sábado, 16 de abril de 2016

Notables Gurrelieder por Jansons

Ya conocía desde hace tiempo, gracias a una retransmisión televisiva, estos Gurrelieder que Mariss Jansons dirigió en Múnich en septiembre de 2009 a su formidable Orquesta de la Radio Bávara y a un enorme conjunto coral formados por los coros de la NDR, la MDR y de la propia radio de Baviera. Ahora he podido hacerme con el DVD editado en el sello BR Klassik: se nota una apreciable mejoría técnica, porque este formato ofrece un DTS con surround auténtico, con abundante imagen sonora –público y reverberación– por los canales traseros que contribuye a otorgar espacialidad y relieve a la toma, por lo demás muy equilibrada y con más que suficiente presencia de los sonidos graves, aunque en lo que a gama dinámica se refiere, aun siendo esta muy amplia, no se llega a recoger toda la que demandan las mastodónticas fuerzas congregadas por Schoenberg. La imagen –irreprochable filmación de Brian Large– es muy digna, pero no llega en absoluto a la calidad de un blu-ray.


El nivel interpretativo es notable. Jansons ofrece una muy sólida dirección, cálida y bien llevada, no del todo clara pero sí con gran sentido del color y de apreciable sensualidad. Ahora bien, funciona mejor en la segunda parte, vistosa y entusiasta a más no poder, que en la primera, quizá demasiado impresionista y con alguna caída en la blandura. Tampoco parece interesarse mucho por los aspectos más dramáticos y dolientes de la partitura, que quedan algo desdibujados.

Como en su registro junto a Salonen del mismo año, el tenor Stig Andersen ofrece un instrumento muy adecuado, frasea con calidez y matiza con cierta intención, de tal modo que sale más o menos airoso de su larga y difícil parte a pesar de que su técnica no es del todo sólida. Extrañamente, Deborah Voigt exhibe una voz dura, se ve algo apurada y no termina de calar en la expresión. Muy bien Mihoko Fujimura como la paloma. Bastante sólido Herwig Pecoraro, cuya intervención subraya Jansons haciendo gala de un formidable sentido del humor y de un espíritu muy circense. Michael Volle canta bien la parte del campesino y está magnífico en el monólogo conclusivo.

En fin, un DVD recomendable que lo sería aún más si tuviera subtítulos en algún idioma. Como curiosidad, al final se puede ver entre el publico a Christian Thielemann y a Kent Nagano.Tiene explicación: se celebraba el sesenta aniversario de la orquesta.

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