sábado, 17 de diciembre de 2011

Ariadne triunfa en Valencia

La idea de hacer en concierto la muy inhabitual versión original de Ariadne aux Naxos, es decir, la que incluye en la primera parte no el prólogo al que estamos acostumbrados sino la música incidental de Richard Strauss para El burgués gentilhombre, había sido de Riccardo Chailly. El barítono Carlos Álvarez, aún saliendo de su larga convalecencia, estaba previsto para los pasajes hablados (es decir, para hacer del burgués propiamente dicho en los extractos de la comedia de Molière). Pero el maestro milanés enfermó -esta vez de verdad: anda muy mal del corazón- y hubo que buscar un sustituto. Helga Schmidt encontró a Sir Andrew Davis, que acababa de hacer la obra en Chicago, pero este exigió hacer -lógicamente- la versión de toda la vida, la de 1916. Como el malagueño quedaba así fuera de juego, se le ofreció el papel del Maestro de Música, que lógicamente es cantado: aceptó. Hubo que buscar a toda prisa a alguien con un hueco en su agenda que pudiera cantar el Compositor -papel clave en el prólogo- y se encontró a la mezzo Cecelia Hall. A ultimísima hora cancela Adriane Piezoncka y hay que sacar de la manga una nueva Ariadne, pillándose a la jovencísima y oronda Amber Wagner (web oficial), especialista en hacer de cover en esos mundos de Dios. ¿Resultados? Contra todo pronóstico, estupendos.

SIR_ANDREW_DAVIS-7085

La mayor limitación vino quizá por parte de Sir Andrew Davis. Con él todo estuvo en su sitio y hubo fluidez narrativa, claridad instrumental y perfecta atención a los cantantes, todo ello sin caer en en el narcisismo sonoro ni n la melifluidad, pero -como es habitual en el veterano maestro- se echó de menos una mayor carga de imaginación, emotividad y compromiso expresivo. La fantástica Orquesta de la Comunidad Valenciana compensó parcialmente tal insuficiencia con su contrastado virtuosismo y su altísima musicalidad. En escena Sir Andrew estuvo muy simpático y supo interactuar con los cantantes.

En el elenco lo menos interesante fue la Zerbinetta de Julia Bauer, voz impersonal, escasa en armónicos, en manos de una artista algo sosa -vocalmente y también en escena- que no siempre sabe resolver las agilidades con la ortodoxia necesaria. Fue muy aplaudida tras su dificilísima aria, que desde luego resolvió con mucha dignidad, pero hubo cosas mejores en el elenco.

Por ejemplo Cecelia Hall, vocalmente no del todo holgada en el grave pero dueña de una excelente línea y una apreciable sensibilidad. Y no digamos Nikolai Schukoff (web oficial), un cantante al que estoy viendo mejorar de manera sensible, primero como Steva (enlace), luego como Narraboth (enlace), hace poco como Grigori (enlace) y ahora en el rol endiabladísimo de Tenor/Bacchus. Para que se hagan una idea, es como Jonas Kaufman pero con menos problemas técnicos. Cuando termine de corregir los que aún tiene, se puede convertir en una primerísima figura mundial merced a su voz resplandeciente, línea atrevidísima y -eso también cuenta- enorme apostura escénica.

Nikolai Schukoff Moissac 2

Pese a algún esporádico agudo gritado por parte de las féminas, el nivel de los secundarios, buena parte de ellos procedentes del Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo del propio Les Arts, fue no solo homogéneo sino muy alto. Enhorabuena a todos ellos: Mario Cerdá (Oficial), Vicenç Esteve (Maestro de danza), Aldo Heo (Peluquero), Andrea Mastroni (Lacayo), Helen Kearns (Najade), Adriana Di Paola (Dryade), Sandra Ferrández (Echo), Mika Kares (Truffaldin) y Barry Banks (veterano tenor típicamente británico encarnando a Brighella). Mención especial para Nikolái Borchev, espléndido en la canción de Harlekin. Espléndido el veterano actor Friedhelm Eberle como el Mayordomo. ¿Y Carlos? Pues muy bien: esta vez tuvo la inteligencia de mantener un volumen de voz moderado y de no engolar para fingir el tipo de voz que no tiene. Como además es un artista de los pies a la cabeza, sus intervenciones resultaron espléndidas. Ojalá se mantenga en la sensatez y tengamos barítono para rato: sería una enorme desgracia volver a perder a uno de los mejores cantantes de su cuerda a nivel mundial.

Amber-Wagner

He dejado lo mejor para el final. La señorita Amber Wagner, conocida en su casa a la hora de comer, está llamada a ser una de las más grandes cantantes de los próximos lustros. Yo la veo como una dramática y me la imagino cantando Isoldas. Un amigo más sabio que yo afirma que es una lírica ancha y que lo suyo son las Leonoras verdianas. Da igual: su voz es impresionante por volumen, esmalte y extensión, su técnica casi impecable y su expresividad muy alta. Encima se mueve estupendamente -pese a la gordura, con perdón- en el escenario. Mostró además muchísima química con el entregadísimo Schukoff, ofreciéndonos ambos un dúo final de esos que hacen historia.

Durante los aplausos, en general muy cálidos y particularmente intensos para la soprano, se notaba muy buen rollito entre los intérpretes, así como entre la orquesta y su director. Una velada para el recuerdo. ¿Notas negativas? Sí: la sala no estaba llena. Algunos valencianos no se saben lo que se están perdiendo. Hay otra función mañana domingo, dicho sea por si acaso.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si, he flipado con la señora Wagner y el señor Schukoff. Una pasada

maac dijo...

A ver si Helga abre algún hueco para ir metiendo a la Wagner la temporada que viene porque es una soprano que tiene un material vocal y una técnica de canto que no se ven todos los días. Por lo visto fuimos varios los que nos planteamos si era una Isolda, por el momento creo que no pero es todavía joven y es previsible que en diez años la voz ensanche por abajo, potencia y calidad tiene a raudales.
Yo ya me he apuntado el nombre como el de una cantante a seguir en los próximos años.

Atticus dijo...

Gran sorpresa en general toda la función de ayer.
La Orquesta como siempre fantástica y tan sólo nos quedamos con la pena de imaginar cómo habría sonado aquello con Chailly.
Álvarez se defendió más que dignamente y dejó algunas pinceladas del gran barítono que ha sido y esperamos vuelva a ser.
El nivel de todo el elenco fue alto, destacando especialmente Cecelia Hall, Schukoff y muy especialmente esa grandísima cantante que ya es la jovencísima Amber Wagner. Qué barbaridad. Qué pedazo de voz y que alarde de técnica. Desde que escuché por vez primera a la Westbroek en directo no había sufrido un impacto tan fuerte.
Una gratísima sorpresa que esperemos se consolide y tengamos muchas oportunidades de poderla disfrutar por estos lares.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Me encantó anoche "Ariadne auf Naxos". Coincido en casi todo en tu acertada crítica. Creo que efectivamente Sir Andrew Davis, estuvo excesivamente técnico y ceñido a la partitura y aunque dirigió muy bien, le restó algo de brillantez a la ópera por falta de "imaginación". Magistral Amber Wagner, soberbia. Impecable Nikolai Schukoff, un grandísimo tenor. Me gustó mucho Julia Bauer en su difícil aria que cantó con gusto y muy bien. Las coloraturas son "endiabladas" y para mí estuvo brillante. Debió cantar mejor en el resto de la ópera. Quizá se reservó para su difícil aria. Es muy guapa, pero eso no basta, hay que cantar bien toda la obra y transmitir más sentimiento. Quizá le pesó, insisto, las temidas coloraturas de su papel. Muy bien la mezzosoprano Cecelia Hall. Y gratísima sorpresa el buen estado vocal de Carlos Alvarez al que Dña. Helga le ha programado un Concierto de Zarzuela el día 15 de Enero. Ojalá vuelva por sus fueros. Anoche estuvo muy bien, como todo. Así lo has reflejado muy acertadamente en tu crónica.
Un fuerte abrazo.
Un aficionado a la ópera.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias a todos por vuestras aportaciones. Eso sí, seguimos esperando crónica de Atticus en su blog (Maac ya lo ha hecho en el suyo, pasen por allí los que aún no lo han hecho, por favor). Saludetes.