viernes, 24 de abril de 2015

Richard Strauss por Nelsons en Birmingham: un Till de referencia

En una entrada anterior hablé de interpretaciones de Don Juan, Así habló Zaratustra y Till Eulenspiegels a cargo de Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Berlín. Pues bien, el mismo programa se repite en este disco del sello Orfeo en el que son protagonistas Andris Nelsons y la Orquesta Ciudad de Birmimgham. Unas y otras interpretaciones de los célebres poemas sinfónicos de Richard Strauss comparten una soberbia técnica de batuta, un rico sentido del color y una apreciable comunicatividad, pero a mi entender el director estonio gana por goleada. O al menos, quien esto suscribe prefiere su visión de estas páginas a las de su colega: Nelsons es mucho más fogoso, dramático y escarpado que el maestro venezolano.

Nelsons Zaratustra Till Nelsons Orfeo

Don Juan (registro de 2011) recibe una interpretación fogosísima pero muy bien controlada, vibrante y comunicativa, de colorido adecuadamente incisivo, dicho en el punto justo entre brillantez y refinamiento yendo directamente al grano sin perderse en hedonismos sonoros. Lo interesante es que además ofrece ese regusto amargo que sin duda pide la obra; impresionante el peso del silencio antes de la disolución final. Solo se echa de menos una dosis mayor de sensualidad y calidez en los pasajes amorosos, lo que le impide a esta espléndida lectura situarse entre las mejores.

La de Así habló Zaratustra (grabada en 2012) conoce asimismo una recreación dramática, escarpada y poderosísima –tremendos los timbales, quizá sobredimensionados por la grabación–, podría decirse que visionaria, pero siempre controlada con pulso firme; se muestra ajena a precipitaciones y arrebatos temperamentales, descende al detalle sin narcisismos y, sobre todo, se encuentra dicha con la más absoluta sinceridad, sin que haya asomo de retórica vacua ni voluntad de llegar al oyente por la vía rápida de la seducción. De nuevo, eso sí, puede preferir un grado más desarrollado de sensualidad y vuelo lírico, aunque semejante circunstancia resulte del todo coherente con la óptica adoptada.

Donde no se puede poner pega alguna es en el Till Eulenspiegels interpretado en 2013. Pocas veces –o nunca– se habrá escuchado ese tema lírico de “érase una vez” con que arranca y concluye dicho con tanta sensualidad y elevación poética. Y también son contadas las ocasiones en las que se ha conseguido una síntesis tan perfecta entre chispa, jovialidad y desenfado, por una parte, y carácter agrio, sarcasmo y fuerza dramática por otro. Como además la planificación es perfecta, se escuchan de maravilla todos los recovecos de la orquestación –impresionante sentido teatral del color– y la energía está perfectamente controlada –ni precipitaciones ni excesos, aunque la brillantez sea máxima-, el resultado solo puede ser una de las más grandes recreaciones que se hayan escuchado de esta partitura.

La sensacional toma sonora –aun mejor que la de los dos otros poemas sinfónicos– convierten a esta lectura en referencia absoluta en compacto. La filmación del propio Nelsons con la Orquesta del Concertgebouw de Till y Zaratustra las desconozco.

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