martes, 20 de octubre de 2015

Vida de Héroe, de Strauss: discografía comparada

Actualización, 20 de octubre de 2015.

Esta entrada se publicó por primera vez el 5 de octubre de 2012. He añadido comentarios a las grabaciones de Karajan 1959, Dohnányi, Jansons 20111, Mehta 2014 y Barenboim 2014. Esta última es tan extraordinaria que no tengo más remedio que bajar un punto a la que registró el de Buenos Aires para Erato, sobre la que ya tenía ciertas dudas en comparación de la suya en Colonia; la filmación de esta última ha desaparecido de YouTube, al igual que el audio de la de Carlos Kleiber, pero por el interés de ambas interpretaciones, y con la esperanza de que vuelvan a circular, he mantenido –ligeramente modificados– los comentarios.También he realizado algunos otros retoques menores.
 
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Teniendo ya tras de sí a Don Juan, Till, Zaratustra y Don Quijote, Una vida de Héroe marcó en 1898 la madurez definitiva de Richard Strauss en el género del poema sinfónico, quien tuvo la oportunidad de evidenciar aquí el dominio absoluto de todos los recursos orquestales y un poderoso instinto teatral que serviría de base para que poco después se adentrase con singular fortuna en el género operístico. La excusa argumental, eso sí, no podía ser más presuntuosa: el Héroe es él mismo, la compañera del Héroe su propia esposa, los enemigos son los críticos que le atacaban, y las obras de paz no son otros que los poemas sinfónicos que había compuesto con anterioridad.

La partitura, aun no siendo en absoluto fácil de planificar y ejecutar, es todo un regalo para mostrar el talento de la batuta y las virtudes de una orquesta, como también la excelencia del concertino de turno, cuyos solos –representando a la compañera del Héroe– resultan fundamentales en el tercer movimiento. No hace falta decir que esta partitura requiere para su disfrute doméstico una toma sonora de cierta calidad: de ahí que he centrado mis esfuerzos en grabaciones recientes, aun a costa de dejar de lado los registros del propio Strauss y de Willem Mengelberg, dedicatorio de la página.


  
1. Krauss/Filarmónica de Viena (Decca-Testament, 1952). Que el director austríaco fuera amigo y colaborador de Richard Strauss no le convierten necesariamente en un intérprete de referencia de su obra. De hecho esta lectura es de un entusiasmo y una vitalidad contagiosos, y el tratamiento incisivo de las maderas resulta muy atractivo, sobre todo en el retrato de los enemigos, pero por desgracia se echa de menos una dosis mucho mayor de vuelo lírico, voluptuosidad y elevación poética, resultando el conjunto algo cuadriculado y muy poco matizado. La parte épica, eso sí, está bien servida, y Willi Boskovsky da buena cuenta de su excelente hacer. La toma sonora resulta desequilibrada en los planos. (7) 



2. Reiner/Sinfónica de Chicago (RCA, 1954). Con un sonido estereofónico increíble para la época –al menos en la edición en Super Audio CD– nos llega  esta visión brillantísima y entusiasta dirigida por un enorme straussiano que en esta ocasión evidenció, todo hay que decirlo, una concentración algo irregular. El tema inicial resulta algo nervioso, sin toda la grandeza expansiva deseable. El retrato de los enemigos es especialmente incisivo y afilado. La compañera está tratada con ternura y sin el menor decadentismo, aunque aún el retrato podía ser más poético. Vibrante y nerviosa la batalla. Magníficamente expuestas, con sosiego y calidez, las obras de paz. El final es en general espléndido, aunque a la coda le falta grandeza. (8)



3. Karajan/Filarmónica de Berlín (DG, 1959). Recién entrado en su primera madurez y frente a su nueva y flamante orquesta, Karajan hizo una verdadera exhibición de técnica, de virtuosismo, e brillantez bien entendida y de dominio del idioma straussiano con una interpretación caracterizada por su altísimo voltaje emocional y por su vehemencia épica en absoluto epidérmica o nerviosa, sino controlada a la perfección por una batuta sin duda proclive a la exhibición, pero también comunicativa y comprometida a más no poder. Ahora bien, entre tanta incandescencia –que afecta no solo al héroe sino también a su compañera, aquí retratada por un Michel Schwalbé muy temperamental– se echa de menos una mayor profundización en los aspectos más sensuales y amorosos de la página, así como una más desarrollada grandeza humanística en los movimientos extremos de la obra. El retrato de los enemigos, eso sí, está maravillosamente conseguido: ¡qué maderas las de la Berliner Philharmoniker! (8) 



4. Haitink/Concertgebouw (Philips, 1970). Que el joven Haitink era ya un maestro de enorme talento lo demuestra esta Interpretación ortodoxa, magníficamente trazada y ajena a cualquier devaneo sonoro, amén de muy equilibrada en sus componentes. En comparación con su muy posterior grabación de Chicago hay aquí un poco más ardor en el primer número, como también una pizca de más incisividad en el segundo, pero la escena de amor no es en Ámsterdam tan amorosa y sensual, y desde luego todo el final no alcanza el nivel de trascendencia y poesía posterior. La toma sonora, siendo buena, no se puede comparar con el relieve y la gama dinámica de la más reciente. (9)



5. Kempe/Staatskapelle de Dresde (EMI-Brilliant, 1972). Interpretación que fluye con naturalidad y elocuencia, en la que destacan sin duda la elegancia y la cantabilidad de los pasajes líricos, sobre todo en “las obras de paz”, por encima de aquellos más tempestuosos, que se ven seriamente perjudicados por una toma sonora estrecha de dinámica y que impide apreciar con claridad el tratamiento de timbres y texturas. Tampoco convence el final, al que le falta elevación poética. Kempe hizo otros Strauss bastante mejores que este, la verdad. Ni la orquesta ni el violín solista son gran cosa. (7)



6. Karajan/Filarmónica de Berlín (EMI, 1974). Aunque el maestro ya había dado cuenta de su sintonía con la obra en alguna grabación anterior, es en este registro para EMI donde Karajan alcanza la cima interpretativa de la partitura haciendo gala de su absoluto idiomatismo, su gran capacidad para aunar colorido, claridad, opulencia y refinamiento, así como su enorme comunicatividad, pero sin rastro de esos excesos y amaneramientos que dejaron especial huella en sus últimos años. A destacar la grandeza en la presentación del Héroe, la incisividad sin excesivas aristas de los enemigos y, sobre todo, lo incandescente del retrato de la compañera. Los aspectos más sombríos de la obra están asimismo excelentemente recogidos. Magnífico el final, sin ser particularmente profundo. Soberbio el violín. Una de las referencias, sin duda. (10)



7. Böhm/Filarmónica de Viena (DG, 1976). Independientemente de que la orquesta sea sensacional –portentoso el violín de Gerhart Hetzel–, el de Graz ofrece aquí uno de los más maravillosos trabajos straussianos de toda su carrera, que ya es decir: ejecución admirable, trazo perfecto, idóneo equilibrio de planos, total ausencia de efectismo, belleza sonora elevadísima y dotada de rigor marmóreo –ni rastro de en absoluto melifluidad–, elocuencia, elevación poética… Para qué seguir. Toda la interpretación esta revestida de un hálito de nobleza y elegante distanciamiento, pero habría que destacar los dos últimos números, paladeados con primor y concentración tales que se alcanza el más alto grado de lo sublime. La grabación es buena, pero se echa de menos mayor gama dinámica en los tutti. El conoció una fugaz edición en compacto en España gracias a Ángel Carrascosa y más tarde apareció en Japón; actualmente, es fácil encontrarlo en la serie Eloquence o en la caja Karl Böhm, Late Recordings. (10)



8. Solti/Filarmónica de Viena (Decca, 1977-78). Ni que decir tiene que Solti, enorme straussiano, ofrece una recreación extrovertida, brillante, incisiva y con extraordinaria garra dramática, así como ajena a cualquier tipo de devaneo sonoro. Lo que ocurre es que en esta ocasión el maestro se muestra un tanto escaso de inspiración, sobrando nervio en el primer número y echándose de menos sensualidad en el segundo, vuelo poético en el cuarto y concentración, profundidad y grandeza en el quinto. Bellísima, eso sí, la sonoridad tanto de la orquesta como de su concertino, Rainer Küchl. La toma sonora no recoge bien la brillantez del campo de batalla. (7)



9. Celibidache/Sinfónica de la Radio de Stuttgart (DG, 1979). Una pena que la orquesta se quede corta, como también el violín solista, porque la batuta oscila entre lo muy bueno –la vertiente épica–, y lo sublime –toda la parte lírica– manteniendo un tempo lentísimo pero con buen pulso y ofreciendo pasajes realmente mágicos, de una musicalidad e inspiración excelsas. Sólo se puede reprochar una relativa falta de incisividad al retratar a los enemigos del Héroe. (9)



10. Mehta/Filarmónica de Nueva York (CBS, 1981). No se pueden negar a Mehta brillantez, comunicatividad y dominio de la masa orquestal, pero el maestro indio –segunda de sus grabaciones de Heldenleben–  aborda la partitura con nervio excesivo, no deteniéndose en paladear las melodías con la sensualidad debida y fracasando a la hora de conseguir la hondura, trascendencia y la elevación espiritual deseables. El violín de Glenn Dicterow, más afilado que amoroso. La toma sonora no es todo lo buena que pudiera haber sido. (7)



11. Karajan/Filarmónica de Berlín (DVD Sony y CD DG, 1985). Idiomática, refinada, sensual, brillante y elocuente lectura, riquísima en el color y con un perfecto equilibrio entre ensoñación y carácter épico. Puede resultar algo blanda a ratos, excesivamente ensimismada, y desde luego tendente al espectáculo sonoro, como es norma de la casa, pero aun así termina seduciendo. La interpretación de EMI estaba aún más conseguida, pero esta suena mejor. (9)


 

12. Karajan/Filarmónica de Berlín (Testament, 1985). Otra interpretación de Karajan y los suyos en la misma línea de la registrada en estudio el mismo año, pero aquí en directo y con peor sonido. Para ser genial le falta un poco de sentido del humor y, en el final, de dimensión metafísica. Quizá le sobra un poco de obsesión por la brillantez del sonido, pero es que hablamos de don Heriberto. (9)



13. Barenboim/Chicago (Erato, 1990). Aunque se puede echar de menos un color más rico y una mayor claridad, así como mayor incisividad y sarcasmo en el retrato de los enemigos, el de Buenos Aires triunfa por completo en una lectura amplia, elocuente, atmosférica, sensual y de enorme calado lírico, poco preocupada por la brillantez y con un profundo contenido espiritual. El retrato del Héroe está dicho con grandeza y sin la menor retórica. Más siniestros que caricaturescos los enemigos. Paladeada y muy sensual la compañera. La batalla comienza con enorme impulso y resulta particularmente impetuosa. Las obras de paz poseen una enorme poesía y espiritualidad. En la despedida, paladeada hasta el punto de que Barenboim está a punto de perder el pulso, se subrayan los aspectos dramáticos, incluso trágicos, y se alcanza una enorme profundidad filosófica. El final tiene mucha garra y es más interrogante que afirmativo. Espléndido Samuel Magad. La toma sonora podría ser mejor. (9)



14. Sinopoli/Staatskapelle Dresden (DG, 1991). Una verdadera explosión de la mayor variedad de colores y texturas imaginable de la mano de un Sinopoli extrovertido, brillante y comunicativo a más no poder –pero no por ello superficial o efectista– que sabe inyectar una enorme dosis de tensión sonora, elocuencia y teatralidad a la partitura sin por ello dejar de paladear las melodías con la concentración y voluptuosidad deseables. Le ayudan una orquesta de sonoridad ideal para este autor –muy arrebatado el violín– y una toma sonora francamente buena. La sección final no alcanza la hondura y poesía de un Karajan o un Barenboim, pero en su línea esta recreación del maestro veneciano resulta irresistible. (10)



15. Barenboim/Chicago (YouTube, Colonia, 1993). Barenboim repite y mejora su grabación de estudio añadiendo más incisividad a los enemigos del Héroe y, sobre todo, una dosis aún mayor de temperamento, pasión y arrebato, pero sin renunciar a un control absoluto de los elementos de la orquesta -la claridad vuelve a ser grande, el fraseo carente de precipitación- y a una total ausencia de retórica vacua. En resumen, una maravilla. El violín solista es en esta ocasión Rubén González, que está espléndido. Lástima que la retransmisión en su momento disponible en YouTube ofreciera un sonido monofónico pobre y muy recortado en la dinámica. ¿Conocerá algún día esta filmación una edición comercial decente? (10)



16. Carlos Kleiber/Filarmónica de Viena (1993). Esta es probablemente la grabación sinfónica más famosa de las que nunca han llegado a editarse: Sony promocionó el lanzamiento a bombo y platillo, carátula incluida, pero jamás el compacto se vio en las estanterías. Probablemente a Kleiber se le cruzaron los cables, ya saben.  Por fortuna los aficionados han hecho circular en diversos medios, entre ellos YouTube, el audio de esta lectura rápida y nerviosa, pero en absoluto descontrolada, que seduce por su sensualidad, brillantez, brío y sentido del color y de las texturas, pero en la que, a decir verdad, en determinados momentos se echa de menos mayor reposo y hondura. La bellísima sonoridad de la orquesta compensa semejante insuficiencia. (9)



17. Maazel/Radio Bávara (RCA, 1996). El veterano maestro demuestra por enésima vez su enorme sintonía con el universo de Richard Strauss con esta interpretación brillante, cálida, comunicativa, paladeada sin precipitaciones, pero siempre con buen pulso, perfecta en el idioma, rica en el color y siempre muy elocuente. Hay momentos líricos muy emotivos. La batalla resulta especialmente feroz, un punto estruendosa quizá. Solo falla la sección final, no todo lo elevada que debiera y con una coda ruidosa y efectista, un punto vulgar. (9)



18. Dohnanyi/Philharmonia (Signum, 2001). Estimable pero en absoluto excepcional –faltan espacio y claridad– toma sonora que recoge un concierto en el que la Philharmonia pone en evidencia que no es tan grandísima orquesta como antes –primer violín un tanto neutro– y el maestro alemán, titular por aquellas fechas de la formación londinense, se muestra antes como un profesional de contrastada musicalidad y gran solvencia que como un inspirado intérprete de la partitura straussiana. Todo está en su sitio, ciertamente, y además la batuta ofrece vehemencia controlada, entusiasmo y sentido de los contrastes –incisiva, vibrante la batalla-, pero el tema principal se expone siempre con exceso de nervio y hay muchas frases en los que se echan de menos esa sensualidad, ese lirismo y esa elevación poética de los más grandes recreadores de la página, particularmente en toda la sección de las hazañas del héroe. El final sí que es muy hermoso. (8) 



19. Jansons/Concertgebouw (DVD RCO, 2004). Interpretación muy sólida, ortodoxa, brillante pero no del todo inspirada, también un tanto tosca en su sonoridad, con un violín –Alexander Kerr– algo dulzón en el final apenas controlado por una batuta preocupada de preparar una coda de lo más efectista. Así las cosas, la cálida, flexible y suntuosa sonoridad de la increíble orquesta holandesa es el gran atractivo de esta lectura registrada con imagen y sonido espléndidos. Existe una edición paralela en formato SACD. (8)



21. Luisi/Staatskapelle de Dresde (Sony, 2007). Contando con la baza de una orquesta ideal para el autor que, por si fuera poco, luce de maravilla gracias a una espléndida toma sonora –enorme disfrute en Super Audio CD–, el maestro genovés nos ofrece una interpretación fresca y animada, quizá no especialmente sarcástica en el retrato de los enemigos, que sobresale por su intensidad, por su sinceridad y por su total alejamiento del exhibicionismo sonoro, aunque desde luego la brillantez y la riqueza tímbrica están garantizadas. Admirable los pasajes más líricos y evocadores, en los que la batuta muestra una admirable concentración y una gran capacidad para ofrecer ternura sin caer en lo blando ni en lo excesivamente ensoñado. La partitura se ofrece con su final original en pianísimo, lo que a mi modo de ver es más que una curiosidad. (9)



22. Haitink/Chicago (CSO-Resound, 2008). El holandés repite e incluso mejora su antiguo registro en Ámsterdam en esta interpretación objetiva, sobria, ajena a cualquier tipo de devaneo sonoro –no hay exceso alguno–, maravillosamente paladeada, desarrollada con naturalidad, jamás precipitada y colocada en el punto justo de equilibrio entre incandescencia y carácter contemplativo, sin arrebatos ni decadencia mal entendida. Quizá a los dos primeros movimientos les falte un punto de imaginación y compromiso; por ejemplo, en el grado de acidez en el retrato de los enemigos. Pero la compañera del Héroe está tratada con una dulzura sensual y amorosa ajena a cualquier blandura, y no solo por la intervención excepcional de Roberto Chen. Todo el último movimiento alcanza la excepcionalidad, haciendo gala de una hondura, poesía y sentido de lo trascendente insuperables. Si tienen un reproductor de Super Audio CD, menos razones hay aún para dudar de la compra. (10)


 

23. Nézet-Séguin/Filarmónica de Rotterdam (BIS, 2010). He aquí otra magnífica toma sonora, también en formato SACD compatible, que recoge con naturalidad y amplia gama dinámica la riqueza sonora straussiana e incluso logra que la orquesta de Rotterdam, solvente y voluntariosa sin más, parezca mejor de lo que es. Por desgracia la dirección del joven maestro canadiense está por debajo de lo que deberíamos esperar de alguien que en otras ocasiones ha demostrado un gran talento. La concertación es muy buena, sin duda, el fraseo es muy elegante y se ofrece una incisividad muy especial a la hora de retratar a los enemigos, pero la aproximación a la partitura carece del fuego, la energía y la grandeza –que no grandiosidad– que debería tener, hasta el punto de que el Héroe resulta poco viril, incluso algo mojigato. Tampoco la compañera –el violinista Igor Gruppman anda tan despistado como la batuta– aparece retratada con toda la humanidad deseable, sino más bien cargada de tópicos femeninos. Más bien bastorro el clímax final. (7)



24. Jansons/Sinfónica de la Radio Bávara (DVD y Blu-ray Arthaus, 2011). Siete años después de su grabación junto a la Concertgebouw, Jansons vuelve a dar buena muestra de su afinidad con Richard Strauss con una interpretación idiomática, brillante e irreprochablemente sonada en la que, como era de prever, son mayores la solvencia, la profesionalidad y el buen hacer que la verdadera inspiración. Faltan sensualidad, grandeza, garra en los clímax, imaginación a la hora de aportar matices expresivos y, sobre, vuelo poético. De nuevo el violín se muestra algo dulzón en sus intervenciones finales –cosa de Jansons, pues, no de los respectivos concertinos– y en la coda se vuelve a recurrir al efectismo. Imagen y sonido son de mucha calidad –en surround las trompetas of-stage suenan por un lateral–, pero cosas aún mejores se han escuchado en este formato. (8)




25. Nelsons/Filarmónica de Berlín (Digital Concert Hall, 2012). El discípulo de Jansons consigue con este Richard Strauss la cuadratura del círculo. La interpretación es lenta según el reloj, pero no hay el menor asomo de pesadez gracias a una extraordinaria planificación de las tensiones internas, sin relajarse demasiado en “la compañera del Héroe”. Es brillante, descriptiva y colorista, pero en absoluto superficial, y menos aún ruidosa. Es sensual pero para nada hedonista. Y es sobre todo una lectura fogosa, temperamental, comunicativa y “echada hacia adelante”, pero logra evitar el problema  que tal opción suene traer con ella (Solti, Carlos Kleiber), a saber, el nerviosismo y la falta de carácter reflexivo, porque el trazo es fluido, desprende naturalidad y “respira” de la manera adecuada. Sensacional Daishin Kashimoto. La filmación está disponible, previo pago, en la web de la orquesta. (10)



26. Mehta/ Filarmónica de Berlín (Digital Concert Hall, enero 2014). De nuevo Mehta más artesano que artista en una recreación incuestionablemente poderosa, elocuente y bien trazada, pero más atenta a la opulencia del sonido que a la claridad del entramado orquestal o a la riqueza del color, a la brillantez que al detalle expresivo, y por ende un tanto plana e incluso superficial; en este sentido, a las obras de paz le falta una buena dosis de sensualidad y vuelo poético, y en el final se echa de menos verdadera trascendencia. Si no fuera por la portentosa Sinfonía Doméstica que tiene también en la Digital Concert Hall, se podría pensar que el maestro indio no da más de sí en este repertorio. La orquesta, ideal para la obra, y muy lírico y hermoso –pero no dulzón– el violín de Andreas Buschatz. (8)


 

26. Barenboim/Staatskapelle de Berlín (DG, 2014). Frente a una Staatskapelle de Berlín en plena forma, menos brillante pero más cálida y sensual que la formación norteamericana, y por ende más adecuada para las maneras de hacer de Barenboim en los últimos años, ofrece el maestro una interpretación mucho más madura, elevada y trascendente que la ya magnífica de Erato, además de más clara, más sensual, y también más irónica cuando debe. Quizá pierde un poco de carácter inflamado y combativo, al tiempo que gana en sensualidad, en colorido, en voluptuosidad, incluso en ese hedonismo sonoro que a Barenboim no suele hacerle mucha gracia, pero imprescindible en Richard Strauss. Gana también en cantabilidad, en la creación de grandes arcos melódicos que respiran como si se tratase de la voz humana. Y gana, sobre todo, en elevación espiritual y sentido de lo trascendente, que ya se apreciaban en la grabación de Chicago pero ahora son superiores: los dos últimos movimientos, recreados con particular lentitud y delectación, resultan sublimes. Pero no todo se ha transfigurado, porque el carácter encrespado, el amargor y el sentido trágico del Barenboim “de siempre” siguen ahí, algo que se hace muy evidente en la aspereza terriblemente trágica de la sección “de alarma” (de muerte, en realidad) situada antes del final. El concertino Wolfram Brandl está formidable en su retrato, no solo amoroso sino también con mucho temperamento, de la amada del Héroe. En realidad, toda la orquesta realizó una labor sensacional: increíbles las maderas recreando con especial saña (¡mucho mayor que en Chicago!) a los enemigos del protagonista y paladeando con emotividad las citas a los poemas sinfónicos precedentes. La síntesis de todos estos elementos da como resultado la que quizá sea la mejor interpretación de todas las comentadas. Espléndida la toma sonora, especialmente en HD-Audio. (10)

14 comentarios:

Felirosi dijo...

Interesante comparativa como de costumbre, Fernando, muchas gracias. Me ha servido para reescuchar con atención esta obra y para llamarme la atención sobre un straussiano ignoto para mí, Haitink. Sobre Barenboin solo decir que al igual que sucede con el Sr. Carrascosa y en su día con Pedro Gonzalez le profesan una admiración demasiado incondicional, ya se sabe que le van encumbrar de entrada, no sirve. También llama la atención Sinopoli, habrá que escucharlo y me ha deslumbrado Nelsons, espectacular este hombre.

Anónimo dijo...

Yo he escuchado a Barenboim en directo dirigiendo muchos poemas sinfónicos de Rchard Strauss, entre ellos Vida de héroe, y no creo que quepa hablar aquí de admiración incondicional. Es simplmente de justicia reconocerlo, es un enorme y genial director straussiano. J.S.R.

Anónimo dijo...

Yo tengo la grabación de Barbirolli, generalmente muy bien considerada.

AAL

Anónimo dijo...

Impresionante y revelador, como siempre. Te habrás "jartao" de don Ricardo XD
Pues visto lo visto habrá que ir a por Haitink y Barenboim con Chicago o a por Sinopoli, reeditado por Eloquence y junto a otros poemas sinfónicos por 20 euros (va a ser que no); ya que el resto de las grandes están descatalogadas.
Tendremos que esperar hasta que salgamos de la crisis y a las discográficas les dé por reeditar su catálogo... dentro de diez años XD

Carlos Asensio López

Anónimo dijo...

No es malo expresar admiracion por tal o cual version. el problema es como pasa con la critica inglesa que se ve demasiado el plumero y toda grabacion realizada por un director de segunda linea generalmente es maravillosa por encima de interpretaciones consolidadas. El Wagner de Goodall por ejemplo. Ahora bien decir que Barenboim,es mejor o peor,es subjetivo pero dentro de un altisimo nivel.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias a todos por los comentarios.

Felirosi: ya sabes que te he contestado en http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/2012/10/fiarse-o-no-fiarse.html

J.S.R.: tú y yo hemos discutido muchas veces sobre la valía del Strauss de Barenboim, no hace falta que te repita que su Don Quixote me parece abiertamente mediocre (en disco y en vivo) y que su Elektra (la del disco, no la de Madrid) me parece equivocada. Jejejejeje.

AAL: me hubiera gustado escuchar a Barbirolli y a muchos otros maestros en esta obra, pero tengo que escoger. Probablemente en el futuro amplíe la lista.

Carlos: mi comparativa no es nada reveladora, simplemente me limito a hilvanar mis notas por si a alguien le pueden servir para algo. Con haber llamado la atención sobre algunas interpretaciones que pueden gustar mucho (pienso en Haitink o en Nelsons) me doy por satisfecho.

Anónimo (¿Vicente?): sobre los críticos ingleses, sin comentarios. Sus gustos tienen poco que ver con los míos.

guiller dijo...

Si me permiten, me gustaria mecnionar aqui algunos favoritos personales no mencionados: Dorati/Minneapolis (Mercury), Beecham/Royal PO (stereo), Blomstedt/Dresden (Denon), Bohm/Dresden (DG), Karajan/BPO (1959 - personalmente la considero la mejor de sus grabaciones de estudio), Munch/BPO (vivo), Leinsdorf/BPO (una de las mejor ejecutadas, en mi opinion) y finalmente, la que considero la mejor de todas: Toscanini/NBC (vivo). Saludos y gracias por compartir sus preferencias.

guiller dijo...

Si me permiten, me gustaria mecnionar aqui algunos favoritos personales no mencionados: Dorati/Minneapolis (Mercury), Beecham/Royal PO (stereo), Blomstedt/Dresden (Denon), Bohm/Dresden (DG), Karajan/BPO (1959 - personalmente la considero la mejor de sus grabaciones de estudio), Munch/BPO (vivo), Leinsdorf/BPO (una de las mejor ejecutadas, en mi opinion) y finalmente, la que considero la mejor de todas: Toscanini/NBC (vivo). Saludos y gracias por compartir sus preferencias.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Pues muchas gracias por la información! Procuraré tenerlas en cuenta. La de Karajan'59 fue la primera que escuché en mi vida, pero un amigo muy experto en Strauss me aseguraba que la de EMI era la mejor de las que tenía en estudio. La escuché y me deslumbró. Tendré que volver a la del 59.

Bruno dijo...

Si mal no recuerdo, Pérez de Arteaga introdujo a Haitink en Ritmo, y en España, con la grabación de la Vida de Héroe. Desde luego la puso muy alto, al nivel de la entonces referencia de Karajan 59.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

No sabía eso. Gracias por la aportación. Un saludo.

Anónimo dijo...

Estimado Fernando
cierto es que en algunas de sus grabaciones llegué a pensar que Gergiev era parte de la medianía actual , pero grande fue mi sorpresa cuando escuché Heldenleben en la "batuta" del marketineado Thielemann ¿ estamos frente a un perfecto mediocre ? me dije y ahora termino de confirmarlo al escuchar la 1ra de Brahms con la orquesta Filarmónica de Munich : un verdadero adefesio !!! este tío no sabe usar el rubato y escandaliza que se lo haya mencionado como heredero del mas grande de todos , el mismísimo Furtwängler !!!!! o de Karajan que para el caso es otro genio de la batuta.
Un Saludo Cordial

Julián

Rafa dijo...

Me interesan dos straussianos trasterrados y atípicos: André Previn y Seiji Ozawa. ¿Qué opinión te merecen?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Previn grabó mucho Strauss. No conozco el que hizo para Telarc con la Filarmónica de Viena. Lo que tengo en él de ese repertorio en EMI y DG me parece muy notable, a veces sobresaliente. Es un enorme director de músicas "cinematográficas". A Ozawa solo le conozco su Alpina, notable, y su Elektra, deleznable: el colmo de la blandura. Un saludo.