domingo, 5 de enero de 2014

Mayrhofer, eficaz rutina

Me invitó ayer un amigo al concierto de Año Nuevo de la Sinfónica de Sevilla que ofrecía, tras su comparecencia en 2011, el presunto especialista Manfred Mayrhofer. Acudí mucho antes por disfrutar de su compañía que por las expectativas musicales que me despertaba el maestro austríaco, que al final se vieron completamente confirmadas con respecto a lo que escribí aquí mismo con respecto a la ocasión anterior.

Para quienes no quieran tomarse la molestia de leer aquella entrada, se lo resumo: una batuta tan solvente y eficaz como rutinaria, que tiene como principal virtud evitar la cursilería, el amaneramiento y el excesivo decadentismo con que algunos abordan este repertorio (Welser-Möst, sin ir más lejos) para por el contrario optar por interpretaciones directas, comunicativas y de sana rusticidad sonora, pero que a la postre se ven lastradas por la falta de emotividad lírica y la poca variedad de los matices, no sé muy bien si por escasez de imaginación o sencillamente porque no se le dedicó a cada pieza el número suficiente de ensayos.

Así las cosas, quizá fueran los valses las páginas que menos bien funcionaran, por echarse de menos belleza sonora, aliento poético e incluso empuje, garra e intensidad, ingredientes estos que sí se hicieron presentes en las polcas rápidas, con los que se alcanzaron quizá los mejores niveles de la velada a pesar de que se hubiera agradecido un juego mucho más matizado con las dinámicas. La orquesta sonó moderadamente bien, aunque no muy brillante en los metales.

Por lo demás, expresar mi fastidio por el empeño de Mayrhofer y la ROSS de imitar hasta en el menor detalle los conciertos de la Filarmónica de Viena, incluyendo las explosiones de confetti, las bromas (en este caso un percusionista disfrazado de herrero en Feuerfest), la felicitación al público tras el arranque del Danubio Azul y, por descontado, las palmas durante la  Marcha Radetzky. ¡Incluso la extrema longitud del programa! Solo se salió en un detalle: tras una propina inicial (Bajo truenos y relámpagos) y las dos que todos esperábamos, se bisó la Polca Furioso. El respetable salió encantado.

viernes, 3 de enero de 2014

Oratorio de Navidad de Bach: una introducción

Las siguientes líneas las escribí para la carpetilla del DVD del Oratorio de Navidad de J. S. Bach, en interpretación de Nikolaus Harnoncourt, incluido un coleccionable lanzado por Altaya hace ya unos cuantos años bajo el nombre Deutsche Grammophon Collection. Extensión y contenido se ajustan, lógicamente, a los requerimientos editoriales. Las traigo aquí por si a alguien le pueden servir para acercarse a esta obra maravillosa.

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A la hora de enfrentarse a la composición de un ciclo de seis cantatas para su interpretación durante las fiestas navideñas de 1734-35 en San Nicolás y Santo Tomás de Leipzig, tarea que le correspondía al desempeñar –desde 1723, momento en el que la música sacra se convierte en el centro de su actividad creadora– el puesto de Kantor en la primera de las iglesias citadas, Johann Sebastian Bach decidió reutilizar varias composiciones suyas, especialmente las cantatas profanas conocidas como Hércules en la encrucijada BWV 213, y Resonad, Timbales BWV 214, escritas en homenaje a la Casa Real de Sajonia y estrenadas en 1733 en los conciertos que frente a su Collegium Musicum acostumbraba a ofrecer en la conocida Cafetería Zimermann de la localidad. Esta técnica de la parodia –así se la denominaba– no era en absoluto inusual en una época en la que la mayor parte de la música era olvidada una vez que se realizaba su primera y en principio única ejecución, de tal modo que autores como Haendel o el propio Bach no tuvieron el menor reparo en recurrir frecuentemente a ella.

Lo que resulta sorprendente es que, aun perdiéndose algunas importantes referencias directas de la música al contenido semántico original al adaptar las partituras a un nuevo texto de carácter religioso (escrito probablemente por el conocido Picander, libretista habitual de Bach), la audición de este torrente de belleza que es el Oratorio de Navidad BWV 248 nunca nos deja la sensación de estar ante una obra heterogénea e inconexa. Incluso las seis cantatas, estando pensadas para ser interpretadas en días diferentes, alcanzan una manifiesta cohesión como ciclo, a lo que no es ajena la cuidadosa elección de la tonalidad y del colorido orquestal de cada una de ellas.

La estructura de las cantatas sigue la propia de un género ya bien experimentado por Bach que, aun recogiendo los hallazgos de la lírica italiana, se había convertido en la más sincera expresión de la religiosidad germánica como parte fundamental de la liturgia protestante. De este modo se alternan austeros recitativos procedentes de los Evangelios con una serie de meditaciones sobre los textos bíblicos en forma de arias, más unos coros que pueden alcanzar gran brillantez y esos sencillos pero indispensables corales luteranos que son la voz directa de la congregación. Todo ello haciendo siempre uso del alemán -nunca del latín- y teniendo bien presente la inteligibilidad de los textos.

Ahora bien, cada una de las seis que conforman este Oratorio de Navidad ofrece particularidades. Las tres primeras del ciclo, destinadas a ser interpretadas los días 25, 26 y 27 de diciembre, desarrollan de manera consecutiva la historia del nacimiento de Jesús propiamente dicho. Primera y Tercera, en la tonalidad de re mayor, presentan una rica orquestación, con vistosas intervenciones de trompetas y timbales que alcanzan gran brillantez en el impetuoso y vibrante coro “Jauchzet, frohlocket”. La Segunda es por el contrario íntima y reposada, impregnada de un carácter pastoril que es introducido por una lírica “sinfonía” instrumental –ocupando el lugar del habitual coro de apertura– y subrayado por una orquestación en la que dos flautas y cuatro oboes se añaden a la cuerda.

La Cuarta fue escrita para la fiesta de la Circuncisión, esto es, el 1 de enero, y su carácter no narrativo sino reflexivo –en torno al nombre de Jesús– ayuda a convertirla en el centro de la composición. Siendo la más breve de las seis y sobresaliendo por la presencia de dos trompas, resulta en ella llamativo el número 39, el aria para soprano con oboe concertante “Flösst, mein Heiland”, en la que otra solista realiza un sugestivo efecto de eco; señalemos como anécdota que en la obra original no era sino Hércules quien dialogaba con la resonancia de su propia voz.

No parece sin embargo que en la escritura de la Quinta Bach recurriera a la parodia. Compuesta para el primer domingo de Año Nuevo sobre textos alusivos al viaje de los Reyes Magos, su atmósfera de recogimiento contrasta en buena medida con la fuerza del coro que la abre, “Ehre sei dir, Gott, gesungen”.

El júbilo y la extroversión vuelven, mediante la reaparición de la tonalidad de re mayor y de trompetas y timbales, en la Sexta Cantata, preparada para la fiesta de la Epifanía a partir de las páginas de una obra sacra hoy perdida, contribuyendo su rica instrumentación a dar brillantez a la conclusión del ciclo en su narración de la visita de los Magos.

El Oratorio fue al final interpretado únicamente, por razones organizativas, en la citada iglesia de San Nicolás. Más adelante podría escucharse en las Navidades de 1739-40, 1744-45 y 1745-46, pero a partir de ahí caería en primero en el olvido, como casi todo lo escrito por Bach, y luego en un injustificado menosprecio, hasta que fue recuperado con todos los honores para las salas de concierto en la segunda mitad del siglo XX gracias al redescubrimiento del repertorio barroco. Precisamente la interpretación contenida en este DVD corre a cargo de uno de los pioneros en la interpretación historicista del mismo, y más concretamente de la música sacra de Bach: Nikolaus Harnoncourt. En esta su segunda grabación de la obra –ya la llevó al disco a principios de los setenta– le vuelve a acompañar el Concentus Musicus Wien, la orquesta con instrumentos “de época” que allá por 1953 había fundado con su esposa, la violinista Alice Harnoncourt, quien por cierto tiene aquí intervenciones tan destacadas como en la bellísima aria para contralto “Schließe, mein Herze, dies selige Wunder” (una de las pocas compuestas por Bach ex profeso para el Oratorio).

El personal estilo de Harnoncourt es reconocible en esa articulación tan marcada, esos ataques impetuosos, ese fraseo seco y esa tímbrica incisiva que son marca de la casa. Por otra parte el tiempo no pasa en balde y ya en este registro de 1981, cuando el historicismo está dejando de ser una aventura de incierto éxito para convertirse en la línea interpretativa de mayor futuro, su orquesta empieza a sonar con una perfección técnica difícil de alcanzar en aquellos tiempos pioneros.

Como ocurre en la mayoría de las grabaciones bachianas de Harnoncourt, y teniendo en cuenta el rechazo a que las mujeres cantaran en el interior de los templos, para las voces blancas se recurre a la quizá menos técnicamente perfecta pero más históricamente adecuada presencia de niños. Junto a la espléndida formación infantil Tölzer Knabenchor, sobresalen en este registro el bajo-barítono holandés Robert Holl y un Peter Schreier que roza el cielo en la parte del Evangelista y las arias de tenor; significativamente sería el renombrado mozartiano quien en su faceta de director llevaría para el disco tan sólo cinco años después una de las mejores versiones del Oratorio de Navidad, incorporando a su manera buena parte de los hallazgos que para la música de Bach descubriera el maestro Harnoncourt, cuyas lecturas siguen siendo hoy por hoy una referencia a tener muy en cuenta.

miércoles, 1 de enero de 2014

Año Nuevo en Viena 2014 con Barenboim: intensidad sin decadentismo

PS. Qué rapidez la de RTVE, el vídeo completo aquí:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/especiales-navidad/concierto-ano-nuevo-orquesta-filarmonica-viena/2275188/
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Tras el aburrimiento supremo con Welser-Möst en la edición pasada, vuelve Daniel Barenboim al Concierto de Año Nuevo con las mismas características que ya apunté, en el comentario del 1 de enero y en la reseña del DVD editado por Decca, sobre su comparecencia de 2009: sonoridad menos mórbida y más robusta de lo que es habitual en la Filarmónica de Viena (¡imponente cuerda grave!) para interpretaciones de marcado carácter sinfónico, muy alejadas del decadentismo que habitualmente asociamos con este repertorio, poco interesadas por la ligereza, lo trivial y lo preciosista para por el contrario acentuar –sin pasarse de rosca– lo que esta música posee de pathos, de tensión dramática y de fuerza expresiva. Todo ello, además, con un sentido del humor sin ligereza ni coquetería, sino más bien burlesco, socarrón incluso, además de un tanto rústico –en el buen sentido– y descarado.

Todo esto no llega a significar que sus interpretaciones suenen “raras” o fuera de estilo, pero sí que los paladares más acostumbrados a escuchar estos conciertos de la Musikverein echen en falta algunas de las características más reconocibles del “espíritu vienés” para, al mismo tiempo, descubrir nuevas posibilidades expresivas. En definitiva, el de Buenos Aires ofreciendo una síntesis entre su poderosa personalidad musical y los requerimientos propios de un primero de año en Viena.

En esta ocasión, por otra parte, me ha parecido detectar una dosis superior de entusiasmo, de frescura, de energía y de comunicatividad en las recreaciones barenboinianas, lo que no sé si se debe a una verdadera mejoría con respecto al concierto de 2009, que ya fue espléndido, o más bien al efecto Welser-Möst: después de lo del maestro austríaco, la actuación de Barenboim me ha sabido a verdadera gloria. En cualquier caso, hay que matizar.

Barenboim Año Nuevo 2014

Se abrió el programa con la Helena Quadrille de Eduard Strauss, sobre temas de La bella Helena de Offenbach: con Barenboim nada de ligereza vienesa o francesa, sino más bien una dosis tremenda de empuje, como también cierta despreocupación por el refinamiento. Vamos, que el maestro no usó pinceles finos, cosa que sí hizo en el sublime arranque –al que aportó toques anhelantes– del vals Friedenspalmen, de Josef Strauss, si bien en el desarrollo del mismo podría haberse mostrado más voluptuoso y ensoñado.

Empuje sin ligereza mal entendida caracterizó al Carolinen-Galopp de Johann Strauss padre. El hijo hizo por fin su aparición con una tremenda lectura de la Marcha egipcia: poderosísima, robusta, riquísima en el color, además de admirablemente desmenuzada, aunque desde luego antes “operística” que dotada de sentido del humor. Hermosísimo el vuelo lírico conseguido en el vals Seid umschlungen, Millionen del mismo autor, para luego ofrecer con su polca rápida Stürmisch in Lieb' und Tanz toda una exhibición de entusiasmo.

Me despisté en el intermedio y me perdí el arranque de la obertura de la opereta Waldmeister, de nuevo del “rey del vals”; decisivo el papel que Barenboim otorgó a la percusión en su sección final, como de hecho ocurrió en casi todo el concierto. Ligereza con músculo, valga la aparente contradicción, caracterizó el Klipp-Klapp Galopp del mismo autor, para luego dar paso a una de sus obras más celebradas: Cuentos de los bosques de Viena. Barenboim aquí se sacó la espina de su floja grabación con la Sinfónica de Chicago ofreciendo una recreación viril, muy entregada, ya que no especialmente dada a la ensoñación a la que estamos acostumbrados.

Vino luego Josef Hellmesberger hijo con su polca francesa Vielliebchen, llevada por Barenboim sin especial gracia. Soberbia por el contrario la Bouquet-Polka de Josef Strauss, de una electricidad que recordó a la del simpar Carlos Kleiber en este tipo de piezas.

Como homenaje a Richard Strauss por los ciento cincuenta años de su nacimiento se ofrecía la sublime Mondscheinmusik de Capriccio; con una orquesta como la Filarmónica de Viena esto no puede salir mal, pero esperaba aún más.

El vals Die Romanticke de Joseph Lanner recibió una recreación poderosa y nada rococó, todo lo contrario que los salones del palacio desde los que se ofreció la primera de las coreografías firmadas por Ashley Page.

Vuelta a Josef Strauss  con la polca-mazurca Neckerei, fraseada por Barenboim con una gracia y un encanto asombrosos, pero sin el menor asomo de decadentismo. Trepidante la polca rápida Schabernack del mismo autor, una nueva oportunidad para que los músicos vieneses demostrasen su enorme virtuosismo. Recreación de nuevo absolutamente deliciosa la del Pizzicato de la Sylvia de Delibes, donde Barenboim supo ofrecer muchísima gracia digamos que amable –nada habitual en él– y en la que el maestro hizo gala de un espectacular dominio del fraseo.

Tres piezas más de Josef Strauss para terminar: el largo y bello vals Dynamiden –hermosísima la introducción en manos de nuestro artista–, la celebérrima polca rápida Ohne Sorgen –llevada a un tempo francamente veloz– y otra pieza que el locutor televisivo, como siempre José Luis Pérez de Arteaga, me parece que llamó Carrera: entusiasmo desbordante por parte de la batuta aunque tratamiento algo tosco.

Nada de discurso pacifista esta vez en las felicitaciones: Barenboim se limitó al “prosit Neujahr!” –dicho con simpatía y adecuado histrionismo– para luego ofrecer un Danubio Azul entusiasta y lleno de fuerza expresiva. En la Marcha Radetzky se dedicó –ahí estuvo la inevitable broma anual de este concierto– a darle la mano uno a uno a los músicos mientras tocaban. El año que viene, Zubin Mehta.

Ah, dentro de pocos días Sony Classical pondrá a la venta este concierto en CD, DVD, Blu-Ray y hasta vinilo. La compra se recomienda por sí sola, a mi entender, aunque si lo que ustedes lo que quieren es “lo mejor” en valses y polcas, les recomiendo que no olviden a Karl Böhm. En cuanto a Barenboim, no está de más recordar que su siguiente encuentro con el público será en el Teatro de la Maestranza el 19 de enero: nada menos que el segundo acto de Tristán e Isolda con la Orquesta del West-Eastern Divan. En este momento quedan 950 localidades por vender –de todos los precios, entre 25 y 65 euros– sobre un aforo de aproximadamente 1700 butacas. Se confirma así –ya no vale la excusa del verano, el calor y todo eso– que muchos melómanos sevillanos pasan olímpicamente del maestro y su orquesta multicultural. Ellos sabrán por qué.


PD. Cuando comencé a escribir esta entrada quedaban 1005 entradas por vender para el concierto del Maestranza. Cuando la terminé quedaban 950. En este momento (18:16) son 919. Está clarísimo que no hay nada como la televisión para hacer publicidad de un evento... y que hace falta que le gente se entere de las cosas para que se anime a acudir, claro. Que alguien se las diga, y que se las repita a través de las vías adecuadas, como ha ocurrido justamente esta mañana con Pérez de Arteaga mencionando este concierto de Sevilla y el que tendrá lugar dos días después en Cádiz con obras de Mozart y Beethoven.

Por otra parte, hace un rato alguien me ha pedido que escriba sobre Barenboim y Sevilla. No quiero hacerlo. Solo diré que todo lo que escribí en su momento en este blog (repito: todo) lo sigo manteniendo, aunque algunos me acusaran en su momento de desvarío. Y que la presencia de Barenboim en el podio (¡haciendo su especialidad, el Tristán!) es un acontecimiento musical de increíble categoría que todos los grandes teatros del mundo desearían para sí.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Tres estupendos jóvenes pianistas de Jerez y Sanlúcar

Como ando en mi tierra natal estas vacaciones, aproveché para asistir el pasado sábado 28 de diciembre al Concierto de presentación de la Orquesta FORESMUS, sin saber muy bien ni quiénes están detrás de ella –sigo sin saberlo– ni qué me iba a encontrar interpretativamente hablando en lo que respecta a la formación propiamente dicha, a los tres solistas locales convocados y al director Álvaro Corral Matute. Acudí, en todo caso, con ganas de apoyar con mi presencia una iniciativa de esas que se echan de menos en una ciudad que musicalmente se ha venido muy abajo.

Cuando llegué a la sala de los Claustros de Santo Domingo habilitada a tal efecto me llevé una desagradable sorpresa: no íbamos a escuchar las versiones habituales de los conciertos nº 9 de Mozart, nº 3 de Beethoven y nº 2 de Chopin, sino reducciones para solista y diez instrumentistas de cuerda. La opción es válida, ciertamente, pero creo que estas cosas hay que dejarlas bien claras antes de que el personal se compre su entrada, ¿no les parece?

Cuando aquello empezó a sonar se confirmaron mis peores sospechas: los muchachos –porque de jovencitos se trataba, claro– no sonaban bien. Y empecé a prepararme para el primero de los solistas, un chavalín de once añitos que, a tenor del currículo, se ha limitado a estudiar en el conservatorio y en una escuela de música local. Pues bueno, resulta que Gorka Plada Girón (Jerez de la Frontera, 2003)… ¡es un pianista estupendo! No crean que exagero: no solo toca francamente bien –que hubiera algunas notas falsas no tiene la mayor importancia–, sino que posee un sonido hermoso y variado, frasea con asombrosa concentración y recrea la partitura con un gran aliento poético.

Gorka Plada Giron

Y que conste que hablamos de un compositor tan complicado como Mozart –fácil es quedarse en la belleza superficial y en la coquetería mal entendida– y de una obra con tanta hondura como el sublime Jeunehomme. Si uno cerraba los ojos –o no veía al solista, que es lo que ocurría desde mi asiento–, se pensaba inmediatamente en un pianista hecho y derecho, maduro tanto en lo técnico como en lo expresivo, no en un niño de la ESO. Por cierto, que tanto por el físico como por la fría compostura ante el instrumento me recordó al jovencito Kissin. El tiempo dirá a qué altura llega Gorka. De momento, tengo clarísimo que este chico debería estar tocando ya junto las principales orquestas sinfónicas de la península. Rotundamente.

El Tercero de Beethoven estuvo en manos de Alberto Suárez Medina (Sanlúcar de Barrameda, 1994). Lo hizo muy bien: tocar, lo que se dice tocar, tocó estupendamente, e interpretó sin mecanicismo ni precipitaciones, paladeando bien la música y centradísimo en los diferentes aspectos expresivos de la partitura. Obviamente Beethoven es mucho Beethoven y aún se le pueden pedir al joven sanluqueño un sonido más apropiado para el compositor y una mayor riqueza de acentos, pero el nivel es ya más que digno. Otro chico, pues, que tendría que estar ya circulando por nuestros escenarios.

Y lo mismo se puede decir de la tercera en discordia, Victoria Guerrero Misas (Jerez de la Frontera, 1989), que –todo hay que decirlo– tenía la ventaja sobre sus compañeros de ser la más vieja: veinticuatro años. No se puede hablar aquí, pues, de niña prodigio, sino sencillamente de una estupenda pianista que ofreció un hermosísimo, cálido y muy comunicativo Concierto nº 2 de Chopin, dicha además con un sonido de enorme variedad –muy poderoso cuando debe– y con un perfecto dominio del rubato chopiniano. ¡Fantástica!

El maestro Álvaro Corral demostró durante toda la velada una apreciable musicalidad, sobre todo para los cruciales tiempos lentos de cada uno de los conciertos, pero entiendo que su principal preocupación fue la de hacer sonar con corrección al conjunto de cámara. Siento decirlo, pero solo lo consiguió a ratos. Esperemos que haya una segunda oportunidad en la que podamos apreciar una mejora del nivel de la agrupación; de momento, consiguieron llenar la sala y respaldar a tres jóvenes solistas que se merecen un futuro muy superior a lo que la mediocridad del mundillo cultural jerezano, lleno de envidias y puñaladas traperas, les puede ofrecer. Ánimo, porque tienen todo el mundo por delante.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Dos apuntes sobre YouTube

Me preguntaba un lector sobre la mejor manera para descargarse los vídeos disponibles en YouTube. Por desgracia mi dominio de la tecnología tiene serias limitaciones y no le puedo dar una respuesta adecuada. Pero sí que puedo dejar un par de apuntes.

Primero: existen varias maneras de descargar esos vídeos, por ejemplo a través de plugins que se incorporan al navegador, pero yo suelo recurrir a JDownloader, que es un programa gratuito muy apañado –lento en el arranque, eso sí– para descargar cualquier tipo de archivo. Basta con copiar la dirección donde se encuentra el link que se quiere bajar, y ya él solito se encarga de rastrearlo a la espera de nuestra aceptación. Creo que es un programa que todo el mundo debería tener instalado en el ordenador.

Segundo: de cada vídeo existen, por así decirlo, varias “capas” en YouTube, unas con más calidad y otras con menos. Los plugins suelen preguntarte con qué calidad lo quieres. En el caso de JDownloader, éste sugiere automáticamente todas las “capas”, y eres tú el que tiene que seleccionar o deseleccionar en función de tus intereses. En mi caso, deselecciono todos los archivos menos el de mayor tamaño: ese es el que pongo en la cola. Obviamente, a mayor calidad se incrementa tiempo de descarga. Si es HQ hay que esperar un rato.

Ni que decir tiene que el buen aficionado no debe conformarse con ver los vídeos en el ordenador, pues lo normal es que el equipo de sonido conectado a éste sea de baja calidad. Mi recomendación es tener un disco duro externo capaz de leer archivos flv, que es el formato en el que vienen los vídeos en YouTube: una vez descargado el archivo que nos interesa, se pasa al disco externo en cuestión –por ejemplo, a través de un pen drive– y se ve en el televisor.

Todo ello dando por sentado, claro está, que el melómano tiene un buen equipo de música asociado a la tele para escuchar en condiciones sus DVDs y Blu-Rays. Si usted aún no ha dado este paso, no deje de darle prioridad absoluta siempre que sus circunstancias económicas lo permitan: disfrutará muchísimo más de sus películas óperas y conciertos. El disco duro externo es un segundo y muy conveniente paso, aunque les advierto: yo me gasté relativamente poco dinero para adquirir el mío y no estoy muy satisfecho de la compra. Si pueden, rásquense el bolsillo.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

La Navidad más estirada

He tenido esta mañana de Navidad la malísima idea de escuchar un compacto que me compré hace meses en un mercadillo por un euro: páginas navideñas (desde Noche de Paz hasta el Panis Angelicus de Franck pasando por motetes de Guerrero y Cabezón) interpretadas por Alfredo Kraus, Renata Scotto, el Coro del Conservatorio Superior de Música de Badajoz y la Orquesta de Cámara de Bratislava bajo la dirección de Erich Binder, una producción de Edelmiro Arnaltes –que se reserva para sí el órgano–registrada en la catedral pacense en noviembre de 1991 por RTVE Música. Existe también filmación del evento, de la que les dejo un par de ejemplos.

¿Saben qué? Mi admiración por el tenor canario se ha transformado durante la audición en auténtica grima. Me importa un pito todo eso de la emisión canónica, de la técnica de la máscara, de la igualdad de registros, de la perfecta dicción y todo lo que los defensores del maestro quieran argumentar (Reverter acaba de publicar hace poco un libro sobre Don Alfredo: miedo me da) cuando se canta de manera tan fría, estirada y redicha (¡esas eses en Campana sobre campana!). Por no hablar de su narcisista obsesión por los agudos: el que se marca al final de Adestes Fideles –ahí abajo lo tienen–, todo lo bien emitido que se quiera, es de un mal gusto expresivo que echa para atrás. La Scotto, con sus problemas de siempre en la zona superior, me parece bastante más expresiva que su colega, la verdad.

En fin, que ya tengo un proyecto para el año que viene: plantearme seriamente si me gusta el arte de Alfredo Kraus Trujillo. De momento, quizá tenga que escucharme un poquito de su justamente mítica Lucrezia Borgia con la Caballé para quitarme el mal sabor de boca.

martes, 24 de diciembre de 2013

A modo de felicitación navideña

Tengo muchas cosas pendientes por escribir por aquí, pero –pese a estar de vacaciones– poquísimo tiempo disponible para el blog. Aun así, quiero desearles a todos ustedes lo mejor para estas Navidades con el más famoso villancico de todos los tiempos cantado por mi soprano preferida. Sí, ya sé que quedo fatal si no digo que mi podio lo ocupan la Callas o la Caballé. Qué le vamos a hacer, si ellas nunca me entusiasmaron como esta otra señora. Lo dicho, ¡Felices Fiestas!

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...