lunes, 23 de enero de 2012

Un tío raro y fascinante

A petición de mi redactor jefe en Ritmo –acabo de reincorporarme a la revista después de unos meses apartado para cumplir con otras obligaciones- tuve que entrevistar el pasado sábado a Teodor Curretzis (web oficial). ¿Se acuerdan? Le puse a caldo en este blog hace meses (enlace). Me gustó mucho, sin embargo, su dirección del Macbeth verdiano (enlace), en cuyo making-of ya se vislumbraba que el aun joven director griego -treinta y nueve años- es un tipo bastante raro. Pueden imaginarse mi estado de nerviosismo al acudir a la cita, que además iba a tener lugar en la propia vivienda de Currenztis en la Plaza de Oriente, junto al Teatro Real donde estos días anda haciendo Iolanta y Perséphone.

Teodor Currentzis

Por fortuna las cosas fueron bien, entre otras cosas gracias al apoyo de mi colega y buen amigo José Sánchez Rodríguez, que habla inglés bastante mejor que yo. En entender lo que decía no tuve especial problema. Currentzis impresiona en más de un sentido. Es alto, altísimo, y luce un cabello “romántico” que cuadra muy bien con su arrolladora personalidad. Alguien me dijo que era una especie de versión masculina de su compatriota María Callas. Es completamente cierto, y así se lo dije. “¿Por la nariz?, preguntó sin cortarse un pelo”. Pues no: por su vehemencia, por la rotundidad de sus afirmaciones, por aseverar que la manera en la que él hace las cosas es la única correcta al tiempo que ejerce una profundísima autocrítica,  por su defensa de la expresión muy por encima de la belleza sonora, por su insistencia en autoinmolarse en cada actuación aun a costa de un enorme sufrimiento físico y psíquico, por su insatisfacción permanente y -en definitiva- por su radical manera de entender la música como un modo de vida.

Le dije lo mucho que me habían gustado su Macbeth, su Wozzeck y su Decimocuarta de Shostakovich. Y que su Réquiem de Mozart me había horrorizado. Él lo considera su mejor disco, fruto de diez años de investigaciones, y me hizo una -apasionada, como no podía ser menos- defensa de los resultados. Hablamos también de sus próximas grabaciones, los Conciertos para piano de Shostakovich que está a punto de sacar Harmonia Mundi y la trilogía Mozart-Da Ponte que va a editar Sony Classical. Saldrán también Iolanta y Perséphone, en este caso editadas en DVD por el propio Teatro Real. Pero hablamos sobre todo de lo que a él le apetecía: de su manera de acercarse a la creación -ejerce también de compositor, actor y director de escena- y de su visión religiosa -es cristiano ortodoxo- pero también marcadamente platónica del fenómeno musical. También de su desprecio hacia la rutina, hacia el "star-system" y hacia el aburguesamiento del arte, y de su firme creencia de que éste ha de servir no para entretener sino para conmover.


Hombre educado, sensible y de vasta cultura, Currentzis habla por los codos. Tanto que yo mismo tuve que cortar: me parecía que noventa minutos era ya un abuso por mi parte, particularmente cuando el reloj pasaba de las tres y media. Sabía además que acude con dos horas de antelación a todas las funciones para reunirse con los cantantes y hacer observaciones sobre la velada anterior (su cantidad de ensayos con la orquesta es también, me consta, muy superior a la media). Sin embargo me daba la impresión de que no le hubiera importado seguir conversando con nosotros durante horas, tal es su pasión por comunicar. Me confirmó que tiene previsto venir al Real hasta 2016 con un título por temporada, más algunos conciertos sinfónicos. El año que viene, Macbeth y Réquiem de Verdi, y en la temporada siguiente con su orquesta Musica Eterna para hacer la Rappresentatione di anima e di corpo de Cavalieri. Luego vendrán Tristán, Dama de Picas y Don Carlo, nada menos. ¿Y el programa doble Tchaikovsky/Stravinsky de esa misma noche? Pues me gustó muchísimo su labor en Iolanta y bastante menos –aun siendo muy interesante- lo que hizo con Perséphone. Ya lo contaré en este blog cuando encuentre tiempo.

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