El maestro ruso ha repetido su visión particularmente bulliciosa, incisiva y hasta gamberra de la suite de Pulcinella de Stravinsky me ha gustado más ahora que antes. He vuelto a ver la interpretación del 1 de mayo, y aprecio cierta diferencia: entonces Petrenko dirigía de manera algo más saltarina de la cuenta, por momentos incluso crispada, y no dejaba a la música respirar del todo en los momentos más líricos. Por descontado, pueden tratarse de imaginaciones mías. También podría ser realidad, pero habría que cronometrar duraciones cuando cuelguen de manera definitiva el concierto berlinés. Lo cierto es que he disfrutado de lo lindo con esta, por lo demás, clarísima, soberbiamente delineada interpretación que se beneficia de unos primeros atriles de primerísima fila.
Poco que decir sobre las Variaciones rococó de Tchaikovsky, en interpretación muy parecidas a la de antes por parte tanto del director como de Gautier Capuçon: amplia, cálida, sensual y dulce en el buen sentido. Un poquito menos de azúcar y algo más de contrastes no le hubiera venido mal. Se volvió a tocar el Cant del Ocells como propina.
La Sinfonía nº 2 de Beethoven la he seguido ahora mejor que la otra vez. Interpretación muy sanguínea, vitalista y gozosa que, aunque en lo formal no pretende seguir ningún parámetro “históricamente informado”, parece tomar algo de la incisividad de un Harnoncourt, de lo bullicioso de un Leibowitz o un Norrington, de la frescura y picardía de un Rattle, pero sin llegar a redondear los resultados. El primer movimiento resulta tan efervescente como nervioso; el fraseo es algo cuadriculado y la música no respira como es debido. El segundo movimiento, carnal y de increíble belleza en la forma pasa de largo ante las posibilidades poéticas de la música: queda como un delicioso guiño de espíritu rococó, solo eso. Formidable el Scherzo, pese a los excesivos timbales. El Allegro molto conclusivo está muy bien, la música nos atrapa y hay un buen número de contrastes, pero de nuevo se echa de menos una respiración más flexible y natural.

1 comentario:
La próxima temporada de la Orquesta Filarmónica de Berlín incluye unas cuantas obras de Haydn, así que no creo que se pueda decir exactamente que se hayan olvidado de él. Pero la verdad, yo creo que sigue siendo un mal gesto en relación con su legado, porque parece indicar que sólo incluyeron esa obertura porque el concierto se hacía en el palacio de los Sterházy y parecía mal no incluir nada de Haydn. La verdad, podrían haber metido cualquiera de las sinfonías de Londres en lugar de la Segunda Sinfonía de Beethoven; por duración, habría sido similar, y habrían podido mantener ese juego de clasicismo versus neoclasicismos de diferentes épocas del programa. En fin, parece que tendrán que esperar los berlineses hasta el año que viene.
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