lunes, 22 de agosto de 2016

En todas partes cuecen habas

Destruir un proyecto que se ha venido consolidando durante años. Echar por tierra la oportunidad de que los melómanos locales escuchen el gran repertorio sinfónico interpretado en el máximo nivel posible, permitiendo de esta forma no solo que los viejos aficionados disfruten de conciertos de primerísima fila, sino también que las nuevas generaciones se acerquen a la música en vivo de la mejor manera. Posibilitar lo que en otras circunstancias solo pueden hacer quienes disponen de medios económicos suficientes para desplazarse a los grandes centros de música internacionales o a los más importantes festivales veraniegos, trátese de Salzburgo, Lucerna o los Proms.

Poner como excusa los crecientes recortes provocados por la crisis económica. Lanzar el tópico de que se trata de un proyecto pensado desde una clase política acomodaticia y aburguesada que solo piensa en beneficiarse del prestigio que otorga lucir un nombre de prestigio, y no para el verdadero estímulo de la cultura musical.

Caer en la demagogia de afirmar que el dinero público hay que destinarlo para promocionar a los músicos de la tierra, cuyo talento –por descontado– sería tan grande como el de los divos mundialmente famosos, olvidando que la –en efecto, necesaria y obligatoria– atención a la cantera local, como también a la divulgación de repertorios menos comerciales –sea mirando hacia la música antigua o a la de vanguardia–, no es incompatible sino complementaria de lo anterior, es decir, de permitir escuchar a un módico precio, por ejemplo, la más inspirada versión imaginable del segundo acto de Tristán e Isolda, de las sinfonías de Beethoven o de las tres últimas de Mozart. Y decir que no se preocupen, que a cambio tenemos a Fahmi Alqhai y su Accademia del Piacere, "grupo de vanguardia de la música antigua española y uno de los punteros en Europa, gracias a su concepción de la música histórica como algo vivo" (sic).

Ya imaginan ustedes que estoy hablándoles del clarinetista y compositor Nino Díaz y de su equipo. De esa bochorosa manera de cargarse el Festival de Música de Canarias que tan justificado revuelo ha despertado entre los melómanos de las Islas. ¿O acaso pensaban que me refería a otro lugar y a otras personas con ideas no menos provincianas?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Si un festival no se sostiene por sus propios medios es porque no interesa, y si no interesa, ¿por qué pagarlo con dinero público? Tienen que acabarse los tiempos de las subvenciones indiscriminadas. Cada euro público invertido debe tener un valor de retorno medible, cuantificable. No podemos gastar una millonada sólo para traer la "mejor" versión de una sinfonía.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Pues la ópera en España tampoco se sostiene exclusivamente con la taquilla y los patrocinadores: recibe muchísimo dinero público. Y si no se sostiene por sí misma, siguiendo su razonamiento, es porque no interesa. ¡Acabemos con la ópera! ¡Alquilemos el Real, el Liceo y Les Arts a la Pantoja! Y lo mismo podríamos decir de la inmensa mayoría de nuestras orquestas sinfónicas. Y de los festivales de musica antigua, y de... Para qué seguir.

Jorge Luis Argüero dijo...


Y si me permiten -ya que estoy en esta página- nuestro
Teatro Colón de Buenos Aires, sólo pérdidas monetarias,
"ofrece" al Erario Público, pero al "Heraldo Público"
muchas veces en la semana, nos ofrece también, distintas
presentaciones y a un precio, bastante asequible...

Entre unos 20 y 30 Euros, aprox/

Saludos. Atte.-

Délico dijo...

Pienso que hay que tener en cuenta muchos factores, y tener una información más detallada del uso del dinero público. Por ejemplo, no es de recibo que se pague a ciertos intérpretes el doble o el triple de su cachet. Quizás haga falta una auditoría del Festival de Música de Canarias, y a ver qué pasa. Por otro lado: ¿tan malas son las Labèque, F.P. Zimermann, la Mahler Camber Orchestra, la Mozarteum, etc.?
Y que conste que en el FIMC he escuchado a la mayoría de las grandes orquestas y grandes directores. También reconozco que a veces se vendía como oro lo que luego no brilló tanto.

Saludos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Estoy de acuerdo, Délico. Hay que tener una información más detallada del dinero de uso público. EN TODAS PARTES. Y saber los cachés que se andan pagando por ahí. En España hace falta muchísima más transparencia. Mi sueldo de profesor loo sabe todo el mundo. El de los artistas, nadie. Gracias por la aportación.

Anónimo dijo...

Buenos días. Por alusiones deseo puntualizar un detalle: Accademia del Piacere ya tenía prevista con la anterior dirección una amplia participación en la próxima edición del Festival de Música de Canarias, de modo que no comparece en dicho el Festival "a cambio" de nadie.

Dado que no es la primera vez, le rogaría que se informase bien de aspectos tocantes a nuestro conjunto antes de hacer sus afirmaciones e insinuaciones.

Reciba un cordial saludo.
Juan Ramón Lara

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por la aclaración, señor Lara.

Insinuación en esta entrada, ninguna. Simplemente quiero hacer ver que en más de un sitio tienen en mucha mayor consideración a la Accademia (conjunto excelente al margen de otras consideraciones de las que ya aquí dije lo suficiente en su momento) que al gran repertorio interpretado por las grandes orquestas y los grandes directores, que es precisamente lo que al nuevo equipo de Canarias no le parece imprescindible a la hora de dibujar el nuevo perfil del Festival. Y a mí sí me lo parece, en El Auditorio Alfredo Kraus, en el Maestranza y en cualquier lado. Obviamente hay quienes no comparten mi opinión.


Un cordial saludo.