lunes, 26 de marzo de 2012

Ohimè, respiro

Quien conozca mi ideología –otros intentan hacerse el sueco, pero no logran disimular lo que en el fondo son- ya imaginarán que respiro de alivio por los resultados de anoche: el Partido Popular gana las elecciones autonómicas andaluzas con una victoria ajustada, pero probablemente gobernará en su lugar una conjunción (real o en connivencia) de socialistas y comunistas. No solo respiro, sino que me alegro, habida cuenta de lo que se nos venía encima: Javier Arenas hubiera sido para mi comunidad autónoma lo mismo que su admirado amigo Francisco Camps para Valencia, con todo lo que ello supone. Por poner solo un ejemplo, por cierto ya mencionado en este blog (enlace), el político derechista llegó a decir en público que eso de la ecología es una milonga (sic) y que iba a cambiar la ley de costas para hartarse de construir en las costas andaluzas. ¡Toma ya cultura del pelotazo y el ladrillo! ¡Toma ya respeto por el medio ambiente y por las generaciones venideras! Alguien que habla así no tiene, a mi modo de ver, autoridad moral para dedicarse a la política.

Los andaluces hemos dejado claras tres cosas en las urnas: que nos parece lamentable el gobierno del último PSOE (por primera vez los socialistas no son la fuerza más votada), que no queremos a la derecha en la Junta (los votos de los rivales de Arenas suman más que los suyos propios, aun siendo ganador) y que demandamos una política de izquierdas de verdad (importante ascenso de IU junto a un evidente descalabro de UPyD). Desde luego Griñán tiene que tomar nota, hacer una profundísima limpieza en su partido –caiga quien caiga-, disolver su red de clientelismo, optar por la transparencia, dejarse de falsos señuelos (que si las mujeres, que si los homosexuales, que si la Iglesia) para encubrir su progresiva derechización y hacer una política al servicio de los trabajadores, no de Bruselas, empezando por combatir la altísima tasa de paro que nos afecta. Izquierda Unida, por su parte, debe abandonar folclorismos trasnochados, vigilar día y noche a los socialistas y hacer una labor progresista en el habitual sentido del término, sí, pero con los pies en la tierra y sin olvidar que hay mucha gente que no piensa como ellos en el resto de España.

¿Y la Cultura? Lo que el PP está haciendo con ella (véase cómo se han cargado a los teatros independientes en Sevilla) es ni más ni menos lo que se esperaba. Adiós a las subvenciones y a las manifestaciones minoritarias, bienvenida a la supervivencia de lo comercial. Liberalismo se llama eso, pero liberalismo del económico, que no “del otro”. Sin duda el PSOE también tendrá que recortar, porque la crisis a todos nos afecta, pero nunca debería olvidar lo que dijo el otro día en Madrid Riccardo Muti: que recortar en cultura es golpear la identidad de un país (enlace). Y acabar con un montón de puestos de trabajo, añadiría yo.

4 comentarios:

Juan José Roldán dijo...

Suscribo literalmente todo lo expuesto, y comparto la sensación de alivio así como el orgullo de sentirme andaluz, coherente y digno. Hemos hecho bien los deberes, apartando nuestro apoyo a todas las fuerzas políticas y obligándoles a reflexionar. No comprendo por lo tanto la euforia del PSOE ni la cantinela del PP de que han ganado las elecciones. Todos han sufrido una buena llamada de atención de la que deberían tomar buena nota.

Anónimo dijo...

¿Qué sucede con UPyD?

Bruno dijo...

No comparto algunas cosas, pocas, de las que cuenta. Lo de Bruselas, empleo y tal.
Pero lo bueno está en la cantidad de deberes que marca a los políticos de izquierda. Ojalá tenga Ud. suerte y consiga la mitad.
(Lo que no quiere decir que al otro bando no se le tuvieran que marcar tareas similares, aparte de no pasear a señoritos)
Por cierto le agradezco este detalle. Pocas veces se es crítico con los que manejan en la realidad las ideas de uno. Parece que nos quieren obligar a que nos casemos con ellos.
La 1 de Tchaikovsky debía de ser más frecuente. Nunca entenderé la indicación de tempo del primer tiempo. Es mi natural ignorancia.

Anónimo dijo...

Natural que Riccardo Muti no quiera recortes en cultura: conllevaría recortes en su caché, que debe ser bastante elevado a juzgar por el precio de las entradas en sus funciones.