El siguiente texto no es mío. ¡Ya me gustaría! Yo no tengo semejante nivel de conocimientos y de agudeza. Es de un señor llamado Manuel Pérez de Rozas, que ha tenido la gentileza de compartir su sabiduría con nosotros. Millones de gracias.
PD. Pondré algunas fotos más cuando llegue a casa. De momento, sigo en la Alhambra.
-----------
REFLEXIÓN SOBRE ÁNGEL-FERNANDO MAYO Y HANS KNAPPERTSBUSCH
Por Manuel Pérez de Rozas
Me gustaría aportar mi opinión sobre los temas tratados en esta entrada. Partiendo de la base de que Ángel-Fernando Mayo era respetado con tremenda -e insólita- unanimidad, y se le consideraba una persona muy versada en su repertorio predilecto y dotada de un criterio poco menos que infalible, vino a convertirse en una especie de pope musical español. Su magisterio además fue muy variado, pues abarcaba intervenciones radiofónicas, libros y traducciones, y por supuesto los célebres artículos “en doble página” del boletín Diverdi. Sobre la imparcialidad o no de este boletín podría discutirse mucho; de hecho fue el propio Mayo quien decidió llamarlo humorísticamente “Hoja parroquial” saliendo así al paso de las críticas que ya entonces insinuaban que difícilmente podía hacerse una reseña neutra de los discos en una publicación auspiciada por la propia casa importadora. Un tema complicado, desde luego; a este respecto los que peinamos canas recordaremos que en los años 80 las ediciones discográficas italianas de Fonit Cetra [la Edición Furtwängler muy especialmente] y de Melodram [sobre todo la colección Zwölfe Jahre Neu Bayreuth 1951-1962] eran importadas a España por Ferysa, empresa de la que se decía que el propietario era el propio dueño de la revista Ritmo, o sea que….nada nuevo bajo el sol.
De todos modos, pensándolo bien, el boletín Diverdi en sus mejores años era una gozada, una verdadera fuente de sabiduría y de conocimientos, y su decadencia y caída al más puro estilo Gibbon una pena…
Con Mayo yo creo que empezamos a vivir una verdadera edad de oro cuando realizó en 1988 su programa de aniversario [centenario] sobre Hans Knappertsbusch en Radio 2, al que luego en 1990 siguió el que dedicó [ya lo había hecho anteriormente, en formato más breve] a las versiones de las Sinfonías de Bruckner; luego hacia el 93-94 empezaron las grandes colaboraciones en Diverdi amén de los extras de Scherzo sobre música sinfónica y la ópera. En 1996 se editó en CD la Tetralogía del 56 por Golden Melodram, y pasado el cambio de milenio presentó la versión ampliada de su retrospectiva sobre Knappertsbusch, [“Kna en el siglo XXI” se tituló]; su guía Wagner editada por Península tuvo dos versiones, una primera en 1998 y la segunda en 2001. Él fallecería en 2003.
En aquella época quizás no éramos plenamente conscientes pero teníamos la suerte de tener entre nosotros a toda una serie de “animadores culturales” europeos, como el propio Mayo, o como René Trémine, amigo de la viuda de Furtwängler y casado con la hija de Hermann Scherchen, que siendo una de las almas máter de la Sociedad Wilhelm Furtwängler se convirtió en el factótum de Discos TAHRA, cuyos comentarios en las carpetas de los CDs incluso redactaba él mismo, o como Stewart Brown, el fundador de Discos Testament, [que cada vez que le enviabas un mail, te contestaba!!], o Ted Perry, el fundador de discos Hyperion. Todos ellos han ido desapareciendo, la biología manda, y hoy este tipo de personaje culto/sabio/melómano/gestor/animador, creo que ya no existe..
Una vez dicho todo esto, está claro que con la distancia que dan los años, podemos ver que no era oro todo lo que relucía. Y aquí podemos valorar el tema Knappertsbusch/Mayo. Indiscutiblemente él tenía sus filias y sus fobias, así Dietrich Fischer-Dieskau y Elisabeth Schwarzkopf siempre fueron amores más platónicos que reales, bueno, cada uno tiene sus gustos, desde luego. Y su filia máxima naturalmente era Hans Knappertsbusch. Yo siempre tuve la sensación de que él hasta cierto punto SE ESTABA INVENTANDO EL PERSONAJE, o sea, que hablaba más de un Kna imaginario que del real; él pensaba en una especie de alemán ideal, monárquico, resignado a la caída de la Alemania Guillermina, zozobrando luego en la tormenta nazi, y diluyéndose poco a poco en la República Federal…un poco epicúreo, un John Falstaff a la alemana, amante de la buena mesa y la buena conversación, renuente a los ensayos…
¿Era realmente así? A veces la información sobre Knappertsbusch parece contradictoria; por un lado, era licenciado en Filosofía, había sido [según Mayo] un tiempo catedrático en el Conservatorio de Munich, y también compositor [como Klemperer y Furtwängler, o Edwin Fischer, Schnabel, Gieseking…], pero todo este bagaje parece contrastar con ese músico improvisador, un poco zafio en apariencia [el CD Orfeo d´Or con el Concierto Emperador con Backhaus con el comienzo más desastroso que se pueda imaginar, o los numerosísimos pasajes en el Anillo del 56 en que los cantantes van por un lado y la orquesta por otro….].
Es interesante pensar también que [lo calculé una vez con la discografía que preparó Ángel Riego] Knappertsbusch nos ha dejado unas 150 piezas grabadas; es bastante pero no demasiado; René Trémine calculaba por ejemplo que Eugen Jochum sin tener un repertorio enorme dirigió más de 600, el suizo Volkmar Andreae [que estrenó el Concierto para oboe de Richard Strauss] más de 1200 y Fritz Reiner al morir donó a la Biblioteca de la Sinfónica de Chicago más de 3000 partituras estudiadas. Conocemos por tanto menos de un 25% del repertorio de Kna y eso en el mejor de los casos…
Hay además alguna informaciones anecdóticas recuerdo haber leído que Karl Richter decía que había oído interpretaciones memorables [al menos para su gusto] de La pasión según San Mateo por Bruno Walter y Hans Knappertsbusch; también leí en un libro de la viuda de Rudolf Kempe, Cordula Oettinger, que Kna le explicó una vez a Kempe lo que se sentía al dirigir Carmen de Bizet por centésima vez; también sabemos que Kna dirigía mucho en Munich la ópera Luisa de Gustave Charpentier…..Con todo esto, concluyo….¿REALMENTE CONOCEMOS CÓMO ERA KNA?
Probablemente la respuesta es que no, no lo hemos conocido realmente, sólo tenemos un bosquejo aunque eso no impedía que Mayo en sus últimos tiempos estuviera planificando escribir un libro sobre Knappertsbusch [lo dijo en alguna ocasión]; seguramente todos lo hubiéramos comprado y disfrutado, pero puede que hubiera pertenecido más al terreno de la ficción que al de la biografía….
Prueba de lo que digo es que a veces Mayo hacía lo que podríamos llamar “mentirijillas por amor”; así, en su programa radiofónico explicaba que tras el Festival de 1952 Kna “rompió” con Bayreuth y de este modo no estuvo en el de 1953…en realidad no fue así: estaba anunciado para 1953, canceló su compromiso “at short notice” como dicen los anglosajones, alegando enfermedad, con lo cual la llegada de Clemens Krauss tuvo que hacerse corriendo, pero luego en las mismas fechas actuaba sin problemas en el Festival de Verano de Munich [esta información procede de la autobiografía de Wolfgang Wagner y de las notas de la edición Pan Classics del Anillo de Keilberth/Martha Mödl de 1953].
Con eso entramos en el terreno brukneriano. Según Mayo, Kna dirigió la música de Bruckner desde el mismo comienzo de su carrera, igual que Wilhelm Furtwängler y Eugen Jochum, que literalmente debutaron como directores dirigiendo Bruckner [9ª y 7ª Sinfonías, respectivamente].
La realidad no es así, tal y como en 2004 Alan Sanders contaba en las notas de la edición Testament de la 4ª Sinfonía con la Filarmónica de Viena grabada para DECCA en 1955.
“Si su implicación con Wagner llegó en una etapa precoz, no fue hasta 1931, a la edad de 43, que dirigió su primera Sinfonía de Bruckner, la Octava. No volvió a este compositor hasta 1934, cuando dirigió la Cuarta Sinfonía, y luego hasta 1938, cuando programó de nuevo la 8ª. Dirigió la 7ª Sinfonía por vez primera en 1940 y desde entonces las Sinfonías de Bruckner aparecieron más regularmente en sus programas”.
Parece por tanto que no es exacto hablar de Knappertsbusch como un bruckneriano nato, sino más bien converso. Pero ello no hace sino más extraño que tuviera aquella predilección por las versiones retocadas. Mayo aquí volvía a ser un poco tendencioso en su argumentación, porque normalmente comparaba el quehacer de Kna con gente como Karl Böhm o como Eugen Jochum; claro, Böhm era de 1894, seis años más joven, y Jochum de 1902, 14 años menor. O sea, gente más joven, versiones originales. Sin embargo, mediados los años 30 en realidad ellos dos eran brucknerianos más veteranos que Kna; en los años 30 Böhm ya grabó con la Staatskapelle Dresden 4ª y 5ª, y Jochum 4ª y 5ª en Hamburgo y la 7ª en Viena, siempre con las ediciones canónicas…
Y si lo pensamos bien, Bruno Walter era de 1876, Klemperer de 1885, Schuricht de 1880, Volkmar Andreae de 1879, todos mayores que Kna y todos usaban las versiones filológicas [descontando que Klemperer hiciera el corte incomprensible en el 4º movimiento de la 8ª]. De este modo es aún más absurda la postura de Kna, su Bruckner no era anacrónico en 1960, sino que ya debía serlo ¡¡ en el Tercer Reich!!
Queda Furtwängler, que en la 4ª y a veces en la 8ª sí usaba las versiones Löwe/Schalk, pero no en la 5ª, 7ª, 9ª…
Pese a todo, podemos dejar de lado el tema de las versiones y pensar, ¿qué tenemos con el Bruckner de Knappertsbusch? Pues tenemos que desde luego NO ES UN BRUCKNERIANO ABOSOLUTO puesto que prescinde de la música religiosa y no dirige todas las Sinfonías con número no-cero. Básicamente dirige las dos grandes trilogías, prescindiendo de las dos obras primerizas 1-2 y del verso suelto de la 6ª. En ambas trilogías yo hablaría de “resultados decrecientes” y me explicaré.
Así, la primera trilogía [3ª-4ª-5ª] se abre con al 3ª la versión Schalk es casi idéntica a la versión postrera de Bruckner [Nowak] y la obra admite muy bien el enfoque filo-wagneriano. La versión Decca con la Filarmónica de Viena y la de la Orquesta del Estado de Baviera [Orfeo, Music & Arts] son plasmaciones muy buenas, creo yo, [hay alguna interpretación en vivo más, pero esas dos son las más válidas].
En la 4ª hay que lamentar varios cortes y la reorquestación de muchos pasajes, aquí tenemos de nuevo el disco DECCA [complementado con un estupendo Idilio de Sigfrido] y la versión -favorita de Ángel Mayo- con la Filarmónica de Berlín, durante la guerra. Bella ejecución, pero el texto difiere mucho del verdadero….Así que la cosa ya no es tan redonda.
Y el desastre máximo es la 5ª la mutilación de la gran fuga final, la insufrible reorquestación/pandemónium del Coral final, la verdad es que es un verdadero atentado musical…el mismo disco DECCA de Viena es de vergüenza ajena, difícil aguantarlo hasta el final, nada que ver con el disco de Jochum en Munich en 1958….
En la segunda trilogía pasa algo parecido la 7ª de post-guerra en Salzburgo [creo que del 49, hablo de memoria] es buena, suena bien y no hay apenas problemas de edición. Tampoco es muy problemática la edición de la 8ª, pues la discrepancia grande es en el fondo entre Haas y Nowak, no entre Nowak/Löwe. Yo creo que el disco Westminster que tanto decepciona a Fernando no es tan malo….la interpretación no está mal, el Adagio es bueno, el problema simplemente es….que aunque no es malo tampoco es bueno, así de simple.
O sea, la 8ª de Bruckner tiene una gloriosa discografía: Giulini, el último Karajan, Günter Wand varias veces, Sinopoli/Dresde, Haitink varias veces, Van Beinum [ya lo creo!], Celibidache [aunque está dos años para tocar la obra…], hay muchísimas 8ªs y el amigo Kna es uno más en el montón, pero ningún hito discográfico.
Y la 9ª, pasa un poco como la 5ª. Sobre la 9ª de Kna rescataré la opinión de un señor valenciano que daba clases de Filosofía en Cracovia [tal como suena] y que hacía hace años un blog en 3 idiomas [polaco, alemán y catalán/valenciano], de nombre Guillem Calaforra..Publicó un muy interesante artículo comparando versiones de la 9ª de Bruckner, y sobre Kna/Berlín decía esto [traduzco del catalán].
No me extenderé sobre esta grabación, porque no tengo la partitura de Löwe. Sólo diré que sirve para dar la razón a Celibidache cuando criticaba la so called «tradición bruckneriana». La audición es suficiente para disuadir a cualquier interesado en aquella presunta tradición i en las versiones «revisadas» de las sinfonías brucknerianas. Dejo estar ahora la partitura, fusilada, mutilada y profanada [“embastardida” en el texto original] por Löwe, una verdadera desgracia i una antología del ridículo, de la imbecilidad y del despropósito. La interpretación de Kna tiene como virtud principal que se puede escuchar como un discurso fluido, que no aburre. A veces da la sensación de que consigue momentos de gran frescor y notable naturalidad. Hay también pasajes muy intensos y emotivos. Amicus Plato, sed... Hay que decirlo todo: la realización orquestal es en general nefasta, la Filarmónica de Berlín parece tocar a primera vista (Kna ensayaba poquísimo), i el resultado es desastroso. No hay un trabajo serio con la riqueza tímbrica, con los matices más atrevidos de la instrumentación ni de la armonía; los juegos de transformación y rarificación de los temas desaparecen debajo de una especie de terrible marea que ahoga todos los detalles y anega el territorio selvático de la partitura. Ni Kna ni la orquesta son capaces de guardar las formas, de mantener la cuadratura i de controlar el tempo. Es como un glaciar que avanza sin hacer distinciones ni esquivar los obstáculos: como elefante en cacharrería [en castellano en el original]. ¡Si Bruckner se levantara de la tumba! Y, por cierto: si los diletantes fanáticos de la crítica discográfica escucharan esto en directo, condenarían a muerte al sujeto que perpetrase este asesinato de la obra. ¡Pobre Bruckner!
Pues eso, yo creo que Kna resiste totalmente en Wagner, su CD DECCA Brahms es excelente, su Emperador con Curzon, también aguanta en Richard Strauss, pero globalmente hablando es complicado tener una opinión totalmente positiva de él, y menos aún ser un adorador incondicional.

1 comentario:
Pues el texto de Manuel Pérez de Rozas me parece una maravilla (¡gracias por compartirlo!). Coincido del todo con él. Yo también leía con fruición a Ángel Fernando Mayo, testigo directo de la historia moderna de Bayreuth. El Wagner de Kna me sigue pareciendo muy bueno (creo que tocó el cielo con aquellas grabaciones estéreo para Decca), aunque hay mucha grabación en vivo de sonido difícil, faltan obras clave con sonido aceptable y hay cosas flojas también. Fuera de eso hay cosas grabadas en estudio, pocas, que están muy bien, y otras que son sólo aceptables. En vivo le he escuchado mucho realmente desastroso. Su Bruckner es excéntrico en el mejor de los casos. Con los años he acabado pensando lo mismo que Manuel Pérez de Rozas.
Publicar un comentario