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martes, 12 de febrero de 2013

El triunfo de Jacobs y de la orquesta: soberbio Haendel en Madrid

Llevo aproximadamente veintidós años acudiendo a todos los conciertos que puedo y hasta ahora no he conseguido ver en director a René Jacobs, artista que me atrae muy poco en su antigua faceta de contratenor pero me interesa bastante en la de director. Ha sido en el Auditorio Nacional de Música el pasado domingo 10, dentro del ciclo Universo Barroco que organiza el CNDM, interpretando frente a la soberbia Orquesta Barroca de Friburgo el oratorio de Haendel Il trionfo del Tempo e del Disinganno -versión original en italiano, no la inglesa-, una página de la que por cierto solo conozco dos interpretaciones completas: la de Minkowski (Erato, 1988), que me gusta regular tirando a poco, y la de Haïm (Virgin, 2006), que me gusta muchísimo. Los resultados de la velada madrileña no han estado a la altura de esta última grabación, pero por culpa de los cuatro solistas vocales, que alcanzando un digno nivel no estuvieron ni mucho menos a la altura de la parte instrumental.

Rene Jacobs

La soprano coreana Sunhae Im no es mayor de edad pero sí vieja conocida: voz preciosa, muy esmaltada, manejada con suficiente agilidad, incuestionable elegancia y cierta escasez de variedad expresiva. Realizó una buena labor en la parte de la Belleza, aunque solo nos emocionó -y lo hizo intensamente- en la bellísima aria con que concluye la obra.

Más me gustó la jovencísima (¡nació en 1989!) Julia Lezhneva, voz muy pequeña de volumen y de timbre claro que deslumbró en las dos arias de bravura por su agilidad extrema y conmovió en un “Lascia la spina” cantado con enorme belleza y sensibilidad, además de rica y sabiamente ornamentado. Los resultados fueron muy superiores a los de este vídeo de YouTube donde la rusa, mediocremente acompañada, ofrece la versión de la misma música incluida en Rinaldo.

El contratenor Christophe Dumaux no se beneficia de un timbre agradable, pero cantó de manera correcta y con intención. El tenor Jeremy Ovenden se limitó a cumplir con al parte del Tiempo; ni a él ni a su compañero les benefició que les colocaran, al contrario que las chicas, detrás de la orquesta, aunque ambos se esforzaron por teatralizar mínimamente sus roles.

Magnífica la dirección de Jacobs, no tan vibrante e imaginativa como la de la citada Haïm pero en cualquier caso llena de vida, de agilidad bien entendida, de teatralidad, de ese sentido de los contrastes tan importante en el mundo barroco, de claridad polifónica y, desde luego, de musicalidad, aunque personalmente hubiera preferido que hiciera sonar a la cuerda de modo menos ácido.

Lo mejor, en cualquier caso, fue la orquesta, de enorme solidez en los tutti y con solistas de asombroso virtuosismo. De alucinar el bajo continuo, riquísimo en su ornamentación y perfecto en su integración con el conjunto, lo que se debe sin duda tanto a la musicalidad y el rigor estilístico de Jacobs como al talento de cada uno de sus miembros: Wiebke Weidanz al clave, Sebastian Wienand al órgano -magnífico en el concierto que se incluye en la primera parte-, Shizuko Noiri al laúd y nada menos que Mara Galassi al arpa, sublime esta última en “Lascia la spina”.

El público -al que por cierto le hubiera venido muy bien tener los textos a su disposición- aplaudió a rabiar. Triunfo de los de Friburgo y de su director, pues, aunque me parece que los mayores laureles se los llevó, en un entorno aún reacio a programar este tipo de repertorio, el señor que con veintidós añitos compuso semejante maravilla. Digresiones aparte, gran velada musical. A mí, por desgracia, me tocaría después conducir cuatro horas y media soportando lluvia y viento, aunque el sacrificio mereció la pena.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Harmonia Mundi Gold, más por menos

Artículo publicado en el número de noviembre de 2010 de la revista Ritmo.
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Siendo lo habitual encontrarnos con series medias que recortan gastos en aspectos “suntuarios”, Harmonia Mundi da una lección de honestidad y recupera en su serie HM Gold verdaderas joyas de su catálogo -y algún garbanzo negro- con una presentación que supera abiertamente (papel, diseño, ilustraciones) la de los originales, y encima lo hace con un precio inferior al que suelen tener estas reediciones, acercándolo al de las series baratas. ¡Chapeau! Esta nueva entrega vuelve a alcanzar un nivel interpretativo altísimo.

HM Gold Brandenburgo Akademie Berlin

En los Conciertos de Brandeburgo que registró en 1997 ese notable conjunto de instrumentos originales que es la Akademie für Alte Musik de Berlín se hizo una auténtica declaración de principios: frente a la luminosidad aérea del mundo italiano y a la sensualidad galante de lo francés, se realizó un apuesta por abordar estas joyas desde la tercera de sus raíces estilísticas, es decir, el espíritu germánico. Hay aquí poco de encanto, de coquetería o de frivolidad bien (o mal) entendida, y mucho de densidad, energía, tensión dramática y aspereza sonora. No en todos los conciertos las cosas funcionan igual de bien -a veces sería preferible una poesía más cálida, menos sombría-, pero el resultado es atractivo.

HM Gold Bartok Faust

Con un disco Bartók registrado en 1996 junto a la excelente pianista Florent Boffard (Sonata nº 1 y Sonata para violín solo), Isabelle Faust hacía su debut en el mundo fonográfico. Harmonia Mundi recupera ahora este compacto junto a otro dedicado al mismo autor grabado tres años más tarde -con Ewa Kupiec de acompañante- para que comprobemos cómo sin poseer un sonido grande ni muy carnoso, pero sí firme, capaz de adelgazarse hasta al límite y de ofrecer sugerentes coloraciones, se puede realizar un Bartók de gran interés: misterioso y sugerente, con frecuencia fantasmagórico, a veces teñido de una delicada poesía, también de rusticidad cuando es necesario, pero no muy dramático ni desgarrado, y que por ende brilla en los momentos más sutiles y menos extravertidos de esta música genial.

HM Gold Solemnis Herreweghe

Un fiasco la Missa Solemnis registrada en público en 1995, toda vez que en el que era su primer acercamiento al mundo beethoveniano -hoy día interpreta al sordo bastante mejor-, Philippe Herreweghe no supo controlar el entusiasmo de su batuta y ofreció una lectura agitada y convulsa, pimpante a ratos, además de poco atenta a la claridad del entramado orquestal (el comienzo del Gloria es un galimatías), que por si fuera poco se ve perjudicada por la discreta calidad que tenía por entonces la Orquesta de los Campos Elíseos (las trompas son puro bramido), un violín no muy allá, un tenor que tiende a la blandura y una toma sonora confusa. La plasticidad del tratamiento coral no salva a esta interpretación.

HM Gold Brahms Creed

En los dos compactos con obras corales profanas de Brahms -producción irregular pero llena de belleza- , en el segundo de los cuales se cuenta con el concurso excepcional de Alain Planès a un pianoforte de 1870, el maestro Marcus Creed demuestra no atender únicamente a lo que parece preocuparle a Gardiner en sus recreaciones de este repertorio, es decir, a la afinación, el empaste, el equilibrio polifónico y la belleza canora, sino también a la hondura expresiva y a esa “oscura calidez” sonora tan peculiar del universo brahmsiano. Los resultados, excepcionales.

HM Gold Corelli

Si la espléndida versión que en 1987 grabó Trevor Pinnock para Archiv de los Concerto Grossi de Corelli supuso el redescubrimiento de esta maravillosa colección desde la óptica del historicismo, la que en 1991 dirigieron al alimón la violinista Chiara Banchini y el clavecinista Jesper Christensen al frente del excelente Ensemble 415 supuso un paso adelante apostando por una orquesta nutrida, un continuo particularmente imaginativo, unos tempi más deliberados y la sustitución de buena parte de la luminosidad que ofrecían los chicos de The English Concert por una sonoridad más densa y un enfoque que no excluye los tintes dramáticos, todo ello sin acercarse jamás (¡qué diferencia con otros grupos consagrados a este período!) a la extravagancia ni al amaneramiento.

HM Gold Chopin Nocturnos Engerer

Notable alto para los Nocturnos de Chopin que grabó Brigitte Engerer a principios de los noventa. Una lectura moderada en los pedales y en el rubato -pero no aséptica-, hermosa y delicada en la pulsación -más no cursi ni ingrávida-, toda ella fraseada con concentración, calidez y sinceridad. Falta un poco de arrebato en algunos momentos concretos, y en general se echa de menos algo más de creatividad, pero la sinceridad del despojado pianismo de la artista francesa se termina imponiendo.

HM Gold Janacek Planes

Parecidas características comparte su compatriota Alain Planès en su acercamiento a la obra para piano solo de Leos Janácek. Su enfoque no es idiomático, porque se echa de menos esa angulosidad tensa y obsesiva que caracteriza la creación del genial compositor, pero a cambio nos descubre, recurriendo a unos tempi que tienden a la lentitud y haciendo gala de una pulsación sutil, los aspectos más atmosféricos, ambiguos y misteriosos de esta música, a la que acerca descaradamente hacia el universo francés: por momentos parece que estamos escuchando a Satie.

HM Gold Kittel Jacobs

La colección de arias y cantatas -basadas la mayoría en bellísimos textos de Martin Opitz- que en 1636 publicó Caspar Kittel (1603-1939) resulta de sumo interés para conocer la transición de la música vocal renacentista a la barroca en Alemania, pues en ellas se funde la tradición germánica con las novedades que el compositor, una especie de Monteverdi centroeuropeo que realiza su particular transición del “stile antico” al “stile nuovo”, había podido conocer en tierras italianas. René Jacobs defiende estas hermosas páginas con su particular mezcla de conocimientos filológicos y calidez expresiva al frente de un soberbio equipo de instrumentistas (los Valetti, Balestracci, Cremonesi y compañía) y de un equipo canoro bastante digno (las exigencias técnicas son considerables) en el que destaca la voz de Bernarda Fink.

HM Gold Vespro Herreweghe

En el Vespro de la Beata Vergine que grabó Herreweghe en 1986 hay que apreciar las suntuosas intervenciones de los dos coros del maestro belga, la Chapelle Royale y el Colegium Vocale de Gante. El conjunto instrumental realiza una estimable labor en la que muestra ya un buen conocimiento de lo que va a ser la interpretación monteverdiana de tiempos recientes, pero otros han llegado después más lejos en cuanto a virtuosismo y creatividad. Lo menos bueno es el equipo de solistas vocales asociados a Herreweghe por aquella época, algunos muy sólidos y otros insuficientes por la técnica o por la expresión.

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En 1994 Andreas Scholl se presentaba en el mundo del disco con este precioso recital que realiza un muy didáctico recorrido (magníficas las notas del libretillo) por las canciones para voz solista del barroco alemán, desde el relativo encorsetamiento de Johann Nauwach hasta los planteamientos más digamos operísticos de un Johann Philipp Krieger. En él demostró que ser contratenor no es sinónimo de desigualdades tímbricas ni de amaneramientos expresivos, y contó con la colaboración de un espléndido equipo de instrumentistas en el que sobresalen el laúd de Karl Ernst Schröder y el violín de Pablo Valetti.

HM Gold Dichterliebe Gura

El acercamiento a Schumann de Werner Güra -irreprochable dicción, gusto exquisito- puede calificarse como eminentemente lírico, tanto por la naturaleza de la voz del tenor alemán, muy bella y blanqueada a discreción para obtener sugerentes matices expresivos, como por un enfoque introvertido que renuncia a la luminosidad de -por ejemplo- un Wunderlich, pero tampoco carga las tintas en los aspectos más sombríos y dramáticos de los Liederkreis op. 39 y del genial Dichterliebe. Soberbio el acompañamiento, imaginativo y comprometido, de Jan Schultsz.

HM Gold Victoria Mena

Para terminar, un precioso disco grabado en 2003 con motetes, antífonas y partes de misa de Tomás Luis de Victoria en transcripciones para voz y cuerda pulsada, algunas de las cuales proceden de tiempos del compositor y otras han sido realizadas ex profeso por el sevillano Juan Carlos Rivera. Éste da al mismo tiempo una lección de transparencia, delicadeza y buen gusto al laúd y la vihuela, mientras a su lado Carlos Mena luce una voz bellísima y homogénea, apreciable sensatez a la hora de ornamentar y una expresividad tan sincera como llena de unción.

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J. S. BACH: Conciertos de Brandeburgo.
Akademie für Alte Musik Berlin.
HMG 501634.35
2 CDs. 92’33’’
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BARTÓK: Sonata para violín solo. Sonatas para violín y piano nº 1 y 2. Rapsodias para violín y piano nº 1 y 2. Danzas folclóricas rumanas.
Ewa Kupiec y Florent Boffard, piano. Isabelle Faust, violín.
HMG 508334.35
1 CD. 114’59’’
DDD
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BEETHOVEN: Missa Solemnis.
Rosa Mannion, Birgit Remmert, James Taylor, Cornelius Hauptmann. Coros de la Chapelle Royale y del Collegium Vocale Gent. Orchestre des Champs-Élysées. Dir: Philippe Herreweghe.
HMG 501557
1 CD. 77’23’’
DDD
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BRAHMS. Canciones corales profanas. Lieder und Gesänge. Quartette für Chor und Klavier. Zigeunerlieder.
Solistas. Alain Planés, pianoforte. RIAS Kammerchor. Dir: Marcus Creed.
HMG 501592.93
2 CDs. 126’05’’
DDD
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CORELLI: Concerti Grossi, op. 6.
Ensemble 415. Dir: Chiara Banchini y Jesper Christensen.
HMG 501406.07
2 CDs. 146’42’’
DDD
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CHOPIN: Nocturnos.
Brigitte Engerer, piano.
HMG 501430.31
2 CDs. 116’18’’
DDD
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JANÁCEK: Sonata. En el sendero cubierto. En la niebla. Recuerdo.
Alain Planés, piano.

HMG 501508
1 CD. 75’05’’
DDD
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KITTEL: Arias y cantatas.
Johanna Stojkovic, Bernarda Fink, Gerd Türk, Jeremy Ovenden, Martin Snell. Conjunto instrumental. Dir: René Jacobs.
HMG 505247
1 CD. 72’08’’
DDD
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MONTEVERDI: Vespro della Beata Vergine.
Solistas. Les Sacquebutiers de Toulouse. Collegium Vocale Gent. La Chapelle Royale. Dir: Philippe Herreweghe.
HMG 501247.48
2 CDs. 79’27’’
DDD
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SCHOLL: Canciones barrocas alemanas. Obras de Nauwach, Albert, Fischer, A. Krieger, J. F. Krieger, Hammerschmidt, Hagen y Görner.
Conjunto instrumental. Markus Märkl, clave. Karl Ernst Schröder, laud. Alix Verzier, violonchelo. Andreas Scholl, contratenor.
HMG 501505
1 CD. 70’21’’
DDD
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SCHUMANN: Liederkreis, op. 48. Dichterliebe, op. 48.
Jan Schultsz, piano. Werner Güra, tenor.
HMG 501766
1 CD. 56’03’’
DDD
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VICTORIA: Et Jesum. Motetes para voz sola. Carlos Mena, contratenor. Francisco Rubio Gallego, corneto. Juan Carlos Rivera, laúd y vihuela. Carlos Mena, contratenor.
HMG 507042
1 CD. 60’05’’
DDD
Harmonia Mundi Ibérica
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jueves, 25 de septiembre de 2008

La Calisto por Jacobs y Wernicke: un modelo


Mi visita al Londres el próximo fin de semana para ver, entre otras cosas, una atrevida producción de La Calisto en el Covent Garden, me ha animado por fin a visionar el DVD editado por Harmonia Mundi de la interpretación ofrecida en el Teatro de la Moneda en marzo de 1996. La filmación ya la pude conocer hace años en una retransmisión vía satélite, y ahora ha vuelto a dejarme maravillado: he aquí un modelo perfecto de lo que debería ser una función de ópera. Y es que, independientemente de los mayores o menores méritos de la partitura -la de Cavalli es muy hermosa, pero no se puede ni debe comparar con las obras maestras absolutas de Monteverdi-, con lo que nos encontramos aquí es con dos directores como la copa de un pino que, contando con notabilísimo equipo de cantantes que saben que han de desenvolverse de manera convincente también en la faceta teatral, colaboran en perfecto entendimiento el uno con el otro para llegar a una simbiosis absoluta entre lo que se ve y lo que se oye, sabiendo aportar originalidad y frescura pero conociendo a la perfección las prácticas de la época y sin en ningún momento sacar los pies del tiesto.

La dirección de Jacobs es sensacional. Al frente del fabuloso equipo del Concerto Vocale ofrece una interpretación intensa y vibrante, llena de colorido, ornamentada con tanta fantasía como rigor, de un sentido del ritmo contagioso y, desde luego, teatral por los cuatro costados, pues sabe ser todo lo cómica, trágica e irónica que debe sonar la partitura de Francesco Cavalli. Logra además guiar a la perfección a los cantantes, varios de ellos no precisamente expertos en el repertorio del XVII, para que canten con propiedad y atiendan a todas las inflexiones dramáticas del texto sin perderse en el virtuosismo vacuo. Dicho de otra manera, que sin dejar de tener en cuenta que el veneciano navega ya en las nuevas aguas del Barroco, Jacobs plantea y logra la plena fusión entre música y texto que décadas antes dio origen a todo el género operístico de la mano de Monteverdi.

En la misma línea se mueve el malogrado Herbert Wernicke, quien en un escenario reducido plantea un ágil juego barroco donde las plataformas, las trampillas, las caracterizaciones arquetípicas y los efectos teatrales de todo tipo rinden homenaje a la Commedia dell'arte para lograr ese sutil equilibro entre comicidad y drama, entre lo popular y lo culto también, que ya se encontraban en la obra original y que, como se explica en el largo e interesante making of del DVD, había de complacer al público socialmente variado y de muy distintas sensibilidades que acudía a la ópera en la ciudad de los canales.

Impresionante el trabajo actoral con los cantantes, todos ellos sensacionales en este sentido, aunque aquí mucho tuvo que ver -así se reconoce en el documental- ese singular cantante y director de polifonía que es Dominique Visse, quien no sólo ofrece aquí un simpatiquísimo Satirino (actuado "a lo Arlequín") como el mejor de los actores profesionales, sino que además colaboró sustancialmente en los movimientos escénicos de los caracteres cómicos.

¿Y qué decir de los demás cantantes? Pues que con la excepción de Alexander Oliver, vocalmente muy mediocre aunque divertidísimo en escena como Linfea, están todos bien, muy bie e incluso maravillosamente bien. Es el caso de María Bayo en el rol protagonista: controlada en su tendencia a la cursilería y muy centrada en el estilo, la soprano de Fitero hace gala aquí, en su mejor momento vocal e interpretativo, de una voz bellísima, muy esmaltada, que corre con extraordinaria facilidad por el escenario, y de una sensualidad, frescura y comunicatividad realmente asombrosas. Ver este vídeo es lo mejor para reconciliarse con esta artista hoy venida a menos y, desde luego, para disfrutar a tope de una música de gran belleza y de un espectáculo teatral de primer orden. Total, y como saben desde hace tiempo los aficionados a este repertorio, un DVD maravilloso, una joya de extraordinario valor, aunque con un defecto monumental, eso sí: ¡no hay subtítulos en castellano! Estos franceses....

Sinfonía nº 4 de Mendelssohn, "Italiana": discografía comparada

Esta comparativa de la Sinfonía Italiana de Mendelssohn la publiqué inicialmente el 2 de junio de 2024. He añadido Solti/Israel, Solti/Viena...