martes, 7 de febrero de 2012

Demoledora Decimocuarta de Shostakovich por Currentzis

Me compré este disco, magníficamente grabado en julio de 2009 en la Ópera de Novosibirsk y editado por Alpha con espléndida presentación y muy interesantes notas, justo antes de entrevistar al director griego Teodor Currentzis (enlace). Ya me impresionó cuando lo escuché en el coche de camino a Madrid, pero es ahora cuando he podido saborearlo en condiciones. Mi conclusión está clara: es la más tremenda dirección que he escuchado, incluyendo en la lista a gente como Britten, Haitink, Rozhdestvensky, Barshai, Jansons, Ashkenazy, Kitajenko, Rattle (enlace), Gergiev y hasta el mismísimo Rostropovich, firmante de la que sigue siendo globalmente -gana a esta por los cantantes- la grabación de referencia absoluta.



Currentzis no mira ni a Mussorgsky ni a Britten, las dos grandes fuentes de la que se nutre este ciclo de canciones -más bien un réquiem blasfemo para el autor de las notas- disfrazado de sinfonía. A quien mira es al propio Shostakovich, pero en su faceta más corrosiva, nihilista y demoledora. La concentración de su batuta es total -impresionante el control de las dinámicas- y la convicción que imprime sobre los músicos de Musica Aeterna -discreta orquesta de cámara de la Ópera de Novosibirsk- resulta perfectamente audible. No hay lugar para la nostalgia ni para la meditación, menos aún para la belleza sonora: la negrura más hiriente se apodera de cada una de las notas. La batuta hurga, denuncia, hace rechinar los dientes, carga la atmósfera de las tinieblas más asfixiantes y nos conduce de manera implacable a un final desolador. Tras la audición terminamos no solo exhaustos, sino también hundidos.

Los dos solistas alcanzan un buen nivel. Quien mejor lo hace es Petr Migunov, que cuenta con una voz preciosa, canta muy bien y expresa con intención, sin llegar a la sutileza de un Fischer-Dieskau en la versión (desdichadamente políglota: la que comentamos está solo en ruso) dirigida por Haitink. Julia Korpacheva no lo hace nada mal, pero se queda un poco a mitad de camino en lo técnico y en lo expresivo. Es por ello por lo que la grabación de Rostropovich, repito, sigue inalcanzable en su podio, sin menoscabo de que esta de Currentzis se sitúe por encima de todas las demás. Si aman esta música, no se la pierdan.

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