martes, 17 de julio de 2012

Mentiras sobre el Diván

Cada vez que Daniel Barenboim y su orquesta multicultural regresan a Sevilla -mañana miércoles 18 de julio actúan en el Maestranza con las sinfonías Primera, Segunda y Octava de Beethoven- aparecen unas cuantas voces -siempre las mismas- arrojando toda su furia sobre ellos. Obviamente cada persona puede tener una opinión sobre el de Buenos Aires, sobre su proyecto y sobre la implicación de la Junta de Andalucía en el mismo. Es de respetar, faltaría más. Lo que no solo no es respetable, sino abiertamente denunciable, es que se mienta con todo el descaro y se manipule la información. Y una vez más se sigue mintiendo. Por eso mismo escribo estas líneas.


Una de los embustes más repetidos es que la West-Eastern Divan es una orquesta de bolos. Sobre ello ya dije algo en una entrada anterior. Como parece que no se enteran, lo repito: “orquesta de bolos” es la que realiza pequeñas giras o actividades puntuales con un nivel técnico considerablemente mediocre. La Orquesta de Cámara de Colonia que dentro de unos días viene a Jerez -esa misma que a finales de los ochenta ofrecía conciertos en El Salvador de Sevilla poniendo siempre carteles con La cuatro estaciones- sería un ejemplo perfecto: unos cuantos músicos de medio pelo que hacen su gira veraniega para sacar unos cuartos. No es el caso de la WEDO, cuyo nivel técnico está no solo muy por encima de las formaciones verdaderamente “de bolos”, sino también de algunas orquestas estables de suelo hispano; sin ir más lejos, de la de Málaga. Eso sí, como insulto queda muy bien, y para mover al desprecio al lector desinformado, mucho mejor.

Se repite también insistentemente que la WEDO es una orquesta “de niños” o “de chavales”. ¡Mentira! Lo era hace un par de lustros. Ahora están bastante creciditos. Lo recordó ayer en Madrid el propio Barenboim durante la rueda de prensa organizada por Decca para promocionar su nueva integral de las sinfonías de Beethoven: como ha recogido la agencia EFE (enlace), actualmente agrupa músicos entre los 15 y 43 años. Michael Barenboim, el primer violín, es ahora un señor felizmente casado, fuma en pipa e interpreta de manera alucinante una de las obras más difíciles de todo el repertorio, el concierto de Schoenberg. Su buen amigo y colega en los primeros violines Guy Braunstein figura como primer concertino de la Filarmónica de Berlín. Y por ahí andan primeros atriles de orquestas como la Radio Bávara o la Filarmónica de Israel, alguno de ellos de origen andaluz, por cierto. ¿Que quedan aún algunos adolescentes? Pocos. La “de niños” es ahora la Orquesta Al-Andalus, a la que pudimos escuchar el año pasado en Ronda y hacer dos en Jaén, ejerciendo de cantera del Diván. Pero en la actual WEDO, lo pudimos comprobar el año pasado en Colonia, la mayoría van ya para los cuarenta. Eso sí, calificarles como “chavales” es ideal para manejar a la opinión pública. Periodismo basura se llama eso.

Otra falsedad, muy puntual pero insistente, es decir que Barenboim ha fracasado en su proyecto porque no ha logrado la paz entre los bandos. Por favor. ¡Si el artista ha repetido por activa y por pasiva que en modo alguno van a conseguir nunca resolver el conflicto con unos conciertos! ¿Acaso debemos los profesores, por ejemplo, renunciar a hacer con nuestros alumnos actividades en busca de la paz -la de Oriente, la del País Vasco o la que sea- solo por el hecho de que nuestro testimonio puntual no vaya a servir de nada ante el conflicto real? Lo que Barenboim y su orquesta sí ha conseguido plenamente, y de eso se trata, es llamar la atención sobre la manera en que la música sirve de ejemplo para enfrentarse a los conflictos, sobre la necesidad de escucharse en política al igual que lo hacen los miembros de una orquesta, y sobre la posibilidad de extender el modelo musical hacia otras esferas de la vida, todo ello partiendo de la base de la convivencia durante unas semanas de músicos con origen en los bandos enfrentados. Éxito total, y encima con resultados musicales de altura.

Para terminar, la mentira más evidente, la de que Barenboim se enriquece con los conciertos de la WEDO. Ayer el artista lo volvió a aclarar: en trece años no se ha llevado un duro del Diván (enlace). Obviamente la orquesta cobra por los conciertos que ofrece fuera de Andalucía, pero se entiende -y si no es así, que alguien lo demuestre- que lo recaudado va destinado a sufragar las actividades de la Fundación. Y creo que parece claro que una figura artística del calibre y la fama del de Buenos Aires podría sacar mucho, pero que mucho dinero en esas tres semanas anuales que dedica a su proyecto, si en vez de girar con los "chavales" se dedicara a tocar el piano o a dirigir grandes orquestas en los festivales que todos tenemos en mente.

Insistimos, puede y debe consentirse que algunos despotriquen todo lo que quieran, pero no debemos tolerar que mientan. Porque la mentira, unida con el odio más enconado y una buena dosis de ignorancia sobre la historia de la interpretación musical, sazonada con unas gotas de pedantería (ya se sabe que lo que gusta a muchos nunca debe ser plato para los exquisitos), termina produciendo efectos devastadores.

Ah, una puntualización por si sale algún listillo: ni he escrito las notas al programa del concierto de Sevilla, ni conozco personalmente al señor Barenboim. ¿Enterados?

9 comentarios:

Juan José Roldán dijo...

Suscribo tus excelentes argumentaciones, y confieso mi adhesión a un proyecto que siempre me ha parecido hermoso, con resultados musicalmente muy satisfactorios. Se trata simplemente de buscar la belleza, más ahora en estos tiempos en los que la rabia y la degradación se van imponiendo sistemáticamente.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias, Juan José.

Anónimo dijo...

Desde los primeros tiempos del Divan he estado siempre (o casi) en todas sus actuaciones andaluzas (y las de Colonia el pasado año). No se puede tolerar que personajes furiosos echen por el piso este gran proyecto cultural. J.S.R.

capirote dijo...

Las arias de la calumnia se interpretan muy bien en Sevilla, de eso sabe mucho Plácido Domingo. Esta ciudad está obsesionada también por las arias de fantasmas.
Un cordial saludo

capirote dijo...

Las arias de la calumnia se interpretan muy bien en Sevilla, de eso sabe mucho Plácido Domingo. Esta ciudad está obsesionada también por las arias de fantasmas.
Un cordial saludo

Julio Salvador Belda Vaguer dijo...

Querido y estimado Fernando. Procuraré ser muy breve. Me apena, me entristece e incluso me enfurece, cosa difícil en mí, los comentarios tendenciosos que se vienen virtiendo sobre el maestro, la orquesta y su proyecto. Independientemente de haber experimentado en primera persona la amravillosa música que nos ha ido ofreciendo, de haber tenido el honor (y por ahora seguir teniñendolo) de que mis hijos hayan podido disfrutar de las enseñanzas dadas por los profesores de su fundación a lo largo de los dos últimos cursos escolares, repito, independientemente de ello es una verdadera pena que se tire tierra sobre un proyecyo radicado en nuestra Andalucía. PEnoso. Algo que deberíamos defender a capa y espada lo estamos lanzando, como los viejos piratas, por la borda a puntita de espada, mejor diría, a punta de navajazos traperos y traicioneros. El día que lo perdamos, que te aseguro llegará, esas mismas voces clamarán al cielo por la pérdida.
Triste.

Julio Salvador Belda Vaguer dijo...

Querido y estimado Fernando. Procuraré ser muy breve. Me apena, me entristece e incluso me enfurece, cosa difícil en mí, los comentarios tendenciosos que se vienen virtiendo sobre el maestro, la orquesta y su proyecto. Independientemente de haber experimentado en primera persona la amravillosa música que nos ha ido ofreciendo, de haber tenido el honor (y por ahora seguir teniñendolo) de que mis hijos hayan podido disfrutar de las enseñanzas dadas por los profesores de su fundación a lo largo de los dos últimos cursos escolares, repito, independientemente de ello es una verdadera pena que se tire tierra sobre un proyecyo radicado en nuestra Andalucía. PEnoso. Algo que deberíamos defender a capa y espada lo estamos lanzando, como los viejos piratas, por la borda a puntita de espada, mejor diría, a punta de navajazos traperos y traicioneros. El día que lo perdamos, que te aseguro llegará, esas mismas voces clamarán al cielo por la pérdida.
Triste.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Sobre Plácido Domingo, suele decirse que cuando hace años canceló todos los proyectos que tenía en Sevilla lo hizo porque estaba harto de los que se decía/escribía por ahí. No hay manera de demostrarlo, claro.

Anónimo dijo...

Es el unico dinero que no tira la Junta de Andalucia en autobombo contemplativo. menos se llama copla, menos espectaculos bochornosos de artistas mojoneros, y mas barenboim. Y Dudamel.queremos ver el divan dirigido por Dudamel!!!!