viernes, 6 de noviembre de 2026

Dos noticias: Blomstedt y Celibidache

Llego tarde, porque no he encontrado un minuto libre: ha fallecido Herbert Blomstedt. El próximo mes de julio habría cumplido los cien. Hay razones para sentir lástima, pero a la postre es una verdadera alegría llegar a los noventa y nueve no solo en buena forma física, sino también en absoluta plenitud mental. Justo la que le ha permitido seguir dirigiendo hasta hace nada compositores tan sencillos como Schubert o Bruckner.

No conozco del todo bien su legado fonográfico, pero me parece claro que el maestro noruego, de manera independiente a su procedencia, es un perfecto ejemplo de kapellmeister, etiqueta que en su caso no posee ninguna connotación peyorativa: pura tradición centroeuropea servida antes con artesanía de perfecta factura que con genialidad, pero siempre partiendo de la sensatez, el buen gusto y la ausencia de afectación. Sonoridad noble, fraseo cálido, intensidad moderada, equilibrio expresivo y objetividad entendida como respeto, que no como falta de compromiso, son sus señas de identidad. Su presunta "tendencia norteamericana" a la brillantez, sobre la cual he leído algo por ahí, no la encuentro por ningún lado, ni en sus grabaciones europeas ni en las realizadas en San Francisco.

¿Repertorio? El de los pesos pesados de la tradición, desde Mozart hasta Richard Strauss, añadiendo un marcado y comprensible interés por la música nórdica. Creo que hay unanimidad a la hora de reconocer que ha sido el grandísimo director de Nielsen, aunque me parece que también pasará a la historia por lo que hizo con Hindemith. Las filmaciones que en su más avanzada ancianidad nos ha legado con música de Bruckner son también una joya, aunque si me tuviese que quedar con un solo testimonio escogería la Quinta de Nielsen con la Filarmónica de Berlín disponible en la Digital Concert Hall. Curioso: salvando Leonora y alguna cosa más que debe de haber por ahí, la ausencia de ópera en su catálogo fonográfico es llamativa.

Otro al que la lírica le gustaba poco era Sergiu Celibidache. De él nos llega una auténtica sorpresa, al menos para mí: no sabía que tal cosa estuviese preparada. Deutsche Grammophon lanza hoy viernes tres SACD que incluyen Cuarta de Schumann, Cuadros de Mussorgsky/Ravel, Séptima de Dvorák, Aprendiz de brujo de Dukas, Matías el pintor y Metamorfosis de Hindemith. Todo ello con la Filarmónica de Múnich en el Berliner Festwoche entre 1986 y 1987, salvando el Matías, que corresponde a 1981. Fueron sus mejores años: estilo de plena madurez e inspiración a la máxima altura, pero sin esos excesos de los noventa que hacían que sus interpretaciones, salvo las de un Bruckner siempre inmenso, se movieran entre lo genial y lo cargante. Sí, aquí estoy de acuerdo con Hurwitz: cu caja con música coral es una plasta.

La cosa cuesta 68 euros en la web del sello amarillo, si es que se quieren los SACD en formato físico, pero venturosamente estas grabaciones hasta ahora inéditas ya se encuentran disponible en Qobuz en alta resolución. Pues eso.

 

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