sábado, 26 de marzo de 2016

Solti para las Naciones Unidas: Bartók y nada más

Curioso compacto este, un concierto celebrado el 5 de junio de 1995 en Ginebra conmemorando el 50 aniversario de las Naciones Unidas. Protagonistas del evento, Sir Georg Solti y la orquesta fundada para la ocasión, esa World Orchestra for Peace que actualmente dirige Valery Gergiev. Lo grabó Decca con toma sonora de calidad, pero algo turbia y desequilibrada. ¿Merece la pena escucharlo? Creo que no. O al menos, solo en parte.


Se abre el disco con la obertura de Guillermo Tell: lectura ágil, bulliciosa y muy teatral, como era de esperar en Solti, pero excesivamente nerviosa y no muy inspirada. Rossini nunca fue lo suyo. Todo lo contrario que Bela Bartók, de quien a continuación ofrece su Concierto para orquesta en interpretación tan vehemente y comunicativa como controlada, siempre directa al grano y expuesta con esa incisividad y ese sentido de lo teatral y de lo contrastado que son propios del maestro. Ahora bien, en comparación con la increíble recreación que ofreció en Chicago catorce años para el mismo sello atrás hay que reconocer, que, habiéndose ganado en sentido del humor y en frescura en un segundo movimiento ahora claramente más rápido de antes, también se ha perdido un tanto de concentración y hondura en determinados pasajes, como también de matices en algunas intervenciones de los solistas de una orquesta multicultural que, aun rindiendo a un excelente nivel, no es en modo alguno la Chicago Symphony.


Los catorce minutos finales de Fidelio cierran la celebración. Enorme beethoveniano en otras ocasiones, Solti dirige con una garra y un sentido teatral fuera de lo común, pero aquí se deja llevar por la emoción del momento y su fraseo resulta brusco y precipitado, por momentos colvulso, escaso de hondura y de aliento poético. Irregulares y de discreto nivel las voces: muy correcto el Don Fernando de Andreas Kohn, interesante Leonora de la Herliztius, mediocre Florestán de Andersen... Tampoco las London Voices tiene precisamente su mejor noche.

En resumen: sin interés Beethoven y Rossini frente a un magnífico Bartók, pero con la competencia del propio Solti. Disco solo para coleccionistas.

7 comentarios:

Nemo dijo...

Solti grabó mucho. Tiene un nivel muy alto en las óperas, en general, pero en la música sinfónica tiene muchos altibajos, y un nivel medio notable, con picos, más que sobresaliente con algún pinchazo. Dicho de otra forma, le doy muchas vueltas antes de ir a por algo de Solti, la verdad, salvo en las óperas.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

A mí, en general, Solti me gusta mucho, aunque lo que hizo en los años setenta y ochenta me parece bastante más logrado que lo que había hecho antes y haría en la etapa final de su carrera. Saludos.

Nemo dijo...

Repasando tus comentarios de grabaciones de Solti encontré esta entrada.

Coincido con lo que dices totalmente. Últimamente estoy repasando cosas de Solti, y la verdad es que creo que alcanzó un nivel sensacional en sus grabaciones de estudio de los años 70 y 80. Muy al final de su vida empezó a regrabar cosas, muchas de ellas en vivo, y aquí el nivel baja considerablemente en muchos casos. Se publicaron también conciertos significativos de Solti, como este que comentas, y el nivel rara vez es sobresaliente.

Yo no sé si achacarlo a la edad de Solti, a que estos conciertos pueden tener pocos ensayos, cansancio de los viajes, etc. o a que Solti en vivo suele quedar algo por debajo de sus grabaciones en estudio, o a todo a la vez.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

La verdad es que no encuentro respuesta clara. Probablemente sea todo a la vez, como usted dice, lo que explique la relativa decadencia de los discos de Solti en los últimos años de su carrera. Gracias por la aportación. Un saludo.

Nemo dijo...

Creo que las grabaciones en estudio encajaban especialmente bien con el estilo meticuloso, perfeccionista y mecanicista (desmontar en partes para volver a montar, y así aprender el mecanismo) de Solti.

En algunas entrevistas dejó claro que aprendía las partituras estudiándolas metódicamente, imagino de recorriéndolas de abajo hacia arriba y al revés, del detalle el todo y vuelta.

No sé cómo grababa, pero es posible que repitiera, insistiera, etc. Sus grabaciones de estudio con Chicago son alardes de perfección técnica. La Quinta de Mahler del 70 es un ejemplo. Es apabullante.

Pero es posible que al final Solti quisiera volver a obras ya grabadas con algo más que la excusa del digital, y quisiera darles un enfoque diferente, más natural y orgánico, quizá un poco más espontáneo, y se decantara por grabaciones en vivo, y en ellas se pudieron combinar varios factores negativos como los citados, no acabando de aflorar del todo los positivos esperables.

Nemo dijo...

También creo que al final Decca abusó de su estrella discográfica y publicó cosas que no debía haber publicado, como estos conciertos variados en eventos significativos, y que son grabaciones en general muy por debajo del prestigio del músico. Le hicieron un flaco favor.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Estoy bastante de acuerdo. Esa primera Quinta de Mahler de las de Solti no la conozco. A ver si pronto la escucho.