sábado, 31 de marzo de 2012

Clausura con Coin y la OBS

Ya de camino para mi tierra, y después de ver anoche la Lucia de Lammermoor del Maestranza, acudí esta misma mañana a la clausura de Festival de Música Antigua de Sevilla. Lo protagonizaba la Orquesta Barroca de la localidad, por suerte en un recinto mucho más adecuado para sus dimensiones y características que las habituales iglesias medievales o barrocas. El gran Christophe Coin se encargaba de la dirección y del violonchelo en un programa con obras de Haydn, Boccherini y un tal Cayetano Brunetti (1744-1798), compositor italiano que reside en Madrid desde su adolescencia y trabaja en la corte de Carlos III para finalmente convertirse en director de la Real Cámara en tiempos de Carlos IV.

Tras algún ligerísimo desajuste en el arranque, la OBS deslumbró con un sonido poderoso, firme en el grave, ácido sin pasarse en el agudo y dotado de una rusticidad bien entendida que no dejó de recordar, en su conjunto, al del Ensemble Baroque de Limoges del que es titular el músico francés, lo que vino a confirmar la flexibilidad de la admirable orquesta sevillana. Coin dirigió con impresionante brío y sentido dramático la obertura de L’isola disabitata de Haydn; al menos en sus secciones extremas, porque la central se me antojó un punto pimpante. Al final se impuso la más intensa sobriedad neoclásica.

Vino a continuación el Aria Accademica nº 2 “Se non ti moro allato”, para soprano y cuerda, de Luigi Boccherini. La música no me pareció estimulante, la verdad, pese a que Raquel Andueza lució una voz de calidad, especialmente hermosa en el centro. Suprimida del programa –por su extensión- la Sinfonía nº 23 del citado Brunetti, vino a continuación el Concierto nº 1 para violonchelo de Haydn. ¡Esto sí que es música! Rostropovich –esta obra estuvo siempre vinculada a él desde su descubrimiento en 1961- estuvo muy mal de dedos cuando la ofreció hace años en el Maestranza. Lo de Coin, enorme chelista, ha estado mucho mejor: su intensidad y sinceridad, siempre dentro del enfoque sobrio que le caracteriza, fueron admirables. Además, no puedo dejar de aplaudir la manera en la que, alejándose de esos apriorismos que tanto le gustan a los barrokeros radikales, hizo gala de un vibrato (¡y de unos portamenti!) propios del intérprete más descaradamente romántico. Debo añadir, en cuanto a su faceta de director, que le salen mucho mejor los pasajes enérgicos que aquellos en los que tiene que hacer gala de cantabilidad, sensualidad y humanismo. El adagio, en este sentido, me parece que no estuvo del todo bien aprovechado. Tampoco se lo debió de parecer a la delegada de Cultura del Ayuntamiento, Sánchez Estrella (enlace), que se pasó todo ese movimiento navegando con su móvil.

En la segunda parte vino por fin Brunetti. Me esperaba un ladrillo. Ya saben: descubrimiento histórico de un compositor de primera categoría injustamente olvidado, rescatado por unos músicos intrépidos, con merecidas ediciones de la partitura (a cargo del erario público, cómo no) por parte de los investigadores de turno… y perfectamente olvidable pese a los elogios varios más que predecibles en la prensa amiga. Pues no. Es música de segunda, eso desde luego, pero de buena calidad, bien escrita y con gancho. Me gustó mucho el aria Involarmi il mio tesoro, fresca, vitalista y llena de encanto, y que me recordó mucho (¿demasiado?) al “Guarda un po', mio caro Figaro” que canta Susanna en el arranque de Le Nozze. Estupenda también la escena Non so piu dov’io sia, si bien a la Andueza se le vieron aquí las limitaciones.

Muy interesante, cerrando el programa oficial, la Sinfonía nº 22 con violonchelo solo El maniático, cuyo contenido programático nos explicó el propio Coin en muy estimable castellano. Sin ser ni mucho menos Haydn, hay en la partitura del compositor italiano –o madrileño- un desparpajo, una imaginación y un sano espíritu iconoclasta que, contando una interpretación tan comprometida como la de Coin –espléndido su sentido de los claroscuros- y la OBS, la escucha se convierte en una delicia. El cuarto movimiento de la Sinfonía n 23 anteriormente eliminada, interpretado con enorme vitalidad, cerró un concierto de gran nivel. Se aplaudió bastante.

Lo mejor, que Sánchez Estrella –algo bueno tenía que decir alguna vez de esta señora- se ha comprometido –me consta de fuentes oficiales- a incrementar de manera sustancial su aportación al Festival. Lástima que no le pegue un tirón de orejas a Fami Alquai (director del encuentro, músico excepcional y gestor caracterizado en ser muy generoso con los amiguetes y consigo mismo) por ciertas prácticas de las que les hablaré próximamente. ¿O se han creído que me voy a callar lo de las autoprogramaciones y la “doble vida”, como músico y como “voz de su amo”, del señor Juan Ramón Lara?

viernes, 30 de marzo de 2012

Ser consecuentes

Hace meses una persona con cierto poder en la gestión cultural me preguntaba mi opinión sobre el grupo sevillano Artefactum. Mi respuesta fue la siguiente: a mí me parecen malísimos por ruidosos, horteras y hasta zafios, además de perpetuadores de una visión llena de tópicos sobre la música medieval -herederos en este sentido del Clemencic Consort, con todo lo que ha llovido desde entones-, pero considero que habría que apoyarles económicamente desde la administración pública por ser los únicos que se dedican a este repertorio en nuestra tierra. Que hay que subvencionarles todo lo que haga falta, vamos.


Pues bien, ayer jueves 29 de marzo ofrecieron su concierto en el Festival de Música Antigua de Sevilla, lo que significa que no apoyaron la huelga general contra la política económica y laboral del gobierno de la nación. En su pleno derecho están, como también yo lo estoy de cambiar mi opinión. Creo ahora que, a la vista que su actitud con respecto a la convocatoria y por la necesidad de ser consecuentes con tal postura, no deberían recibir ningún tipo de apoyo público, porque entiendo que la referida agrupación es decidida partidaria de la postura liberal al respecto, es decir, la del actual Ayuntamiento de Sevilla y del Ejecutivo español, en manos del derechista Partido Popular. Creo, por tanto, que Artefactum no debería recibir un euro de las administraciones públicas, y que debería vivir única y exclusivamente de la taquilla y del apoyo de las instituciones privadas. No les irá mal: hay mucho público al que le gusta el chunda-chunda de "ya es Edad Media en El Corte Inglés". Chimpún.

lunes, 26 de marzo de 2012

Ohimè, respiro

Quien conozca mi ideología –otros intentan hacerse el sueco, pero no logran disimular lo que en el fondo son- ya imaginarán que respiro de alivio por los resultados de anoche: el Partido Popular gana las elecciones autonómicas andaluzas con una victoria ajustada, pero probablemente gobernará en su lugar una conjunción (real o en connivencia) de socialistas y comunistas. No solo respiro, sino que me alegro, habida cuenta de lo que se nos venía encima: Javier Arenas hubiera sido para mi comunidad autónoma lo mismo que su admirado amigo Francisco Camps para Valencia, con todo lo que ello supone. Por poner solo un ejemplo, por cierto ya mencionado en este blog (enlace), el político derechista llegó a decir en público que eso de la ecología es una milonga (sic) y que iba a cambiar la ley de costas para hartarse de construir en las costas andaluzas. ¡Toma ya cultura del pelotazo y el ladrillo! ¡Toma ya respeto por el medio ambiente y por las generaciones venideras! Alguien que habla así no tiene, a mi modo de ver, autoridad moral para dedicarse a la política.

Los andaluces hemos dejado claras tres cosas en las urnas: que nos parece lamentable el gobierno del último PSOE (por primera vez los socialistas no son la fuerza más votada), que no queremos a la derecha en la Junta (los votos de los rivales de Arenas suman más que los suyos propios, aun siendo ganador) y que demandamos una política de izquierdas de verdad (importante ascenso de IU junto a un evidente descalabro de UPyD). Desde luego Griñán tiene que tomar nota, hacer una profundísima limpieza en su partido –caiga quien caiga-, disolver su red de clientelismo, optar por la transparencia, dejarse de falsos señuelos (que si las mujeres, que si los homosexuales, que si la Iglesia) para encubrir su progresiva derechización y hacer una política al servicio de los trabajadores, no de Bruselas, empezando por combatir la altísima tasa de paro que nos afecta. Izquierda Unida, por su parte, debe abandonar folclorismos trasnochados, vigilar día y noche a los socialistas y hacer una labor progresista en el habitual sentido del término, sí, pero con los pies en la tierra y sin olvidar que hay mucha gente que no piensa como ellos en el resto de España.

¿Y la Cultura? Lo que el PP está haciendo con ella (véase cómo se han cargado a los teatros independientes en Sevilla) es ni más ni menos lo que se esperaba. Adiós a las subvenciones y a las manifestaciones minoritarias, bienvenida a la supervivencia de lo comercial. Liberalismo se llama eso, pero liberalismo del económico, que no “del otro”. Sin duda el PSOE también tendrá que recortar, porque la crisis a todos nos afecta, pero nunca debería olvidar lo que dijo el otro día en Madrid Riccardo Muti: que recortar en cultura es golpear la identidad de un país (enlace). Y acabar con un montón de puestos de trabajo, añadiría yo.

domingo, 25 de marzo de 2012

Sills y Bergonzi: gran Lucia, enorme Edgardo

Aunque a mí Donizetti me hace poca gracia, he querido cambiar de aires musicales este fin de semana volviendo a escuchar una grabación que en su momento me gustó mucho: la Lucia di Lammermoor que en agosto de 1970 grabaron Sills, Bergonzi , Cappuccilli y Schippers para el sello Westminster, pasada a compacto por Deutsche Grammophon con un sonido francamente bueno. Me ha vuelto a encantar, claro, a pesar de que la música a ratos me parece sublime y a ratos –qué ignorante que es uno- un soberano peñazo que no resiste comparación con las mil y una increíbles maravillas que poco después nos iba a legar un tal Giuseppe Verdi, aunque sin duda éste nunca hubiera llegado a ser quien fue sin el de Bérgamo precediéndole.

Donizetti Lammermoor Sills Bergonzi

Me ha vuelto a encantar, decía, la dirección de Thomas Schippers, un señor que a sus cuarenta años -fallecería de cáncer con cuarenta y siete tras una vida más que curiosa que incluyó matrimonio con una rica heredera, largo romance con Giancarlo Menotti y rollo con Leonard Bernstein- puso en sonidos la partitura de Donizetti haciendo gala de una convicción a prueba de bombas y una pasión arrebatadora. Pasión, sí, y un carácter turbio y alucinado que le sienta de perlas a esta ópera, pero sin perder en momento alguno la concentración, paladeando las melodías con asombrosa cantabilidad, matizando con enorme intuición donde parece que no se puede sacar más de sí y logrando que la adecuadísima rusticidad con que hace sonar a la Sinfónica de Londres no se confunda con la vulgar tosquedad con que habitualmente nos castigan tantos maestros en este repertorio. Encima le facilitan una armónica de cristal para la escena de la locura y cuenta en el estudio con los Ambrosian Singers de John McCarthy, que tampoco tienen precisamente mucho que ver con los coros locales que suelen apechugar con esta parte.


También me ha vuelto a gustar mucho Beverly Sills, aunque debo reconocer que tienen razón los que la acusan de ornamentar en exceso. La norteamericana, claro, sabe que tiene una coloratura increíble y quiere lucirse lo más posible, aunque por fortuna al hacer de loca no hace “la loca”, valga la paradoja: la intensidad dramática, aun sin llegar a los niveles de la Callas, está siempre garantizada, por no hablar de sus increíbles trinos y sus incomparables pianísimos. Junto a ella Piero Cappuccilli luce su magnífica voz –está plano como intérprete- y Justino Díaz realiza una aceptable labor, pero lo que a mí más me ha impresionado –la primera vez que escuché este registro no reparé tanto en ello- es lo que hace Carlo Bergonzi. Alfredo Kraus cantaba a Edgardo con una elegancia fuera de serie, eso es verdad, pero el italiano me parece muy superior por su instrumento –robusto, de timbre hermosísimo, rico en armónicos, consistente en toda su tesitura, fulgurante en el agudo-, por su comunicatividad a flor de piel y por su entrega. Que pase algún ligero apuro en “Tu che a Dio” es lo de menos, porque lo suyo es ópera con mayúsculas, es decir, es la suma perfecta de los tres componentes que casi nunca se encuentran al cien por cien: voz, técnica y expresividad. Para derretirse.

En este blog ya he comentado algunas versiones de Lucia: la de Caballé y Carreras, la de Dessay y Alagna, la de Ciofi con este último, la de Sutherland y Kraus y la de Netrebko y Beckzala, las dos últimas sendos DVDs filmados en el Metropolitan de Nueva York. Pues bien, esta de Sills y Bergonzi la encuentro como mínimo igual de extraordinaria que la de la soprano australiana y el tenor canario, y desde luego se encuentra muy por encima de todas las otras citadas. Lo digo para quien se fíe de mis gustos. La de la Callas con Karajan (EMI) hace lustros que no la escucho; algún día tendré que volver sobre ella, supongo.

viernes, 23 de marzo de 2012

Svetlanov, menudo Pájaro

Cuantos más discos escucho de Yevgeny Svetlanov (1928-2002), más me doy cuenta de lo gran director que fue en los últimos años de su carrera… y de lo que nos hemos estado perdiendo por haberse mantenido siempre al margen de los grandes sellos discográficos. Hace un par de días comenté por aquí, integrándola en mi antigua discografía comparada (enlace), una espléndida versión de la Primera Sinfonía de Tchaikovsky editada por ica Classics. Pues bien, traigo ahora la obra que complementa el compacto, de nuevo una grabación de la BBC realizada en el Barbican Hall, aunque en este caso unos cuantos años antes, el 5 de junio de 1996 para ser exactos, y con toma de sonido –todo hay que decirlo- seriamente perjudicada por la compresión dinámica. Se trata de una Suite de El pájaro de fuego en la edición de 1945 –la más larga, 34 minutos en total- que conoce unos resultados de altísimo nivel, yo diría que de referencia.

¿Y como es esta interpretación? Pues ante todo lenta, aunque de pulso muy bien sostenido. Lenta y atmosférica, muy sensual en el fraseo, refinadísima en el timbre y mágica en las texturas. No le falta fuerza ni incisividad –irreprochable la Danza infernal-, pero se puede decir que se centra en la vertiente más onírica y evocadora de la partitura, mirando mucho antes a Rimsky –y también a Debussy- que al Stravinsky maduro. La Ronda de las princesas y buena parte del final –la salida del sol, no tanto la coda triunfal- nunca las había escuchado paladeadas con semejante poesía y poder evocador. En la Berceuse, siendo extraordinaria, no se supera sin embargo el doble logro de Carlo Maria Giulini, quien por cierto tuvo la suerte de contar en sus registros (EMI y Sony) con una Sinfónica de Chicago y una Concertgebouw muy superiores a la Philharmonia Orchestra a cuyo frente de puso Svetlanov. En cualquier caso, una grabación que hay que conocer.

lunes, 19 de marzo de 2012

Enorme concierto de Sanderling y Bronfman

Aunque me compré el DVD editado por Euroarts hace ya bastante tiempo, hasta ahora no he tenido la oportunidad de ver -es la consecuencia de acumular y acumular en las estanterías- este registro, de muy buen sonido e imagen solo notable, realizado en la Philharmonie berlinesa el 8 de junio de 1992. En él Kurt Sanderling -una de las escasas oportunidades de ver en acción al gran director prusiano, que ese año cumplía los ochenta- dirige a la Filarmónica de Berlín un programa integrado por el Segundo concierto para piano de Camille Saint-Saëns y la Cuarta Sinfonía de Tchaikovsky. Al teclado se encontraba el aun joven Yefim Bronfman. Ni que decir tiene que me ha encantado.


La dirección del Saint-Saëns es admirable por la manera de conjugar dramatismo y sensualidad, haciendo gala de unos tempi amplios pero nada pesados y una gran cantabilidad. No se me ocurre cómo se puede hacer mejor, pero en cualquier caso lo que realmente convierte a esta interpretación en excepcional es la manera en que Bronfman paladea cada frase hasta exprimir su más profundo sentido poético, rehuyendo de cualquier tentación de trivialidad pero sin renunciar por ello al virtuosismo mejor entendido -lleno de fuego y tensión sonora- en el tercer movimiento. La propina de Scarlatti está a la altura.

Aunque he escuchado interpretaciones de similar nivel (Böhm con la Sinfónica de Londres, Abbado y Karajan con la Filarmónica de Viena), la recreación del Tchaikovsky no es menos excepcional. Es la de Sanderling una lectura de trazo amplio, lenta pero de pulso muy sostenido, que hace gala de gran hondura espiritual y un intenso humanismo, sin que falten el sentido del humor -sutil, nada sarcástico-, la brillantez ni, menos aún, la elegancia. Las tensiones está muy calculadas, no habiendo lugar para el arrebato espontáneo, aunque eso tampoco merma la naturalidad. Por otra parte, resulta ideal para este enfoque el sonido denso y oscuro -aunque no precisamente escaso de claridad- de la orquesta, cuajada de espléndidos solistas. Total, una recreación de primera fila en la que, pese a la enorme belleza del Andantino, yo destacaría los movimientos extremos. Denso, atmosférico e implacable en su tensión interna el primero, hasta alcanzar unos clímax de fuerza abrumadora; grandioso pero no grandilocuente último movimiento, tan intenso como ajeno al frenesí o el descontrol. Como verán, alguien ha puesto el concierto completo en YouTube. Disfruten.


PD: tienen otro comentario de este DVD en el blog de Ángel Carrascosa (enlace).

sábado, 17 de marzo de 2012

Adiós a Ritmo

No, no es que Ritmo eche el cierre. Al menos de momento. Simplemente quería hacer público que he decidido dejar de colaborar, después de diez años, en la referida publicación. ¿Razones? Por un lado, falta de tiempo libre para hacer las cosas bien hechas: aún sigo liado con el arte gótico y mudéjar, y en semejantes circunstancias no puedo realizar las audiciones como es debido -con comparaciones y todo eso- en el tiempo que exige la Redacción. Por otro lado, importantes desencuentros "profesionales" -en absoluto personales- con los responsables de la revista. Aun tienen que publicarme la entrevista a Currentzis, así como tres reseñas que envié el mes pasado (más un montón que no han visto nunca la luz), pero ya estoy del todo fuera. No voy a decir más.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...