martes, 23 de junio de 2026

Lo que los "scherzistas" no quieren que se sepa

Encuentro dos reseñas extremadamente negativas de mi libro sobre Daniel Barenboim escritas en Amazon (ver aquí). Me parece probable que estén firmadas por la misma persona. Es casi seguro que se trata(n) de alguno(s) de los haters que por aquí de vez en cuando se pasan. Y no puede haber la menor duda de que se trata de "scherzistas", esto es, de admiradores de la revista Scherzo. Personalmente encuentro indicios claros de que uno de ellos es un crítico que lleva años colaborando con dicha publicación, pero como no tengo pruebas me limito a hacer constar que, si no es uno de sus críticos, sí es una persona molesta por haber sacado a la luz, sobre papel impreso, ciertas cosas sobre la referida publicación.

Lean:

"Entre egos y cuestiones referidas a dos revistas, nada tienen que ver con el pretendido propósito del libro."

"(...) salpimentado con absurdas y caducas polémicas entre críticos que casi nadie conoce de revistas que casi nadie lee."

Varias cuestiones:

1) Si quiero realizar una valoración de los discos de Danielo Barenboim teniendo en cuenta lo que sobre él se ha escrito en España, y por ende buscando realizar un estudio que vaya mucho más allá de mis gustos personales, es obligatorio no solo analizar la fortuna crítica del maestro en los medios especializados, sino también buscar los porqués de esa fortuna.

2) Esos porqués tiene muchísimo que ver con el odio visceral que desde los años ochenta se desarrolló entre dos personas, Enrique Pérez Adrián en Scherzo y Ángel Carrascosa en Ritmo. Ocultarlo es mentir al lector. Las críticas en los dos medios eran extremadamente tendenciosas.

3) Va ahora una opinión personal que no recogí en el texto. Enrique Pérez Adrián siempre me ha parecido un crítico malísimo, hasta el punto de que es uno de los pocos críticos españoles de los que nunca aprendí nada. Y los comentarios de discos en Scherzo, que desde muy principio de los noventa leí puntualmente en las bibliotecas, me parecieron despistadas, muy ancladas en gustos del pasado y en general poco fiables (¡esas demasiado buenas relaciones con Diverdi y sus carísimos discos piratas!) hasta que se cambió de redactor jefe. La sección de reseñas discográficas de la época en la que dicho cargo lo ejerció Enrique Martínez Mihura me parece, sencillamente, una pésima guía para iniciarse en el mundo de los grandes intérpretes. De la misma manera me parecen muy desaconsejables las calificaciones numéricas, estrellitas o lo que sea de las diferentes "Guías Scherzo", que las tengo todas. ¡Pobres de quienes de ellos se fiaron! El equipo de Ritmo, aun también con sus cosas, siempre me aconsejó muchísimo mejor.

4) Suelo estar en desacuerdo con la inmensa mayoría de los críticos discográficos "de toda la vida" de Scherzo; particularmente con Pérez Adrián pero también, y mucho, con Arturo Reverter y sus discípulos foniatras. El único realmente fiable siempre me pareció Luis Suñén.

5) Dicho esto, me consta que fue precisamente Suñén quien recibió mi libro de Barenboim desde la redacción, a donde la mandaron mis editores, para ser comentado. Nunca apareció reseña del mismo en Scherzo, como tampoco en Ritmo. Es posible que el libro le haya parecido malo al señor Suñén. Lo lamentaría mucho, porque creo haber hecho un buen trabajo. También cabe la posibilidad de que le haya molestado que en él haga pública mi interpretación de lo que pasó con Barenboim durante unos cuantos lustros en su revista. Claro, también puede ser que sí escribiera una reseña, positiva o negativa, y el actual redactor jefe, Stefano Russomano, haya decidido no publicarla. Me consta de muy buena tinta que este ha recibido informaciones muy malas sobre mi persona, sospecho que por parte de alguno de ciertos colaborades de su publicación que han demostrado detestarme profundamente.

¿Ha quedado clarito? Igual que las personas -o la persona- de Amazon es libre de ponerme a caer de un burro, yo también lo soy de escribir que los "scherzistas" siguen empeñaditos en destruir, en este caso desanimando a posibles compradores, el trabajo de quienes nos atrevemos a decir que muchas de las cosas que se escribieron en las páginas de Scherzo sobre Barenboim fueron un consciente y malintencionado engaño al lector. Un engaño llevado a cabo dentro de una guerra personal entre críticos que la persona deseosa de aprender sobre discos nunca tenía que haber soportado. Por supuesto que estos tipos han triunfado, porque el segundo volumen de mi trabajo no verá la luz, pero lo que no van a conseguir es que me calle la boca. Nunca.

No hay comentarios:

Lo que los "scherzistas" no quieren que se sepa

Encuentro dos reseñas extremadamente negativas de mi libro sobre Daniel Barenboim escritas en Amazon ( ver aquí ). Me parece probable que es...