miércoles, 5 de septiembre de 2012

Impresionante Moisés de Schoenberg por Decker

Esta filmación del Moisés y Aarón de Schoenberg -versión incompleta, sin la representación teatral propuesta por el autor para ese tercer acto del que no llegó a componer música- se realizó en 2009 en la Trienal Musical del Ruhr sobre una propuesta escénica de Wllly Decker dirigida musicalmente por Michael Boder. El DVD editado por Euroarts sale caro, así que me he tenido que conformar con la copia que me pasaron de la correspondiente transmisión televisiva, con la gama dinámica comprimida y subtítulos en francés (en la edición oficial no los hay en castellano, por cierto). Si ustedes tampoco tienen mucho dinero hay otra manera de verlo: haciendo click un poco más abajo, pues alguien ha colocado la función íntegra en YouTube. Les aseguro que merece muchísimo la pena, sobre todo por la parte escénica.


Soberbio, descomunal el trabajo del señor Decker, quien sabe ser no solo muy original sino también sensato, amén de por completo respetuoso la idea original del autor: nada hay aquí de esa auténtica plaga de la ópera de nuestros días que es el desarrollo de una dramaturgia paralela. Partiendo de un espacio escénico inhabitual, la Jahrhunderthalle de Bochum, en el que se articulan dos graderíos para los espectadores y una plataforma para la orquesta que se van desplazando al tiempo que se combinan con una serie de proyecciones en el espacio central, el regista desmiente que Moses und Aron sea un oratorio y levanta un espectáculo teatral de primerísimo orden lleno de acción e ideas reveladores sobre los personajes y el conflicto filosófico, religioso y -sobre todo- político en el que se ven envueltos, todo ello sin caer en el error de resultar demasiado didáctico u obvio: al igual que hubiera sido lamentable complicar más aún el ya de por sí denso y hermético libreto del propio Schoenberg, tampoco hay necesidad de explicar qué demonios es el becerro de oro ni por qué las masas se comportan de la manera en que lo hacen. Y por cierto, vaya manera de hacer actuar a los señores y señoras del coro, el ChorWerk Ruhr, no solo en sus continuos desplazamientos sino también en su estudiadísima gestualidad facial.


Total cómplice de este planteamiento es Dale Duesing, que si como barítono nunca ha sido para tirar cohetes -en esta obra no hay problema: Moisés recurre al sprechgesang en lugar de cantar-, como actor cada día es más admirable. Sus primeros planos, escalofriante testimonio de su concepción mucho antes doliente que mayestática del personaje, dejan bien claro que nos hallamos ante un actor de primera categoría. Como Aarón -ese sí que canta, y mucho- tenemos al mismo tenor previsto en las funciones de Madrid de esta semana, Andreas Conrad, y pese a ciertas tiranteces en el agudo diríamos que lo hace francamente bien, con mucha entrega expresiva, en una línea más vehemente y menos sutil que la del malogrado Philip Langridge en la sensacional grabación de Sir Georg Solti para Decca.

Para terminar, Michael Boder saca un digno rendimiento de la Sinfónica de Bochum y ofrece una labor de batuta opuesta a la de Boulez, es decir, no oratorial sino marcadamente operística, llena de vida, de acción, de carácter narrativo, comunicativa a más no poder y, eso desde luego, de una incisividad inequívocamente expresionista. Quizá también sea, digámoslo así, una dirección demasiado obvia: un poquito más de sutileza, de misterio y de sensualidad no le hubiera venido mal al asunto. Muy buena labor la de los ingenieros de sonido, que no se sabe muy bien cómo se las arreglaron para que todo sonara en condiciones con tantos desplazamientos. Y excelente la filmación, una tarea que sin duda también debió de resultar extremadamente complicada.

Ni que decir tiene que se trata de un vídeo ideal para acercarse por primera vez a esta partitura genial sorteando de la mejor manera posible la dureza de la música y el libreto. Eso sí, no resulta apto para menores de dieciocho años: hay sangre y despelote a punta pala, dicho sea para despertar la curiosidad de los morbosos. Click, click.

2 comentarios:

XS dijo...

Dos veces gracias.
Gracias por darnos la oportunidad de asistir a este magnífico espectáculo y poder comprobar que no todo está perdido en el mundo de la dirección escénica de hoy en día y, sobre todo, por animarnos a descubrir, como en mi caso, este título de Schoenberg.
Saludos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

De nada, me alegra muchísimo haber sido de utilidad.