viernes, 29 de diciembre de 2017

Bizet por Minkowski: tomadura de pelo.

Minkowski y Les Musiciens du Louvre registraron este disco para el sello Naïve en 2007: suite nº 1 de Carmen, las dos suites de La arlesiana –la primera realizada por el propio compositor, la segunda obra de Guiraud– y una selección de la verdadera música incidental escrita para el drama de Alphonse Daudet, es decir, con su orquestación original incluyendo coro. Le llovieron críticas positivas. Ya saben: por fin Bizet con instrumentos originales, por fin la recuperación de la tímbrica original, por fin verdadera música teatral frente a opulencias sinfónicas. Yo conocí en su momento algunos cortes del disco, y vi la retransmisión televisiva realizada desde los Proms de ese año con parecido programa. Me gustó poco. Ahora he escuchado el disco completo –no muy bien grabado, dicho sea de paso–, y la verdad es que apenas he cambiado de opinión.


Seré breve. El colorido de los instrumentos originales resulta atractivo y adecuado, aunque no resulta difícil encontrar el registro de Cluytens con Orquesta del Conservatorio de París (EMI-Esoteric, 1964) para disfrutar de una gran interpretación con una sonoridad que bebe directamente la de la mejor tradición francesa. Más novedoso resulta el planteamiento de algunos aspectos en la articulación a la hora de subrayar los aspectos más rústicos de la escritura –el Carillon con que concluye la primera suite, por ejemplo–. Tampoco hay duda la música incidental original de Bizet tiene un interés que va mucho más allá de lo musicológico, si bien es cierto que para eso ya se podía escuchar la un tanto desigual pero globalmente muy meritoria grabación completa de esta bellísima música realizada por Michel Plasson para EMI.

Pero al margen de estas circunstancias, a mí me parece que Les Musiciens du Louvre suenan aquí con la mediocridad con que suelen hacerlo. Que Minkowski la dirige con tosquedad, descuidando aspectos tan relevantes como el equilibrio de planos o la fluidez en las transiciones. Y que en lo expresivo el maestro sigue haciendo gala de su alarmante vulgaridad, acentuando los contrastes sin venir a cuento, cayendo ora en languideces –Adagietto–, ora en el nerviosismo –Minuetto de la primera suite–, mostrándose incapaz de destilar sensualidad o ternura y quedándose corto tanto en elegancia como en pathos.

La chabacanería de la Farandole –a platillazo limpio– con que se cierra la grabación no parece dejar a dudas del verdadero talento de este señor. A mi entender, este disco es una tomadura de pelo. Claro que esta opinión es minoritaria: mi consejo es que lo escuchen y saquen sus propias conclusiones. Pero no se pierdan a Cluytens, ni a Martinon, ni a Abbado. Por favor.

2 comentarios:

Julio César Celedón Orduña dijo...

Que opina de las suites de Arlesiana por Karajan en los 80's?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Lamento no conocerlas. Lo siento.