lunes, 21 de marzo de 2016

Sorprendente Mandarín por Ormandy

Pues sí, una verdadera sorpresa escucharle al tantas veces comedido e impersonal Eugene Ormandy un Mandarín maravilloso –la suite, no el ballet completo– tan salvaje y cargado de fuerza, incisivo a más no poder y recorrido por una electricidad que no deja lugar a tomar aliento. Esto último quizá en exceso, porque por momentos se echa de menos un poco más de atención a las atmósferas, al misterio que tan importante es también en esta genial página de Bartók. En cualquier caso, una experiencia impactante, con la que tiene no poco que ver la excelencia de esa Phildelphia Orchestra de la que, pese a la creciente presencia de Muti como principal director invitado, aún era titular.


El disco, grabado por el sello EMI en noviembre de 1978 con espléndida toma sonora, incluye asimismo una interpretación de la Música para cuerdas, percusión y celesta en la misma línea, intensa y con momentos de notable virulencia, aunque de nuevo la inflamación emocional no permite que el discurso fluya de manera del todo depurada, e incluso conlleva alguna que otra brusquedad; a mí esto me parece perfectamente disculpable, habida cuenta de la sinceridad que desprenden los resultados. A destacar asimismo el muy logrado sabor folclórico que el húngaro Ormandy sabe obtener en el último movimiento.

Y ahora, a ver dónde consiguen ustedes esta grabación en compacto. Yo he tenido recurrir a Japón mediante triquiñuelas rusas... No hace falta decir más a quien sabe rastrear en la red.

2 comentarios:

Sergio dijo...

Comprendido lo de la conexión Japón-Rusia. Voy a ello. Gracias.

Bruno dijo...

Le vuelvo a enviar a algunos padrinos. ¡Ormandy, impersonal!
Tuve la fortuna de escucharlo en directo. ¡Ja, ja!
¿Porqué estuvo tanto tiempo al frente de esos "manazas" de su orquesta?