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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Último San Silvestre de Rattle

Acabo de ver a través de la Digital Concert Hall el Concierto de San Silvestre de la Filarmónica de Berlín de este año, último de los que dirige quien pronto va a dejar de ser su titular. Sir Simon Rattle empezó con Dvorák, concretamente con una Obertura Carnaval brillante a más no poder, llena de vida y de entusiasmo, quizá en exceso: el fuego impidió paladear del todo algunas frases líricas de la primera parte de la página. Continuó con el Paso a dos de Apollon musagète. Primera vez que soporto esta obra de Stravinsky. ¿La razón? Que solo se ofrecía este fragmento.

A continuación apareció Joyce di Donato para ofrecer cinco sublimes páginas orquestales de Richard Strauss: Zueignung, Wiegenlied, Muttertändelei, Morgen y la navideña Die heiligen drei Könige aus Morgenland. Aun sin rozar el cielo como hacía la Schwarzkopf, la mezzo norteamericana ofreció una recreación musicalísima y de sensual morbidez vocal. Rattle no terminó de destilar poesía, pero ofreció enorme refinamiento tímbric…

El Casanova de Fellini, Rota y Savina

Hacia muchos años que no ponía en mi equipo la partitura que escribió Nino Rota en 1976 para Il Casanova di Federico Fellini. He vuelto a ella esta noche y de nuevo caigo rendido de admiración, No voy a decir nada en particular, porque ya han escrito mucho y magníficamente sobre ella los especialistas Carlos Colón y José María Latorre. Lo que quiero es animarles a ustedes a que, si hasta ahora no lo han hecho, reparen en ella. Porque si el cineasta consiguió aquí ofrecer una obra maestra absoluta del cine en la que llevó más lejos que nunca –y con más inspiración con que lo haría luego, la verdad sea dicha– sus fantasmagorías absolutamente personales e inconfundibles, el compositor milanés logró aquí ofrecer una banda sonora que no se parece a ninguna otra. Bien es verdad que encontramos aquí esas melodías de amplísimo vuelo –italianidad pura– que son uno de sus rasgos de identidad, y que incluso hay una tomada de El padrino, pero el conjunto reviste una singularidad difícil de defini…

Bizet por Minkowski: tomadura de pelo.

Minkowski y Les Musiciens du Louvre registraron este disco para el sello Naïve en 2007: suite nº 1 de Carmen, las dos suites de La arlesiana –la primera realizada por el propio compositor, la segunda obra de Guiraud– y una selección de la verdadera música incidental escrita para el drama de Alphonse Daudet, es decir, con su orquestación original incluyendo coro. Le llovieron críticas positivas. Ya saben: por fin Bizet con instrumentos originales, por fin la recuperación de la tímbrica original, por fin verdadera música teatral frente a opulencias sinfónicas. Yo conocí en su momento algunos cortes del disco, y vi la retransmisión televisiva realizada desde los Proms de ese año con parecido programa. Me gustó poco. Ahora he escuchado el disco completo –no muy bien grabado, dicho sea de paso–, y la verdad es que apenas he cambiado de opinión.


Seré breve. El colorido de los instrumentos originales resulta atractivo y adecuado, aunque no resulta difícil encontrar el registro de …

Patética por Currentzis: contrastes extremos

Registrada en Berlín en febrero de 2015 con toma sonora de excepcional transparencia, relieve y gama dinámica, esta de Teodor Currentzis y sus chicos de MusicAeterna es una Patética de Tchaikovsky que no puede dejar indiferente a nadie. Ya hay quienes no le han regateado elogios. También quienes la han puesto a caldo, al igual no hace mucho hizo un servidor aquí mismo con un Concierto para violín que partía de parecidos planteamientos interpretativos. Pero en esta ocasión los resultados me han resultado muchísimo menos irritantes. Incluso diría que me ha gustado, por momentos fascinado: siendo cierto que un análisis distanciado nos permite poner en entredicho la sinceridad global de esta realización, no resulta fácil resistirse ante lo atractivo de sus propuestas, lo relevador de muchas de sus ideas y lo magníficamente que estas se encuentran llevadas a la práctica.


El maestro griego tiene claro que para alcanzar sus objetivos expresivos debe hacerlo extremando los contrastes s…

Dos Cascanueces contrapuestos: Ozawa y Barenboim

Parece que he tomado como costumbre traer una versión de El Cascanueces a este blog por Navidad. Pues esta vez que sean dos, y por completo contrapuestas entre sí: la registrada en audio –excepcional toma sonora– por Seiji Ozawa y la Sinfónica de Boston para Deutsche Grammophon en diciembre de 1990, y la filmada en la Staatsoper de Berlín el 23 de diciembre de 1999 con coreografía de Patrice Bart bajo la batuta de Daniel Barenboim. Esta última ha sido recientemente pasada a formato Blu-ray por Arthaus con “upscale” de la imagen a 1080i –no se nota mucho la mejoría–, más sonido ahora en stereo y –aunque la carátula no lo dice– multicanal DTS Master Audio. Como verán más abajo, tengo mi ejemplar firmado por el maestro. Pero vamos primero con el oriental.


Haciendo gala de una técnica de batuta portentosa, Ozawa ofrece una dosis de extrema depuración sonora para ofrecer una interpretación extremadamente fluida, refinada y elegante, pero no cursi ni amanerada, que se interesa m…

Beethoven por Krips en Londres

Interesante lanzamiento en HD incluye las sinfonías Quinta y Sexta de Beethoven registradas por Josef Krips al frente de la Sinfónica de Londres allá por 1960 para el sello Everest, dentro de un ciclo que en su momento llamó la atención por estar registrado en 35 mm. De hecho, aún recuerdo como de pequeño me llamaba la atención ese reclamo en la portada de los vinilos que en mi casa teníamos de esa integral, y por eso mismo he escuchado esta entrega con suma curiosidad.


La Quinta resulta por completo tradicional y está interpretada dentro de una óptica mucho antes amable que combativa. Dotada de cantabilidad pero no de sentido teatral, a la postre me ha parecido poco interesante. El primer movimiento es tan correcto como aburrido: nunca “pasa nada” en él. Mucho mejor el segundo, amplio y cálido. El tercero resulta más bien soso. La transición carece por completo de fuego visionario, estando el cuarto dicho con enorme corrección y exquisito gusto –nada de espectáculo de cara a l…

Réquiem de Fauré por Giulini y Celibidache

He tenido la oportunidad de escuchar seguidas dos grabaciones del Réquiem de Gabrie Fauré. La primera es vieja conocida, y la tengo por una de las cosas más bellas que jamás he escuchado: Carlo Maria Giulini al frente de la Orquesta Philharmonia y su coro en Deutsche Grammophon, registro de 1986. De la otra no guardaba ningún recuerdo: Sergiu Celibidache y los conjuntos de la Filarmónica de Múnich en concierto de marzo de 1994 editado comercialmente por EMI. Ha merecido la pena compararlas.


Me resulta muy difícil escribir sobre la de Giulini, tal es la admiración que siento por ella. Los tempi son muy lentos, sin que se pierda nunca el pulso y haciendo gala siempre de la mayor lógica y naturalidad. El fraseo resulta extremadamente cálido, encontrándose todas y cada una de las frases paladeada con la más increíble delectación melódica mediante un supremo dominio del legato. La sonoridad se encuentra muy difuminada y mira sin disimulo al mundo impresionismo, no en balde el regist…

John Williams y The Last Jedi: nada nuevo

Fui de los frikis que estuvo ayer a las doce de la noche viendo la última entrega de Star Wars: The Last Jedi. Me ha gustado bastante. Al menos, más que lo hizo The Force Awakens, que sin parecerme una mala película, quedaba lastrada por su carácter de remake oficioso (¡qué morro el de Lawrence Kasdan!) de la primera película de la saga. La cinta de Rian Johnson sí que tiene un número suficiente de cosas más o menos nuevas como para capturar nuestra atención durante las dos horas y media que dura. Pero no las tiene, por desgracia, lo que aquí nos ocupa: la banda sonora de John Williams, que cientos de aficionados hemos esperado como agua de mayo.


No voy a extenderme. Todo lo que escribí en este blog sobre la partitura compuesta para la anterior entrega sigue siendo ahora válido. La diferencia es que esta vez solo hay un tema nuevo, el del despertar de la rebelión, que parece asimismo vinculado con el simpático personaje de Rose. Es bonito, pero insustancial. Y recuerda dem…

Escuchando la Alpina en París: una experiencia física

He realizado una estancia de tres noches y cuatro días en París. Tercera vez en mi vida que voy a la capital de Francia. Sigue tan hermosa como la recordaba, pero ahora resulta muchísimo más molesta para el turista debido a las tremendas medidas de seguridad. También la he encontrado con los precios más altos, hasta el punto de que se ha convertido en la ciudad más cara que conozco. En cualquier caso, he cumplido el objetivo de disfrutar de ella y de sus monumentos, con especial atención –escapada a Reims incluida– a esa arquitectura de los siglos XII y XIII que tanto me interesa. Aproveché asimismo para asistir a un par de espectáculos musicales, el primero de los cuales fue un concierto de la Orquesta de París la noche del pasado jueves 7.

Un aliciente para el mismo era conocer la Grande Salle Pierre Boulez, inaugurada en enero de 2015 dentro de la nueva Philharmonie de París. Ciertamente hermosa y de sensacional acústica: compré una entrada relativamente cercana al escenario en la …

Faust y Heras-Casado hacen Mendelssohn

Si todo ha ido como estaba previsto, en el preciso momento de publicarse esta entrada estaré en la Philharmonie de París a punto de escuchar a Isabelle Faust y Daniel Harding el Concierto para violín de Arnold Schönberg. Excepcional recreadora del escrito por Alban Berg, es muy posible que la violinista alemana ofrezca una gran lectura que me quite el mal sabor de boca de esta grabación que voy a comentar ahora que hizo del de Felix Mendelssohn junto a Pablo Heras-Casado y la Orquesta de Friburgo, publicada hace poco Harmonia Mundi. Y es que no me acabo de acostumbrar a estas maneras de hacer propias de la corriente históricamente informada: el sonido que extrae de su Stradivarius me parece ratonero y su acumulación de portamentos me resulta estomagante.


O tal vez la culpa no sea de mis oídos, porque lo que también “en modo instrumentos originales” hicieron en esta obra Viktoria Mullova y Alina Ibragimova –con Gardiner y Jurowski respectivamente–, aun distando ambas de co…

Novena de Mahler por Haitink: en Berlín también tosen

La tarde de ayer domingo 3 de diciembre pude seguir en directo a través de la Digital Concert Hall la Novena de Mahler que Bernad Haitink, con ochenta y ocho años a sus espaldas, dirigió a la Filarmónica de Berlín. La verdad es que seguir estas transmisiones en directo tiene algo muy especial que no se aprecia cuando se hace en diferido: la emoción de que eso está ocurriendo en ese preciso momento, de que cualquier cosa puede pasar, y de estar compartiendo la experiencia tanto con el público de la sala como con otros espectadores a lo largo del orbe terrestre. Además, la calidad de imagen resulta verdaderamente soberbia, aunque no se pueda decir lo mismo del sonido: en esta ocasión el directo no sufrió los breves saltos de otras ocasiones, pero la compresión dinámica fastidió algunos de los tutti.


En cuanto a la interpretación del maestro holandés, se puede decir algo muy parecido a su filmación con la Orquesta del Concertgebouw de hace ahora seis años editada en Blu-ray. Es decir,…

Réquiem de Mozart por Barenboim

Daniel Barenboim solo ha grabado dos veces el Réquiem de Mozart: una a principios de los setenta con la English Chamber Orchestra y otra ya en los ochenta con la Orquesta de París, en ambos casos para el sello EMI y, por descontado, siguiendo la edición Süssmayr. A estas alturas bien que podría habernos dejado algún registro más, pero en cualquier caso los dos testimonios dan buena cuenta de su particular visión de semejante obra maestra. Eso sí, con mejores resultados en el primero de los registros que en el segundo.


Aunque la presencia de la English Chamber garantiza la ausencia de pesadez en la masa orquestal, además de una insólita perfección técnica, fluidez en el fraseo y unas maderas que frasean con la mayor musicalidad, la de 1971 (¡Barenboim tenía solo veintiocho años!) es una interpretación poderosa y dramática como pocas. Y lo es ya desde un arranque inspiradísimo, contrito y temeroso al mismo tiempo, pasando por momentos muy lacerantes, como debe ser, pero también por…