Orchestra no es otra que la National Philharmonic que gestionaba el mencionado violinista y que tantas bandas sonoras grabara.

domingo, 13 de agosto de 2017

El cine italiano por Henry Mancini

Ha sido un placer volver a este disco que, registrado en los estudios de Abbey Road allá por octubre de 1990, tanto me gustó en su momento. Se titula Cinema Italiano, y en él Henry Mancini realiza arreglos y dirige temas cinematográficos de sus colegas Nino Rota y Ennio Morricone poniéndose al frente de una supuesta Henry Mancini Pops Orchestra, muy probablemente no otra que la National Philharmonic toda vez que su concertino es Sidney Sax. El propio autor de La pantera rosa toca los solos de piano y nada menos que los inolvidables Ambrosians Singers se encargan de las breves intervenciones corales.


Los resultados son, con un par de excepciones que luego comentaré, estupendos. Pero muy distintos entre sí según se trate de un compositor u otro. En el caso de Morricone, las partituras originales solo reciben ligeras modificaciones: apenas alguna que otra introducción o secuencia puente, más ligeros retoques de orquestación. Sensata actitud por parte de Mancini, pues la música de Don Ennio se basa en gran medida en las texturas. El placer de la audición se encuentra, por tanto, en la oportunidad de escuchar estas piezas mucho mejor grabadas –soberbia toma sonora– que en sus versiones originales. Y también mejor dirigidas, mejor tocadas y mejor cantadas: ¡qué maravilla escuchar El hombre de la armónica con un coro que no patina gravemente en los agudos!

En cuanto a Nino Rota, la cosa cambia por completo: aquí tenemos al Mancini gran arreglista que hace suyas las músicas de otro, hasta el punto de que la mayoría de las piezas parecen escritas por él mismo. Lo mejor es que no traiciona el espíritu de su autor. Antes al contrario, parece haber una enorme sintonía con él. Efectivamente, es italianitá pura lo que tienen en común. Ese particular sentido de la melodía, de la frescura, de las ganas de vivir... También de la melancolía. ¡Y de lo festivo! Porque Mancini, enorme compositor de música "de fiesta" para Blake Edwards, se lo pasa verdaderamente en grande con esas músicas circenses que adoraba Federico Fellini.

Ah, los dos garbanzos negros: el tema principal de Los intocables suena en exceso hinchado, hollywoodiense en el peor de los sentidos –tampoco es precisamente la mejor música de Morricone–, mientras que en Romeo y Julieta aparece el Mancini más vulgar y hortera. No todo podía ser extraordinario.

miércoles, 26 de julio de 2017

Lujoso y magnífico homenaje: Ultimate Mancini

Recomiendo vivamente este disco no solo a los que ya son amantes de la música de Henry Mancini, sino también a los que quieran realizar una primera aproximación a la labor creativa de este gran compositor de música ligera. Lo registró Concord Records en octubre de 2003, y en él el veterano Patrick Williams se pone al frente de una orquesta anónima para dirigir, con acierto estilístico y expresivo, un buen puñado de las melodías más representativas escritas por el autor para la pantalla grande o pequeña, desde La pantera rosa hasta El pájaro espino pasando por Charada o Días de vinos y rosas pasando por otras menos conocidas como Darling Lili o The Molly McGuires. La mayoría se ofrecen en sus orquestaciones originales (¡qué maravilla escuchar el órgano Hammond en Mr. Lucky!) o en arreglos posteriores del propio Mancini, mientras que las demás reciben adaptaciones muy sensatas a cargo del citado Patrick Williams.


Solistas de auténtico lujo desfilan a lo largo de todo el disco. La parte del león se la lleva Monica Mancini, que recrea diez canciones de su padre de manera por completo convincente: no es la cantante más personal posible, pero resulta ser una artista de apreciable talento, desgranando las melodías con sensualidad, emoción y esa peculiar melancolía que desprenden los pentagramas; su dicción, sin ser la de Julie Andrews –imposible echar de menos a la esposa de Blake Edwards en Crazy World–, resulta de lo más cuidada. Pero también encontramos el saxofón de Tom Scott –sensacional en Peter Gunn–, el piano de Michael Lang –músico de larga filmografía– o la harmónica del mismísimo Stevie Wonder –no del todo convincente en Moon River–, entre otros artistas invitados para la ocasión. Todos juntos realizan un espléndido homenaje en el que prácticamente no hay fisuras.

La toma de sonido es excepcional, no tanto en la versión CD normal como en el SACD surround. En este hay uso abundante de los canales traseros, es decir, a través de ellos se escuchan instrumentos y no únicamente reverberación, pero la mezcla se ha realizado con buen gusto y se busca muchísimo antes la amplitud espacial que la espectacularidad. Por lo demás, el equilibrio entre orquesta y solistas se encuentra muy logrado –hay instrumentos en primer plano, a la manera en que lo hacía el propio Mancini– y la definición tímbrica es espectacular. Nunca esta música ha sonado técnicamente así de bien. Lo dicho, un disco por completo recomendable.

Sinfonía nº 4 de Mendelssohn, "Italiana": discografía comparada

Esta comparativa de la Sinfonía Italiana de Mendelssohn la publiqué inicialmente el 2 de junio de 2024. He añadido Solti/Israel, Solti/Viena...