sábado, 31 de diciembre de 2016

Dos discos de valses y polcas en Berlín (I): Karajan

Voy a comentar dos discos con obras de Johann Strauss hijo grabados con orquestas de Berlín por la Deutsche Grammophon. Uno de ellos se editó en 1961 y cuenta con Ferenc Fricsay al frente de su habitual Radio-Symphonie-Orchester Berlin; de él hablaré otro día. Ahora vamos a por el que salió al mercado en 1981 protagonizado Herbert von Karajan y su Berliner Philharmoniker bajo el título Kaiser-Walzer. Formaba parte de un tríptico con el que el maestro de Salzburgo se apuntaba rápidamente a grabar este repertorio en digital en un momento en el que ya dos conciertos de Año Nuevo, Boskovsky y Maazel, se habían grabado en este sistema. No tuvo suerte: la toma resultaba un poco confusa, aunque desde luego los ingenieros recogieron a la perfección la tremenda gama dinámica desatada por su batuta. Pero vamos a por los resultados puramente musicales.



El disco arranza con el Vals del Emperador. Uno no puede dejar de asombrarse ante la opulencia sonora desplegada, con esa cuerda grave tan característica de la Filarmónica de Berlín, ni ante la perfección con que la obra está ejecutada. Pero lo cierto es que aquí Karajan hace de las suyas: contrastes dinámicos excesivos, trompetas no ya brillantes sino marciales, un blandengue portamento en el violonchelo en el arranque de la coda, unos redobles de timbal exageradísimos en el final... Ya veremos que, aun siendo mucho menos bella en lo sonoro, la interpretación de Fricsay es muy superior.

Venturosamente, a partir de aquí el maestro destapa el tarro de las esencias y ofrece lo mejor de sí mismo. Deliciosa y con muchísimo encanto la Trisch-Trasch Polka. Esa maravilla que es Rosas del Sur recibe una interpretación que sabe mezclar sensualidad y entusiasmo, además de belleza sonora a raudales, sin dejar espacio para el decadentismo mal entendido. De antología la obertura de El Barón gitano, diseccionada al milímetro y dicha con una convicción, una fuerza, una agilidad impresionante el vals y también una magia digamos que zíngara verdaderamente insuperables; con la excelencia de los resultados tiene mucho que ver una cuerda grave ideal para los momentos más potentes y tempestuosos de la página, como también unas maderas que frasean de manera sublime en sus solos.

La Annen-Polka es toda una lección de coquetería y ligereza bien entendidas, aunque en su increíble Concierto de Año Nuevo de 1987 Karajan dará todavía una vuelta de tuerca más a la página. En Wein, Weib, Gesang (prefiero no traducir el machista título, que todos ustedes conocen) el maestro destila vuelo melódico, poesía y belleza sonora a manos llenas.

Queda una pieza en el programa: la celebérrima polca rápida A la caza. Suena muy flácida y desganada. También parece estar grabada a volumen mucho más bajo, sin relieve y con los micrófonos a cierta distancia. ¿Quizá las insuficiencias de la interpretación se deban en parte a los problemas de la toma?


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Fernando. No se si conoces otro disco de Karajan, grabado en el 67 y el 71, titulado WALZER&POLKAS de Johann y Josef Strauss, que estå en la serie Galleria de DG. La interpretación del Emperador es mucho mejor aquí, sin esos manierismos que señalas en tu entrada. Por otra parte, Cuentos de los Bosques de Viena, Sangre Vienesa, Delirien y Perpetuum Mobile son tambiėn fantåsticos y la interpretación del Danubio Azul es la que más me gusta de las que conozco. La orquesta es también la FIlarmónica de Berlín.
Estoy de acuerdo: el concierto del 87 de Karajan es increíble. No creo que eso vuelva a repetirse, la verdad.
Te deseo un muuuuy buen 2017. Un saludo. José.

Bruno dijo...

http://www.lasprovincias.es/culturas/201612/31/palau-cierra-yaron-traub-20161231003552-v.html

Bruno dijo...

http://www.lasprovincias.es/culturas/201612/31/palau-cierra-yaron-traub-20161231003552-v.html

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

José, muchas gracias por la recomendación, pero tengo tan enorme cantidad de discos atrasados que me resulta imposible acercarme a ése. De momento, y solo en lo que se refiere a valses y polcas, estoy terminando el concierto de Zubin Mehta de 2015 y quiero volver a escuchar el de Kleiber de 1992.

Bruno, le agradezco que se vuelva a pasar por aquí. Ya me enteré de lo de Traub. Solo puedo decir que echo muchísimo de menos Valencia, por varios motivos, pero la distancia (y el dinero, claro: lo es lo mismo ir desde la Sierra de Segura que desde Jerez de la Frontera) me han a impedir pasarme por allí con un mínimo de regularidad. Probablemente, solo una vez cada varios años.

Recibid ambos un muy afectuoso saludo.