sábado, 2 de octubre de 2021

James Bond y Bernarda Alba

Dos breves. Ojo, que hay SPOILER.

Ayer viernes vi No Time To Die. Me gustaron mucho los dos primeros tercios de la cinta, no tanto el último por culpa del villano, desdibujado en el guion y discretamente interpretado por el actor Rami Malek. La película termina como ya muchos estábamos imaginando. Lo que nadie podía esperar es que el homenaje a John Barry que realiza su banda sonora, de la que hablé en una entrada anterior, iba a continuar en los títulos finales con inclusión de We Have all Time in The World no ya como cita en la partitura de Hans Zimmer, sino en su versión original completa dirigida por Barry y cantada por Louis Amstrong, tal y como fue grabada para el disco de On Her Majesty’s Secret Service. Si aquella cinta protagonizada por George Lazenby, probablemente la mejor de toda la saga, ha terminado siendo referencia directa de esta otra que la cierra, no puede haber mejor broche musical que una canción que se cuenta entre las más hermosas que se hayan compuesto. Hasta siempre, James.


He decidido no acudir a La casa de Bernarda Alba esta noche. Primero, porque Miquel Ortega no me gusta como músico y creo que lo voy a pasar mal. Segundo, porque en la puesta en escena interviene Paco López, una persona que me desprecia profundamente. Tercero, porque estoy harto del Villamarta y de sus artistas predilectos. Lo he dicho muchas veces, de ahí la inquina antes referida: su directora Isamay Benavente utiliza el dinero público para beneficiar una y otra vez a la misma persona, que no es otra que su antecesor y maestro el susodicho Paco López. Lo lleva haciendo durante años. ¿Hay algún teatro del mundo en el que un solo nombre acapare tal cantidad de producciones? Entiendo que la señora Bevanente no va a renunciar de manera voluntaria a su cargo, pero como jerezano que paga sus impuestos tengo todo el derecho a desear su inmediata destitución. ¡Ya está bien de tanto descaro! El Villamarta necesita un soplo de aire fresco cuanto antes.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Bernarda Alba, ¿ir o no ir?

Este viernes se presenta en el Teatro Villamarta de mi ciudad la ópera La Casa de Bernarda Alba. Estoy desojando la margarita: ¿acudir o quedarme en casa? Veamos pros y contras.

He escuchado bastantes veces a Miquel Ortega en calidad de director de orquesta. Me parece muy malo. Y me irrita que, en determinadas ocasiones, nos lo hayamos tenido que tragar porque "va en el lote" de Carlos Álvarez. Ya saben como funcionan estas cosas: si quieres al barítono malagueño, a lo largo de la temporada tienes que incorporar a determinado número de artistas de mi agencia. Todavía recuerdo cómo Daniel Lipton, imposición del agente de Álvarez y del propio cantante, destrozó de manera inmisericorde la que podía haber sido una de las más grandes funciones del Teatro de la Maestranza, aquel Macbeth con una impresionante Violeta Urmana que acabó –me lo dijo en persona en una firma de autógrafos– muy enojada por culpa del citado batutero. Por no hablar del caso inexplicable, o más bien "perfectamente explicable", de la soprano sevillana Rocío Ignacio, otro nombre aupado a fuerza de agencia.


En calidad de compositor, he escuchado algunas canciones de Miquel Ortega. Me gustan regular tirando a poco: "neoandalucismo" sin interés. No sé cómo le habrá salido la ópera. De las críticas que circulan por ahí desconfío, porque no son pocos los que, por diferentes razones, quieren llevarse bien con Carlos Álvarez y su poderosa agencia. Y en cuanto a los participantes en foros, me consta que algunos son amigos y hasta familiares del compositor y director. Pero por otro lado he descubierto, echando un vistazo a Facebook, que Miquel Ortega es una persona de inteligencia y calidad humana extraordinarias con la que, además, sintonizo en muchas cosas. ¿Le doy una oportunidad?

Luego está el elenco canoro, de enorme atractivo: nada menos que Ana Ibarra, Maribel Ortega, Luis Cansino, Carmen Romeu, la actriz Helena Dueñas... Rotundamente sí, las voces invitan a acudir.

La producción la dirige Javier Hernández, al que creo que nunca le he visto nada. Jesús Ruiz, salvo desmadre que creo que esta ocasión no se producirá –por el argumento de la obra lorquiana–, garantiza la excelencia del vestuario. La luminotecnia corre a cargo de Francisco López, que supongo no es otro que el Paco López de toda la vida, el exdirector del Villamarta que ha acaparado y sigue acaparando una enorme cantidad de producciones propias de lírica, de danza española y de los crossovers que haga falta. Quienes me hayan leído ya saben la extremadamente negativa opinión que tengo de este señor en no pocos sentidos. También como iluminador: cuando se reserva esta parcela en sus propias producciones escénicas, el resultado suene ser de una fealdad supina.

La entrada está entre 20 y 50 euros. Me lo iré pensando y decidiré en el último minuto. En este preciso momento, redactando estas líneas, creo voy a abstenerme.

sábado, 25 de septiembre de 2021

Emotivo homenaje de Hans Zimmer a John Barry en No Time To Die

Soy fan de toda la saga de películas de James Bond –toda ella, desde Connery hasta Craig–, y me gustan muchísimo las canciones y la música incidental –pese a irregularidades y limitaciones no poco importantes– compuestas por John Barry para muchas de esas películas. Tras el aburrimiento supremo de Thomas Newman en las dos últimas entregas, tenía la esperanza de que volviera David Arnold para No Time To Die. Se me pusieron los pelos como escarpias cuando me enteré de que corría a cargo de Hans Zimmer, porque este me parece un señor capaz de lo mejor y de lo peor, de maravillas como Inception o Interstellar y de bodrios como los Piratas del Caribe o los Batman de Christopher Nolan.

 

He tenido la oportunidad de escuchar “de tapadillo” el disco que sale el viernes que viene, justo el día en que se estrena, después de muchísimos meses de espera debido a la crisis sanitaria, la quinta y última película protagonizada por Daniel Craig. Tras un gunbarrel (aquí lo pueden ver y escuchar de manera oficial) que sabiamente quiere enlazar con la tradición, el corte número dos, Matera, se abre con texturas y desarrollos orquestales para mí inconfundibles: ¡Zimmer imitando a Barry, qué maravilla! A llegar al segundo cuarenta se me humedecieron los ojos. No podía creer lo que escuchaba. Lento y paladeado, en cuerdas puramente “barrinianas”, allí estaba el tema de amor más hermoso de todos los compuestos por el británico para la saga, aquel We Have Alll Time In The World que cantaba Louis Amstrong –la grabación final de su carrera– en la que para muchos –desde el citado Nolan hasta un servidor– sigue siendo la mejor película de toda la saga, On Her Majesty’s Secret Service (Peter Hunt, 1969). No solo eso: el breve corte 11, Good to Have You Back, es una orquestación lenta y sinfónica del no menos inolvidable tema principal de aquella película que protagonizara George Lazenby. Vamos, que Zimmer no solo conoce y ama este universo sonoro, sino que sabe dónde se encuentra lo mejor de este y ha decidido homenajearlo con el mayor cariño posible.


¿Bueno, y el resto del disco? La primera mitad me parece formidable, porque el compositor alemán asimila plenamente la lección de David Arnold –en las tres últimas películas de Pierce Brosnan y en las dos primeras de Craig– y ofrece una idónea fusión entre el sonido Bond “de verdad”, es decir, el de John Barry, y el suyo propio. Por supuesto, hay guiños aquí y allá al celebérrimo tema de James Bond de Monty Norman –también al arpegio de guitarra que lo cerraba–, y hay muchos metales estridentes que aluden de manera directa al Barry style. Con la excepción de la horterada de Cuba Chase, el resultado es formidable. Y la otra mitad –parece que los tracks están secuenciados siguiendo el orden de la película- es más claramente Zimmer. Y no del mejor posible: bajo rítmico eterno y machacón, acordes de sintetizador traducidos a la orquesta sinfónica, altisonancia fuera de lugar… En cualquier caso, no le voy a negar capacidad para trabajar con materiales sonoros muy diversos ni para generar atmósferas de tensión.

La canción, compuesta por una tal Billie Eilish que al parecer es famosísima, ya la conocíamos de justo antes de que llegara a nuestras vidas el coronavirus. Me parece correcta sin más. A lo largo de la saga las hay infinitamente mejores, pero también mucho peores. Se escucha con cierto agrado y cuenta con un buen arreglo orquestal del propio Zimmer, quien a su vez integra la melodía con considerable acierto en varios momentos de su propia partitura. También en el final, que…

SPOILER GRANDE AQUÍ

 

… parece indicar tanto por el título del corte, Final Ascent, como por la música propiamente dicha, que ocurrirá lo que muchos andamos sospechando: quizá haya que decir a James Bond adiós para siempre.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Comienzo de curso

Esta entrada es simplemente para pedirles disculpas por la poca actividad que está conociendo el blog. La razón es muy sencilla: el comienzo del curso escolar resulta muy complicado y me exige plena dedicación. Espero publicar en unos días una discografía comparada del Concierto para piano nº 1 de Tchaikonsky. Mientras tanto, me pueden ver explicando el Doríforo. Gracias y hasta pronto.



sábado, 18 de septiembre de 2021

¿Cómo seguir aprendiendo?

No es ningún secreto que aprendí sobre interpretación musical leyendo la revista Ritmo de los buenos tiempos. Críticos como –cito por orden alfabético– Gonzalo Badenes, Ángel Carrascosa, Miguel Ángel de las Heras, Luis Gago, Pedro González Mira o José Sánchez, allá a finales de los ochenta y principios de los noventa, me resultaban de fiar y me ayudaron de manera muy considerable a modelar mis gustos. Con Scherzo alcanzaba muchísima menor sintonía, pero aun así recibía con sumo placer las enseñanzas de Ángel-Fernando Mayo, Luis Suñén e incluso –me resulta difícil encontrar coherencia en sus planteamientos– del malogrado José Luis Pérez de Arteaga.


Pero hete aquí que ya no puedo seguir aprendiendo de esas fuentes. El nivel de calidad de las críticas de Ritmo ha caido en picado, en parte por la mediocridad de las nuevas firmas, en parte por la manera en la que su redacción se ha vendido –con absoluta desvergüenza– a Sony Classical. En cuanto a Scherzo, los pocos críticos veteranos siguen en su linea habitual, al tiempo que sus páginas se han convertido en la gran punta de lanza de los defensores de los más horripilantes intérpretes del movimiento H.I.P.: el imperio de la cuerda de tripa –de filiación sevillana, por más señas– es manifiesto.

¿Qué hacer ahora? ¿Cómo seguir aprendiendo? Aparte de alguna que otra pequeña resistance que hay por ahí, lo que triunfa en las redes son señores como Norman Lebrecht o David Hurwitz. Así que no hay nada que hacer, salvo montármelo en plan autodidacta e ir explorando discos y repertorios a ver qué hay por ahí. Lástima.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Deutsche Grammophon recupera el Sibelius de Karajan

Aprovechando una oferta de Amazon, he comprado una cajita que contiene todo el Sibelius grabado por Herbert von Karajan y la Filarmónica de Berlín para Deutsche Grammophon: cinco discos compactos más un Blu-ray Audio con el contenido de los cuatro primeros, los correspondientes a los años sesenta, en alta resolución. Las interpretaciones ya las fui comentando en este blog. Aquí hablé de las sinfonías Cuarta a Séptima más El cisne de Tuonela, aquí del Concierto para violín con Christian Ferras, Finlandia y Vals triste, aquí del Pelléas et Mélisande de 1982 y aquí de las grabaciones realizadas en 1984 de Finlandia, Cisne, Vals y Tapiola.


Escuchados una vez más estos registros, no he cambiado de opinión. Este es un Sibelius no referencial, pero sí de altura. Puramente romántico, para lo bueno y para lo malo. Un Sibelius para gustar, también para impresionar, pero no para remover las entrañas: nada que ver con lo que hacía Barbirolli. En cualquier caso, habría que puntualizar que las interpretaciones de los sesenta son, en general, mejores que las que grabó en los sesenta para EMI, pero no tan excelsas como las ya digitales registradas para el sello dorado, que son las que se incluyen en el disco número 5 de esta edición. También es justo señalar algo importante sobre la orquesta: en las grabaciones más antiguas, aun mostrándose como una gran agrupación, no había alcanzado aún el grado de excelsitud que iba a mostrar en los registros de los ochenta, en los que dirigida por esa batuta de increíble virtuosismo que fue la de don Heriberto ofrece unos niveles de depuración sonora verdaderamente asombrosos. Dejo aquí mis calificaciones –del uno al diez, por una vez con decimales– y remito al lector a los enlaces de arriba si quiere alguna apreciación más sobre la cuestión interpretativa.

Sinfonía nº 4 (1965): 8

Sinfonía nº 5 (1965): 8

Sinfonía nº 6 (1967): 8

Sinfonía nº 7 (1967): 9

Concierto para violín (1964): 9

El cisne de Tuonela (1965): 9

El cisne de Tuonela (1984): 9

Tapiola (1964): 8,5

Tapiola (1984): 10

Vals triste (1967): 7,5

Vals triste (1984): 8,5

Pelléas et Mélisande (1982): 9,5

El sonido del disco digital me parece magnífico. El resto de los compactos no los he escuchado, porque me he ido directamente a por el Blu-ray Audio. La pista en Dolby Atmos no la ha probado, porque no tengo altavoces en el techo. Entre el estéreo a 192 kHz y el surround 5.1 a 96 kHz me quedo con la segunda. Sinceramente, en mi equipo de gama media no se distinguen entre los 96 y los 192, aunque sí –y de manera evidente- con respecto a la calidad de un CD normal. Las grabaciones tienen sus años, y eso se nota bastante –sobre todo en el Tapiola analógico–, pero la alta resolución otorga naturalidad, presencia y un gran relieve a la cuerda grave, algo fundamental en un compositor como Sibelius y una orquesta como la de Karajan. El surround está muy bien hecho, sin otra información en los canales traseros que no sea la que sirve para otorgar espacialidad. La inclusión de las carátulas originales –no así de las contraportadas, lástima– ha sido para mí un aliciente adicional para la compra.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...