martes, 10 de noviembre de 2020

Agents are Forever

Fíjense si ando despistado, que siendo fan de la música de cine hasta ahora se me había pasado por alto la serie de grabaciones, con Blu-rays y CDs en paralelo, que la Orquesta Sinfónica Nacional Danesa lleva unos años dedicando a este género. Tras picotear un poco en Qobuz me he decidido a comprar el último lanzamiento, que bajo el título Agents are Forever se consagra a películas y series de televisión con detectives, espías y agentes especiales. Casi un tercio del contenido, como el título deja más o menos claro, tiene a James Bond de protagonista. Hans Ek empuña la batuta y Caroline Henderson se encarga de las partes vocales. La verdad es que me ha hecho pasar un rato formidable y ha logrado que, al menos durante esta tarde, me evada de las preocupaciones que todos tenemos en la cabeza.

El concierto ha tenido lugar este mismo año en Copenhague, entiendo que antes de la pandemia. Su gran baza, a mi entender, es la del respeto: los arreglos que escuchamos son muy parecidos a los originales, a veces idénticos, lo que en este tipo de eventos no suele ser lo acostumbrado. Las pocas licencias que se toma Hans Ek, un señor que parece conocer muy bien lo que tiene entre manos, parecen justificadas tanto por el contexto como por las necesidades propias del directo -no olvidemos que estas músicas siempre se pensaron para pasar antes por la mesa de mezclas-, y en cualquier caso están presididas por la sensatez. Lo mismo que su dirección, por lo general muy bien encaminada.

Comienza la filmación con el tema de Dr. No, melodías de Monthy Norman –quizá ustedes sepan que hubo litigio de por medio– sustancialmente arregladas –pero solo eso– por John Barry, a quien corresponde la orquestación aquí escuchada. Enorme sorpresa escuchar a continuación el sugerente tema principal de The Ipcress File, contribución del propio Barry al cine de espías en una línea muy diferente a la de la saga 007 que le consagró a la fama.

Bridge of Spies nos permite verificar como Thomas Newman intentó llegar a un punto de encuentro entre su personal lenguaje y el del compositor que Steven Spielberg hubiera querido para su magnífica cinta, obviamente John Williams. El final de Kingsman, de un tal Henry Jackman, no tiene para mí el menor interés: mediocre rock sinfónico para una película no menos mediocre.

No sé muy bien qué hace aquí The Pink Panther (¡pobre Clouseau!), pero siempre es un placer escuchar la maravilla de Henry Mancini, sobre todo si es en el arreglo original, con un buen saxofonista -no se nos dice el nombre- y con una orquesta hace un buen esfuerzo por sonar a big band.

El bueno de Stephen Sondheim ganó el Óscar de 1990 a la mejor canción por “Sooner or Later”, para la curiosa película Dick Tracy. Caroline Henderson le hace mucho mayor justicia que su destinataria original, una señora que mueve la boca y se hace llamar Madonna: la arista nacida en Estocolmo tiene voz de verdad y canta de verdad.

Brillante, poderosa e inspirada la música de David Arnold y Michael Price para esa estupenda serie que es Sherlock. Tres piezas de la saga Mission: Impossible vienen a continuación. La de Joe Kraemer para Rouge Nation es una buena muestra del “sonido de espías”. Mucho más vistosa, muy al servicio del “turismo de tarjeta postal” propuesto por la cinta, la del siempre notable Michael Giacchino para Ghost Protocol. Y soberbio, una joya de la música para televisión, el celebérrimo tema de Lalo Schifrin.

No he visto la celebrada serie Homeland; el tema de Sean Callery me ha parecido francamente bueno. Dos caras muy diferentes de la colaboración de John Williams con Spielberg continúan el programa: el jazzístico de Catch Me If You Can –ya teníamos una filmación con Dudamel– y el elegíaco de Munich.


Gran ramillete de James Bond para terminar. Los títulos de John Barry para On Her Majesty’s Secret Service –la mejor película de la saga, junto con Casino Royale– me parecen absolutamente sensacionales. No oculto que es una banda sonora que adoro. La canción From Russia With Love es una notable creación de Lionel Bart, pero muy poco bondiana. Todo lo contrario que la de Barry para Diamonds Are Forever, una maravilla. Henderson canta ambas muy bien, aunque escamoteando agudos. Un acierto dejar descansar su voz con el fragmento “Mountains and Sunsets”, hermosísima composición para You Only Live Twice, pero aquí la batuta se equivoca: demasiada lentitud y languidez, como si quisiera mirar para el John Barry de los ochenta. Thunderball y Goldfinger, dos auténticos hitos, funcionan muy bien en la voz de Henderson, aunque no puede competir –obviamente– con Tom Jones ni Shirley Bassey. Sin embargo, logra mirar cara a cara a Tina Turner en la excelente GoldenEye, de Bono, y no tiene nada que envidiar –lógico– a Adele en Skyfall, que por lo demás es una buena canción, quizá la única verdaderamente bondiana de los últimos títulos de la serie. Una muy vistosa recreación de Live and Let Die, de Paul y Linda McCartney, cierra los 85 minutos de un Blu-ray que recomiendo a todo el mundo.

¡Se me olvidaba! La realización visual deja que desear –el director no sabe a qué parte de la orquesta apuntar–, pero el Blu-ray suena, en multicanal, mucho mejor que el audio en HD disponible en streaming.

2 comentarios:

kapsweiss2016 dijo...

Veo que en cierta página rusa, están los títulos de Galaxymphony, Fantasymphony, Morricone Duel y Gaming in Symphony. Los 3 primeros parecen muy interesantes. El último la verdad es que no me dice nada, imagino por puro desconocimiento del tema.
Un saludo y gracias por esta entrada.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Muchísimas gracias! Estos rusos, qué diablillos son...
He escuchado en Qobuz el de Morricone: no está mal, pero la chica que dirige no lo hace con afinidad suficiente al repertorio.

De la música para videojuegos yo tampoco sé nada, la verdad.

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