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jueves, 22 de enero de 2026

Las últimas sinfonías de Mozart por Manacorda: hay de todo

Este fin de semana tengo en Colonia un interesante partido de fútbol: la Orquesta de la WDR con Christian Macelaru haciendo la Quinta de Mahler contra la Gürzenich-Orchester Köln con Orozco Estrada y el Zaratustra de Strauss. Deseando compararlas, en días consecutivos y en el mismo recinto de sensacional acústica, la Philharmonie de la ciudad renana. Y habrá postre: las tres últimas sinfonías de Wolfgang Amadeus Mozart con Antonello Manacorda y la espléndida Kammeracademie Postdam. La gracia está en que más o menos tengo una idea de cómo va a ser esto último, toda vez que existe una grabación para Sony realizada en noviembre de 2020 en los Estudios Teldex de Berlín.

Se trata, probablemente el lector lo sepa, de versiones de "tercera vía" que combinan instrumentos modernos y originales, apuestan por una articulación en buena medida historicista y se muestran muy deudoras de la herencia de Nikolaus Harnoncourt en sus planteamientos no solo sonoros, sino también expresivos: Mozart dramático en todos los sentidos, muy contrastado y que quieren poner en primera fila los aspectos más combativos de esta música. Ideal para despertar filias y fobias. En mi caso, he encontrado de todo, desde lo que me gusta mucho hasta lo que me pone los pelos de punta, pasando por lo que me interesa bastante sin llegar a entusiasmarme. Concretemos.

La introducción de la Sinfonía nº 39 ya da buena cuenta de algunas de las principales características de estas interpretaciones: desarrolladísimo sentido teatral, contrastes muy marcados, timbales excesivos y un profundo amargor. El Allegro que se desarrolla tras ella me ha parecido un prodigio: vibrante, lleno de fuerza y cargado de expresividad, amén de tocado a pedir boca. El Andante con moto es la otra cara de la moneda: pasajes de molesta ingravidez se alternan con secciones altamente encrespadas en una sucesión de claroscuros que gustarán a los amantes del Barroco, pero que aquí se encuentran fuera de lugar. Esto es Clasicismo, no se olvide. El equilibrio y la renuncia a los excesos son ingredientes básicos del estilo. Menuetto magnífico: ritmo muy marcado, maderas clarísimas -con alguna ornamentación añadida, como ahora se lleva- y marcado sabor a ländler en el Trío. El Finale es un derroche de efervescencia y virtuosismo, sin librarse de algún exceso.

Rápido, afilado y siempre bajo control el movimiento inicial de la Sinfonía nº 40. También algo externo: necesita un punto mayor de elegancia y belleza sonora. Los contrastes vuelven a cobrar protagonismo en un Andante que se mueve entre lo lánguido y lo nervioso sin extraer una pizca de sensualidad. Agilidad y vigor rítmico en un Menuetto; por desgracia, mete seriamente la pata en un Trío de cuerda anémica y fraseo repipi. Claridad, incisividad y valentía en el Alegro conclusivo, si bien Manacorda se podía haber ahorrado unas frases excesivamente gráciles.

Queda la Júpiter. Esta arranca alternando lo brutal y lo, digámoslo así, más delicado de la cuenta. El tema B no muestra rastro alguno de picardía o humanismo. Venturosamente, poco a poco el maestro se va mostrando más sensato y logra que triunfen su inmediatez y frescura. Incluso se le pueden perdonar los timbalazos. El sublime Andante cantabile acierta al conceder prioridad al dolor de la música, pero el fraseo no desprende poesía y se ve interrumpido por espasmos "históricamente informados". Espléndido el tercer movimiento, rústico y con empuje, aunque también con algún detalle rebuscado. Y esa gloria del contrapunto que es el movimiento conclusivo, pues en la misma línea que los otros finales pero moviéndose de menos a más. En definitiva, de todo hay en esta grabación. Hurwitz -como era de esperar- la ha puesto a caldo, mientras que la kale barroka, supongo, se habrá deshecho en elogios. Yo que ustedes escucharía al menos algunos movimientos aislados.

miércoles, 17 de enero de 2024

Mendelssohn por Manacorda: a ese precio, desde luego

Me causó una muy mala impresión Antonello Manacorda cuando tuve la oportunidad de escucharle en Hamburgo al frente de su Kammerakademie Postdam allá por 2018. Aquí mismo dejé algunos comentarios. Por eso dudé bastante a la hora de comprar su integral de sinfonías de Felix Mendelssohn registrada entre 2015 y 2017 para Sony Classical, que Amazon lleva tiempo vendiendo al precio de tres euros. Al final caí. ¿Ha merecido la pena? A ese precio, sí.

Lo que nos encontramos aquí es un Mendelssohn interpretado dentro de la “tercera vía”: instrumentos modernos con la incorporación de algunos "de época", fraseo influido moderadamente por el historicismo, incisividad y rusticidad sin excesos, más una ligereza sonora y expresiva que es necesaria en este autor. Ni que decir tiene que el resultado molestará, por determinadas opciones en la articulación, a los melómanos que rechazan de plano el historicismo, al tiempo que resultará en exceso convencional a quienes busquen bien las levedades y ligerezas de un Norrington, bien la sequedad y los contrastes muy marcados de un Harnoncourt.

Me ha gustado mucho la Sinfonía nº 1, pese a que Manacorda se pasa un poco de potencia sonora en los movimientos extremos, quizá por los excesos de los timbales. Bien paladeado el Andante, no del todo emotivo. El Menuetto ofrece un gran énfasis rítmico, mirando más hacia un Scherzo.

En la Sinfonía nº 2 hay agilidad y fluidez sin caer en lo excesivamente alado ni en lo frívolo, pero la música no termina de desprender poesía en toda la parte orquestal. Mejor dirigida la coral, que sabe evitar pesadeces y grandilocuencias "modelo Karajan". Muy bien el Coro de la NDR, al igual que el tenor Pavol Breslik. La soprano que interviene en primer lugar está mal, pero no sé si se trata de Maria Bengtsson o de Johanna Winker. Muy bien la otra.

La Escocesa marca el punto más bajo de este ciclo. El maestro decide recrearse en los aspectos más tempestuosos de la partitura, lo que está muy bien, pero lo hace confiando en exceso en la incisividad del fraseo y en las asperezas tímbricas que van aparejadas a su postura “semihistoricista”. El resultado es más nervioso, aparatoso incluso, que atmosférico y verdaderamente matizado, mientras que en el segundo movimiento cae en el tópico del Mendelssohn saltarín. El tercero está bien paladeado, sin que sensualidad y poesía terminen de ser destiladas.

La de la Italiana a mí me parece una interpretación muy estimable, sensata en un planteamiento sin estridencias, atenta a las diferentes facetas de la música, cantada con holgura y fraseada con flexibilidad, aunque también un poquito rebuscada en los numerosos –aunque sutiles– matices agógicos y dinámicos que busca la batuta. El trabajo con las texturas es de calidad. ¿Alternativas? Claus Peter Flor y Peter Maag. La afamada integral de Claudio Abbado ni me parece del todo buena, ni está bien grabada.

La Sinfonía nº 5 expresivamente funcional mal. Primer movimiento insulso, segundo rápido, frívolo y pimpante. Andante sin pathos. Finale enérgico, pero con más nervio que grandeza.

Increíbles, maravillosas las tomas sonoras –alguna de ellas en vivo– realizada por los ingenieros de Teldex Studio. Mi recomendación es que, si sigue el chollo, se decidan a aprovecharlo. Dentro de su manifiesta irregularidad, hay cosas muy interesantes en esta integral.


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