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martes, 29 de junio de 2021

El Haydn de Jane Glover con la OFGC: gloriosa tradición británica

Pasé el fin de semana en las Islas Afortunadas –mi tercera visita–, y tuve la oportunidad de escuchar-también por tercera vez en directo– a la Filarmónica de Gran Canaria. Programa Haydn: Sinfonías nº 6 Le Matin, nº 7 Le Midi y nº 8 Le Soir, es decir, el maravilloso tríptico con que el compositor respondía a las demandas del Príncipe de Esterházy –estaba empezando en la corte– para buscar el mayor lucimiento posible de su orquesta. Dirigía nada menos Dame Jane Glover –setenta y dos años a sus espaldas–, de la que tengo un recuerdo muy borroso de algún concierto en Sevilla allá por la primera mitad de los noventa. No sé si me gustó. Lo del pasado viernes 25 de junio en el Auditorio Alfredo Kraus sí que lo hizo. Una barbaridad.


Primero, por la calidad de la música. ¡Pensar que todavía hay melómanos a los que no les entusiasma Haydn! De acuerdo con que no en todas las parcelas de su producción brilló a igual altura, pero basta con sus sinfonías y sus cuartetos de cuerda –y muchas de sus sonatas y de sus misas– para colocarle en el podio de los más grandes. Incluso estas sinfonías relativamente tempranas –ojo, pese a la numeración, no se encuentran entre las primeras– ofrecen una inventiva y una inspiración formidables.

Segundo, por la calidad interpretativa. Y por tener la oportunidad de escuchar en directo interpretaciones así, tan radicalmente distante de lo que quien esto firma tiene hoy la oportunidad de escuchar en directo: lo que Enrico Onofri y la Barroca de Sevilla han conseguido imponer aquí en el occidente andaluz, un Haydn áspero en la sonoridad, precipitado en los tempi, espasmódico en el fraseo y plagado de extravagancias. Dame Jame y la OFGC me han permitido disfrutar en directo, benditos sean todos ellos, de esa gloriosa tradición británica hoy casi por completo perdida, la del Haydn de Sir Colin Davis, Sir Neville Marriner y Raymond Leppard, aunque antes en la línea “moderadamente renovada” de los dos últimos que en la más tradicional del primero. 

Glover optó por una plantilla de moderado tamaño, muy superior a los quince músicos que –tengo entendido– tuvo el compositor a su disposición, pero a mi entender ideal para esta música. La sonoridad fue hermosa y transparente, sin que la nutrida cuerda (10.8.5.3) relegara a los vientos mas otorgándoles su justísima relevancia; músculo lo hubo en su punto justo, el idóneo para evitar esas ingravideces que suelen devenir en fragilidad e incluso en cursilería. La articulación se situó en el punto intermedio entre la tradición centroeuropea –sin ir más lejos, la que usó Adam Fischer en los primeros años de su integral– y el movimiento “históricamente informado”: ágil y muy definida, moderando el vibrato y marcando con claridad el ritmo y alejándose de toda pesadez, pero sin necesidad de renunciar del todo al legato y sin incurrir en excesos de incisividad ni en grandes claroscuros. Los tempi fueron de una sensatez que hoy, desdichadamente, no resulta habitual: nada de languideces contemplativas ni de pérdidas de pulso, pero menos aún de frivolidades y apresuramientos que no dejan a la música respirar. El clave fue todo musicalidad y sensatez, sin exuberancias HIP pero evitando al mismo tiempo esa coquetería –para mí muy molesta, lo reconozco– del Marriner de antaño.

Dicho de otra manera, el Haydn de Dame Jane fue el colmo de la sensatez y de la moderación. Y de la sosería, pensarán algunos. Pues no, nada de eso. Entiendo que los acostumbrados al clasicismo “barrokizado” de los Onofri, Antonini y compañía echarán de menos efectos especiales y todo aquello, pero para mí las interpretaciones estuvieron llenas de vida, de entusiasmo y de comunicatividad. También de calor humano. Y de elegancia digamos que “británica”, aunque sin ese punto de flema que a veces estropeaba los minuetos de los directores arriba citados: a nuestra artista le quedaron muy frescos y dinámicos.

Claro que la labor de la batuta no es nada en estas tras páginas sin una orquesta plagada de virtuosos. Dicen los especialistas, y probablemente tienen toda la razón, que aquí Haydn todavía se encuentra muy vinculado al modelo del concerto grosso, lo que significa que los primeros atriles cobran todos ellos un protagonismo decisivo, cada uno en su momento. La Filarmónica de Gran Canaria evidenció, con algún que otro desequilibrio, un nivel medio francamente alto tanto en virtuosismo como en musicalidad. Por si fuera poco, contó como concertino con una invitada de verdadero lujo: la madrileña Vera Martínez, del Cuarteto Casals. No encuentro palabras para elogiarla. Estuvo espléndida, sobre todo en ese absolutamente maravilloso adagio de Le Midi en el que su instrumento tiene que imitar todas las inflexiones de la voz humana. Por cierto, decidió vibrar bastante menos que el resto de la cuerda, optando por un uso moderado y netamente expresivo de este recurso. En un conjunto HIP no desentonaría.

En fin, enorme concierto. Estas versiones me gustaron tanto como las de Marriner, un poco más que las de la Orquesta Barroca de Friburgo –tan distintas– y bastante más que las de Adam Fischer y Trevor Pinnock, que son las que conozco.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Haydn en Wall Street: integral de las misas en Naxos

HAYDN: Misas.
Solistas. Trinity Choir. REBEL Baroque Orchestra. Dirs: J. Owen Burdick y Jane Glover.
Naxos, 8.5080009
8 CDs - 8h 09’21’’
DDD
Ferysa
***

En mayo de 2001, el notable -no excepcional- Trinity Choir, de la iglesia homónima de Wall Street, se embarcó en una en principio poco rentable empresa discográfica: grabar todas las misas de Franz Joseph Haydn, desde su tempranísima Missa brevis -en su versión original y en la revisada- hasta su postrera Harmoniemesse, pasando por el Stabat Mater. Optando por un enfoque historicista, aunque escogiendo voces femeninas en lugar de niños, decidió el maestro J. Owen Burdick, a la sazón director de la citada agrupación coral, valerse de una voluntariosa orquesta de instrumentos originales, la REBEL Baroque Orchestra, y grabar en su iglesia neogótica a altas horas de la noche para evitar las interferencias del tráfico de Manhattan.

Con el primer disco en la calle decidió el sello Hänssler desentenderse del proyecto. Naxos vino al rescate y continuó adelante. En 2008 Owen Burdick abandonó sus compromisos parroquiales y se tuvo a bien contar nada menos que con la veterana Jane Glover para registrar las tres últimas páginas del autor en este género: Theresienmesse, Schöpfungsmesse y la citada Harmoniemesse. El sello de Klaus Heymann presenta ahora el resultado en una caja de ocho compactos que se vende por menos de 30 euros. La toma de sonido es notable -aunque en exceso reverberante- y las completas notas del librillo, solo en inglés, están francamente bien.

Las interpretaciones alcanzan un estimable nivel. La mayor virtud de las mismas es al mismo tiempo el peor de sus defectos: un entusiasmo, una luminosidad, una alegría y una vitalidad tan desbordantes que la precipitación, tosquedad y hasta el barullo hacen acto de presencia en más de un momento. Owen Burdick, sincero y comunicativo en grado sumo, debería haber mostrado mayor autocontrol, paladeando mejor los pasajes líricos, evitando su tendencia al atropellamiento y buscando un adecuado contraste entre ese fuego que sin duda albergan estas partituras y un desarrollado sentido de lo misterioso y de lo dramático que otorga a esta música su más profunda dimensión.

Sin dejar de hacer gala del mismo entusiasmo que su predecesor, Jane Glover trata a orquesta y coro con mayor depuración sonora y acierta al no eludir las tintas protorrománticas de las tres últimas misas, aunque aún hay alguna caída en lo pimpante que debería haber evitado.

El nivel de los solistas vocales es discreto, a veces menos que eso, pero como en la mayoría de estas obras el peso recae sobre la agrupación coral, la calidad interpretativa no se ve muy afectada. En suma, una edición en absoluto definitiva pero en cualquier caso, teniendo en cuenta su precio, bastante recomendable.

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Artículo publicado en el número de diciembre de 2009 de la revista Ritmo.

Sinfonía nº 4 de Mendelssohn, "Italiana": discografía comparada

Esta comparativa de la Sinfonía Italiana de Mendelssohn la publiqué inicialmente el 2 de junio de 2024. He añadido Solti/Israel, Solti/Viena...