jueves, 8 de noviembre de 2012

Superchería en el Villamarta, involución en los españoles

Ya en una entrada anterior escribí sobre el bochorno que suponía que un espacio público como es el Villamarta acogiera en su seno, los pasados días 31 de octubre y 1 de noviembre, a la estafadora Anne Germanin. Qué quieren que les diga, me parece no solo una monumental (des)vergüenza, sino también la puesta en tela de juicio de que mi ciudad merezca una programación con los grandes nombres que en los primeros años tras la reapertura del teatro desfilaron por sus tablas. Por eso mismo dije entre otras cosas que "si al final las cuatro funciones terminan llenándose se habrá confirmado algo más: el fracaso rotundo del proyecto y que el público jerezano se merece lo que ha terminado teniendo, un teatro de variedades".

Bueno, ya un día antes del espectáculo nos llegaba una noticia (leerla completa) que no podía ser más desalentadora:

"Hasta este viernes, tenía vendidas todas las entradas de 50 euros de tres de las funciones, mientras que de la cuarta aún quedaban algunas disponibles. No ha ocurrido lo mismo con las que se venden a 80 euros, de las que aún quedan bastantes para las cuatro funciones. Un precio, este último, impensable en cualquier otro de los espectáculos que se ofertan cada año en el Teatro Villamarta: 'Ni siquiera una gran ópera ha llegado a tener un precio tan elevado', comenta personal del propio coliseo jerezano."

El desastre cultural se confirmaba a posteriori en otro diario (artículo completo):

"Con un precio medio de la entrada de 65 euros, un patio de butacas del Villamarta considerablemente lleno de público poco habitual a los ciclos de teatro y lírica (este último, en extinción) del coliseo jerezano, y cuatro pases en dos días, el miércoles y ayer, la cuentas salen, y tanto.

Hay expectación. Muchos de los espectadores (mayoría de mujeres), antes incluso de que comience el espectáculo 'Más allá de la vida', ya lloran a moco tendido. Germain entra 'a todo glamour', acompañada por el periodista César Heinrich en su papel de presentador. Ella deja a su paso una estela de hielo seco. La médium de Telecinco sube al escenario, saluda al personal con sus manos y demanda a los presentes que agiten sus brazos igual para recibir a los espíritus. Pide a los espectadores que griten "¡sííííííí! para que las presencias identifiquen sus voces y que no crucen ni brazos, ni piernas. Al fondo, una pantalla gigante apoya tecnológicamente la escenografía. Diferentes cámaras de la sala van captando rostros que se ven proyectados en gigante. Muchos de ellos serán los elegidos de la noche. "

Hay en Jerez muchas personas que de verdad aman la cultura. También las hay que dicen amarla aunque en realidad se sirvan de la misma para figurar. Pero lo que está claro es que el número de todos ellos es superado por el de quienes se dejan embaucar por la telebasura y están dispuestos a conceder en su presupuesto familiar (¡en una provincia con un índice de desempleo del 35%!) una cantidad que le negarían rotundamente a Verdi o a Mozart.

Así las cosas, resulta lógico que, en vísperas de la Festividad de los Difuntos, el teatro jerezano firmase su acta de defunción como proyecto cultural basado en la ópera, la música clásica, el buen teatro y el flamenco, y lo haga con un "espectáculo" tan abyecto como el de la presunta espiritista. Hoy por hoy, en una ciudad entrampada hasta las cejas y sin ninguna alternativa política decente con posibilidades de acceder a la alcaldía (Pedro Pacheco, PSOE y PP son todos, en mayor o menor medida, responsables del descalabro), esto es lo que llena las butacas.



Lo más grave, en cualquier caso, es el lamentable avance de la superchería en la sociedad española, demostración clara de que pervivimos en un estadio mental propio de países subdesarrollados. Y no, no me vengan con que "hay que respetar": una cosa son las religiones que alimentan el importantísimo plano espiritual de la persona, independientemente de que se pueda o no estar de acuerdo con ellas, y otra muy distinta la creencia en brujos, videntes, espíritus y fuerzas paranormales que pueden ser más o menos controlables recurriendo a los intermediarios adecuados: sobrevive ahí, en el fondo, la creencia en los númenes que era común en el mundo pagano.

Habida cuenta de la pérdida de fuerza por parte las religiones mayoritarias, resulta terrible que las personas estén involucionando hacia semejante tipo de postura para dar respuesta a sus angustias vitales. Lo peor es que está ocurriendo entre los más jóvenes: hace muy poco me he llevado un considerable disgusto al descubrir que varios alumnos míos (¡mayores de edad!) creen firmemente en males de ojo, curanderos y rituales para pasar las "fuerzas negativas" desde el afectado hasta el presunto sanador.

Este es el futuro que tenemos, queridos españoles, al menos en la esfera cultural. A la vista de cómo están las cosas, sugiero a los  responsables de nuestros teatros que se pongan a la altura de las circunstancias. Señor Mortier, señora Schmidt, arriba les he dejado una sugerencia para un magnífico contrato que podrían ustedes realizar con vistas a reemplazar esas funciones de ópera que inevitablemente están viniendo a menos. Miren al Villamarta: cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

3 comentarios:

Bruno dijo...

A mí tampoco me gusta que determinados recintos se usen para según qué cosas. Parece que queden contaminados.
Piense que Luis Cobos sube al podio de la F Viena y comenta lo extraordinario músico que es y, encima, superventas.
Pero es accidental. Lo gordo es el estado de la cultura. Eso ya lo sabemos.
Abra un buen debate sobre lo que hay que hacer para mejorarlo.
Por lo demás, en este caso, estoy con Ud.

gonzalo dijo...

Lo suscribo palabra por palabra. Como dijo Goytisolo, vamos a peor. Abz

vicentet dijo...

No es casual que la inculta y cateta andalucia sea donde mas "pogramas" de videntes y supercherias consume.El problema es de 30 años de regimen cazurro auspiciado por una cosa llamada pesoe que fomenta desde canal Zú un catolicismo de la peor ley mezclada con copla rancia y mal cantada. Por no hablar de los ayuntamientos donde gobierna el PP que son los herederos del franquismo, que solo fomentan de "cultura" coros rocieros, flamenco desnaturalizado y banalizado hasta limites nauseabundos y que las Iglesias permanezcan cerradas cuando se podia hacer con muy poco dinero un circuito de musica antigua. Lo que nos toca aguantar a los andaluces descastaos.