sábado, 8 de febrero de 2014

Lutoslaski por sí mismo, en EMI y Brilliant

Entre 1976 y 1977, el gran Witold Lutoslawski (1913-1994) recorrió la mayor parte de su trayectoria sinfónica registrando varios vinilos para EMI en los que él mismo empuñaba la batuta frente a la Sinfónica de la Radio de Polonia. Estos registros han conocido varias ediciones en compacto con diferentes acoplamientos, siendo el más recomendable el triple que a precio barato ofrece el sello Brilliant, que ha adquirido los derechos de edición.


La verdad es que no los he escuchado en esta última, sino en la edición casera que un bloguero ha realizado recuperando la toma sonora original cuadrafónica: la distorsión tímbrica propia de la época sigue ahí, pero se ha ganado mucho en espacialidad. Ahora bien, para disfrutar de esta presentación hay que poseer reproductor de DVD-Audio y sistema multicanal en casa. Si el lector no cuenta con ellos, no hace falta que pierda el tiempo buscando por la red el blog privado donde se ofrece este trasvase: hágase directamente con el triple CD arriba referido y disfrute con esta música a veces perfectamente inteligible dada su deuda con el pasado (Concierto para orquesta), a veces terriblemente dura de escuchar (Preludio y fuga para trece instrumentos de cuerda), pero siempre fascinante y con frecuencia genial. Una advertencia, eso sí: se echan de menos dos obras, las juveniles y simpáticas Variaciones Paganini y el ya maduro Concierto para violonchelo, que había grabado popco antes junto a Rostropovich para el mismo sello, además de –lógicamente– las partituras que aún el polaco tendría que dar a la luz, entre ellas su fundamental Tercera Sinfonía. Por tanto, no estamos ante un "Todo Lutoslawski", sino ante una parte de su trayectoria.


En cuanto a las interpretaciones, son magníficas pero en una línea diferente a las que de otras obras realizaría el autor más adelante para sellos como Philips o Deutsche Grammophon: estas de EMI se caracterizan por la adustez, la incisividad y la tensión sonora, ofreciendo por momentos una visceralidad tan hiriente como controlada en lo formal, además de una soberbia planificación tanto horizontal como vertical y un excelente trabajo con los pasajes aleatorios que caracterizan la madurez del compositor. Por descontado que se pueden ofrecer lecturas menos ásperas y angulosas, más sensuales, con mayor plasticidad en el tratamiento de las texturas y más elevado vuelo poético –el propio Lutoslawski se moverá en esta dirección en sus grabaciones tardías arriba citadas–, pero en cualquier caso el resultado es admirable. Solo lamentar que en Paroles tissees no cante el dedicatario de la partitura, nada menos Peter Pears. Por fortuna, en YouTube tienen el encuentro filmado entre los dos artistas.

Lo dicho, una compra absolutamente recomendable, yo diría que obligatoria para todos aquellos que no sientan pavor hacia la música del siglo XX. Y si la completan con los dos compactos que el polaco grabó en los ochenta para Philips, mucho mejor.

2 comentarios:

Agustín dijo...

Más bien "pavor" hacia algunos compositores del siglo XX, pero Stravinski, Bartok, Rachmaninoff, Sibelius, Hindemith son muy apreciables, con un lenguaje muy diferente.
En conjunto, la música del siglo XX ha sido la mejor y más prolífica de la historia, considerando siglo por siglo, pero hay que meter toda la música, canción ligera, pop, country, folk, música para el cine y la que consideramos como clásica o culta.
En conjunto y espero no decir una herejía musical, la música del siglo XX ha sido la mejor de la historia, en mi opinión.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Para abrirse a la música del siglo XX (mejor dicho: a la realmente grande) no hay más que ponerse a escuchar. Anímese que merece mucho la pena.