viernes, 11 de septiembre de 2026

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en el año anterior Lahav Shani dirigía a la Filarmónica de la Radio de Francia. Aquí mismo dejé reseña: interpretación rabiosa, radical, de tensiones al borde del precipicio, que al mismo tiempo evidenciaba una colosal técnica a la hora de tratar a la orquesta. Como hoy viernes ha salido una grabación comercial en directo, del pasado enero para concretar, en la que el maestro israelí se pone al frente de la Filarmónica de Múnich en el que es su primer disco juntos, he decidido dedicar la tarde a este poema sinfónico.

Primero, repaso de la filmación de 2006 con Claudio Abbado y la Joven Orquesta Gustav Mahler: formidable y de espléndido sonido, algo fundamental en una partitura como la presente. A continuación, la de Lahav Shani y la Filarmónica de Berlín de 2024, disponible en la Digital Concert Hall. Sorpresa, hay cambio de concepto. Se pierde en aspereza, rabia y desgarro, se gana en amplitud del fraseo y riqueza de concepto. Como problema serio, una toma de sonido que, siendo notable, es muy inferior a la de Abbado.

Finalmente llega la de Múnich. La evolución desde 2018 es clara. Queda aún bastante de lo que había en 2018, de su fuerza y carácter implacable, pero todo lo que entonces no terminaba de aparecer ahora sí que se hace presente. ¡Y de qué manera!  Tanto es así que se acaba de convertir en mi versión favorita de la partitura, por encima incluso de la genial de Barbirolli y a considerable distancia de los Barenboim, Sinopoli o Thielemann, por citar nombres de relevancia que noe stuvieron a la altura.

Este me ha parecido el Pelleas más bello, poético y maravilloso de los que he escuchado, el que trata a la masa orquestal con mayor plasticidad, el que planifica con más sentido orgánico el gran arco de tensiones y distensiones, el más creativo en el tratamiento de la agógica, el más minucioso en las dinámicas, el más certero a la hora de establecer lazos con romanticismo tardío e impresionismo sin perder de vista la esencia expresionista... También uno de los mejor diseccionados, de los más admirablemente explicados al oyente, aunque aquí hay que guardarle respeto al señor Pierre Boulez. La orquesta no es la Filarmónica de Berlín, ni mucho menos, pero la sensación es que el conjunto bávaro se encuentra modelado todavía con mayor sensibilidad. Quizá se deba en parte a la toma de sonido, ahora sí por completo a la altura de las circunstancias si se escucha en streaming de alta definición.

Ah, el disco trae también el Preludio a la siesta de un fauno de Debussy. Nada de relevancia: hay que irse a Haitink o Celibidache para escuchar algo de semejante altura. Estilo perfecto, fraseo modélico, ligereza en su punto justo, sensualidad máxima sin caer en hedonismo. ¡Y qué claridad! Escñuchenlo auí arriba, es gratis. Habida cuenta de sus dos recientes recreaciones de la Sinfonía del Nuevo Mundo, con Rotterdam y Berlín respectivamente, quien a ustedes se dirige lo tiene clarísimo: el futuro no se llama Klaus Mäkelä, sino Lahav Shani. Que quiten en Berlín a ese monumental bluf que es Kirill Petrenko y que pongan a este de titular. Cuanto antes, por favor. 

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