Cuando ayer lunes llegamos a la Philharmonie nos esperaba una desagradable sorpresa: no había cámaras por ningún lado, así que adiós a la filmación inicialmente prevista. Eso sí, unos tarjetones publicitarios anunciaban que los conciertos aparecerán en mayo de 2012 en una caja de cinco compactos del sello Decca, y de hecho antes de comenzar la velada se solicitó al público que guardara el mayor silencio posible para que la grabación se realizara en condiciones. Se nos advertía también que la Leonora III anunciada se reservaba para el domingo, así que el programa quedaba integrado únicamente por las dos primeras sinfonías del de Bonn.

Sensacional, inmensa, de auténtica referencia la Segunda Sinfonía. En este mismo blog (enlace) escribí lo siguiente sobre la grabación discográfica que Barenboim realizó frente a la Staatskapelle de Berlín:
"Al frente de una orquesta que ofrece una sonoridad oscura, densa y empastada muy distinta de la de la emblemática Filarmónica de Viena, pero en cualquier caso inmejorable para realizar una lectura de estas sinfonías desde la óptica de la gran tradición centroeuropea, el de Buenos Aires ofrece una Segunda enérgica, sanguínea, muy épica, llena de pasión, pero sin nunca perder el control, que mira sin complejos hacia el Beethoven maduro. Increíble en este sentido el primer movimiento, todo fuerza y robustez. El segundo no alcanza la hondura contemplativa de Böhm, pero su clímax es aún más hiriente. En los otros dos el empuje dionisíaco termina de imponerse frente a los aspectos más dieciochescos de la escritura."
Bueno, pues repito lo dicho con una enorme y sorprendente excepción: yo esperaba ahora un "larghetto" hondo, sereno, de profunda impronta humanística, siguiendo en este sentido la evolución que Barenboim ha parecido emprender en estos últimos tiempos, pero el maestro decidió ofrecernos esta vez una interpretación ágil, risueña, galante, llena de encanto y coquetería, incluso un punto "rococó", pero sin confundir todo esto con lo liviano, lo trivial, lo cursi o lo repipi, que es lo que le pasa a muchos directores tanto de la línea historicista como de "la otra" cuando intentan lo mismo. En cualquier caso Barenboim no reniega de su personalidad y, amén de frasear con una cantabilidad prodigiosa, cargó las tintas en los clímax dramáticos de la página, como advirtiéndonos de que la felicidad no puede durar gran cosa.
La orquesta, de plantilla sensiblemente reducida para estas dos sinfonías, estuvo al mismo nivel que en el Teatro de la Maestranza, es decir, estupenda, y volvió a sonar a Staatskapelle de Berlín de manera bastante descarada. El público alemán reaccionó de la misma manera que el sevillano: todos inmediatamente en pie aplaudiendo a rabiar. Y no creo que en Colonia carezcan precisamente de tradición sinfónica.
2 comentarios:
Después del ciclo de Thielemann era muy improbable que Unitel produciera uno nuevo. Total, ¿para qué filmar al mejor beethoveniano vivo si se puede filmar al nuevo "Karajan" (xD) con la orquesta con más glamour?
me uno en la distancia a vuestro peregrinaje beethoveniano una vez he disfrutado de esas maravillosas interpretaciones en Ronda y Sevilla.
Un abrazo a todos los que estais alli.
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