jueves, 15 de octubre de 2015

El Strauss de Maazel a los treinta y dos

Disco poco conocido: Zarautstra y Till de Richard Strauss grabados en el desaparecido Kingsway Hall de Londres en junio de 1962 por un Lorin Maazel de treinta y dos años de edad frente a la Philharmonia Orchestra, en una producción de Walter Legge con las características de sonido propias de las realizaciones del señor marido de la Elisabeth Schwarzkopf. Yo lo he escuchado en un trasvase a compacto acompañado por un Don Juan de 1980 con Previn y la Filarmónica de Viena, que ahora no voy a comentar.

Maazel Strauss Philharmonia Columbia

En Also sprach Zarathustra, el joven Maazel deja constancia de una técnica formidable a la hora de levantar el edificio sonoro, haciéndolo con perfecto equilibrio de planos, muy apreciable claridad, gran sentido del color y notable brillantez, pero lo cierto es en esta versión sin duda vistosa y por momentos muy encendida, hay momentos de excesivo nervio, no se alcanza toda la grandeza necesaria –la Introducción, sin ir más lejos– y se echa de menos esa particular sensualidad refinada, ese lirismo un punto decadente y lleno de magia sonora, que desarrollará con posterioridad y le permitirá veintiún años más tarde ofrecer una de las más grandes lecturas discográficas de la obra: la que grabó con la Filarmónica de Viena en 1983 para Deutsche Grammophon.

Mejor funciona Till Eulenspiegels lustige Streiche, una lectura lógicamente juvenil, extrovertida, de gran sentido teatral, planificada de manera admirable y por ende muy clara, adecuadamente rica e incisiva en el timbre, pero –como el Zaratustra– fraseada con exceso de vehemencia e incluso por momentos más nerviosa de la cuenta, amén de no muy sensual ni evocadora cuando debe; se añora de nuevo –por ejemplo, en la introducción y en el final– ese particular abandono sensual propio de la música de Strauss. La Philharmonia, en cualquier caso, está magnífica, y sus maderas aportan ese carácter agrio y esa dosis de mala leche propias de su titular, el personalísimo y genial Otto Klemperer, y que tan bien le sientan a esta partitura.

¿Conclusión? A principios de los sesenta Maazel tenía ya un talento extraordinario, pero aún tendrá que dejarlo madurar durante un tiempo. Disco para curiosos.

3 comentarios:

Bruno dijo...

¡Vaya! Yo tengo el disco de ese Zaratustra y es la primera vez que leo un comentario "reciente" sobre el mismo.
Hace tiempo que no lo escucho pero siempre me ha parecido muy personal. No sólo distinto, sino una penetrante interpretación de ese estilo de música. Una manera de interpretarlo que marcó huella en sus siguientes.
Realmente el talento del Maazel joven era impresionante.

Bruno dijo...

Ya que se compara al Maazel joven con el maduro le pego el enlace a un Barenboin joven. Por lo menos se nota que los gestos han quedado en lo esencial y que, en su momento, eran estrictamente académicos.
https://www.youtube.com/watch?v=utKiXkKf4Fg

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por las aportaciones, Bruno.

Recuerdo bien cómo me sorprendió lo escueto e incluso mecánico de la gestualidad de Barenboim la primera vez que le vi en directo, en Sevilla en 1992. Creo que ahora ésta se ha enriquecido en la misma medida en que lo ha hecho su riqueza expresiva desde el podio, con lo que no quiero decir que antes fuera precisamente un director mediocre, ni mucho menos. Un saludo.