Este SACD cuadrafónico editado Dutton Vocalion ha sido un capricho: hace años encontré en Londres un ejemplar de la edición original en este formato realizada por Sony y la dejé pasar. Me arrepentí mucho, así que he aprovechado esta nueva edición y remasterización. Me ha costado una pasta, porque con el Brexit, al llegar el envío a casa Correos me ha cobrado una importante tasa. ¿Ha merecido la pena? No lo sé, pero me lo he pasado muy bien escuchando este Concierto para orquesta de Belá Bartók registrado el 18 diciembre 1972 en el gran salón de baile del Manhattan Centre por Pierre Boulez y la Filarmónica de Nueva York el 11 mayo 1971.
En su momento, este registro fue un hito de la cuadrafonía. Se grabó con el maestro en medio de la orquesta, utilizando un podio en el que Boulez se podía dar la vuelta y colocando los instrumentos a su alrededor de la manera en que se mostró y sigue mostrando la carátula. ¿Resultados? Artificiales no, porque lo que el oyente percibe colocándose tal y como debe -los altavoces traseros verdaderamente detrás, no a los lados- es producto de grabar así, no de manipulación en la mesa de mezclas. Sí que son poco fieles con lo que Bartók pensó, esto es, una orquesta colocada a la manera tradicional. ¿Que aporta, entonces? Claridad, muchísima claridad: nunca antes había percibido el absolutamente genial tejido contrapuntístico de esta página como lo he hecho ahora. En cuanto a la versión, lo que dije en la discografía comparada: en absoluto la mejor tocada posible, y no siempre muy depurada en lo sonoro, pero beneficiándose de un Boulez que ama especialmente esta música y se muestra más vehemente que en sus ciertamente más refinadas grabaciones posteriores.
La versión completa de El mandarín maravilloso también lo comenté en la discografía comparada correspondiente. Gran recreación, dentro de una línea más bien expresionista. Se grabó el año anterior con una cuadrafonía mucho menos exagerada: solo se nota al principio y en la mágica intervención del coro. Obviamente, el reprocesado en alta definición ofrece sonido mucho más satisfactorio que el CD de Sony que muchos tenemos en casa.
En fin, si tiene usted dinero y ama a Bartók, permítase el lujo. Si no, escuche al menos el Mandarín en el compacto normal.

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