lunes, 2 de diciembre de 2013

Rattle y sus chicos en Taipei

El pasado 8 de noviembre Sir Simon Rattle y la Filarmónica de Berlín se presentaban en Taipei –su tercera visita a la capital de Taiwán– con un programa Boulez/Bruckner en principio muy adecuado para mostrar todo el esplendor sonoro de la formación alemana, aunque quizá no tanto –como después se pudo comprobar– por la afinidad de su titular con el repertorio más adecuado para la misma. Los resultados los he podido degustar –espléndida calidad de imagen y sonido, pero con molestos cortes en la transmisión– en la Digital Concert Hall a la que en este blog ya tantas veces he hecho referencia.

Rattle Berlin Taipei

De Pierre Boulez se interpretan las cinco Notations orquestadas, aunque en un orden que no sé si me termina de convencer: I, VII, IV, III, II. En cualquier caso ofrece Rattle una admirable recreación plena de sentido del color y del ritmo, irreprochablemente planificada a través de su portentosa técnica de batuta y magistralmente puesta en sonidos por una orquesta de virtuosismo supremo.
Ahora bien, tras el visionado he querido volver a la interpretación de Barenboim con la Filarmónica de Viena de 2010 cuyo Blu-ray pude comentar aquí, y la comparación ha resultado muy interesante: la de Rattle pierde un tanto en lo que a refinamiento y sentido de las texturas se refiere, mientras que su enfoque es menos reflexivo y misterioso para, por el contrario, volcarse con la inmediatez, la extroversión y la comunicatividad que caracterizan al británico como director. Enfoques complementarios, pues, para una música que puede ser abordada desde más puntos de vista de los que aparenta.

Séptima de Bruckner como plato fuerte de la velada. Se trata, lógicamente, de una buena lectura. No puede ser de otra forma con la orquesta más adecuada en todo el planeta para este repertorio y con una batuta que no solo logra –asunto no precisamente fácil– planificar los dilatadísimos arcos de tensión de esta arquitectura, sino que además se mantiene muy alejado tanto de la pesadez como de los excesos de cara a la galería en los que se puede caer en esta música.

Por desgracia, y como era de prever, hay una falta de sintonía evidente entre Sir Simon y esta partitura: aunque los decisivos aspectos épicos de esta página están bien atendidos, se echa de menos esa particular mezcla de sensualidad, reflexión filosófica y carácter visionario que necesita. La grandeza espiritual (que no grandiosidad, ni grandilocuencia) que debe alcanzarse en los clímax también se halla ausente: mucho decibelio magníficamente empastado, pero poco más. A la postre resulta una interpretación un tanto fría y distanciada. Sosa incluso. Y no solo eso: hay cierta tendencia a hacer sonar los primeros violines con una ingravidez bastante inconveniente. Como si Abbado se hubiese pasado por los ensayos, vamos.

Aquí también me escuché otra lectura a continuación: la de Celibidache y la Filarmónica de Múnich en DVD. No hay color. Y si la que pongo es la de Celi con la propia Filarmónica de Berlín, ni les cuento.

3 comentarios:

Agustín dijo...

Sin caer en los clichés y en los tópicos, para interpretar esa música, yo prefiero a un Von Karajan de gesto adusto y serio, por ejemplo, que a un director risueño y aparentemente "divertido".
La música germánica para mí, es la cumbre del arte musical, especialmente cuando lo ejecuta la Filarmónica de Berlín y no sé si un inglés encaja con el espíritu y las profundidades de esas músicas, que no tienen por qué ser aburridas pero sí que requieren atención concentrada en su escucha.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

No creo que el problema radique en que Rattle sea inglés. Simplemente, no sintoniza con esta obra. Curiosamente la Novena sí que la hace bien.

Por descontado, yo también prefiero con mucho a Karajan en este repertorio.

Gracias por la aportación.

Bruno dijo...

Una malicia: Lo que dicen me recuerda a Abbado sonriendo cuando dirige la 9ª de Mahler y hace una gracia sonora con la orquesta.