miércoles, 26 de mayo de 2021

Las tres Iberias de Alicia

El próximo sábado la pianista barcelonesa Alba Ventura (n. 1978) tendrá la maravillosa osadía de interpretar completa la Iberia de Isaac Albéniz en el Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera. El 8 de junio intentará repetir la proeza nada menos que en el Palau de la Música Catalana. Parece oportuno volver la mirada hacia una señora que también era de la ciudad condal y llegó a grabar tres veces la genial suite pianística. Estoy hablando, claro está, de la grandísima Alicia de Larrocha.

Su primer testimonio lo deja en el sello Hispavox en 1959. El registro, de sonido realizado a un volumen excesivo y lastrado por diversas insuficiencias, ha sido reeditado por EMI. A sus 36 años, Alicia no solo deslumbra con un virtuosismo asombroso que le permite superar con holgura todos los escollos técnicos de la obra –su agilidad, potencia, riqueza de color y capacidad para modelar el sonido son increíbles–, sino también por un enorme compromiso expresivo que le permite entregar interpretaciones muy raciales, de sabor folclórico bien entendido, de vigor rítmico, de empuje y de duende. Eso sí, aunque también es capaz de ofrecer concentración, refinamiento y lirismo de altos vuelos, en este sentido sus futuras aproximaciones le permitirán ahondar más en esa faceta de la obra.Por eso mismo este temprano acercamiento queda reservado a los grandes amantes del piano, no a los melómanos en general.

Pasamos al registro realizado por Decca en 1972. Los trece años no han pasado en balde. Nuestra artista sigue haciendo gala de una sinceridad admirable, de un salero y un sabor netamente españoles, de una intensidad por momentos abrasadora –inflamadísima Rondeña, por ejemplo–, pero ahora, y siempre haciendo gala de una pulsación riquísima y de un ejemplar dominio de la gama dinámica y de las transiciones, la barcelonesa es capaz de hacer volar más aún las melodías, de profundizar en los aspectos más refinados, poéticos y evocadores de esta música; de subrayar lo que tiene de sensual y de acariciado y, de ofrecer momentos de una concentración mágica, algo en lo que seguramente tienen que ver unos tempi por lo general más lentos –a veces mucho más lentos, como en una sensacional Almería– de los de la ocasión anterior. De propina se incluye Navarra, en recreación no menos magnífica. La toma –realizada en Londres– es también mucho mejor que la de antes, aunque a día de hoy deja muy en evidencia su edad.


Fue también Decca el sello que se encargó de su último registro, realizado en Oxford en 1986 con toma sensacional. Sin que se aprecie una gran diferencia conceptual con respecto a su recreación anterior, se diría que De Larrocha avanza un poco más por el sendero que ya había emprendido. No se puede decir precisamente que falten temperamento, sentido rítmico, valentía a la hora de marcar contrastes ni sabor folclórico (¡faltaría más!), pero ahora esos componentes se atemperan todavía un poco más para poner de relieve, mirando con el rabillo del ojo al universo de “lo francés”, lo que en esta música hay de sensual, de ensoñación, incluso de intemporal.

Todo ello lo materializa mediante un toque aún más variado, más rico en colores y acentos, de mayor depuración, aún más hermoso, y de un vuelo poético todavía más emotivo e inspirado. Cierto es que no todas las piezas igualan o superan las anteriores –Albaicín va algo más rápida y no paladea la última sección todo lo posible–, pero globalmente la lectura es más redonda y alcanza especial inspiración en el último cuaderno, el más “extraño” y quizá el más visionario, sobre todo en esa página esencial, marcadamente abstracta y dificilísima que lleva el nombre de mi tierra: Jerez. Como regalo, vuelve a incluirse una tan temperamental como controlada lectura de Navarra. A continuación, una increíble Suite Española se encarga de cerrar un disco por completo imprescindible. 

Creo que las recomendaciones quedan claras. Pero aún tendré que hablar de otra dama, injustamente olvidada, que también era de Barcelona y que dijo cosas muy interesantes en su registro de Iberia. Sí, me refiero a Rosa Sabater.

1 comentario:

Observador dijo...

Hace meses compré la grabación de Iberia de De la Rocha de 1986, gracias a las recomendaciones que hace Carrascosa en la comparativa de Albéniz. Y doy crédito que es una interpretación redonda y magistral, a pesar que no conozco sus dos grabaciones predecesoras.

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