viernes, 31 de julio de 2009

Wim Mertens visita Jerez

Soy un absoluto desconocedor de la trayectoria de Wim Mertens, pero no quise perderme la actuación del músico belga en las “Noches de Bohemia” que organiza, este año en los Jardines de la Atalaya, el Ayuntamiento de Jerez. Por cierto, alguien debería decirle a los señores de la Delegación de Incultura que calificar a esta velada como “Noche de Jazz” (Pasión Vega fue “Noche de pasión”, Misia fue “Noche de fados”) es un verdadero disparate, aunque está a la altura de lo que se cuece en el consistorio jerezano.

Tuvo Mertens la idea de que Jerez sirviera para la presentación mundial en su integridad de su ultimísimo disco, The world tout court, que ofreció -rondando la hora de duración- en reducción para violín eléctrico, violonchelo y piano. Música muy floja, a mi entender, que tras un comienzo prometedor se hizo bastante monótona. Seguramente -así me lo aseguran los expertos- gane con la amplia paleta instrumental desplegada en la grabación, pero en directo con una formación de cámara se convirtió en la pesada reiteración de la misma fórmula. Los aplausos iban decreciendo conforme avanzaba la noche.

Mucho mejor la segunda parte, donde incluyó diferentes temas de su penúltimo trabajo, L´heure Du Loup, y algunos “clásicos” de toda la vida que fueron aplaudidos por sus numerosos seguidores nada más sonar los primeros acordes. Mertens se mostró como un excelente pianista (su personalísima manera de vocalizar resulta más discutible), Tatiana Samouil derrochó temperamento al violín y el chelista Karel Steylaert cumplió sobradamente con parte. En total, dos horas de música. Los comentarios a la salida eran unánimes: aburrida la primera mitad de la velada, muy atractivo el resto. Creo que todos nos lo pasamos más o menos bien.

miércoles, 29 de julio de 2009

Los Preludios, de Liszt: discografía comparada

Hay críticos que afirman que las mejores interpretaciones de Les Préludes son las que tiene grabadas -una en audio y otra en video- Daniel Barenboim (enlace). Como el de Buenos Aires ofrecerá la obra el próximo domingo 2 de agosto en el Teatro de la Maestranza al frente de su Orquesta del West-Eastern Divan, me ha parecido el momento oportuno para escuchar todas las versiones posibles del segundo y más famoso de los poemas sinfónicos de Franz Liszt y corroborar hasta qué punto mis gustos coinciden con tal apreciación.

Liszt
Para realizar el recorrido, agotador pero fascinante, he contado con la ayuda de varios colegas (Ángel Carrascosa, Ángel Riego y José Sánchez: gracias desde aquí a todos ellos) que me han pasado todas las grabaciones que tenían en su haber. En buena parte de los casos, y a petición mía, lo han hecho sin decirme quiénes eran los intérpretes, para evitar así posibles prejuicios a la hora de valorar. He reconocido sólo a tres directores (evidentes: Mengelberg, Furtwängler y el Karajan desatado de los sesenta), mientras que en algún caso me he llevado un chasco monumental (Solti con la Filarmónica de Londres). Las de Barenboim y la mítica de Fricsay las he escuchado dos veces cada una, al principio y al final del proceso.

El orden que sigo para presentar mis apreciaciones es el cronológico. Son veintitrés registros en total, cifra bastante representativa de la discografía pese a que no he podido localizar algunas interpretaciones muy interesantes sobre el papel, como las de Bernstein, Masur y Muti. He caído en la puerilidad de otorgar una nota -de uno a diez- a cada una de ellas. Advierto, en cualquier caso, que aunque la batuta es el factor fundamental en la valoración, he tenido muy en cuenta la labor de las diferentes orquestas a la hora de puntuar.
Señalo finalmente que las fechas indicadas -puede haber más de un error por mi parte- corresponden a la grabación, no a la edición, y que en el caso de las interpretaciones históricas no he especificado sello discográfico toda vez que la mayoría de estas han conocido -y seguirán conociendo- varias ediciones diferentes.
_________________

Liszt_Kleiber
1. Erich Kleiber/Filarmónica Checa (junio 1936). La premiosidad de la batuta (13:53, la más rápida de todas las escuchadas) impide que la versión sea del todo clara y que se encuentre especialmente paladeada, incluso conduce a que la sección final se precipite un tanto, pero la dirección ofrece una incandescencia, un entusiasmo, una grandeza sin retórica y una comunicatividad absolutamente excepcionales. (9)


Mengelberg
2. Mengelberg/Concertgebouw (octubre 1936). Tras una espléndida introducción se descubre a un director incandescente y sincero, que domina muy bien la agógica y que se mantiene ajeno a la grandilocuencia sin dejar de ser brillante, pero que, además de abusar de los portamenti “marca de la casa", se deja llevar por el entusiasmo y a ratos cae en la precipitación, sobre todo en la sección "bélica" central. El final, por el contrario, posee una incontestable grandeza. La toma sonora tiene problemas pero ofrece una amplia gama dinámica. (8)


kempen
3. Van Kempen/Filarmónica de Berlín (1937). He aquí una hermosa y cálida realización, comunicativa y natural, que necesita una arquitectura algo más trabajada, mayor tensión en los clímax y mayor creatividad para ser reamente grande. Magnífica la orquesta. Muy bueno el sonido para la época. (7)


Liszt_Weingartner
4. Weingartner/Filarmónica de Londres (1940): Aun siendo muy correcta, esta lectura desprende cierta sensación de rutina e indiferencia, pues los clímax no alcanza la suficiente grandeza, los matices expresivos son escasos y las secciones no están lo suficientemente diferenciadas. El último tercio se anima un tanto, pero el final vuelve a resultar alicorto. Espléndida la orquesta. (5)


knapp
5. Knappertsbusch/Filarmónica de Berlín
(1942, en estudio). Interpretación muy bien realizada, emocionante, intensa, muy musical, aunque más lograda en los momentos épicos, que alcanzan mucha garra, que en los líricos. Muy discutible la ralentización del tempo en la "marcha" final, aunque le sirve para preparar el retorno del tema principal. (8)


Van_Kempen
6. Van Kempen/Filarmónica de Dresde (1942). El maestro holandés vuelve a hacer gala de una gran musicalidad pero, aun moviéndose siempre dentro de la corrección y fraseando con su admirable naturalidad, el resultado es bastante impersonal y alberga escasa fuerza dramática. No engancha, e incluso llega a aburrir. (6)


Liszt_Furt
7. Furtwängler/Filarmónica de Viena (EMI, 1954). Una interpretación muy bien paladeada, dicha con una enorme efusividad y construida con tanta solidez como naturalidad, que huye con sabiduría tanto del arrebato espontáneo como de la grandilocuencia o de la blandura. Admirables la cantabilidad, la nobleza y el enorme sentido humanístico del fraseo, siempre amplio y muy paladeado. Lástima que la sección de metales se quede corta. Y una pena que Furt no nos legara alguna interpretación en vivo de la partitura: sería menos indiscutible, perfecta y modélica que ésta, pero habría quizá un mayor número de hallazgos. (9)


Liszt_Argenta

8. Argenta/Suisse Romande (Decca, 1955). Fabulosa labor de podio, cálida y sincera, hermosísima y emotiva en las partes líricas y brillante sin grandilocuencia en las épicas, haciendo gala de una batuta flexible, con gran dominio de la agógica y una notable plasticidad el tratamiento de la orquesta. Ésta tiene como limitaciones unas trompetas estridentes y unos violines no siempre empastados. (9)


Liszt_Silvestri
9. Silvestri/Philharmonia (EMI, 1957). Se agradecen la corrección general y la renuncia al efectismo, pero en conjunto resulta una versión distante en los momentos líricos y con escasa grandeza en los épicos, quizá por el deseo de restar "ruido", convenciendo sólo la primera secuencia "bélica", muy emocionante. La toma sonora es ya estereofónica. (5)


Liszt_Karajan_Philharmonia10. Karajan/Philharmonia (EMI, 1959). No es fácil reconocer aquí al maestro salzburgués; con razón se ha dicho que en su etapa frente a la fabulosa orquesta británica se mostró especialmente voluntarioso, pero también un tanto impersonal. Aquí ofrece una interpretación de trazo amplio, bien construida y mejor paladeada, de excelente musicalidad, pero a la que le falta un poco de tensión interna y de garra dramática. A la postre resulta un poco sosa y no muy emocionante. (7)


Liszt_Fricsay
11. Fricsay/Radio de Berlín (DG, 1959). Nos encontramos ante una lectura justamente mítica. En ella hay que admirar, sin duda, la elocuencia, la calidez, la sinceridad y la fuerza dramática del maestro húngaro, aunque si algo destaca en esta interpretación es sin duda el fraseo efusivo, carnal y emocionante que desprenden las secciones líricas. Quizá a la enunciación del tema principal le falta un poco de grandeza, mientras que al final le sobra algo de estruendo para ser una dirección perfecta. La orquesta suena con una rusticidad atractiva, aunque se queda algo corta. (10)


Liszt_Karajan_ADD
12. Karajan/Filarmónica de Berlín (DG, 1967). Una batuta de enorme virtuosismo, al frente de una fabulosa orquesta, construye una interpretación lenta y fabulosamente trazada, pero claramente hedonista, volcada en la espectacularidad y la belleza sonora, y que por tanto cae en la grandilocuencia, la blandura y la insinceridad. El peor Karajan posible. (6)


Liszt_Haitink
13. Haitink/Filarmónica de Londres (Philips, 1968). Al principio parece una interpretación algo desvaída, aunque se evidencia la intención de alcanzar un gran vuelo poético, deslumbrando la belleza de los violonchelos en la primera sección lírica. Luego va mejorando y se alcanza un admirable equilibro entre los aspectos introvertidos y los épicos, expuestos con emoción y sin retórica. (8)


Liszt_Barenboim_CSO
14. Barenboim/Chicago (DG, 1977). Sin tratarse de una lectura especialmente visionaria y siendo posible añadir aún más elocuencia y emoción en las partes líricas, son tales la perfección de la arquitectura, el ardor perfectamente controlado de la batuta y la brillantez llena de grandeza sin retórica del final que el resultado es portentoso. La atención a los diferentes planos sonoros es excepcional, lo que permite una claridad insólita: se escuchan muchas líneas melódicas que generalmente pasan desapercibidas. La orquesta es la perfección absoluta. Por si fuera poco, la toma sonora es de verdadero lujo. (10)


Liszt_Solti
15. Solti/Filarmónica de Londres (Decca, 1977). Se agradecen las buenas intenciones de la batuta, sobre todo en las secciones líricas, pero la arquitectura está mal construida, resultando flácida y deslavazada, rematándose en un clímax final deshilachado. La orquesta se queda bastante corta. La toma sonora es muy buena, pero distante. (5)


Liszt_Karajan_DDD
16. Karajan/Filarmónica de Berlín (DG, 1984). Interpretación de sonoridad muy robusta, mas no exenta de claridad, espectacular y un punto narcisista, no del todo sincera, pero emocionante, muy bien trazada y de enorme brillantez. Apabulla más que conmueve. (8)

Liszt_Joo
17. Joó/Sinfónica de Budapest (Hungaroton, 1984). Tras una solvente introducción y un primer clímax canijo, incluso ridículo, se desarrolla una interpretación muy hermosa -aunque quizá en exceso ensimismada- en las partes líricas, pero por completo descafeinada y sin grandeza en las épicas, además de deslavazada en su trazo. (5)


Liszt_Solti_DDD
18. Solti/Sinfónica de Chicago (Decca, 1992). El anciano director se quita la espina de su antigua interpretación de estudio, pero los resultados no llegan a ser óptimos. Y es que Solti se muestra más nervioso y menos concentrado de la cuenta, no paladeando del todo las partes líricas y no alcanzando la suficiente grandiosidad visionaria en las épicas. Ahora bien, la ejecución es de tanto nivel, y tan portentosas resultan la brillantez, el colorido y la plasticidad de la batuta, que el maestro y su increíble orquesta terminan triunfando. (8)


Liszt_Mehta
19. Mehta/Filarmónica de Berlín (Sony, 1996). Interpretación de trazo amplio, maravillosamente sonada, opulenta y muy hermosa. Por desgracia las secciones líricas no sólo resultan flácidas, sino que tienden a lo excesivamente ensoñado, incluso lo dulzón, mientras que en la vertiente épica la batuta tiende a subrayar los elementos marciales. Seduce, mas no engancha. Fabulosa la toma sonora. (6)


Liszt_Sinopoli
20. Sinopoli/Filarmónica de Viena (DG, 1996). La introducción, lenta y misteriosa, es estupenda. El primer clímax, siendo muy bueno, no alcanza toda la grandeza deseable. A partir de ahí se desarrolla una interpretación muy bien puesta en sonidos pero no muy cálida ni comunicativa en los momentos líricos, y sin especial garra en los dramáticos. Mal el último clímax, nervioso y volcado en los excesos de la percusión. (7)


Liszt_Barenboim_BPO
21. Barenboim/Filarmónica de Berlín (DVD TDK, 1998). El argentino repite y mejora su interpretación de estudio con una lectura de nuevo maravillosamente trazada, intensísima pero controlada al mismo tiempo, que se aparta de lo grandilocuente pero aun así alcanza una gran dosis de grandeza y carácter épico, como también de vuelo lírico y efusividad. Quizá ahora se haya perdido un poco de la inigualable claridad de su realización en Chicago, pero se ha ganado en emotividad lírica. La orquesta contribuye lo suyo a la excelencia de los resultados. (10)


Liszt_Hamar22. Hamar/Filarmónica Nacional de Hungría (Budapest Music Center, 2001). Si bien la orquesta se queda bastante corta, la batuta realiza una notable labor a la que le faltan, eso sí, grandeza y tensión en los clímax, pero que no obstante ofrece momentos tan interesantes como una introducción especialmente oscura e inquietante en la que se presta una gran atención a los silencios. (6)


Liszt_Van_Immerseel
23. Van Immerseel/Anima Eterna (Zigzag, 2007). La orquesta de instrumentos originales es buena, pero su sonido, por el tamaño, resulta en determinados momentos muy canijo, muy especialmente en lo que se refiere a la cuerda. La articulación historicista, en sí misma, aporta hallazgos interesantes. Ahora bien, la dirección nos descubre a un director más bien mediocre: planifica las tensiones de manera insuficiente, resulta aséptico en los momentos líricos, y carece de fuerza en los épicos. A destacar, negativamente, cómo enuncia el tema principal de manera precipitada y sin grandeza alguna. La sección final resulta impresentable, por cuadriculada y machacona, con unos metales y una percusión que hacen a la cuerda inaudible. (3)
_________________

¿Conclusiones? Barenboim es, desde luego, uno de los directores que mejor ha dirigido Los Preludios. Aun tras realizar las comparaciones, sus dos registros me siguen pareciendo formidables: las hay aún más emocionantes, teatrales y elocuentes, pero el argentino triunfa por la perfección de su arquitectura y, ciertamente, por el virtuosismo de las orquestas de Berlín y Chicago.

Sea como fuere, la interpretación de Fricsay no es menos imprescindible en la discoteca de un buen aficionado, siendo además muy recomendable conocer las realizaciones de un Erich Kleiber, un Furtwängler y un Argenta. Y quien se crea que con tener en su casa la de Karajan de los sesenta, la de Solti o la de Joó (tres de las mas difundidas en el mercado), apañado anda.

martes, 28 de julio de 2009

Zeffirelli y Levine, dos horteras para Don Giovanni

MOZART: Don Giovanni.
Terfel, Koptchak, Fleming, Groves, Kringelborn, Furlanetto, Relyea, Hong. Metropolitan Opera Orchestra and Chorus. Dir: James Levine.
Deutsche Grammophon, 00440 073 4010
2 DVDs. 180’
DDD
Universal
**

Don Giovanni_Levine
Ha querido la casualidad que este DVD llegara a mis manos justo después de ver, vía satélite, el Don Giovanni de Peter Brook y Daniel Harding. Tradicional en todo el primero, moderno en teatro y música el segundo. Mediocres los dos: la cuestión no reside en ser “carca” o “progre”, sino en hacer las cosas bien o hacerlas mal.

Así, el problema de esta producción de Zeffirelli -en su reposición de 2002 a cargo de Stephen Lawless- no es su convencionalismo, sino su vena hortera. Justamente lo que sucede con la dirección de Levine, quien además tiene a bien dejar a los cantantes a su aire. Y claro, ya se sabe lo que ocurre con Terfel cuando le aflojan la correa. Acompañando a este Don Juan a ratos seductor, a ratos zafio y vulgar, convence como Donna Anna una Renée Fleming que no cae en sus recientes amaneramientos.

Furlanetto es un Leporello ya gastado aunque aún muy capaz, Kringelborn una Elvira del montón, Groves un Don Ottavio de buena línea pero con problemas técnicos, Hong una Zerlina con aires de soubrette, Relyea un sólido Masetto y Koptchak un Commendatore muy poquita cosa.

En la propia DG está el DVD imprescindible: Furtwängler, por supuesto. De lo de Harding mejor hablamos otro día.
________________________________
Artículo publicado en el número de julio-agosto de 2005 de la revista Ritmo.

domingo, 26 de julio de 2009

Fidelio por Fricsay de 1951

Beethoven: Fidelio.
Helene Werth, Peter Anders, Josef Metternich, Gottlob Frick, Lisa Otto, Karl Weiser, Ljubomir Pantscheff.
Orquesta de la Suisse Romande. Ferenc Fricsay, director.(+Oberturas Fidelio, Leonora II y Leonora III; Wilhelm Furtwängler, director).
Gebhardt 0045
ADD
**

En serie semi-barata, con sonido aceptable y una pobre presentación que adolece de omisiones varias y algún que otro error, Gebhardt nos ofrece como novedad absoluta un Fidelio en vivo del 51, dirigido por Fricsay seis años antes de realizar su controvertida grabación de estudio.

¿Para qué nos sirve, con tan abundante oferta en el mercado? Pues por ejemplo, para reparar en cómo quien fue sin duda un enorme beethoveniano (ahí está su mítica Novena en DG) se estrella al dejar que el fuego y la pasión de su planteamiento “a tumba abierta” le hagan pasar de largo por algunos pasajes decisivos y desmelenarse por completo en otros.

O para horrorizarse por lo mal que sonaron la Orquesta de la Suisse Romande y el innominado coro. O para disfrutar con el siempre excelente Rocco de Gottlob Frick, el interesante Florestán del malogrado Peter Anders y la buena Marzelline “a la antigua” de Lisa Otto. O para descubrir por qué Helene Werth -discreta Leonora- no pasó a la historia.

O para comprender, escuchando las oberturas Fidelio y Leonora II y III por Furtwängler ofrecidas como propina, que sin dejar de ser incandescente y sincero se pueden poner de relieve los aspectos más visionarios de esta música.

________________________________
Artículo publicado en el número de octubre de 2003 de la revista Ritmo.

PS. Este doble compacto se encuentra actualmente descatalogado. No obstante, a los admiradores de Furtwängler les interesará saber que la Leonora II se registró con la Filarmónica de Berlín el 18 de octubre de 1949, que la Leonora III la grabó con la Filarmónica de Estocolmo (y no con la de Berlín, como afirma la carpetilla) el 13 de noviembre de 1948, y que la obertura de Fidelio la interpretó Furt frente a la Filarmónica de Viena en el Festival de Salzburgo de 1948, concretamente el 3 de agosto (y no el 13, como se dice por error en la presentación del producto).

sábado, 25 de julio de 2009

Solti nos cuenta su vida

Aunque lleva ya mucho tiempo en el mercado, hasta ahora no he podido ver este DVD editado en 2001, con subtítulos en castellano no siempre acertados, por el sello Arthaus. Me ha gustado muchísimo. ¿Qué distingue a este documental biográfico sobre Sir Georg Solti de muchos otros sobre músicos y artistas en general que circulan por ahí? Dos factores fundamentales.

Solti_making_maestro
El primero, el extraordinario gancho verbal del propio Solti, quien lleva él solito casi todo el peso de la narración a lo largo de más de hora y media. Le vemos ya muy anciano, escasas semanas antes de fallecer (nos dejó el 5 de septiembre de 1997), pero aún lleno de esa vitalidad portentosa que hasta el último momento mostró sobre el podio.

Nos cuenta toda su vida, incluyendo sus problemas durante la II Guerra Mundial por el hecho de ser judío, el profundo desprecio que durante años sintió hacia su Hungría natal cuando tras el conflicto bélico fue desdeñado como director, las tribulaciones adúlteras de las que serían sus esposas -ambas estaban casadas cuando le conocieron, la terrible campaña en su contra del público del Covent Garden -lanzamiento de verdura incluido- y la felicidad que le reportó, siendo ya bastante maduro, el nacimiento de sus hijas. Y nos la cuenta no sólo con enorme franqueza, sino también con un entusiasmo que engancha desde el primer minuto hasta el último.

El segundo factor es el magnífico trabajo del director de la filmación, Peter Maniura, quien no solo realizó un gran esfuerzo en la búsqueda de localizaciones, sino que también supo mostrarse objetivo pero en absoluto aséptico, ágil pero no atropellado, además de habilísimo en el montaje y muy sensible en el aspecto musical. Ejemplar, en este sentido, la utilización del final de la Decimoquinta Sinfonía de Shostakovich -en filmación dirigida por Solti que debe de existir íntegra por ahí- para los últimos minutos de este estupendo documental, imprescindible para todos los que somos admiradores del maestro húngaro.

viernes, 24 de julio de 2009

Schubert por Bostridge: Schwanengesang

Schubert_Bostridge_Pappano SCHUBERT. Schwanengesang (+ cuatro lieder).
Ian Bostridge, tenor. Antonio Pappano, piano
EMI Classics 2 426392.
CD 60’51’’
DDD
EMI – Hispavox
***
A

En su nueva colaboración con Pappano tras su compacto dedicado a Wolf, Ian Bostridge ofrece el Schwanengesang schubertiano con el que visitó el Teatro de la Zarzuela el pasado noviembre. Miguel Ángel de las Heras escribió para la ocasión una magnífica reseña (RITMO nº 815, pág. 86) que suscribo en gran medida, aunque mi valoración es algo más positiva.

Y es que el tenor británico canta demasiado bien. Su voz es hermosa y homogénea, conociendo sólo alguna tirantez ocasional en el agudo y ciertas insuficiencias en el grave. La dicción resulta admirable, la línea de canto es muy bella y, lejos de deleitarse en la mera combinación de sonidos, ofrece una permanente atención al texto.

Ahora bien, y aunque como señalaba Miguel Ángel el tenor británico parece haber moderado su tendencia al amaneramiento, ahí siguen estando su proverbial languidez y su afición a blanquear la voz, lo que tiñe estas músicas de una blandura que en ocasiones (“Liebesbotschaft”) puede resultar molesta, mientras que en los lieder más dramáticos (el espeluznante “Der Dopelgänger”) se queda corto. Otras páginas, a mi juicio, están por el contrario recreadas con tanta credibilidad como belleza.

Antonio Pappano, no especialmente fino, aporta una virilidad y un carácter dramático que compensan las insuficiencias antes apuntadas.
________________________________
Artículo publicado en el número de julio-agosto de 2009 de la revista Ritmo.

jueves, 23 de julio de 2009

Schubert por Bostridge, volumen II

Schubert_Bostridge_Drake SCHUBERT: lieder, vol. II.
Ian Bostridge, tenor. Julius Drake, piano
EMI Classics 5 57141 2.
CD 67’27’’
DDD
EMI – Hispavox
***
A

Ian Bostridge, tenor que despierta grandes pasiones a favor y en contra, es dueño de una voz preciosa -al menos en el centro- y de una singular personalidad. Hasta ahora sólo le había escuchado en repertorio barroco y del XX. Y me venía gustando, sobre todo en este último: su fraseo mórbido y elegante, su ambigua languidez y expresividad puramente británica son buenas bazas en los universos sonoros de Vaughan-Williams, Britten e incluso Henze.

En Schubert la cosa cambia. Las virtudes del cantante están aquí, se ve que ha trabajado los textos y queda de manifiesto su interés por aportar algo nuevo. Por desgracia el resultado es superficial e insincero, cuando no afectado, oscilando entre la más somnolienta ensoñación y un desenfreno pasional que no nos acabamos de creer. La música del autor de La bella molinera nunca debe sonar narcisista y autocomplaciente.

Con todo, no me atrevo a descalificar este disco: hay algo extrañamente seductor en el canto de Bostridge. Canto de sirenas, tal vez.
________________________________
Artículo publicado en el número de noviembre de 2001 de la revista Ritmo.

PS. Este disco se grabó en noviembre de 2000. El último lanzamiento de la serie dedicada a Schubert ha sido el Schwanengesang con Pappano cuya reseña colgaré en la siguiente entrada.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...