miércoles, 23 de marzo de 2016

Marchas "clásicas" de Semana Santa con Tejera

Dos discos con marchas de Semana Santa que he disfrutado mucho estos días, ambos protagonizados por una de las agrupaciones con más solera de esta celebración en Sevilla: la ya casi mítica Banda del Maestro Tejera. Se llaman Clásico y Clásico 3 –existe el volumen dos, que no tengo en mi discoteca– y fueron publicadas respectivamente en 1998 y 2000 por Ediciones Senador.


El primero de ellos lo encuentro absolutamente recomendable, hasta el punto de que si alguien me preguntase por un disco para acercarse a este repertorio, en él recaería la elección. En él se incluyen algunas de las marchas más inspiradas que se han compuesto, entre ellas –cito por orden de aparición– A ti Manué de Juan José Puntas, Nuestro Padre Jesús de Emilio Cebrián, Virgen del Valle de Vicente Gómez Zarzuela –mi favorita de todas–, La Madrugá de Abel Moreno, Rocío de Manuel Vidrié, Soleá dame la Mano de Manuel Font de Anta o Jesús de las Penas de Antonio Patión. Tampoco se puede desdeñar Cristo de la Expiración del jerezano Germán Álvarez Beigbeder, dedicada a una popularísima imagen de mi tierra. Virgen de la Cabeza de Pedro Morales y Madre Hiniesta de Manuel Marvizón –primera grabación de la obra– me interesa menos. En cualquier caso, no están todas las que son pero sí son casi todas las que están.

Además, las interpretaciones están francamente bien: la banda toca con mucha corrección y la dirección a cargo de los maestros Manuel Hidalgo y José Tristán (¡lamentable que no se indique qué pieza dirige cada uno!) es bastante más sensible y musical de lo que se suele escuchar por ahí. Sin ir más lejos, La Madrugá –aquí, venturosamente, sin que las cajas marquen el ritmo todo el tiempo– resulta muy preferible en esta grabación que en la original del propio Abel Moreno, aunque personalmente siga prefiriendo la versión original para orquesta sinfónica.


El volumen 3 no me resulta tan interesante, quizá por la inclusión de no menos de cinco estrenos en disco que no aportan nada en especial. Eso sí, todas las marchas son de exquisito gusto y se incluye una que sí es realmente clásica y de todo punto excelsa: Mater Mea de Ricardo Dorado. Tampoco está nada mal Cristo Yacente de José Albero, pese a las tópicas referencias que musicales incorpora. La toma de sonido, en los dos discos, está bastante por encima de la media de lo que suele en este tipo de grabaciones.

Lo dicho, dos discos idóneos para estas fechas, al menos para quien disfrute de los desfiles. No todo va a ser Mozart, Dvorák, Fauré, Debussy, Ravel o Szymanowski, aunque a estos también los haya estado escuchando. Feliz Semana Santa.

4 comentarios:

Nemo dijo...

Me gustaría preguntar su opinión por aquel disco de Vjekoslav Sutej y la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla dedicado a las marchas procesionales, en versiones sinfónicas.

Mi impresión general es que estas marchas están compuestas para ser marchas, con grupos de metal, etc. y que los arreglos sinfónicos no siempre están logrados, pero bueno, a veces la cosa sí funciona.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

El disco Sutej lo he escuchado muchas veces, así que me alegra la pregunta.

Tiene usted razón al señalar que en unas ocasiones la transcripción funciona más que en otras, pero entiendo que las de este disco están realizadas con considerable sensatez y buen gusto, además de ser muy respetuosas con los originales, que en general adquieren una dimensión más interesante al pasar a una formación sinfónica.

En el disco de Antón García Abril con la London Philharmonic presentado para la película de la Expo 92 no pasaba eso: el compositor de Fortunata y Jacinta añadia líneas melódicas a discreción, alteraba por completo las dinámicas y ampliaba muy sustancialmente el colorido instrumental, haciéndolo todo ello con un enorme talento y un olfato musical de primer orden mezclado con un gusto hortera bastante evidente, dando como resultado versiones que a rato fascinaban, a ratos irritaban. El disco de Sutej, transcrito por varios músicos sevillanos, es mucho más modesto en sus pretensiones y en sus logros, pero en el fondo también más convincente, por las razones antedichas.

Una nota: La Madrugá, de Abel Moreno, se pensó con la oprquesta sinfónica en mente y ofrece, por tanto, su instrumentación original.

Un cordial saludo.

Nemo dijo...

Gracias por su completísima respuesta, sobre las obras, su enfoque y la versión, con una posible alternativa también comentada.

Un afectuoso saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Un placer.

Aprovecho para pedir disculpas por haber escrito inicialmente que Mater Mea es de José Albero. Redacté de manera errónea y repetí el nombre de este autor dos veces. El compositor es Ricardo Dorado. Ya he corregido el despiste.