sábado, 14 de mayo de 2016

Pequeño acercamiento al Shostakovich del Fitzwilliam

Todavía muy joven –su fundación se remontaba solo a 1968–, el Cuarteto Fitzwilliam grabó todos los cuartetos de cuerda de Shostakovich entre 1975 y 1977 para el sello L'Oiseau-Lyre, ya entonces absorbido por Decca. La importancia de esta edición fue grande, pues se trató de la primera integral completa: cuando el Borodin realizó su primera integral, aún quedaban dos cuartetos por componer. Pero es que, además, precisamente estos chicos de Cambridge fueron quienes tuvieron la oportunidad de estrenar en el mundo occidental primero el cuarteto nº 13 y después, habiendo conseguido la rendida admiración del compositor en persona, los dos que cerrarían la lista. Parece que el propio Dmitri Dmítrievich sentía rendida admiración por el conjunto, así que estas lecturas quedaban bendecidas desde el primer momento a pesar de que Shostakovich fallecía justo cuando se iniciaban las grabaciones.


Hasta ahora un servidor, acostumbrado a las sensacionales interpretaciones de la segunda integral del Borodin –ya completa la lista de quince partituras, claro–, solo había escuchado al Fitzwilliam en el célebre Cuarteto nº 8, así que he decidido acercarme por fin a las referidas interpretaciones. Empezando desde el principio: Cuartetos nº 1 y nº 2, páginas de 1938 y 1944 respectivamente. La primera de ella, cercana en el tiempo a la Sinfonía nº 5, ha sido calificada como neoclásica; hay razones para ello, aunque los intérpretes deben investigar qué se encuentra bajo semejante envoltorio formal. La segunda es más claramente personal, lo que quiere decir asimismo más tensa, más sombría y más llena de dolor.

Pues bien, las interpretaciones me han parecido magníficas. En el Cuarteto nº 1 sorprende el primer movimiento, lento, concentrado y revestido de un singular “clasicismo británico” que no le sienta mal a esta música, sobre todo porque los intérpretes, como en los dos movimientos que le siguen, aciertan en la ambigüedad expresiva, lirismo con claros ribetes de amargor, de esta partitura. La tensión estalla en un Allegro conclusivo lleno de fuerza y muy afilado. He realizado las pertinentes comparaciones: la del Borodin de 1978 me ha gustado tanto como ésta, aun siendo muy distinta, la del "Nuevo Borodin" –del antiguo no queda nadie– recientemente registrada para Decca me ha interesado menos, pero la que me ha deslumbrado por encima de todas es la del Jerusalem Quartet, por tensa, contrastada y comprometida: ¡qué talento inmenso el de estos chicos!

En el Cuarteto nº 2 de nuevo percibimos un cierto sentido de la distinción británica para una lectura digamos clásica, esencial, muy depurada; con aristas y con mucha tensión interna, ciertamente, pero sin necesidad de resultar visceral y expresionista a la manera del "Antiguo Borodin", sino manteniendo el equilibrio. Confieso que me quedo con lo que hizo este último cuarteto en 1982, porque aquí me gustan las interpretaciones a tumba abierta, pero la del Fitzwilliam me parece impresionante. He repasado asimismo la del Borodin de 1990 para Virgin, menos afortunada que la de ellos mismos ocho años atrás: esta que ahora comento a cargo de los artistas británicos se encuentra globalmente más llena de fuerza, aunque en el último movimiento no alcance sus niveles de tensión.

Se me olvidaba: tomas sonoras sensacionales.

2 comentarios:

kapsweiss2016 dijo...

Ya que comentas la versión del Jerusalem, qué buenos son estos chicos. Todo lo que han grabado hasta ahora me parece increible, Shostakovich, Haydn, SCHUBERT !!( "La muerte y la doncella"!!!!), y el Op.18 de Beethoven. Son de una perfección técnica e interpretativa dificilmente igualable. Pero tengo una pequeño pero. De momento no han grabado integrales completas. Unos cuantos de Shostakovich, otros de Haydn... Siempre uno se queda con ganas de más. Esperemos que después del Op.18 sigan con el resto de cuartetos de Beethoven.

Saludso

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Completamente de acuerdo (¡qué buena es, sí, su versión de La Muerte y la doncella"), pero sigue la mala racha: los del Jerusalem están a punto de grabar la mitad de los cuartetos de Bartók, pero la otra mitad ni siquiera tiene fecha planteada. Un cordial saludo.