lunes, 13 de junio de 2011

Muy notable Fidelio en Les Arts

Cosas de la música: me desplacé a Valencia más por la Tercera de Mahler -ya hablaré de ella por aquí- que por la reposición de Fidelio, ambas con Zubin Mehta, y al final resulta que me gustó más la interpretación de la ópera que la de la sinfonía. Quizá se deba a que la puesta en escena de Pier’Alli me ha convencido mucho más ahora que cuando la vi en el DVD (enlace). Entonces me pareció en exceso convencional en la dirección de actores. Me lo sigue pareciendo, pero plásticamente gana mucho en directo, y no solo en lo que a las proyecciones -descenso y ascenso desde los calabozos- se refiere, sino también en cuando a la iluminación, verdosa pero atractiva. Eso sí, la escena en la que Marzelline plancha sobre el potro de tortura sigue siendo para hartarse de reír, y la coreografía de los soldados parece propia de una función escolar de fin de curso. Tampoco el físico de Jennifer Wilson es precisamente adecuado para encarnar a una mujer que se hace pasar por un joven apuesto, pero contra eso se puede poner poco remedio.

Precisamente ha sido la soprano norteamericana el único borrón musical serio de este muy notable Fidelio que ha ofrecido el Palau de Les Arts. La Wilson pudo en su momento con Brunilda, pero el terrorífico rol de Leonora no solo no lo domina desde el punto de vista expresivo (¡qué enorme diferencia con Waltraud Meier en el DVD!), sino tampoco desde el técnico: en la función del sábado 11 caló y chilló de manera muy evidente, aunque tuvo también buenos momentos. Repetía Peter Seiffert, curiosamente con una voz menos vibrada que hace cinco años, y en cualquier caso con similar talento; las vacilaciones en su vocalmente imposible aria me parecieron disculpables.

Espléndido el Rocco de Stephen Milling, desde luego lo mejor que le he escuchado a este bajo tan habitual en Les Arts; sin tener la capacidad para el matiz de un Salminen o un Pape, su línea un tanto “campechana” es ideal para el rol del carcelero. Resultó convincente Yevgueni Nikitin como Don Pizarro, aunque supongo que no les gustaría a quienes en este rol detestan las voces eslavas (pienso ahora en Leiferkus, con Barenboim en Madrid). Sandra Trattnigg cantó con poquita voz y muchísimo gusto el papel de Marzelline, mientras que Karl-Michael Ebner hizo un Jaquino que pasó tan desapercibido como es usual.

Nota simpática la presencia del veteranísimo Robert Lloyd, que por cierto tiene la voz igual que hace treinta años: sigue siendo el rey de la gola. En cualquier caso, mil veces mejor que Carsten Stabell en la producción original. Impresionante el coro, aunque eso no es novedad en Les Arts.

Me queda por hablar de Mehta. La suya fue, sin dudarlo, una buenísima dirección: muy bien planificada en su discurso, variada en lo expresivo, de elevado contenido teatral e irreprochable en lo estilístico para quienes amamos eso que se ha venido en llamar el Beethoven de la "gran tradición". Ahora bien, dentro de esta "tradición" lo del veterano maestro indio (setenta y cinco tacos ya a sus espaldas) se parece mucho antes a un Karajan que a un Furtwaengler, a un Klemperer o a un Barenboim, por citar a los tres grandísimos recreadores de la pieza. Dicho de otra manera, al de Bombay le interesa más deslumbrar con sonoridades rotundas, empastadísimas y opulentas, cargadísimas de decibelios, que ahondar en los aspectos visionarios de la obra. Como la fabulosa Orquesta de la Comunidad Valenciana le permite lucirse en este sentido -poderoso a más no poder y un punto exagerado el tratamiento de la cuerda grave-, Mehta se soltó la melena y decidió triunfar por la vía rápida epatando al personal. Hagan la comparación que les propuse en este blog hace unos días (enlace) y vean si coinciden conmigo o no.

En cualquier caso, y por si quedase alguna duda, un Fidelio de alto nivel global que, al contrario que la Tosca de hace unos días, puede considerarse como muy satisfactoria y merecedora de esa categoría internacional que tanto busca, sin conseguirlo en muchos casos, el Palau de Les Arts.

Como siempre, les dejo enlaces a las crónicas de Atticus y Maac. Por mi parte, cuando quiero saber cómo ha estado algo en Les Arts, me fío mucho antes de los blogueros valencianos que de la crítica oficial. Por algo será...

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